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Debo reconocer que tenía cierto
escepticismo en torno a la última película de Amenábar. Se trataba de algo
totalmente distinto a lo que había hecho antes, alejado de ese ambiente
oscuro y del suspense. Es más, el tema era una historia real que tuvo un
gran impacto en su día y que mal llevada podía terminar siendo un auténtico
telefilme de sobremesa. Por suerte he tenido que tragarme ese escepticismo y
rendirme ante una película que es lo mejor que ha hecho hasta ahora si
dejamos de lado la fantástica Abre los Ojos.
No voy a repetir la descripción que en todas
partes dan de la película ("es un canto a la vida...") pero es cierto que
dentro de lo duro del tema, la película consigue ser la más "alegre" de las
que ha hecho hasta la fecha. La película nos sitúa ya en el periodo final de
la vida de Ramón Sampedro, tras 28 años postrado en una cama queriendo
morir, es decir, su voluntad ya es más que definitiva desde el principio, lo
que da pie a que la película se centre en su relación con los demás.
Es cierto que Bardem hace un papelón de los
que va a aportarle galardones y reconocimientos a porrillo, pero no son
menos contundentes las interpretaciones del resto del reparto, sobre todo
las de sus familiares, a los que dan vida Mabel Rivera, Celso Bugallo, Joan
Dalmau y Tamar Novas, como la cuñada, hermano, padre y sobrino
respectivamente. Tremendos. Otro agradable descubrimiento para el gran
público es el de Clara Segura, que da vida a Gené, de la asociación DMD y
que aunque aparece al principio y al final de la película consigue un papel
igual de contundente. Amenábar ha demostrado que sabe sacar lo mejor de los
actores, algo en lo que ha mejorado notablemente desde Tesis, donde
aunque las interpretaciones estaban bien, resultaban mucho más toscas que
las de esta película (salvo Ana Torrent los demás estaban casi empezando).
También la banda sonora resulta espectacular,
muy discreta durante la mayor parte de la película salvo en las escenas en
las que Sampedro se siente más libre dentro de su prisión (ya sea en sueños
o en alguno de sus escasos viajes). Cierto es que Amenábar no es un músico,
pero sabe bien lo que quiere y como funciona en una película, que a fin de
cuentas es de lo que se trata.
El trabajo visual es otro de los grandes
aciertos. Una fotografía magnífica de Javier Aguirresarobe (que ya es
claramente el nº1 en España desde hace mucho) y tres escenas tremendamente
impactantes: la caída, el vuelo en sueños y el ataque de pánico. Geniales
las tres.
Así que en esencia tenemos la que es
probablemente la película Española (y veremos a ver si también fuera) del
año. Lo tiene todo para gustar incluso a los más reticentes respecto al cine
de temática social. Yo ya he dicho muchas veces que en este país se abusa
mucho de esa temática, que parece que lo demás no se considera "verdadero
cine", pero cuando las películas son tan redondas como ésta se ven de muy
buena gana. Y es que Amenábar nunca olvida que el cine también es industria
y por eso la película entretiene, entretiene de verdad, a pesar de que el
protagonista esté en una cama y a penas sucedan cosas fuera de su
habitación. Todo un logro.
Nota:
   
9
Javier Ruiz de Arcaute.
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