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El Efecto Mariposa
no es horriblemente espantosa. Pero no hay que dejar que una película supere
tus expectativas y termines poniéndola
por las nubes. Es mala. Pero no atrozmente mala. No te hace salir del cine y
pedir que te devuelvan el dinero a gritos, pero desde luego, no va a ser una
de vuestras pelis favoritas. Ni mucho menos.
El planteamiento inicial
de la película es tan absurdo que sólo
intentar hacerlo creíble resulta meritorio. Supongamos que un chaval,
llamado Evan Treborn (Ashton Kutcher, al que le dedicare unas líneas
más adelante) vive su
infancia entre progresivas perdidas de memoria que suceden cuando alrededor
de él ocurren eventos traumáticos
que le definirán como
persona. Una vez crecidito, Evan descubre que tanto el como su padre, ahora
encerrado en un manicomio, poseían esa extraña enfermedad. La clave del
embrollo es que, concentrándose
en objetos que rememoren esos sucesos (en el caso de Evan, su diario
personal), es posible…
ejem… VIAJAR HACIA ATRÁS
EN EL TIEMPO CON EL PODER DE LA MENTE Y CAMBIAR LOS SUCESOS PARA TENER LA
VIDA QUE UNO QUISIERA.
Esto es, mas o menos.
Buffff….
Tamaña chorrada intenta
ser coherente con mucho esfuerzo por parte de los directores. Cada vez que
Evan hace uno de esos viajes, experimenta la perdida de recuerdos antiguos y
la sustitución por otros
nuevos. Su vida, valga
decirlo, cambia por completo cada vez que realiza uno de esos cambios. Es
como el legendario capítulo de Los Simpson y la tostadora temporal.
Pero en malo. Y sin gracia. El objetivo de Evan es hacer mejor la vida de
los que le rodean, en especial Kayleigh (Amy Smart. Muy correcta), su novia
de toda la vida. Lo malo es que, ya sea por las circunstancias, o porque
sencillamente es bastante idiota, todo le sale mal. De ahí el lío.
El efecto mariposa, por
mucho que quiera hacernos creer lo contrario, cae en el mismo saco que
Destino Final (los directores de este film eran los guionistas de la
despreciable secuela de ese título), y tonterías
por el estilo. Dirección
plana como una mesa y guión con momentos románticos
realmente estúpidos. El problema de la película, a mi entender, reside en
que los directores te plantean un juego tan complicado que, en cuanto llegan
a un callejón sin salida,
se saltan sus propias reglas. Es decir: nadie sabe como viaja Evan REALMENTE
en el tiempo, pero te lo puedes creer. Nadie sabe muy bien como funciona la
cadena de acontecimientos temporales PERO, BUENO, VALE, ME LO CREO. Lo malo
de la película es que al final se hace absurda de ver, una y otra vez, como
Evan es una persona distinta según las acciones que ha ido cambiando. Para
mantener el nivel, sería necesario un actor camaleónico.
Con algo de talento me hubiera bastado. Pero tenían a Ashton Kutcher. Mi
opinión es ésta, a
grandes rasgos:
Ashton Kutcher es un
actor pésimo que arruina la película.
No me extenderé
más con ese tema.
No hay
momentos de suspense. No hay momentos terroríficos.
No hay momentos divertidos. Hay muchas secuencias de risa (involuntaria).
Sólo lo original de la propuesta y el modo en el que los directores
consiguen que pasemos por alto las tremendas lagunas de guión ya le vale la
mitad de la nota. La otra mitad se la lleva por lo correctos que están
algunos actores. Y ya. Tampoco es mucho. Muy prescindible.
Nota:

4
Rafael Martín. |