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Esta es una de esas críticas que gusta
escribir a aquellos a los que nos apasiona el cine. Y es que No te muevas es
una de esas películas que se quedan en la memoria gracias a que funciona
como un engranaje perfecto. Las piezas de la máquina son a priori un poco
confusas. Tenemos por un lado a la actriz española más internacional y
glamourosa que aquí luce greñas y fealdad al estilo Charlize Theron, pero
interpretando de verdad.
Tenemos también a
uno de los actores italianos más prolíficos de la última década al que le ha
dado por ponerse además tras la cámara y que ha conseguido llegar, con tan
solo dos películas, donde muchos otros ya quisieran. Pero aún falta sumarle
una estupenda historia dramática y emocional que ahonda en las relaciones
humanas y deja la sensiblería y la moralina para otra ocasión.
Esta es la
historia de Timoteo, un calculador y frío cirujano, que tras el accidente de
moto de su hija repasa los últimos años de su convulsa y secreta vida.
Mientras sus compañeros de hospital se debaten por salvar la vida de su hija
en la mesa de operaciones, Sergio Castellito conduce al espectador mediante
una serie de flash-back al corazón de un hombre que se entregó a un amor
pasional, extraño y violento.
La fuerza de la
película viene marcada por estos flash-back que simulan una especie de
diálogo redentor entre el médico y la hija. Un diálogo que parte de los
instintos más bajos del ser humano, una violación (ojo a la escena de la
playa tras la violación porque no dejará indiferente a nadie), para
trasportarnos a lo más noble: la generosidad, la entrega... el amor.
Este viaje no se
hace penoso pese a ser un drama, ni pese a tener un ritmo narrativo no muy
ágil, ni pese a la duración del film (125 minutos). Y no es penoso
sencillamente porque las interpretaciones y la realización son magníficas.
Tal vez sea un poco excesivo el bombo que se le está dando a Penélope Cruz,
cuando en realidad el protagonista absoluto es Castellito (detrás y delante
de la cámara), pero todos los actores consiguen trasmitir lo que la película
necesita en cada momento e implicar emocionalmente al espectador con los
personajes. O mejor dicho, a compadecerse de ellos por su vulnerabilidad.
Que la música
entre a todo trapo y que todas las canciones recuerden a Sergio Dalma (¡¡no
es él!!) resta poca importancia a lo que se nos está contando. Porque, como
ya he dicho, la fuerza está en la narración, tanto de la cámara como de los
personajes. Castellito dijo de Penélope Cruz que su interpretación
COMPLETAMENTE EN ITALIANO, superaba a la de muchos actores de la propia
Italia. Lamentablemente, lo poco que he podido oír del doblaje al español en
los trailers de la tv, me deja con la sensación de que cada vez que abren la
boca parecen dos idiotas sin remedio. Así que os recomiendo una buena sala
en versión original para disfrutar de un drama que, al igual que Mar
Adentro, hará llorar a más de uno/a.
Nota:
  
8
Juan Ignacio Herrero Vicente (colaborador).
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