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Toda la gente de mi generación, o al menos
aquellos que nos hemos decantado por ir a la universidad, hemos pasado por
la famosa selectividad, una prueba para algunos tremendamente traumática y
estresante. El mito supera a la prueba en si misma. Pues en USA tienen algo
parecido, el SAT y tiene el mismo impacto entre los estudiantes.
Esa prueba de selectividad es la excusa
perfecta para montar la típica película de "robo perfecto" sólo que en vez
de un grupo de expertos ladrones tenemos a unos estudiantes que por
distintos motivos la han cagado y necesitan hacerse con los resultados de la
próxima prueba para conseguir alcanzar sus distintos objetivos.
Así tenemos al prota, Kyle, un chaval que
desea ser arquitecto pero cuyo examen no ha pasado de la mediocridad, su
amigo, que necesita tener nota para ir a la universidad en la que está su
novia, la chica bien y buena estudiante que se encuentra superada por la
presión de sus padres, la estudiante rebelde hija despechada del responsable
del SAT dispuesta a joder a papá, la promesa del deporte que puede tener su
futuro truncado por las notas y el fumeta colgado que acaba ahí por
casualidad.
Es decir, que el resultado es una mezcla
entre Ocean's 11 y las pelis de chavales de instituto.
Los seis protagonistas están bien, no en vano
tanto Scarlett Johansson (Lost in Translation) como Erika Christensen
(Traffic) han demostrado en anteriores trabajos su gran talento.
También hay que destacar a Darius Miles, jugador de la NBA en la realidad,
que sin hacer un papelón (la peli no va por ahí) se desenvuelve bien delante
de la cámara. Pero no hay alardes interpretativos, los personajes son muy
estandarizados, los típicos chicos que llevamos viendo desde los 90 en el
cine americano. Por ahí pulula Matthew Lillard, ese insoportable actor que
se pasa el día haciendo el memo delante de una cámara desde que apareciera
en Hackers y Scream siempre ha hecho de secundario petardo. En
esta peli también, aunque algo más contenido de lo habitual.
Hay un par de guiños, uno a Heat y
otro a Matrix, que a pesar de las decepcionantes secuelas parece ser
ya parte de la memoria colectiva de nuestra generación.
La película está producida por la MTV, lo que
implica banda sonora de grupos "juveniles" guitarreros, de esos que entran
por un oído y salen por el otro tras haber dado un pelín por el culete.
También el público al que va dirigido, "la juventud", supone que hay que
meter moraleja final, que no diré aquí pero que junto con la exaltación de
la amistad y teniendo en cuenta de que va la peli, ya se sabe por donde
puede ir la cosa.
Del montón.
Nota:
 
5
Javier Ruiz de Arcaute. |