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Bien, he de confesar, que aún sabiendo las
probabilidades de que lo que voy a tragarme sea un truño, de vez en cuando
me gusta ver una peli "de hostias". Esta es una de ellas. Puro cine de sudor
y cerveza (héroe, malos y mamporros por doquier). Así que nadie confunda
Pisando Fuerte con una versión cinematográfica de aquella patatera
canción (una de tantas) de Alejandro Sanz (que además daba pisotones durante
el estribillo).
Tenemos a nuestro amigo The Rock (empeñado en
mantener su nombre de luchador de wrestling cuando hace películas) de nuevo
como héroe bonachón, Chris Vaughn, un ex militar que regresa a su pueblo
natal para ver a su familia y volver a sus raíces por tiempo indefinido. A
priori todo está normal, pero pronto se dará cuenta de que han cambiado
muchas cosas. El aserradero en el que trabajaba su padre y que era el
sustento del pueblo ha desaparecido, y en su lugar, la principal fuente de
ingresos es el casino corrupto de un antiguo amigo. Chris no tardará en
liarse a leches con todo el mundo cuando ve a un crupier trucando los dados
y debido a ello casi lo matan. A partir de ahí: limpieza del pueblo. Chris
se armará con una estaca y se dedicará a echar a toda la escoria de la
localidad, cosa que evidentemente consigue al final.
Esta historia tan simple y a la vez tan poco
creíble está basada en la historia real de Buford Pusser, y con ello quiero
decir que el tal Pusser también iba por ahí con una estaca dando leches, eso
es América, todo es posible. El problema de la película a pesar de todo, es
ese, demasiado simple y demasiado poco creíble porque sólo consiste en
"hola, soy cachas y te voy a dar con un madero gordo en la chepa". A
diferencia de la anterior película de The Rock, la entretenida El Tesoro
del Amazonas, esta no tiene puntos de comedia logrados, las peleas no
son nada del otro mundo y por supuesto la historia es peor y está peor
contada.
Por eso no es de extrañar que incluso durando
sólo 87 minutos haya momentos en los que empiece a darte lo mismo lo que
ocurre porque es todo el rato igual. Echarle la culpa al actor tampoco es
plan, él no es Lawrence Olivier, pero se defiende bien en esta clase de
productos, el problema es el conjunto, empezando por el guión. Esta película
es de las que confirma mi teoría de que cuantos más guionistas peor es la
peli. Son cuatro en este caso, pero tenemos otros casos mucho peores de
películas escritas por gente en teoría inteligente que posiblemente obedecen
a las exigencias del productor de turno: Sin Escape (3 guionistas),
Poli de Guardería (3 guionistas), A Todo Gas (3 guionistas),
En la Mili Americana (5 guionistas)...
En fin, entretiene lo justo. Quien guste
únicamente de una sesión de sopapos variados puede disfrutar con la
película. Los demás mejor que echen un vistazo a la cartelera que hay más
cosas y mejores.
Nota:

3
Javier Ruiz de Arcaute. |