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THE PUNISHER

Direción: Jonathan Hensleigh

Guión: Jonathan Hensleigh, Michael France

Reparto: Tom Jane, John Travolta, Laura Elena Harring, Will Patton, Rebecca Romjin-Stamos, Ben Foster, John Pinette, James Carpinello, Samantha Mathis, Roy Scheider, Mark Collie, Kevin Nash

Productores: Avi Arad, Gale Anne Hurd

Productores ejecutivos: Christopher Eberts, Kevin Feige, Andrew Golov, Andreas Grosch, Stan Lee, Amir Jacob Malin, Chris Roberts, Richard Saperstein, Andreas Schmid, John H. Starke

Productora: Lions Gate Films, Marvel Enterprises

Distribución: Columbia TriStar Films

Antes de ponerme realmente serio y empezar a crucificar esta película por todos los lados creo que es conveniente señalar que The Punisher es un hallazgo. También debería indicar que resultará obligatorio para cualquiera con ganas de verla que deje el cerebro a la puerta del cine y se dedique a disfrutarla en el estado anímico más cachondo posible, con un cubo de palomitas y un tanque de Coca-Cola.

La película es un hallazgo porque resulta difícil creer que hoy en día, en un panorama en el que incluso la película de acción más repugnante tiene pretensiones de ser una película con “contenido”, se haya lanzado un film como este, que es un truño pero que, por lo menos, no esconde que es caca de la vaca. Y olorosa.

Punisher es divertido. Ojo, que no entretenido. La primera hora del film es, narrativamente hablando, un coñazo de agárrate y no te menees. Lo que sucede es que te partes el culo de risa cada dos escenas. Ya sea viendo a matones de negro entrar a saco en una reunión familiar o escuchando frases del tipo - “Dios está contigo” - “Dios se puede quedar al margen”, el espectador asistirá atónito a una colección de sandeces propias de la gloriosa época Charles “Yo soy la justicia” Bronson. En serio, tíos: Punisher es tan, pero tan carca, que Steven Seagal parece cine de acción del siglo XXI.

La historia, esa trama, ese telar de finos hilos hará las delicias de aquellos degustadores de argumentos originales y con chispa: Frank Castle (Tom Jane) es un agente encubierto. Durante su última operación, el hijo del poderoso magnate y mafiosillo Howard Saint (John Travolta) saldrá, más o menos, mal parado. O sea, muerto. Así que Saint decide cargarse a Castle, a su familia, a su casa y hasta su  perro. Castle, que recibe una tremenda solfa de hostias, sobrevive a una explosión de gasolinera (¡) y encaja un tiro en el pecho(¡!), se recupera en una semana y jura venganza a los cuatro vientos, empezando por los típicos matones de tres al cuarto hasta llegar al trío maravillas: Howard Saint, su mujer, Livia (auténtica instigadora de la matanza, interpretada por Laura Harring) y su consigliere gay, Quentin Glass, interpretado por Will Patton. En su camino a la perdición, Castle contará con la ayuda de sus extraños compañeros de piso: Spacker Dave (Ben Foster), Joan (Rebecca Romjin Stamos, tremenda) y Bumpo (John Pinette).

Y a partir de ahí todo va pues eso: a tiros. La historia en general es una chorrada. Los mejores detalles los toma Hensleigh del cómic, a partir de la soberbia saga Bienvenido a Casa, Frank escrita por Garth Ennis y dibujada por Steve Dillon: la relación que establece Castle con sus vecinos y la monumental pelea contra “El Ruso”, un descomunal asesino enviado por Saint. El resto sale de la fértil imaginación de un tío que escribió Armageddon (y que también escribió Jungla de Cristal. La Venganza, pero como en esa sale Tito Bruce pues a callarse todos). El resto hace aguas. Howard Saint no se entera de nada mientras el Punisher le hace pirulas por todos los lados hasta que los dos se ven cara a cara en el típico enfrentamiento final donde muere hasta el apuntador y Travolta es ejecutado de una forma tan retorcida y disparatada que levanta los aplausos del público.

Los actores elevan como medio punto la calidad general de la película, particularmente la pareja protagonista: Jane aguanta el tipo muy bien como héroe de acción sin tener que ponerse rimmel debajo de los ojos ni hacer el pirado ni convertirse en hombre lobo (por si no lo habíais notado, es un toque de atención a Johnny Depp y Hugh Jackman). Muy serio y con mucha cara de circunstancias. Travolta, para variar, se lo pasa pipa (“¡Quiero a Castle muerto!”, no deja de repetir, el tío, como si fuera un loro). Y el resto, actores competentes como Samantha Mathis, como la mujer de Castle, y un escuálido Roy Scheider (ay, Tiburón, Tiburón) como su padre.

Pues lo ya comentado. Es una mala película pero te echas unas risas. No engaña a nadie y sabes a lo que vas. No te lías con el argumento y cada vez que un matón muere a) aplastado, b) acuchillado, c) tiroteado, d) empalado, e) achicharrado o f) reventado, te queda esa ligera nostalgia de las películas de los 80: “muere, malo cabrón” y cosas por el estilo. Si su guión no tuviera las lagunas del tamaño de Andalucía, hasta realmente valdría la pena verla. Diversión descerebrada asegurada. Y violenta.

Lo mejor:

- Que es involuntariamente divertida y, por lo menos, no engaña a nadie.

- Todo lo que hereda del cómic de Dillon y Ennis: Castle y sus vecinos y la genial pelea contra "El Ruso", con "La donna è mobile" de fondo.

- Es violenta.

Lo peor:

- Prácticamente lo demás: al principio aburre un poco, no hay guión, la banda sonora es de culebrón sudamericano y Jonathan Hensleigh no es Ridley Scott, es decir, que la dirección es un poco chusca, tirando a pelín cutre, como toda la película en general, que ha costado como que cuatro perras.

Nota:   4

Rafael Martín.

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