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Una vez más se demuestra que los franceses sí
que saben hacer las cosas bien. O al menos en lo que a lo cinematográfico se
refiere. Desde que Amelie arrasara en casi todo el mundo, nació en
Francia una nueva manera de concebir la comedia con planos inverosímiles,
actorazos de los que uno se enamora en la pantalla y tramas locas y
disparatadas que son el marco perfecto para la comedia.
Todo esto lo resume Quiéreme si te atreves.
La historia se centra en dos amigos de la infancia que comienzan a jugar al
“atrévete”. Este juego inocente en apariencia, va trasformándose en una
escalada de tensión cuya misión última será joderse la vida entre ambos, eso
sí, con la carcajada por delante. Porque lo que en principio podría
convertirse en un drama como Al Límite de la Verdad (Ben Affleck y
Samuel L. Jackson) resulta una comedia romántica muy interesante.
La estética de la película es muy dinámica y
colorista. Los actores están más que correctos y aportan buena química entre
ellos aunque la historia de amor sea un poco facilona y previsible desde la
infancia. El sentido del humor está presente durante todo el metraje, pero
tal vez al espectador le cueste comprender la psicología de los personajes
empeñados en seguir jugando a su propia destrucción.
La película sorprende, divierte y no
desentona en su realización ni en su guión. Es, al igual que Amelie,
una película que despierta en quien la ve las ganas de vivir la vida de una
manera un tanto más atrevida. Y es que la idea principal que uno va a tener
cuando salga del cine, es que los protagonistas han optado por vivir una
vida ajena a lo que se considera normal en la sociedad. Las presiones de los
padres y los convencionalismos de la sociedad se superan en esta cinta con
gracia y en ocasiones con algo de tosquedad y mal gusto (aunque mearse en la
alfombra del director de la escuela sea un sueño universal de los niños).
La peli es el debut en el largometraje de
Yann Samuell. O tal vez no. Porque a medida que se ha ido viendo en todos
los países han ido creciendo los rumores de que Yann Samuell no sería más
que un pseudónimo de Jean Pierre Jeunet. Sospechoso resulta que una búsqueda
en Internet Movie Database descubra que Yann Samuell “sometimes credited as
Jean Pierre Jeunet” (o sea, que son el mismo director). Igual de sospechoso
que no aparezca fotografía del director ni lugar de nacimiento.
Al parecer todo parece
indicar que Samuell existe y que su primera película promete ser un éxito.
Especial mención merece la secuencia de planos final de la película que de
manera simbólica nos muestra un beso que redime todos los que durante su
vida no se dieron, con la cámara del realizador como magnífico testigo
.
Las comparaciones con Amelie son inevitables pero esto es señal
inequívoca del estupendo nivel que tiene la película. Diversión y buen cine
¿alguien da más?.
Nota:
  
7
Juan Ignacio Herrero Vicente (colaborador).
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