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Cuando a Mort Rainey, un escritor de novelas de ficción de bastante éxito,
su mujer le pone los cuernos con un notas que conduce un Audi, la solución
es evidente: reclusión en su casa de campo y una dieta exclusiva a base de
Doritos y siestas en el sofá. Su depresión va viento en popa hasta que, un
buen día, aparece un extraño llamado John Shooter, que le insta a corregir
un terrible error del que Rainey no se había
dado cuenta hasta ahora…
una de sus novelas es
una copia exacta de un relato de Shooter, un tío muy peligroso que no se
detendrá ante nada hasta que Rainey haya satisfecho su deseo.
Se
esperaba uno más de David Koepp, un realizador y guionista con dos facetas
bien diferenciadas: la de creador (El
Efecto
Dominó)
y la de asalariado (Spiderman). El salto de calidad en las obras es
notable. Como guionista, la habilidad de Koepp para trenzar historias
sólidas es patente, pero desde hace bastante tiempo, más concretamente desde
El
Último
Escalón,
su mejor película, queda claro que ha perdido el gancho…
en resumidas cuentas:
La Ventana
Secreta
no inquieta un pimiento.
Esto no solo es debido a la dirección ultraconvencional, sino a un guión que
no va a ninguna parte y no contiene una sola idea original que se aparte del
relato de King, igualmente mediocre. La Ventana Secreta no contiene
muchos sustos, pero tampoco importa. El descenso a los infiernos de Rainey
se nos enseña con frialdad y distanciamiento. Y Johnny Depp no ayuda en
absoluto. Todos estamos de acuerdo en que es un buen actor, pero también
resulta que es un tío cool. Aquí, en vez de línea
de ojos, nos lleva un pelito con mechas y barba de cuatro pelos que le hacen
parecer (otra vez) una estrella del rock más que otra cosa…
y mucho menos un
escritor en crisis emocional. Su interpretación mejora según se va adaptando
al ritmo de la película, conforme a Rainey se le empieza a ir la bola, pero
en general entre Koepp y Depp se las apañan para convertir al protagonista
de nuestra historia en un tontolculo de primera.
No
contento con demostrarnos en cada plano que es el mas GUAI, Depp tiene un
talento natural para eclipsar al resto de actores en pantalla. Este problema
se agrava aún más si el resto de papeles son unidimensionales: la mujer
adultera (Maria Bello), el novio gilipollas (Timothy Hutton) y el
colega-abogado (Charles S. Dutton). Únicamente John Turturro se salva con
una interpretación de Shooter que recuerda pero mucho mucho a sus geniales
creaciones con los hermanos Coen. El problema es que estos personajes
aparecen más como un apoyo que como entes con personalidad propia. Ayyyy…
La
película va revelando sus muchos problemas según va descubriendo sus cartas.
Lagunas tremendas de guión y un final facilón, facilón. Lo más alarmante, si
uno se para a pensar, es la falta de situaciones originales que tanto juego
daban en la anterior peli de Koepp. Rara vez pasa algo en esta película, y
ese es el mayor problema: piloto automático a saco. Ni siquiera se saca
partido del paisaje, y los conflictos emocionales de Rainey no se manejan
bien debido a que a) ningún personaje nos importa y b) el meollo de la
cuestión entra demasiado tarde. El verdadero quid de la peli se nos revela
en los últimos 15 minutos. Una pena. Entretenida, pero de videoclub.
Nota:
 
5,5
Rafael Martín. |