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Tenía que pasar. No se puede hacer una
comedia sencilla de enredo en España, porque para eso están Los Serrano.
Hay que dar importancia. Así que vamos a poner de fondo el conflicto
árabe-israelí. Crisol de culturas y encrucijada de caminos en la relación
que tienen juntos Rafi (profesor palestino, Guillermo Toledo) y Leni (Marián
Aguilera), descendiente de judíos.
En realidad Leni y Rafi no están enamorados
al principio de la película. Sólo es cuestión de morbo, y esa fragilidad se
va a ver puesta a prueba la noche en la que Rafi es invitado a la casa de
los Dielinski, la familia de Leni: Gloria, la madre, interpretada por Norma
Aleandro; David, Fernando Ramallo, el hijo adolescente que se ha convertido
de buenas a primeras en un judío ultraortodoxo; Tania, madre soltera de la
pequeña Paula, treintañera y ninfómana, que es María Botto y para terminar
Dudu (Max Berliner), el abuelo veterano de guerra.
La primera hora es muy buena. De veras,
graciosa que te cagas. Es la parte de enredo frenético: un desgraciado
accidente con una olla de sopa llevara a Rafi a creer que ha matado a
Ernesto, marido de Gloria y cabeza de familia. A partir de ahí, los gags se
disparan. El problema aparece en el momento en el que los guionistas y personajes se dedican a buscar a Ernesto, el padre. Vamos a su
oficina, vamos a la calle, vamos al parque, vamos a la policía... arghhh...
Entonces, Fernando Ramallo empieza a volverse
realmente PESADO. Guillermo Toledo (que lo había hecho realmente bien al
principio) se convierte en Willy Toledo (EL HORRORRRRR) y Norma Aleandro,
que ya daba cierta grima al principio, luego la da más (especialmente cuando
sacamos a relucir el temita: "Me estoy haciendo vieja y no disfruto con el
sexo" Cáspita). El mejor personaje, el de Dudu (la escena del cuarto de
baño con Toledo es cremita catalana) no desaparece: se evapora.
Pero, en general, la peli es bastante
divertida. La pena es que a partir de la hora pierde gas. La culminación es
el temita político que antes se había quedado muy en segundo plano, sale con
ganas. Pero bueno. Se deja ver.
LO MEJOR:
- La primera hora. Casi perfecta.
LO PEOR:
- La segunda hora. No es que sea mala, pero
la diferencia de altura con respecto a la anterior se nota MUUUCHO.
Nota:
 
6
Rafael Martín. |