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Resulta difícil entender como a una persona
le pueden dar un presupuesto de 50 millones de dólares tras haber hecho un
único cortometraje sola y en sus horas libres frente al ordenador. Pues es
lo que le ha sucedido a Kerry Conran, un informático amante del cine
decidido a llevar a la gran pantalla una película de aventuras que aunase
las posibilidades de la tecnología actual y el clasicismo de las películas
que le han marcado (King Kong, Indiana Jones, El Mago de Oz...).
Hizo un corto que aunase lo que él quería que fuese esta película y así nos
llega Sky Captain y el Mundo del Mañana.
La película nos sitúa en medio de una trama
donde varios eminentes científicos han ido desapareciendo. La periodista
Polly Perkins (Gwyneth Paltrow) están investigando el caso y consigue
contactar en un cine con el último de los científicos en peligro. Suenan las
alarmas en la ciudad, el cine es evacuado y el científico se deja unos
diseños de lo que no tardaremos en ver más que unos segundos. Unos
gigantescos robots están arrasando la ciudad de Nueva York. Por suerte los
americanos de a pie cuentan con un valeroso héroe, Joe "Sky Captain"
Sullivan (Jude Law) que será el encargado de proteger a la ciudad y
finalmente de encontrar el origen de los robots y su relación con los
científicos y un enigmático personaje detrás de todo: Totenkopf.
Kerry Conran utiliza esta trama para recrear
un espectáculo visual pocas veces visto y único en su estilo. Hoy día es muy
fácil hacer una película con grandes escenas de acción y efectos especiales
de calidad en la industria norteamericana. Lo que hace especial a Sky
Captain es que Conran no sólo da espectáculo, que es lo fácil, sino que
recrea un mundo único del Nueva York de los años 30-40 totalmente digital
(de hecho no hay un sólo decorado real salvo algún despacho) y deudor de la
estética del cine de ciencia ficción de los cómics de aquella época y
películas como King Kong, Ultimatum a la Tierra o La Guerra
de los Mundos, incluido el alto contrate de las imágenes, de colores muy
tenues y con ese halo difuso que engloba a la imagen. Es como el Brad Bird
del cine no animado.
El problema de la película es que, frente a
tanto prodigio técnico y una estética tan impactante y novedosa que nos
recuerda al cine de épocas pasadas, carece de un guión realmente
interesante. Me refiero a que la película entretiene y tiene alguna escena
interesante entre los dos protagonistas, pero no deja de ser una sucesión de
decorados impactantes y escenas espectaculares sin demasiado sentido, no hay
una auténtica trama de suspense detrás.
Al menos la película cuenta con unos
protagonistas que cumplen bien con sus papeles, logran una buena química y
que protagonizan unas cuantas escenas divertidas.
En definitiva, una película para pasar el
rato, muy entretenida, para todos los públicos, que resultará un
descubrimiento visual pero que no logrará complacer del todo a aquel que
busque una película de aventuras más sólida del estilo de Indiana Jones
y similares. Eso sí, es la primera película de Conran, ya prepara John
Carter of Mars y entonces ya se podrá juzgar si este hombre vale consigue
dar la talla además de en lo visual en lo argumental.
Nota:
  
7
Javier Ruiz de Arcaute. |