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- " En la
ciudad hay un reflejo, en el bosque un ruido"
- "¿Y en el
desierto?"
- "Creeme.
No quieras ir al desierto"
Vamos a dejarlo bien clarito y con letras
bien grandes.
YO DE MAYOR QUIERO SER COMO DAVID MAMET
Es decir: nadie escribe como David Mamet. Es
el mejor guionista que hay en estos momentos en el cine y punto en boca. No
es solo a nivel de diálogos, porque para chascarrillos "Mi amigo es tan
tranquilo que las ovejas le cuentan para dormirse" ya está su anterior
película, El Último Golpe, de visionado obligatorio.
Spartan es la historia de un secuestro. La
víctima es la hija del presidente de los Estados Unidos, pero eso a Mamet le
importa un huevo. No se menciona en toda la película. Debemos ir sacando las
pistas referentes a la identidad de la chica. Antes de que se entere la
prensa (y los captores, miembros de una red de trata de blancas), el agente
de Operaciones Especiales Robert Scott (si ese es su verdadero nombre),
interpretado por un tremendo Val Kilmer tratará de encontrarla a toda costa,
llevado sencillamente no porque haya tenido una relación con la chica, ni
porque los malos mataron a su familia hace quince años y se mearon en su
piscina. No. Scott lo hace porque es su trabajo. Y es tremendamente bueno,
os lo aseguro. Entre los pocos que estarán para ayudarle contamos a Derek
Luke (Antwone Fisher), que interpreta a Curtis, un novato recién salido de
la Academia y a Jackie Black (interpretada por Tia Texada), una instructora
de armas.
Lo que en manos de otra persona se hubiera
convertido en el telefilm que ponen en Tele 5 antes de Embrujadas
(fantástica sesión doble, ¿eh?), Mamet lo convierte en, sencillamente, la
mejor película que he visto en lo que va de año, junto con la tercera
entrega de Harry Potter. Un ejemplo: Scott debe hacerse con la confianza de
un intermediario árabe que va camino de la cárcel. Pues bien: sin destripar
mucho, la estrategia que emplea para hacerse coleguita de ese tío deja al
público con la boca abierta. Es un ejemplo. Ya no va tanto de diálogos
agudos (que esos puede hacerlos cualquiera que haya visto ocho capítulos
seguidos de Los Simpson), como de situaciones originales. Éso es lo difícil,
coger un tema manido y darle la vuelta por completo.
Además la peli tiene un par de cojones: es un
placer ver a Val Kilmer estar a punto de zumbar a la madame de una casa de
putas donde tenían presa la hija del presidente, o ver como secundarios de
cierto peso son asesinados en medio segundo, para que no nos congraciemos
con ellos y sepamos que en la búsqueda de la hija del presidente nadie está
a salvo. Detras del secuestro hay una subtrama que, una vez unidas todas las
piezas del puzzle, pone los pelos como escarpias. Encima, Mamet, apoyado en
una espléndida foto de Juan Ruiz Anchía, da ritmo y empaque de
superproducción a la peli. Es lo mejor que he visto desde Ronin. Apenas le
encuentro un solo pero. Evidentemente, muchos gafapasta tacharán a Mamet de
"vendido", "comercial", y sandeces por el estilo. Pues que se alquilen una
de Kitano tipo "El Verano de Kikujiro", que he visto recientemente y se
pregunten como es posible que un tío que era tan cachondete en "Humor
Amarillo" puede hacer petardadas de semejante calibre.
Lo Mejor
- Todo (en especial Val Kilmer. Acojona.)
Lo Peor
- Nada
Nota:
   
9
Rafael Martín. |