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Ya tenemos a Karra Elejalde de
vuelta en lo que al parecer más le gusta, la comedia surrealista. Siguiendo
en la línea iniciado con Airbag y Año Mariano, Karra Elejalde
debuta como director en solitario en un estilo muy berlanguiano.
La película nos cuenta la historia de un
chorizo de poca monta, un carterista que desvalija los bolsillos ajenos en
el aeropuerto de Barajas. No le puede ir peor, pero un día tiene un golpe de
suerte y logra hacerse con un valioso collar. Mientras trata de escapar de
los guardias del aeropuerto acaba en un autobús de un psiquiátrico donde,
sin darle valor al collar, se lo termina por dar a una de las enfermas.
Pronto descubre que el collar no era la baratija que creía y se ve obligado
a entrar como sea al psiquiátrico para recuperarlo y salir de su miseria. El
problema es que entrar y posteriormente salir, va a ser más complicado de lo
que podía esperar.
Elejalde consigue una película de muy buena
factura, y con un humor que no deja títere con cabeza, pero que a la vez
suena a una repetición de lo visto en sus dos anteriores películas como
guionista y/o director. Si Airbag era un excelente entretenimiento y
algo que no se había hecho antes en nuestro cine, Año Mariano acababa
por hacerse tremendamente pesada y repetitiva. Torapia se queda en un
punto intermedio entre ambas. El comienzo es genial, muy dinámico y
divertido, pero una vez que la trama llega al psiquiátrico, donde los
pacientes se recuperan a base de emular a los matadores más famosos
apadrinados por un estupendo Juan Diego, la cosa empieza a fallar. Hay que
mantener el ritmo y humor del comienzo y eso es muy complicado por lo que al
final la película se convierte en una sucesión de gags y chistes cada vez
más torpes, aunque sigue habiendo buenos momentos.
La película, como ya he dicho, supera a
Año Mariano aunque no alcanza el genial entretenimiento que era
Airbag y repite la fórmula irreverente y ácrata de criticar el
patriotismo rancio, la policía, la religión, la gente corriente y así con
todos y cada uno de los personajes que nos podamos encontrar en la calle.
También repite la fórmula de hacer la gracia drogando a todos los personajes
lo más posible, en Año Mariano era a base de marihuana y un extraño
brebaje de la mano de Pepín Tre y aquí con Betasixtidrina y sesiones de
electroshock, para llegar a un final casi idéntico en pleno colocón.
Así que el resultado es una película con un
humor muy particular y que si bien tendrá éxito y divertirá a ratos, no será
plato para todos los gustos. Si a eso añadimos que se alarga hasta dos
innecesarias horas y que es una versión mejorada de Año Mariano,
puede sonar a ya visto y hacerse pesada. Por otro lado hay que destacar a
los actores, que a pesar de lidiar (y nunca mejor dicho) con un guión que va
cuesta abajo, están todos estupendos, empezando por el propio Elejalde, que
lo borda.
Nota:
 
5
Javier Ruiz de Arcaute. |