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1.- LA PELÍCULA
Una
nueva lección de Pixar acerca de cómo hacer cine para todos los públicos,
Los Increíbles narra las aventuras del matrimonio Parr, formado por los
retirados Mr. Increíble y Elastigirl, y sus hijos: Dash, Violet y el pequeño
Jack-Jack. Esta familia (incluyendo a Frozono, el amigo de toda la vida),
obligada a permanecer en el anonimato, tendrá que salir a la luz para
enfrentarse al malvado Síndrome, antiguo presidente del club de fans de Mr.
Increíble. A lo largo de dos horas, Brad Bird vuelve a dar rienda suelta a
su devoción por los años 50 (ya vista en su anterior joya, El Gigante de
Hierro) y compone un impagable trasfondo nostálgico en esta era de
nuevas tecnologías. Muchos han reprochado la escasa originalidad en las
referencias al mundo de los superhéroes, pero la fluidez con la que se
suceden las extraordinarias secuencias de acción y la precisión con la que
se combinan la comedia familiar con el cine de aventuras (ver el
impresionante principio) convierten a Los Increíbles en una
inspiradísima muestra de cine de entretenimiento con clase al que Pixar nos
está malacostumbrando. No perderse la versión original, donde Jason Lee
(Síndrome) domina la película de principio a fin, acompañado por unos
excelentes Craig T. Nelson, Holly Hunter, Samuel L. Jackson y un breve, pero
memorable, Wallace Shawn.
2.- LOS EXTRAS
Como
de costumbre, Disney nos regala un segundo DVD de lujo para los aficionados
a las curiosidades. Vamos allá:
- Escenas
eliminadas: Aquí sucede algo muy extraño: Brad Bird, el director, se muestra
extrañamente insatisfecho con el resultado final del film. Las escenas
eliminadas no encajan en modo alguno con el tono festivo e infantil de la
película y, para retortijón de nuestro estómago, dan pistas del film que
Bird hubiera querido hacer: uno más oscuro, mas violento y más orientado al
drama familiar. En una de las escenas Elastigirl pregunta a su marido,
directamente, si tiene un amante; en otra la mujer sueña con un pelotón de
pibones que se lleva de copas a su esposo mientras ella se ve relegada a
simple chacha; y en una última aún más chocante, se nos presenta la figura
de Charlie, un piloto amigo de la familia que muere reventado por un misil
cuando intenta rescatar a Mr. Increíble de las garras de Síndrome. Por
cierto que Síndrome no era el villano del film, tal rol estaba destinado a
un personaje más elegante y siniestro llamado Xerex. A pesar de que Bird no
deja de repetir que está encantado con el resultado final, se aprecia cierto
matiz de disgusto y lástima por dejarse tan buenas ideas en el tintero. Es
lo que tiene trabajar para Disney.
- Jack-Jack
Ataca: mucho más corto de lo esperado, este cacareadísimo minimetraje
presenta al retoño de la familia y el descubrimiento de sus poderes mientras
es atendido por la atenta y responsable (y psicótica) canguro, Kari. Está
bien para echarse unas risas, pero poco más.

- Los
Archivos de la ANS: O lo que es lo mismo, la Asociación Nacional de
Superhéroes y, sin lugar a dudas, el momento más freak del segundo DVD. Para
empezar, se nos presenta un dossier de TODOS los superhéroes que aparecen en
el film, pero la cremita estrella es un episodio de una serie de dibujos
protagonizada por los mismos Increíbles (más concretamente por Mr. Increíble
y Frozono) y comentada por ellos mismos. En este “cine dentro del cine”, los
dos amigos superhéroes discuten un increíblemente ridículo episodio piloto
de una serie de televisión en el que los personajes no se mueven y hablan a
través de bocas “reales” insertadas en el dibujo (un estilo muy popular en
los años 50). Es curiosísimo oír a Frozono (con voz de Tito Samuel) criticar
a saco los repelentes dibujos, el horrendo guión del episodio y reírse de
los tópicos racistas (“¡Vaya, que raro! - menciona cuando el villano de
turno logra atar al cutrísimo Frozono animado - ¡Otra vez han vuelto a
atrapar al superhéroe tostadito! ¡Qué original! ¡Blancos al rescate!”).
- Cómo
se hizo: nada fuera de lo común, un repaso al proceso de creación del film
desde los storyboards hasta el resultado final. Destacar que en este caso
las “tomas falsas” son realmente penosas, y sólo se basan en pequeñas
modificaciones de los personajes con el programa de modelado para hacerlos
más gordos, más bajitos, más calvos o mas bizcos.
-
Saltando: el
tripi final. Nada menos que el corto que acompaña a la película, una especie
de homenaje a un animador de Pixar llamado Bud Luckey, un señor mayor con
pinta de viejo vaquero que se encargó de diseñar a Woody, el vaquero de
Toy Story; algo por lo que John Lasseter (jefe de Pixar) siempre le ha
estado agradecido. El corto sigue siendo un chute de Nolotil con Coca Cola,
de todos modos, con ese Conejílope dando botes. Muy jebi.
Película:
   
9,5
Extras:
   
9
Rafael Martín. |