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La nueva
colección de CINE DE ORO
que acaba de lanzar EL PAÍS al mercado
recopila las películas míticas de la historia del cine, con toda la
calidad del DVD, con audio y subtítulos en versión original y castellano.
Cada una contenida en un libro de más de 60 páginas con las mejores
fotografías, la historia, la ambientación, datos de los actores y anécdotas
sobre cada película.
1938. El
partido nacionalsocialista lleva cinco años gobernando Tomenia (Alemania).
Las potencias mundiales intuyen que algo peligroso se cuece en el país
teutón. Ante la grandiosidad, la preciosidad y la majestuosidad apabullante
del ejercito hitleriano, poca gente es capaz de rechistar, mientras tanto un
barbero judío despierta de un coma, producido durante la 1º guerra mundial,
a partir de aquí comienza El Gran Dictador
que nos relata las aventuras de el dictador
Hynkel y un barbero judío, siendo su parecido físico asombroso y su manera
de pensar "muy diferente". El gran dictador fue el siguiente
film de Chaplin tras Luces de la Ciudad (1931) y Tiempos Modernos
(1936), films con sonido aunque no enteramente sonoros. El proyecto surgió
del productor y cineasta Alexander Korda que comentó a Chaplin la idea para
emprender un film con sonido, pensó la posibilidad de parodiar la figura de
Hitler, aún no iniciado el conflicto en Europa.
El comienzo de la película es muy
representativo: una secuencia inicial hilarante situada en plena primera
guerra mundial, con Chaplin "peleándose" con el cañón anti-aéreo, el cañón
dando vueltas sobre su eje y el obús persiguiéndole .Después la secuencia en
la que Chaplin salva al comandante Schultz, se transforma en una secuencia
irreal: ambos vuelan en un avión boca abajo sin que se den cuenta. La guerra
esta representada como una pantomima, tal que así el personaje de Chaplin
terminará en un hospital, enfermo de amnesia.
De aquí se pasa, al despertar de Chaplin del
coma, que recuerda perfectamente quién es, dónde está su barbería, pero no
es consciente del paso del tiempo. Memorable es la escena de Hynkel bailando
con la bola del mundo, mostrando la política expansionista de Hitler y sus
deseos de poder. El personaje del general Herring, se muestra, como si de un
payaso se tratara, presentando nuevos inventos fallidos. Tanto Hynkel como
Benzino Napaloni, en todo momento nos muestran su ambición y "luchan" por
robarse protagonismo.
Chaplin, antes de ser un
maestro del cine y un genial comediante, fue consciente que el optimismo que
reflejaba en sus películas, cada vez más, tenía poco sentido en el mundo en
que vivía. El discurso final de la película es toda una declaración de
intenciones. El discurso que Chaplin entona con seriedad es algo sensiblero,
pero tiene el poder de emocionar y hacernos reflexionar. Es conmovedor ver
la alegría que inunda el rostro de Paulette Godard (esposa de Chaplin en la
vida real) al reconocer que es el barbero quien habla. Las palabras de
Chaplin en relación a la humanidad y los hombres, se puede estar de acuerdo
o no, consiguen emocionar por su humanismo. No obstante, es complicado
creerse que el Hombre es bueno por naturaleza y confiar en él se ve como
algo utópico. No obstante, me gustaría pensar que no es utópico, como decía
Chaplin o como le pedía Mariel Hemingway a Woody Allen ("has de tener un
poco de fé en las personas") en la escena final Manhattan (Woody
Allen 1979).
Película:
   
10
Extras: -
Fernando Benítez Rodríguez (colaborador).
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