Críticas

VIDAS AJENAS

Está visto que David Fincher y su Seven, mal que le pese a alguno, han creado escuela. Desde que se estrenase esa pelí­cula en 1995 le han salido imitadoras a patadas, algunas también marcadas por El Silencio de los Corderos, pero estéticamente más cercanas al filme de Fincher. Desde algunas más o menos dignas como El Coleccionista de Huesos o la francesa Los Rí­os de Color Púrpura a otras bochornosas como Resurrección o esta de la que hablamos, Vidas Ajenas.

Es probable que sea realmente difí­cil innovar en un género como el thriller, donde gente como Hitchcock, De Palma, Nolan o el propio Fincher han hecho prácticamente todo lo que quedaba por avanzar o reinventar el mismo. Todos los buenos tí­tulos del género se caracterizan por tener un protagonista normal, un antihéroe con sus virtudes y sus defectos, una serie de crí­menes cuyo autor se desconoce, ambientes opresivos, personajes turbios y los obligados giros de guión.

En el caso de Vidas Ajenas partimos de una protagonista, Illeana (Angelina Jolie), de la que no se sabe nada en toda la pelí­cula, es decir, que ya desde el principio te importa bien poco lo que le pase. Illeana es una agente del FBI que llega a Montreal para ayudar a la policí­a canadiense a resolver un crimen ocurrido hace algún tiempo. Dentro de la policí­a tenemos a unos secundarios insulsos donde destaca nuestro adorado Olivier Martí­nez en otra de sus portentosas interpretaciones, dando vida en esta ocasión al inspector Paquette (no podí­a llamarse de otro modo), que tiene maní­a a la protagonista, básicamente, porque sí­.

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Pronto la policí­a da con un testigo del asesino, que sabemos que es un asesino en serie por el prólogo de la pelí­cula en el que se le ve de joven comenzando sus fechorí­as, pero que realmente no se sabe cómo la policí­a llega a la conclusión de que ha matado a más gente. No importa, seguimos adelante. El testigo en cuestión es un tal Costa (Ethan Hawke), un americano que observa al asesino intentando finiquitar uno de sus crí­menes y llama a la policí­a, que por supuesto sospecha de él. Por eso está ahí­ nuestra Angelina Jolie, para dejar las cosas claras y darse cuenta de que Costa es diestro y el asesino zurdo (cosa que luego se verá que no tiene sentido ninguno). Costa es un pintor y les hace un retrato del asesino, con barba, para que no sepamos quien es, aunque tenga la cara de Kiefer Sutherland. Por otro lado tenemos a Gena Rowlands, que es otra americana, la madre del chaval del prólogo, del psicópata, que daba por muerto a su hijo hace 19 años pero que acude a la policí­a al creer que se ha cruzado con él en la calle y avisa sobre la clase de persona que es el chaval.
Así­ se plantea una pelí­cula que al principio es aburrida e incluso irritante por el maldito acento francés de los canadienses, pelí­n absurda por ver que a pesar de estar en la región francesa de Canadá todo lo interesante ocurre entre americanos, pero que poco a poco se convierte en un soberano disparate sin sentido, con sus correspondientes giros de guión forzados y donde uno sale sin saber muy bien a que viene todo lo que pasa y con la sensación de haber tirado el dinero por el retrete.

La pelí­cula no sé salva más que en lo técnico y por la canción de Massive Attack (Inertia Creeps) que suena en una secuencia en un bar en el que los baños tienen luz ultravioleta, para ponerte moreno mientras meas. Todos los ingredientes de un buen thriller de los que hablaba al principio carecen en esta pelí­cula de cualquier sentido. Hasta aquí­ mi impresión general, para quien aún tenga ganas de verla, pero no puedo terminar esto sin destripar el por qué de tan mala impresión.

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Hora de desahogarse. ¿De qué sirve decir que el asesino es zurdo, si luego vemos que no lo es porque es Hawke, y éste es diestro todo el rato? ¿Por qué vemos a Hawke conduciendo mientras Kiefer Sutherland le apunta, si al final vemos que Sutherland iba muerto en el coche ya que Hawke era el asesino? ¿Cómo es posible matar a una persona y hacerle un agujero en la frente, si no tienes ni pistola, ni cuchillo, ni nada? ¿A quién se lo ocurre hacerse la preñada con una tripa de látex durante siete meses para capturar a un asesino? ¿Cómo sabe Illena que cuando el malo la encuentre la va a pinchar en su tripa de látex? ¿Por qué te engañan creyendo que está embarazada para que se te corte todo el cuerpo al ver como la apalean y le apuñalan en la tripa? En definitiva: ¿Por qué todo?. Básicamente eso es lo que a uno se le pasa por la cabeza tras ver esta pelí­cula, menos al tiparrel de la fila de delante, que tení­a que dar la nota cada vez que en la pelí­cula sucedí­a algo mí­nimamente llamativo, como el polvo con lucimiento de pechos de Jolie con Hawke, los cabreos de Olivier “Paquette” Marí­nez y demás escenas. Como dice Rafa, “Vidas Ajenas es una gena”.


D.J. Caruso | Jon Bokenkamp basándose en la novela de Michael Pye | Angelina Jolie, Ethan Hawke, Kiefer Sutherland, Gena Rowlands, Olivier Martí­nez, Tchéky Karyo, Jean-Hugues Anglade, Paul Dano | Amir M. Mokri | Anne V. Coates | Philip Glass | Tom Southwell | Mark Canton, Bernie Goldmann | Bruce Berman, Dana Goldberg, David Heyman, Josette Perrotta | Warner Bros. Pictures, Village Roadshow Pictures, Atmosphere Entertainment MM, Taking Lives Pictures Inc. | Warner Sogefilms | 2 |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

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