Críticas

EL PRECIO DE LA VERDAD

En 1998 Stephen Glass, el jovencí­simo reportero de la prestigiosa revista polí­tica “The New Republic” vio como su fama se iba al garete cuando se descubrió que más de la mitad de sus artí­culos habí­an nacido de la propia mente del periodista. El escándalo no sólo causó un daño casi irreparable a la publicación y a la plantilla que la conformaba, sino que sentó un precedente en la lucha de los medios on-line (fue la revista Digital Forbes la que descubrió la mentira de Glass) contra los grandes medios en prensa.

El Precio de la Verdad es una buena pelí­cula de ficción, pero es, además, una magní­fica reflexión sobre la ética periodí­stica y la culpa que acarrea faltar a la responsabilidad profesional. Billy Ray, guionista de Volcano, lo ha entendido perfectamente en su debut como realizador, y con eso ya tiene medio camino hecho. Sólo le faltaba un guión y unos actores a la altura. Todo eso lo tiene. Por lo tanto, la pelí­cula funciona. El mecanismo del mundo de la prensa queda muy bien reflejado, así­ como el papel del periodista y su labor (impagable la escena en el que se sigue el proceso de publicación de un simple artí­culo, a través de innumerables filtros y personas).

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Una pelí­cula muy atí­pica, podrí­a entenderse como una especie de El Dilema (la obra maestra de Michael Mann y un paso adelante en la forma de entender visualmente el cine) pero con un casting de Sensacion de Vivir. Prácticamente ninguno de los actores supera los treinta años de edad, pero han sido escogidos de entre los mejores de la cosecha, entre los que incluyo a Hayden Christensen. Es obvio que su talento dramático es limitado en algunos momentos (fruto sobre todo, de su falta de experiencia), pero echa muchí­simas ganas con un personaje muy difí­cil: Glass no es un mentiroso sin escrúpulos sino un muchacho que posee una especial empatí­a con la gente y que se ve obligado a inventarse las historias por la presión paterna para estudiar una segunda carrera. Glass es simpático, agradable y tranquilo, pero también extremadamente sensible, incapaz de mantener las mentiras que ha creado en cuanto se le echa encima un poco de presión (la frase que más repite a lo largo de la pelí­cula es “¿Estás enfadado conmigo?”).

Por otro lado, nos encontramos con el hecho de que enfrente suya se encuentra un actor como la copa de un pino que responde al nombre de Peter Saasgard, al que se le puede ver en pelí­culas como Empire, con John Leguizamo, o K-19, con Harrison Ford. Su papel como Chuck Lane, jefe de Glass, (otro papel con muchos matices: Lane es un poco trepa, pero también es tremendamente honesto y firme en sus convicciones profesionales y en el respeto a sus empleados) deberí­a ponerle en la parrilla de salida de cara a producciones de mayor envergadura. Pero repito: magní­fico el nivel de todo el reparto.

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Lo que queda después de ver este correctí­simo film, en el que los actores y el guión son lo más importante, (a destacar Hank Azaria, alejado de sus papeles cómicos, como el gran editor Michael Kelly) es la sensación de que con pelí­culas como ésta, de bajo presupuesto y pequeñas pretensiones, todaví­a queda en este mundo cinematográfico de locos espacio para pequeñas obras muy dignas que se separan del telefilm gracias al talento y al esfuerzo de sus creadores. No es, ni mucho menos, un proyecto destinado a video. Un muy buen trabajo. Y una última cuestión, sólo para remarcar el caso que se nos presenta aquí­: si echáis un vistazo a la nota media de éste film en Metacritic, os daréis cuenta de que si bien su nota es alta, pero no extraordinaria (un 73 sobre 100), os ruego comprobéis como, de las 37 crí­ticas recibidas, ninguna le otorga suspenso alguno. En dichas crí­ticas no aparecen adjetivos como “magistral”, “épica” o “inolvidable”, pero sí­ otros igual de estimulantes como “remarcable”, “vigorosa”, “sólida”, “emocionante” y, sobre todo “INTELIGENTE”. No desdeñemos, por favor, a las obras menores de calidad, de las que no suelen abundar mucho en el cine estadounidense (ni en el nuestro, qué leches). Un acierto de sus productores, el tito Tom Cruise y Paula Wagner.


Billy Ray | Billy Ray (basado en el artí­culo de Buzz Bissinger) | Hayden Christensen, Peter Sarsgaard, Chloí« Sevigny, Rosario Dawson, Melanie Lynskey, Hank Azaria, Steve Zahn, Luke Kirby | Mandy Walker | Jeffrey Ford | Mychael Danna | Franí§ois Séguin | Craig Baumgarten, Marc Butan, Tove Christensen, Adam Merims | Tom Cruise, Paula Wagner, Tom Ortenberg, Michael Padeornek | Lions Gate Films | DeAPlaneta | 7 |

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