Críticas

EL FUEGO DE LA VENGANZA

El Fuego de la Venganza es el Dos Policí­as Rebeldes 2 de este año: larga, ruidosa, mareante, violenta y sangrienta. Y mala. Por desgracia, nos encontramos ante la peor pelí­cula de Tony Scott (y eso que cuenta con horrendeces en su haber tales como Revenge o Dias de Truño… perdón, de Trueno). Eso es un hecho.

En esta ocasión, Scott, que mucho tiene que envidiar a su hermano mayor Ridley, va de ARTISTA. Tras empollarse Ciudad de Dios como unas treinta veces, el inglés abandona la mesura y la calma que tan buenos resultados le dio en su anterior colaboración con tito Denzel, Marea Roja, y nos regala una sucesión de todos los artificios fotográficos que brinda la tecnologí­a actual: desenfoques, cambios de color, cámara lenta, encadenados, flashes, zooms “Lazarov”, cortes bruscos, distorsiones… y luego un paso más allá, porque emplea todo lo que he mencionado A LA VEZ. El resultado es grotesco. Hay momentos en los que la peli provoca auténticas nauseas y mareos, hasta tal punto que pelí­culas como El Mito de Bourne parecen cine iraní­ de planos largos. Con semejante barullo, acompañado de una música infernal (particularmente una guitarra que parece tocada con una brocha de la mano de Trent Reznor, el de Nine Inch Nails), no hay quien se entere de la historia.

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Pero la hay. Es increí­ble pero en esos 140 (sí­, ciento cuarenta) minutos y debajo de esa exhibición videoclipera hay un guión. Y es de Brian Helgeland, el mismo de L.A. Confidential. Sencillamente, John Creasy (Washington), es un supertipo (ya sabéis, ex agente de la CIA + Navy Seal + Boina Verde + Legionario… ) que, acabado como está por culpa de la bebida ha elegido un encargo mal pagado y muy peligroso: ser el guardaespaldas de la pequeña Pita Ramos (espléndidamente interpretada por Dakota Fanning) y protegerla así­ de las amenazas de posibles secuestros, tan habituales como son en Mexico D.F., ciudad donde acontece la acción. Evidentemente la pelí­cula no se llama El Fuego de la Venganza porque hable del circo: a pesar de los esfuerzos de Creasy, la niña, con la que ha establecido un vinculo de cariño muy especial, es secuestrada. Maltrecho y malherido, Creasy armará la de Dios sobre los infelices raptores.

Bien. Tras una hora en la que se nos muestra como el inicialmente alcohólico y desequilibrado Creasy encuentra poco a poco un motivo para vivir en la pequeña Pita, lo que viene después sólo se puede traducir como:

CINE DE SUDOR Y CERVEZA (PERO A LO BESTIA)

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Para ser breves: ejecuciones, amputaciones, sangre a granel, explosiones y torturas varias se dan lugar, escena sí­, escena también, en lugares tan variopintos como debajo de un puente o en la inevitable disco rave donde todo el mundo acaba huyendo por patas bajo los disparos. Creasy, todo un “artista” en el arte de matar “pinta su obra maestra” (esto lo dice la peli) empleando lanzagranadas, escopetas, sus puños o bombas rectales (Sí­. Bom-bas Rec-ta-les), y vuelve toda la ciudad patas abajo con la ayuda de un inefable Christopher Walken (que da un discursito y desaparece). Y no contento con mancharnos de sangre los chubasqueros, el Sr. Scott encima nos realiza un lavado de cerebro religioso. Tras ver la pelí­cula y contemplar una procesión entera de biblias, santos, capillas, velas y conversiones religiosas varias (el momento en el que Creasy abandona la botella de Jack Daniels por la Biblia es como lo de Mastercard: no tiene precio) dan ganas de volverse misionero en el Amazonas. A pesar de todo, la capacidad técnica de Scott es incuestionable y por lo menos, cuando la pelí­cula esta en el ajo, por lo menos te entretiene, y te rí­es de puro sadismo, además.

Así­ que esto es lo que hay, y resumiendo: entretenida, pero violenta. También es muy estúpida y asquerosamente pretenciosa (¡140 minutazos!). En lo referente a los actores, que se me olvidaba, porque también los hay, destacar la labor de nuevo de la Fanning y lo soso que está Denzel, un actor que viste como nadie el prototipo de hombre cerebral e inteligente y aquí­ reducido a un papel que le sentarí­a muy bien al, a mi juicio, numero 11 de la lista de cine de Sudor y Cerveza: el inefable Brian Bosworth (el de Frí­o Como el Acero. Y no es una porno.). ¡Ah!, y como última cosa: aparece Mickey Rourke, otro de los del Club de Mastuerzos.

Total, que pa videoclub.

LO MEJOR: Dakota Fanning y todas las escenas en las que aparece: son las más divertidas. Cuando llega la hora de las tortas, la pelí­cula es entretenida.

LO PEOR: Que es prácticamente in-visible. Scott ya no es un director. Es un VIDEOARTISTA. Con tanta filigrana, la historia se resiente y si encima es como ésta, pues prácticamente desaparece. Las subtramas están muy mal manejadas, todo sucede con prisas y sin sentido y algunas lí­neas de diálogo no tienen el menor sentido.


Tony Scott | Brian Helgeland basándose en la novela de A.J. Quinnell | Denzel Washington, Dakota Faning, Marc Anthony, Radha Mitchell, Christopher Walken, Giancarlo Giannini, Rachel Ticotin, Jesús Ochoa, Mickey Rourke | Paul Cameron | Christian Wagner | Harry Gregson-Williams | Benjamí­n Fernández, Chris Seagers | Lucas Foster, Arnon Milchan, Tony Scott | Lance Hool, James W. Skotchdopole | Fox 2000 Pictures, New Regency Pictures, Regency Enterprises, Scott Free Productions | Hispano Foxfilms | 5 |
  • TheExpendables

    La crí­tica más errada que has escrita en toda tu carrera, Rafa Martí­n.

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