Críticas

WIMBLEDON

Las comedias románticas inglesas suelen tener algo que las hace distintas al resto. Seguramente es el humor británico, claramente más atrevido que el americano, a parte de que suelen resultar más realistas y menos bochornosas que estas. Aún así­ es cierto que algunas como Love Actually tení­an exceso de pastel y alguna de esas escenas de “declaración de amor en público” que resultan tan vomitivas.

Wimbledon podrí­a ser una pelí­cula a medio camino entre la estupenda Notting Hill y el pastelaco de Love Actually. La historia se cuenta desde la perspectiva de Peter Colt (Paul Bettany), un tenista antes prometedor en la recta final de su carrera, resignado a pasar desapercibido en su última actuación como profesional en Wimbledon. En el mismo torneo participa la última sensación del tenis femenino, Lizzie Bradbury (Kirsten Dunst) que a parte de ser la máxima aspirante no puede evitar ser el centro de atención de la “prensa” rosa. Un casual encuentro hará que los dos empiecen a salir juntos algo que afectará a su juego de distinta forma. Además el protector padre de Lizzie (Sam Neill) y todo el entorno que les rodea no hará más que influir hacia un lado u otro de la relación.

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La estrella del torneo.

El director Richard Loncraine es un hombre que se ha dedicado principalmente a las pelí­culas para televisión (aunque de buen nivel) y ha participado en series como Hermanos de Sangre, aunque también tiene trabajos en cine como Ricardo III. Loncraine muestra un excelente buen hacer y ha conseguido que un deporte tan poco visual como el tenis resulte espectacular en el cine con cantidad de tomas subjetivas y metiéndose en la mente del protagonista durante el juego, algo que resulta bastante divertido.

Paul Bettany está que se sale haciendo un papel muy al estilo de los de Hugh Grant en plan “hombre atractivo a la par que sencillo” muy bromista y a menudo tí­mido. Es un tipo de personaje que generalmente cae bien a cualquiera, algo que no suele darse con el galán moñón americano, más preocupado de parecer un macarra irresistible (Paul Walker por ejemplo). Kirsten Dunst tampoco está nada mal aunque no tiene un papel tan lucido. Los secundarios acaparan un amplio espectro de personalidades, a menudo peculiares pero siempre simpáticas, salvo, claro está, el tenista malo, que lo hay (uno de esos galanes moñones en plan macarra de los que hablaba).

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Tipo Majo VS. Moñas Malo.

La verdad es que a pesar de tener una dosis considerable de merengue no llega a empachar y es que salvo una frase definitivamente detestable (“estaba solo en el terreno del amor”) el resto del romance se digiere sin problemas gracias al humor de la pelí­cula, que sin llegar al gag resulta bastante divertido.

Ójala todas las pelis románticas fueran como esta, donde ambas partes de la pareja espectadora pueden salir satisfechas del cine (ni exceso de testosterona, ni exceso de feromona) para terminar de consumar una buena tarde en sus respectivos hogares, coches o lo que sea.


Richard Loncraine | Adam Brooks, Jennifer Flackett, Mark Levin | Kirsten Dunst, Paul Bettany, Robert Lindsay, Sam Neill, James McAvoy, Bernard Hill, Eleanor Bron, Nicolaj Coster-Waldau, Jon Favreau, Austin Nichols | Darius Khondji | Humphrey Dixon | Edward Shearmur | Brian Morris | Liza Chasin, Eric Fellner, Mary Richards | Tim Bevan, Debra Hayward, David Livingston | Inside Track Films, Studio Canal, Working Title Films | UIP | 6 |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

Críticas

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

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