Críticas

IN GOOD COMPANY

Paul Weitz se va consolidado como un más que notable director de comedia. Ha madurado de forma sorprendente desde ese mojón a lo Porki’s que era American Pie hasta ahora en apenas cuatro pelí­culas. La más destacable de todas es Un Niño Grande, una estupenda comedia con un Hugh Grant en su salsa, desarrollada a partir de una novela de Nick Hornby.

In Good Company sigue esa lí­nea pero ambientada en Estados Unidos en vez de Inglaterra y dentro del mundo empresarial. La pelí­cula cuenta como un veterano ejecutivo que dirige una revista deportiva se ve desplazado cuando la nueva empresa propietaria de la publicación le coloca un nuevo jefe, Carter. Carter es más joven, despiadado y ve la revista como un simple producto que hay que vender al mayor número de personas al precio que sea. Dan trata de tirar para adelante, su hija va a ir a la universidad y su mujer está embarazada, no puede venirse abajo y menos aún jugarse el empleo. Carter por su lado tiene una penosa relación de pareja y empieza a congeniar con Dan, a pesar de que éste no le soporta, ya que es una especie de figura paterna. Y la cosa no termina aquí­, ya que Carter y la hija de Dan congenian casi de inmediato.

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Carter y Dan compartiendo equipo.

Weitz consigue mediante una historia de dos tipos opuestos (un hombre de familia en decadencia laboral y un tiburón empresarial sin vida personal) que terminan por equilibrarse mutuamente hacer una interesante historia y una crí­tica al funcionamiento empresarial americano y occidental. Muchas empresas compran empresas más pequeñas y ponen al mando gente joven llena de ambición que sin embargo no conoce el “producto” que venden. De hecho cabe destacar que la Universal, que produce la pelí­cula, fue comprada por la General Motors mientras se realizaba el rodaje de la misma. No podí­a darse un ejemplo más cercano.

La pelí­cula engancha, gracias a una buena historia y sobre todo al talento de los actores. Tanto Dennis Quaid como Topher Grace son actores de gran talento y qué decir de Scarlett Johansson, que aunque tiene un papel menos importante es el detonante de buena parte de la trama. También resulta divertido ver a Malcom McDowell (uno de los actores más “antipáticos de ver” de la actualidad) como el mandamás del emporio hablando de la “sinergia” como el sí­mbolo y espí­ritu de la empresa, una gilipollez para entusiasmar a los empleados mientras muchos son despedidos sin ningún escrúpulo.

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Alex (hija de Dan) y Carter dando un inocente paseito.

A pesar de todo y siendo una historia entrañable, Weitz no logra el nivel de Un Niño Grande y es que la sombra de Nick Hornby es alargada. Aún así­ es una pelí­cula agradable, que aunque con atisbo de moralina no acaba pecando de ella y que al final deja un regustillo agridulce muy agradecido.


Paul Weitz | Paul Weitz | Dennis Quaid, Topher Grace, Scarlett Johansson, Marg Helgenberger, David Paymer, Clark Gregg, Philip Baker Hall, Selma Blair, Malcom McDowell | Remi Adefarasin | Myron Kerstein | Damien Rice, Stephen Trask | William Arnold | Chris Weitz, Paul Weitz | Rodney M. Liber, Andrew Miano | Universal Pictures, Deph of Field | Aurum | 7 |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

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