Críticas

OMAGH

Omagh sigue la estela de films como Bloody Sunday en su afán de retratar los acontecimientos históricos recientes de la forma más realista posible: desenfoques, cámara en mano y eliminación de la banda sonora que convierten a estos films en un conjunto de parientes cercanos al Dogma que predicó Von Trier hace unos cuantos años (sin el desprecio absoluto por la narración cinematográfica de dicha corriente, claro está).

Debe quedar claro que las conexiones entre esta pelí­cula y Bloody Sunday no se limitan al estilo: Paul Greengrass, el director de esta última, ha colaborado activamente en el guión del film que nos ocupa, film que se estrena en las salas españolas a pesar de que ha sido concebido para televisión, y como tal se estrenó en el Reino Unido. Como su tí­tulo indica, la pelí­cula de Pete Travis relata los acontecimientos posteriores a la matanza de la ciudad de Omagh, en Irlanda del Norte, en 1998, cuando un coche bomba colocado por una facción escindida del IRA conocido como el IRA Auténtico acabó con la vida de 29 personas, entre ellos 2 españoles. El film, sin embargo, no pretende convertirse en un relato global de los hechos, sino que se centra en la lucha de la familia Gallagher para encontrar a los responsables de la carnicerí­a en la que falleció su hijo pequeño Aiden (Paul Kelly).

critica-de-omagh-1

Omagh tras la masacre.

De esta forma, nos encontramos con un film de denuncia social acerca del impacto del terrorismo en la vida cotidiana de las familias irlandesas, lo que acerca mucho más a clásicos como Agenda Oculta, de Ken Loach, o En el Nombre del Padre, el superéxito de Jim Sheridan. En el centro del huracán se encuentra el cabeza de familia, Michael (un estupendo Gerard McSorley, eterno secundario del cine británico), un hombre sencillo que se debate entre la necesidad de encontrar respuestas acerca del fallecimiento de su retoño o proteger a una familia que se está desmoronando poco a poco a raí­z de tan terrible pérdida. El resto del reparto se encuentra a la altura; haciendo gala de la regularidad, seguridad y profesionalidad acostumbrada de los actores británicos.

Y en cuanto a la calidad general del film, por desgracia hay que decir que su intensidad va cuesta abajo conforme pasan los minutos: el atentado es una secuencia modelo de suspense y los veinte minutos posteriores, en los que Michael busca a su hijo en medio del caos, son impactantes sin resultar violentos o desagradables. Sin embargo, el estilo documental que tan bien funcionaba en Bloody Sunday (cuyo ritmo iba en progresión ascendente, culminando con una impresionante batalla urbana) no parece cuajar mucho en las escenas posteriores de Omagh, donde la acción es más relajada y se depende más de los personajes, no de las situaciones. Sin embargo, todas las escenas están rodadas con absoluta convicción por lo que el interés se mantiene, y de hecho despunta ligeramente en ocasiones con imágenes poderosas (Michael arrodillado en la calle donde murió su hijo). Sin embargo, prevengo, la pelí­cula requiere de ciertos conocimientos “nivel first certificate” de la situación en Irlanda porque a veces uno se lí­a con la cantidad de instituciones en conflicto.

critica-de-omagh-2

La familia protagonista luchará para que se juzgue a los asesinos.

En definitiva, Omagh es un film que carece de la fuerza brutal que distingue a Bloody Sunday, pero esta llevada con corazón y profesionalidad, a la vez que demuestra que el cine social y de denuncia no está exento de florituras técnicas que hacen la pelí­cula más llevadera y vistosa, en vez de emplear el puñetero recurso permanente del plano- contraplano que convierte a filmes con guiones interesantes en auténticos coñazos a pesar de su buena voluntad de informarnos de hechos tristes de nuestra vida cotidiana (y nuestros lectores asiduos sabrán a que pelí­culas me refiero. No hay que apuntar muy lejos).

LO MEJOR:

– Gerard McSorley, el eterno secundario que por fin tiene su gran oportunidad en un papel principal que aprovecha al máximo exhibiendo una sobriedad extraordinaria. Podemos recordar a McSorley como el policí­a cabrón de En El Nombre del Padre que susurra a Daniel Day-Lewis que va a pegar a su padre un tiro en la chota.

– La secuencia inicial y las consecuencias posteriores.

LO PEOR:

– El estilo documentalista del film no funciona muy bien a la hora de retratar a los personajes.

– A veces falta garra. El film es excesivamente frí­o y muchas escenas claves no terminan de impactar al espectador. Existe una fina lí­nea que separa el efectismo barato de la mirada distante. Omagh está más cerca de lo segundo, sobre todo hacia el final de la pelí­cula.


Pete Travis | Paul Greengrass, Guy Hibbert | Gerard McSorley, Michele Forbes, Brenda Fricker, Stuart Graham, Peter Ballance, Pauline Hutton, Fiona Glascott, Kathy Kiera Clarke, Claire Connor, Gerard Crossan | Donal Gilligan | Clive Barrett | David Wilson | Paul Greengrass, Ed Guiney | Greg Brenman, Mary Calley, Arthur Lappin, Andrew Lowe, Brendan McCarthy, Tristan Whalley | Tiger Aspect Productions, Hell's Kitchen International, Channel 4 Television, Bórd Scannán na hÉireann | Alta Films | 7 |

Críticas

liga de la justicia

Cuando el remedio es peor que la enfermedad.

marrowbone

La losa de la lógica.

fe de etarras

El retrato de la decadencia.

blade runner 2049

No es la secuela complaciente (replicante), sino la secuela merecida.

alix

Documental convertido en autorretrato de uno de los fotógrafos esenciales de nuestro país.

Twitter

Podcast