Críticas

LA LLAVE DEL MAL

Es sorprendente como Ehren Kruger, guionista que empezó escribiendo el libreto de la tercera entrega de Scream, ha acabado desarrollando un sentido claro y rotundo de lo que debe ser un film de misterio. Desde Scream 3 hasta La Llave del Mal, Kruger ha tenido tiempo de perfeccionar su estilo y prescindir de los habituales golpes de efecto para centrarse en una historia bien estructurada, con algunas sorpresas y un, en ocasiones, brillante acercamiento a la cultura sobrenatural en el Sur de los Estados Unidos.

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Kate Hudson, el espejo, y sus orejillas maravillosamente mordisqueables.

Porque si hay algo que distingue a La Llave del Mal de otros films del mismo estilo, es el férreo pulso que se mantiene a lo largo de todo el metraje, que da inicio con la llegada de Caroline Ellis (Kate Hudson), una enfermera hastiada por la impersonalidad de su trabajo, a una mansión situada a las afueras de Nueva Orleans. Allí­ deberá cuidar de Ben (John Hurt), un enfermo terminal que vive en compañí­a de su esposa, la muy sureña Violet Deveraux (Gena Rowlands). Sucede sin embargo que Ben está luchando por salir de su estado vegetativo y prevenir a Caroline de lo que se avecina que es, a grandes rasgos: mucho misterio, muchos fantasmas, y más hoodoo (práctica similar al vudú, pero prescindiendo del componente religioso) que en toda la serie Monkey Island junta.

Así­, el desarrollo de La Llave del Mal transcurre de forma similar al de casos precedentes. Pero al igual que en La Señal (también adaptada por Kruger), tanto el director del film (el británico Iain Softley, el de K-Pax) como sus actores tienen plena confianza en la historia que nos están contado, que pretende ser una de misterio y nunca una reflexión sobre las relaciones entre los personajes, sobre qué bello es vivir, que mala es la muerte, y que triste es la pérdida, bla, bla, bla… Cuando un film de terror y suspense tira por esos derroteros, las únicas victimas son, precisamente, el terror y el suspense. Yo opino que con historias tan limitadas hay que ir a saco, y gracias a escenas tan conseguidas como el primer asalto de Caroline a la misteriosa buhardilla que remata la azotea de la casa, o el espléndido aprovechamiento del escenario por parte del director, La Llave del Mal se eleva por encima del género, al incidir especialmente en un factor determinante en relación a los fenómenos sobrenaturales: para que funcionen, debemos empezar a creer en ellos. Y es que todo está en nuestra mente.

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Caroline, en plan Black Crowes, Ben y Violet: tres son, definitivamente, multitud.

En lo que se refiere a los actores, merece destacarse la labor de la pareja femenina protagonista: Kate Hudson se mantiene un nivel por encima del resto de actrices de su edad y ahí­ la tenemos, codo con codo con Jennifer Connelly a un pasito de entrar en la primera división. Hasta el clí­max final, la hijastra de Kurt Russell mantiene la calma y el sosiego y se desenvuelve de forma natural al lado de un auténtico monstruo de la interpretación como es Gena Rowlands. La viuda de Cassavetes está fenomenal en este film, combinando ternura y ferocidad a partes iguales en momentos tan efectivos como el primer encuentro con su nueva enfermera o en la presentación del flash back que introduce el tétrico pasado de la casa. Los enfrentamientos entre la testaruda enfermera y la digna dama sureña son lo mejor del film.

Por desgracia, uno de los puntos negros de La Llave del Mal está en el reparto masculino. El personaje de John Hurt apenas es un engranaje para que se desarrolle el suspense; y Peter Saarsgard (que interpreta a Luke Marshall, testaferro de la familia) sencillamente no está en su ambiente por su aspecto de “buen chico”. Además todaví­a nos encontramos golpes de efecto, con esos sustitos que nos damos cuando un personaje aparece de repente, y realmente innecesarios en un film de estas caracterí­sticas; pero quedan redimidos con el hecho afortunado de que la pelí­cula (y esto es un fenómeno raro, raro, raro, como Iglesias Puga) a pesar de carecer de “final sorpresa con giro incorporado” (ya sabéis, eso que está tan de moda y que parece que hay que meter por cojones, aunque te hunda lo que se ha estado intentando conseguir desde el principio del film) posee un clí­max emocionante, potente y satisfactorio. El film de Softley no va a cambiar el mundo del cine de terror, pero desde luego va a seguir consiguiendo que gire. Si hubiera un lugar intermedio entre el cine y el videoclub, allí­ estarí­a esta pelí­cula.

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Amigo Luke (Peter Saarsgard): no se puede ir ligando por ahí­ con esa mirada aviesa. Acojona mucho.

LO MEJOR:

– Chicas al poder: Kate Hudson y Gena Rowlands.

– La eficacia del film, tanto en su guión como en su puesta en escena.

– Magní­fica banda sonora.

LO PEOR:

– Su intrascendencia. Y quizás por ello es más amable de ver.


Iain Softley | Ehren Kruger | Kate Hudson, Gena Rowlands, John Hurt, Peter Sarsgaard, Joy Bryant, Maxine Barnett | Dan Mindel | Joe Hutshing | Edward Shearmur | John Beard | Daniel Bobker, Michael Shamberg, Stacey Sher, Iain Softley | Holly Bario, Scott Stuber, Clayton Townsend | Brick Dust Productions, Daniel Bobker Productions, Double Feature Films, Universal Pictures | UIP | 6 |

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