Críticas

SR. Y SRA. SMITH

Sr. y Sra. Smith está abocada al caos desde el principio. No puedes sostener una pelí­cula de ciento veinte minutos amparándote en una sola idea: la de un aburrido matrimonio cuya relación llena de afecto, pero carente de pasión, recibe un impulso brutal cundo descubren que son asesinos profesionales destinados a matarse mutuamente. Semejante combate infundirá una nueva chispa a su matrimonio, justo la que necesitaban, y me alegro por ellos. El problema es que cuando su rutina termina, empieza la nuestra.

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El post-partido tras la gran pelea. Diablos: las relaciones de pareja se han puesto muy chungas últimamente.

Porque tenemos aquí­ un film estructurado de tal forma que nadie se guarda un as en la manga de cara a los últimos cuarenta minutos de pelí­cula, los más espectaculares y los más estúpidos. Hemos visto un film cuyos dos primeros actos se resuelven con cierta gracia y fluidez, mientras John y Jane comienzan a flipar progresivamente con la creciente sospecha de que el otro es un asesino reconocido en el mundo entero: él trabaja con Eddie (Vince Vaughn) en una cochambrosa oficina cuyo personal tiene una media de edad de 70 años. Ella trabaja en unas oficinas de caerse de culo en lo alto de un rascacielos rodeada de unas ayudantes sacadas de la Sports Illustrated. En el momento en el que ambos reciben un encargo común y comienzan a pisarse el objetivo, comienza la hecatombe y el matrimonio intenta enviar al cónyuge al otro barrio de formas tan elaboradas que convierten a Rasca y Pica en vulgares aficionados.

Y esta parte funciona, y funciona porque Brad Pitt y Angelina Jolie tienen quí­mica, es decir, no son Spencer Tracy y Katherine Hepburn, pero se sienten cómodos y relajados en sus papeles y es algo que se agradece mucho, tanto en sus gestos como en el intercambio de diálogos, que pretenden ser “punzantes” pero suenan verdaderamente tópicos, sobre todo en sus conversaciones con un consejero matrimonial (con voz de William Fichtner). Obviamente, el colofón es una pelea monumental en el interior del hogar de los Smith que da el pistoletazo de salida a una ensalada de tiros que no termina hasta que empiezan los créditos finales y que está caracterizada por no tener ni orden ni concierto. Y el hecho de que ni siquiera exista un malo malvado visible no hace sino acrecentar la sensación de que esta última parte, decididamente, sobra.

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El matrimonio unido jamás será vencido (¿Y de dónde sacan esos uniformes tan chulos?).

Es sorprendente como un director como Doug Liman, que peleó con uñas y dientes para mantener El Caso Bourne con los pies pegados al suelo y no convertirla en un film precisamente como ÉSTE, se haya prestado a hacer un blockbuster veraniego común y corriente. Evidentemente, Sr. y Sra. Smith es un film espectacular, pero la diferencia es que sólo abruma: ni sorprende, ni deja con la boca abierta, al contrario de ese perfecto mecanismo de relojerí­a de precisión suiza que es Batman Begins. Liman sigue renunciando a convertirse en un director de videoclip y mantiene el sosiego y la calma a la hora de los diálogos; pero a la vez consigue mantener la acción rodando a la hora de los tiros, como en la segunda gran escena de acción de esta peli, la de la persecución en la autopista con discusión matrimonial de fondo (algo realmente estúpido).  Sucede que el material es muy débil y mi consejo es que, aunque intentes recaudar doscientos millones en taquilla, deberí­as poner algo más de empeño en un guión (escrito por Simon Kinberg, el de Los 4 Fantásticos) que termina cayendo en picado de cara al final. Sr. y Sra. Smith garantiza un rato entretenido y ligeramente inteligente en algunos momentos, pero cuando se trata de mostrar cómo la rutina de un falso matrimonio se ve superada por la acción, la emoción y el peligro de la muerte inminente a manos de superasesinos internacionales armados con lo último de lo último en alta tecnologí­a, el film en cuestión se hizo antes y se hizo mejor: se llama Mentiras Arriesgadas.

LO MEJOR:

– Lo cómodos que se encuentran Pitt y Jolie en sus papeles (podrí­a decir que la chica quita el aliento pero es resaltar lo obvio) y la agilidad con la que se desenvuelve la pelí­cula en sus dos primeros tercios, gracias a la labor de Liman (que hace el chorra con la cámara cuando tiene que hacerlo) y a los efectos especiales (véase el momento en el que Jolie huye de Brad Pitt cuando éste asalta su cuartel general: sorprendente).

LO PEOR:

– El disparatado tercer acto, que empieza con la persecución y pasa sin solución de continuidad a  un tiroteo final a cámara lenta que parece sacado de n, más que nada por miles de matones que salen de la nada cayendo como moscas. Por favor: ese rollo se acabó en los 80.

– Personajes secundarios inexistentes. El caso de Vaughn es de risa.


Doug Liman | Simon Kinberg | Brad Pitt, Angelina Jolie, Vince Vaughn, Adam Brody, Kerry Washington, Keith David, Chris Weitz, Rachell Huntley, Michelle Monahan | Bojan Bazelli | Michael Tronick | John Powell | Jeff Mann | Lucas Foster, Akiva Goldsman, Eric McLeod, Arnon Milchan, Patrick Wachsberger | Erik Feig | New Regency Pictures, Summit Entertainment, Weed Road Pictures, Regency Enterprises | Hispano Foxfilm | 6 |

Críticas

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

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