Críticas

LA GUíA DEL AUTOESTOPISTA GALÁCTICO

Os garantizo que no veréis muchas pelí­culas como La Guí­a del… (vamos a acortar el nombre, de ahora en adelante, porque los dedos se me entumecen). Una auténtica gema y un canto a la capacidad humana para inventar y crear mundos aparte del que hay. Que ya es bastante vivirlo 24 horas al dí­a.

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La imaginación es el lí­mite.

Vayamos por partes: La Guí­a… va acerca de la destrucción de La Tierra, cosa que sucede a los cinco minutos de pelí­cula, por lo que ya no tenéis que preocuparos de si logran salvarla o no. Ahora es cuestión de seguir los pasos de los únicos supervivientes de dicha catástrofe (cuyas razones quedarán convenientemente ocultas para todos aquellos que sean ajenos a la obra de Adams, o para cualquiera que no siga asiduamente nuestra página. Jo, jo, jo.): Arthur Dent, treintañero solitario, resignado y en perpetuo estado de incredulidad ante lo que se le viene encima; Ford Prefect, el mejor amigo de Arthur y poseedor de la remarcable Guí­a del Autoestopista Galáctico; Tricia McMillan, astrofí­sica, amor inalcanzable de Arthur y piloto de la astronave Corazon de Oro; Zaphod Beeblebrox, presidente de la Galaxia, juerguista consumado, rematado imbécil, novio de Tricia y ladrón de la astronave Corazón de Oro; y Marvin, el Androide Paranoico, que ha hecho de ser miserable su labor en la vida. ¿El objetivo? Averiguar la pregunta última del Universo, la Vida y Todo Lo Demás. Digo la pregunta, porque la respuesta ya la saben. Yo también. Y me la voy a callar.

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De izquierda a derecha: Ford (Mos Def), Arthur (Martin Freeman) y Zaphod (Sam Rockwell): el peor equipo de rescate de la Galaxia.

Creo que, en vez de deslizarme por la historia, es mejor que os de unas cuantas instrucciones para aprovechar al máximo esta pequeña gozada de pelí­cula. Douglas Adams, el difunto creador de la serie de libros protagonizada por Dent y compañí­a fue, en sus años mozos, colaborador de los únicos, legendarios e inimitables Monty Pyton. Si bien el humor de la peli no llega al anarquismo total del sexteto británico os va a hacer falta abrir la mente con un gato hidráulico porque el humor no es para todos los gustos (es más, me pregunto que opinión tendrá la generación MTV de esta pelí­c… bueno, seguro que no la van a ver, así­ que qué mas dará…). Pero si entráis en el cine con la disposición adecuada no os sentiréis defraudados. Absurdeces e incoherencias se suceden a la velocidad de la luz y funcionan porque toda la pelí­cula gira en torno a una idea fundamental: el Universo es un lugar infinito donde, si buscamos lo suficiente y llegamos lo bastante lejos, podremos encontrarnos absolutamente cualquier cosa y más. Menos mal que está La Guia del Autoestopista Galáctico, obra fundamental e indispensable para que el viajero espacial se desenvuelva en el cosmos con mayor o menor facilidad (y las explicaciones que ésta proporciona, acompañadas de una perfecta voz en off de Stephen Fry son, sin lugar a dudas, los momentos más divertidos del film).

Y que Dios bendiga a los actores británicos, incapaces de hacer una puñetera cosa mal (excepto Ali G. Eso es cierto). Martin Freeman, por encima de todos, emerge como triunfador absoluto al transformarse en el Arthur Dent soñado por todo aficionado a los libros de Adams. En la mejor tradición de las Islas, se funde con un personaje realmente anodino y vulgar en una interpretación tan cuidada que al final resulta ser de todo menos… anodina y vulgar (la cara que pone cuando llega al último planeta de la aventura es para enmarcarla). Mos Def es una revelación: además de ser un rapero cojonudo el tí­o demuestra en este film dotes innatas para la buena comedia (y es que, Sí, señores Rock, Tucker y compañí­a: se puede hacer gracia sin soltar tacos y hablar sin parar). Sam Rockwell raya a su gran nivel habitual en el papel más agradecido del film y uno que le va como anillo al dedo: el de tipo molesto (no se por qué, pero siempre me ha dado esa sensación). Carajo, si es que tenemos a Bill Nighy y a Super Alan Rickman poniendo la voz a Marvin, que encima está interpretado por Warwick Davis, o sea, Willow. ¿Es que se puede pedir más? (Em, chicas, lo siento… Zooey Deschanel no pasa de ser convenientemente encantadora).

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Paranoid Android empezó aquí­â€¦

¡Sí­ se puede pedir más! ¡Porque llegamos al meollo de la cuestión! ¡Los efectos visuales! ¡Los gloriosos efectos especiales! Quizás algunos puedan opinar que el film abusa de los mismos sobre todo en el último cuarto, pero da gloria verlos porque son un derroche de lo que os he comentado en el primer párrafo: imaginación. Las extraordinarias ideas de Adams encuentran su perfecto apoyo gracias al uso del ordenador para elaborar un montón de imágenes que se quedan en el recuerdo (un tí­o llenando el océano con una manguera, o una ballena cayendo desde 30 kilómetros de altura, por ejemplo). El director, Garth Jennings posee un particular sentido infantil de asombro e ingenuidad, y los portentosos efectos visuales, tanto generados por ordenador como la animatrónica (cuando veáis a los malvados Vogones lo vais a flipar) ayudan a ponerlo en pantalla con éxito. Sorprendentes, geniales.

Después de todo este manjar que os he redactado, cabe la posibilidad de preguntarse si hay algo malo: y como siempre lo hay, pero es el problema del que adolece la ciencia ficción, acentuado por el hecho de que este film funciona, al igual que el Episodio I de Star Wars, a modo de presentación: que la historia existe, pero está un poco desdeñada a favor de los personajes y las situaciones, por lo que parece que al final nuestros héroes saltan de una aventura a otra sin mucha relación. No he dicho que no haya conexión, sino que deberí­an haber fortalecido este aspecto un poco más, porque hay un personaje interpretado por un actor famoso (no diré quien es…) que juega un papel bastante importante y que podrí­a haber dado mucho más juego. En cualquier caso: sentaos, abrid bien los ojos, expandid la mente y disfrutad porque, al igual que la muy reciente (e igualmente memorable) Una Serie de Catastróficas Desdichas, La Guí­a… nos va a llevar muy lejos y nos va a sorprender cada cinco minutos, tratándonos como espectadores inteligentes ávidos de sorpresas. Douglas Adams no podí­a haber recibido mejor homenaje.

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Regla nº 1: De ninguna manera dejes que un Vogon lea poesí­a.

LO MEJOR:

– El magní­fico reparto del film (que se toma muy en serio el asunto de hacer reí­r), los extraordinarios efectos visuales y el espí­ritu del film de dejarnos con la boca abierta en cada escena.

LO PEOR:

– Pequeños detalles: cierto bajón de ritmo una vez pasado el antológico inicio, o que muchos podrán encontrar a Rockwell bastante irritante, o que la ligereza de la historia lleve a pensar que nos encontramos ante el episodio piloto de una serie de ciencia ficción o un capí­tulo alargado de Mas Allá del Lí­mite.


Garth Jennings | Douglas Adams, Karey Kirkpatrick, basándose en el libro de Douglas Adams | Martin Freeman, Mos Def, Zooey Deschanel, Sam Rockwell, Warwick Davis, Alan Rickman, Stephen Fry, Bill Nighy | Igor Jadue-Lillo | Niven Howie | Joby Talbot | Joel Collins | Gary Barber, Roger Birnbaum, Jonathan Glickman, Nick Goldsmith, Jay Roach | Douglas Adams, Derek Evans, Robbie Stamp | Touchstone Pictures, Spyglass Entertainment, Everyman Pictures, Hammer & Tongs | Buena Vista International | 8 |

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