Críticas

SPELLBOUND. AL PIE DE LA LETRA

Dentro del pujante y renovado género del documental (algo hay que agradecer a Michael Moore) Al pie De La Letra (Spellbound, en su versión original) es una de las mejores muestras que nos podemos encontrar hoy en dí­a: es divertido, es ameno y es, bajo su intención de examinar el mundo de los concursos de deletreo en los Estados Unidos, una importante reflexión sobre la competitividad dentro del mundo infantil, una cuestión que no conoce ni barreras ni lí­mites geográficos, pero que adquiere en Norteamérica una dimensión completamente distinta.

critica-de-spellbound-1

De izquierda a derecha, nuestros héroes: Emily, Nupur, Ted, Harry (primera fila); Angela, Neil, Ashley, April (abajo).

Ocho chicos y chicas estarán en la final del Concurso Nacional de Deletreo. Todos y cada uno de ellos han solventado de forma espectacular sus rondas iniciales en sus lugares de nacimiento y se aproximan con paso firme a la gran final de Washington junto con otros 241 competidores. Al final, sólo uno de ellos quedará victorioso: son Harry, Angela, Ted, April, Neil, Nupur, Emily y Ashley. Todos ellos pertenecen a una clase social y a un extracto cultural distintos. Todos tienen sus pequeñas particularidades que los convierten en encantadores (o detestables) y os puedo asegurar que llegaremos a conocerles muy bien, merced a una primera hora en la que Jeffrey Blitz repasará los pormenores de cada uno de ellos con una asombrosa agudeza y capacidad de percepción. Blitz no está tan interesado en atacar directamente el tema de la competitividad como en analizar como se inculca a estos pequeños la capacidad de autosuperación y como afecta a su desarrollo normal como muchachos. En el dramático caso de Neil, el chaval estudia durante seis horas al dí­a mientras que el talento innato de Harry le permite deletrear palabras como eufemismo sin apenas entender que significan (a costa, eso sí­, de convertirse en un manojo de nervios y de muecas nunca visto en una pantalla de cine y que degradan a Jim Carrey a la altura de Steven Seagal. Verdaderamente impactante).

critica-de-spellbound-2

Harry es mi ser humano favorito sobre La Tierra.

Asimismo, los padres adquieren una importancia fundamental como mentores de los chavales, considerando que en ellos se da una mezcla de emociones mucho más compleja. La mayorí­a de ellos están orgullosos de sus hijos y coinciden en señalar que ganar no es lo más importante, pero siempre les queda por debajo (en la mayorí­a, otros son descarados) el deseo de ver a su retoño elevarse por encima del resto de competidores. En cualquier caso, todo está realizado con humor y simpatí­a, y Blitz procura que ninguno de los personajes nos termine cayendo mal (aunque en algunos casos, como el de la asquerosita Emily, sea sencillamente imposible).

¿Lo véis? Al final, cual reality show, acabas conociéndote de carrerilla los nombres de los chavales (y eso que la vi hace unos cuantos dí­as). Esto es debido a que Blitz realiza las preguntas correctas, las más adecuadas para describir la personalidad de los niños y consigue momentos realmente enternecedores y reveladores de las paradojas de la realidad social estadounidense, cosa que podemos ver en el caso de Ángela: hija de un inmigrante mexicano que no tiene ni idea de inglés, a pesar de que lleva toda su vida viviendo en los States. Bien: esto se refiere a la primera hora de metraje, porque una vez presentados los personajes, nos vamos a la final de Washington: comienza el filme de suspense del año. ¡Tiembla Wes Craven!.

critica-de-spellbound-3

¡Solo puede quedar uno!

En el momento del campeonato los chavales cagan raquetas. Una palabra a deletrear y todo el tiempo del mundo para hacerlo, siempre y cuando sea realizado de forma correcta y no suene una campanilla, que indica que se van a la calle (os aseguro, la campanita adquiere tintes infernales en los últimos momentos de Al Pie de La Letra). Cientos de chavales se quedan petrificados ante palabras como “darjeeling”, “terrenal”, o “vianda”. Al final sólo hay dos caminos: la siguiente fase o carretera y manta. El triunfo es celebrado como un tí­tulo de la Champions League (en el caso de la familia de Ashley, un grupo de mujeres que parecen clones de Queen Latifah) o con un mero gesto de cabeza, pero predomina sobre todo una tremenda sensación de alivio porque Blitz consigue los momentos más intensos de la temporada (no es coña, te comes las uñas hasta dejarte muñones), con un plano fijo sobre el rostro del chaval lleno de a) sudor o b) lágrimas, acompañado una musiquilla ding-dong-ding tipo cifras y letras desquiciante a más no poder.

Al final, gane quien gane en este absorbente thriller (hasta se incluye una especie de malo final, un chaval hindú con fama de imbatible llamado George que se cuela en la última ronda) lo que ha quedado es un gran estudio de los churumbeles realizado con una mirada amable y con un gran sentido narrativo que expone, informa, entretiene y machaca las tesis antes comentadas con habilidad y muy buen gusto, con lo fácil que hubiera sido tirar por el camino trillado del drama familiar. Un magní­fico ejemplo de lo que el documental puede dar de sí­ en nuestros dí­as, siempre que haya una buena idea sobre la que empezar y se mantenga esa postura relativamente neutral pero siempre agradecida y comprensiva sobre los sujetos de tu estudio y es que, coño, son niños al fin y al cabo. Aunque dudemos de ello en algunos momentos (sobre todo cuando Harry se pone a hacer el robot. El. Robot).

LO MEJOR:

– La segunda mitad del documental, intensa a más no poder.

– Algunos de los niños son realmente cojonudos y se ganan al espectador en treinta segundos. Es decir: Harry.

– La labor de Blitz.

LO PEOR:

– Cansa bastante en su primera mitad.

– Escuchar hablar a Emily dan ganas de volver a inculcar el castigo fí­sico en las escuelas, en serio.


Jeff Blitz | Jeff Blitz | Harry Altman, Angela Arenivar, Ted Brigham, April DeGideo, Neil Kadakia, Nupur Lala, Emily Stagg, Ashley White | Yana Gorskaya | Daniel Hulsizer | Jeffrey Blitz, Sean Welch | Blitz/Welch | Columbia TriStar | 8 |

Críticas

fe de etarras

El retrato de la decadencia.

blade runner 2049

No es la secuela complaciente (replicante), sino la secuela merecida.

alix

Documental convertido en autorretrato de uno de los fotógrafos esenciales de nuestro país.

it-payaso-pennywise

It

Futuras promesas. Terror ya visto.

veronica

La madurez del terror español.

Twitter

Podcast