Críticas

EL MÉTODO

Siete personas reunidas en una alta planta de un importante edificio de Madrid. Llegan, se saludan, se preguntan y se conocen. Las siete son aspirantes a una única plaza laboral. La manera de elegir el ganador: el método Grí¶nholm, uno de tantos sistemas de selección en las entrevistas laborales. Sin embargo, este método pondrá a los candidatos en posiciones extremas en las que compartirán mucho más que su aspiración por el puesto…

Basada en la obra de teatro El Método Grí¶nholm, de Jordi Galcerán Ferrer, el film se ha visto obligado a reducir su tí­tulo por cuestiones legales, ya que la obra se encuentra aún en cartelera. Galcerán ha querido diferenciarse de este trabajo declarando que la pelí­cula es muy diferente de la obra inicial, ya que él trataba las situaciones en un tono general de comedia, cosa que no predomina en esta El Método.

Porque El Método señores es una pelí­cula de situaciones tensas, de conocer los lí­mites de hasta dónde las personas son capaces de llegar en busca de trabajo, dinero, poder. Es una crí­tica de principio a fin a este nuevo capitalismo, donde predomina el máximo rendimiento personal dejando a un lado cualquier otro tipo de consideración. Hay que saber quién es el más apto, y para ello se aceptan todo tipo de vejaciones porque de rechazarlas, a buen seguro habremos agotado nuestras posibilidades de ser elegidos.

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Mateo Gil y Marcelo Piñeyro han realizado una excelente adaptación del guión y hacen que la narración, desarrollada en un espacio casi único, se haga ágil, intensa e incisiva. Los actores están magní­ficos (de hecho deslumbra el conjunto que han logrado reunir para la pelí­cula), en especial Eduard Fernández y Ernesto Alterio que bordan a la perfección sus papeles.

Un único pero a la genial propuesta de Piñeyro: hay escenas, como la de Nimri y Fernández en el baño, que no aportan nada a la historia y rompen levemente el arrollador ritmo global. Quizás también se eche de menos un final más agresivo, con más tensión y conflicto. Pequeños puntos débiles que no hacen flaquear el conjunto del metraje.

Un soplo de aire fresco para el cine español, que se agradece, y mucho. Sobre todo observando el escaso presupuesto (salvando claro está los salarios de los actores) con el que ha contado el film y demostrando que las buenas ideas se sustentan con poco dinero. Una estupenda pelí­cula de retrato de una sociedad abducida, atontada y embelesada por las ansias de poder.

Samuel Rodrí­guez Cimiano.


Marcelo Piñeyro | Marcelo Piñeyro, Mateo Gil, basándose en la obra de Jordi Galcerán | Ernesto Alterio, Pablo Echarri, Eduard Fernández, Carmelo Gómez, Najwa Nimri, Eduardo Noriega, Adriana Ozores, Natalia Verbeke | Alfredo F. Mayo | Iván Aledo | Frédéric Bégin, Phil Electric | Verónica Toledo | Gerardo Herrero, Francisco Ramos | Ricardo Garcí­a Arrojo | Alquimia Cinema | On Pictures | 8 |

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