Críticas

SERENITY

Los chicos y chicas del foro tení­an razón. Serenity es casi agua pasada. Salvo en un par de cines, la mayorí­a de los espectadores españoles están condenados a esperar los cuatro meses de rigor antes de poder alquilar la ópera prima de Joss Whedon (creador de Buffy Cazavampiros y guionista de la muy menospreciada Alien: Resurrección) que, por lo que parece, va a tener el mismo destino que Firefly, la serie de televisión en la que está basada: el olvido.

La historia es muy sencillita: 500 años en el futuro y después de una desoladora guerra civil, Malcolm Reynolds (Nathan Fillion) y la tripulación de su nave, la Serenity, son un grupo de mercenarios que en esta ocasión han masticado más de lo que pueden tragar. Se llama River Tam (Summer Glau), tiene 17 años, habilidades psí­quicas, patea una infernal cantidad de culos y posee una mente psicótica que contiene el secreto mejor guardado del universo. Secreto que podremos saber si antes no acaban con ella la maravillosamente utópica Alianza de Planetas guiada por El Operativo o los Reavers, salvajes caní­bales del espacio.

critica-de-serenity-1

La tripulación de la nave.

Lo primero de todo hay que decir que Serenity, a priori, sigue la estela de los films de ciencia ficción de serie B. O sea, que no es La Venganza de los Sith. Es un film pequeño, con una historia pequeña y centrada, fundamentalmente, en los personajes. Ahora, en vez de ser un homenaje, el film destaca por su absoluto desprecio por las reglas del género y la frescura que eso aporta: Serenity se ve como una pelí­cula de ciencia ficción, pero se percibe como mitad western, mitad telecomedia, todo pelí­cula de piratas del espacio. A diferencia de la seriedad con la que David Twohy abordó Pitch Black, Whedon aporta multitud de lí­neas para el recuerdo (la frase “Me quedan dos granadas, tres cartuchos y mis dos cojones” es para enmarcar) y sobre todo un montón de personajes realmente carismáticos, complicados y con un toque distintivo que les hace especiales. Fillion es uno de ellos, a pesar de que Glau sea la que más atraiga la atención del público gracias a su mezcla de debilidad y furia reprimida. Reynolds es una especie de John Wayne con una facilidad innata para tocar los huevos, un Han Solo de nuestros tiempos y justamente es este factor lo que convierte al film de Whedon en algo mucho más cercano y accesible, a pesar de que le falte esa perspectiva épica que ha convertido a la hexalogí­a de George Lucas en un fenómeno en el mundo entero. La mención especial del dí­a, sin embargo, se la lleva Chiwetel Ejiofor, un actor que aborda y borda un papel designado como trampa mortal: el malo que no es especialmente cruel ni despiadado, y ni siquiera disfruta con lo que hace. Es su trabajo y punto. Con una ligereza inusual y perfectamente cómodo en la pantalla, sin aspavientos ni trascendencia, Ejiofor consigue equilibrar los aspectos a la perfección.

critica-de-serenity-2

“Aunque no lo parezca, soy el malo.”

Y oh, sí­: acción por un tubo. Desde luego Serenity no es mecánica: las escenas de combates son sorprendentes e imaginativas, y el director suple la falta de credibilidad de los efectos especiales con dinamismo y explosiones a tutiplén, aderezadas con algunas ideas sorprendentes pero perfectamente lógicas (ya era hora señores, de que alguien hiciera batallas cósmicas en silencio: el sonido no se transmite en el espacio). Y en realidad, esa es la mayor ventaja y la mayor deficiencia de este film: Whedon está enamorado de lo que escribe. La trama en sí­ no son más que un par de meros apuntes y Whedon cuenta con su habilidad con la pluma y los personajes para solventar esos defectos. Problema nº 1: a veces las escenas se alargan demasiado porque su guionista se pierde intentando encontrar la superfrase que deje al público tronchado de risa. Problema nº 2: algunas escenas sobran, sobre todo las que acontecen en el puerto de Haven, donde habita una especie de sacerdote que adoctrina a Reynolds en la fe y en los principios morales.

critica-de-serenity-3

Y batallas espaciales, por supuesto.

Sin embargo, esos problemas son menores. Serenity va tan deprisa, que sus defectos pasan completamente desapercibidos, y se mueve en el lí­mite que separa esas pelí­culas de palomitas de las que están hechas para pervivir en el recuerdo de los aficionados a la ciencia ficción. La pelí­cula es correcta cuando se mueve en el primer extremo, pero hay momentos en los que quiere ser algo más: una gran historia con alcance universal acerca de la voluntad, la libertad y el derecho a ser nosotros mismos y si bien falla en algunos puntos, es en estas pequeñas ocasiones, donde este film permanece contigo.

LO MEJOR:

– Aventura pura y dura: no intenta ser una serie B. No intenta ser una superproducción. No intenta ser nada. No tiene nada que demostrar y posee un espí­ritu divertido y alegre que hace que el viaje transcurra como la seda.

LO PEOR:

– Demasiado inteligente para su propio bien. Muchos diálogos suenan artificiales y algunos personajes no están a la altura (en especial un mago de las computadoras conocido como Sr. Universo).


Joss Whedon | Joss Whedon | Nathan Fillion, Gina Torres, Alan Tudyk, Morena Baccarin, Adam Baldwin, Jewel Staite, Sean Maher, Summer Glau, Ron Glass, Chiwetel Ejiofot, David Krumholtz | Jack N. Green | Lisa Lassek | David Newman | Barry Chusid | Barry Mendel | Christopher Buchanan, David V. Lester, Alisa Tager | Mutant Enemy, Universal Pictures, Barry Mendel Productions | UIP | 7 |

Críticas

apostle

Otro ejemplo de buenas ideas diluidas en una puesta en escena adormecida y un protagonista sin sal.

rev1

El amor nos salvará a todos.

el reino

Caída en picado en el pozo de la corrupción.

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

Twitter

Podcast