Críticas

EL EXORCISMO DE EMILY ROSE

Posesión demoní­aca. Sólo el nombre ya acojona. Es tan fácil irse por los cerros de íšbeda con este tema que muy pocos realizadores se han atrevido a afrontarlo, de los cuales la inmensa mayorí­a se han perdido o bien en un baile de efectos especiales satánicos o en interminables disgresiones religiosas sobre la naturaleza del demonio y la debilidad del alma humana. Pues bien, fans del Maligno y de las buenas pelí­culas, hay chicha este fin de semana, porque El Exorcismo de Emily Rose es una de las sorpresas del año.

El Exorcismo de Emily Rose plantea poderosas preguntas sobre la posesión demoní­aca, pero lo hace con el sentido del realismo y la proporción que proporciona el género al que realmente pertenece el film: el thriller judicial. Es decir, si esperáis ver al Profesor Cavan sacando el demonio del cuerpo de Jimmy Barnatán ésta no es vuestra pelí­cula. Explico el asunto en breves lí­neas: a los cinco minutos el film se anuncia que la joven Emily Rose ha muerto en mitad de un exorcismo y que el padre Robert Moore (Tom Wilkinson) que dirigió la “operación” ha sido detenido por homicidio. A partir de ahí­, tenemos a Laura Linney como protagonista casi absoluta luchando por absolver al sacerdote (qué irónico, ¿no?) apelando al jurado para que crean que, por imposible que parezca, Emily estaba poseí­da por los demonios y que éste fue el motivo directo de su muerte.

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“¡Mira lo que hace la cochina de tu hijaaaarghhh!”

He mencionado una de las sorpresas del año, ¿por qué?: porque ACOJONA. ¿Y por qué? Por varios motivos. Primero, que mientras las innumerables pelí­culas de fantasmas nos hací­an dudar sobre los motivos del espí­ritu en cuestión aquí­ las cosas están muy claras: los demonios están devorando viva a la chica y se encuentra en peligro de muerte. ¿Cuándo atacarán? ¿Cuándo vuelven los espasmos? ¿Qué tortura medieval sufrirá la pobre muchacha esta vez? Segundo: esos momentos están rodados con fuerza y talento: la fotografí­a es soberbia y el empleo de la cámara en mano nos transporta directamente hacia la acción, hasta que parece que somos nosotros quienes estamos sujetando el crucifijo. Y por cierto, fenomenal el modo en el que se nos presentan las “alucinaciones” de Emily, de golpe y porrazo, sin avisar y fí­sicamente dolorosas. No son visiones, son espasmos destrozacolumnas, pura y simplemente.

Pero el tercero y más importante. Este film sucede en nuestro mundo. En la sociedad de hoy en dí­a, que no quiere aceptar el hecho de que podrí­amos estar rodeados por fenómenos sobrenaturales. ¿Y qué mejor forma de demostrarlo que a través de la ley, una de las mayores y más complejas creaciones sociales que existen? Lo que quiero decir es que el film gana precisamente por el contraste entre el realismo que desprende el género judicial y la improbabilidad del caso que se está juzgando. Es como si se estuviera condenando a Obi Wan Kenobi por atacar a un transeúnte con una espada láser. ¿Es el tí­o un caballero jedi o es un chalado que ha visto demasiadas veces el Episodio IV en arameo? El equilibrio y la mesura con la que estos dos temas tan aparentemente dispares se combinan convierten a El Exorcismo de Emily Rose en la pelí­cula que es, en parte además por el hecho de que no está interpretada por Freddie Prince Jr. y Neve Campbell, precisamente.

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Erin Bruner (Laura Linney) y el Padre Moore (Tom Wilkinson), juntos en el caso de sus vidas.

Laura Linney (defensora) y Campbell Scott (fiscal) representan la parte normal del film con aplastante profesionalidad y aplomo. Vale, Scott recuerda un poquito a Aznar pero Linney… señores, Linney parece haber nacido con el tí­tulo de abogada bajo el brazo. Hablo mucho de Jodie Foster, que me encanta. También creo que Kate Winslet puede ser una de las más grandes damas del cine de aquí­ a un par de años. Pero Linney ahora mismo está en la estratosfera (véase, para más ende: Puedes Contar Conmigo, Mystic River o Poder Absoluto). Es la única, repito, única actriz que no sólo prescinde del divismo en sus interpretaciones, sino que se empeña con uñas y dientes en dar a sus personajes una capa de normalidad. En el otro lado, Tom Wilkinson se desenvuelve con su naturalidad acostumbrada a pesar de que la sombra de Max Von Sydow es larga y su sacerdote no deja de ser una revisión del Padre Merrin. El as en la manga llega de la mano de la debutante Jennifer Carpenter, que virtualmente se desloma en la piel de Emily Rose en un papel que combina angustia psí­quica y mental a partes iguales y que deja a la altura del betún a la buena de Linda Blair.

Son precisamente las interpretaciones, la fotografí­a, la puesta en escena y el guión los elementos que dan base y solidez a El Exorcismo de Emily Rose. Las impersonales escenas judiciales contrastan con la furia desatada de las apariciones demoní­acas, que culminan en un escalofriante exorcismo final que ni aun así­ reniega del realismo (hay, incluso, un doctor presente durante el proceso). A diferencia de otras pelí­culas recientes de terror como La Llave del Mal o Dark Water, El Exorcismo… rechaza crear su propio mundo de horror, y en vez de eso inserta los fenómenos extraños en nuestra realidad cotidiana. Scott Derrickson y su guionista, Paul Harris Boardman han sabido manejar un mecanismo que se aparta de la oscuridad y la claustrofobia que preside el género de terror y es que, de vez en cuando, algunos demonios asustan más a la luz del dí­a.

LO MEJOR:

– El sentido de realismo que desprende la pelí­cula: la posesión de Emily la lleva a hacer proezas increí­bles, como saltar desde la habitación de su casa sin hacerse un rasguño, pero todo se nos cuenta a través de un interrogatorio judicial, lo que nos deja la posibilidad de decidir qué pasó en realidad. Y es genial que una peli así­ cuente contigo.

– Sensacional puesta en escena. Pocas pelí­culas de terror están tan bien dirigidas. Pero, sobre todo, el guión. Y eso es algo que se puede decir de POQUíSIMAS pelí­culas de terror. Atención al momento en el que Emily tiene que realizar una decisión crucial. Uno de los momentos más imaginativos vistos recientemente.

LO PEOR:

– Nada. Lo que promete, lo da. Ni más, ni menos.


Scott Derrickson | Paul Harris Boardman, Scott Derrickson | Laura Linney, Tom Wilkinson, Campbell Scott, Jennifer Carpenter, Colm Feore, Joshua Close, Kenneth Welsh, Duncan Fraser | Tom Stern | Jeff Betancourt | Christopher Young | David Brisbin | Paul Harris Boardman, Beau Flynn, Gary Lucchesi, Tom Rosenberg, Tripp Vinson | Clint Culpepper, Andre Lamal, David McIlvain, Julia Silverman | Lakeshore Entertainment, Firm Films | Columbia TriStar | 8 |

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