Críticas

CRASH

A veces encuentro realmente incómodo realizar un repaso general de la cultura contemporánea y darme cuenta del regocijo que despierta en un director de cine / pintor / escritor / escultor / productor de televisión narrar la miseria humana. Si uno se traga de golpe 21 Gramos, Million Dollar Baby, Teniente Corrupto, o contempla los cuadros de la época tenebrista de Goya, o las terribles esculturas de Bernini en la Iglesia de San Pedro, en Roma, lo más probable es que lo siguiente que haga sea tirarse a una autopista con la esperanza de que lo primero que le embista sea un camión de 30 toneladas para que su estancia en este infierno acabe deprisa.

Yo, por mi parte, creo que las personas somos más complicadas que todo eso. La vida también. Es un infinito conjunto de tonos grises: podemos odiar a alguien, pero no para siempre. Podemos querer a alguien, pero a lo mejor no dura. O a lo mejor sí­. ¿Somos TOTALMENTE de izquierdas? ¿Somos TOTALMENTE de derechas? ¿Podemos ser ultras del Madrid y aplaudir una jugada de Ronaldinho hasta que se nos caigan las manos?

Éstas y otras preguntas, formuladas con mucha más precisión que el inútil que suscribe, son las que intenta dar respuesta Paul Haggis y su coguionista, Bobby Moresco, en Crash, que por cierto, es un peliculón como la copa de un pino. Obviamente, es necesario enmarcar estas cuestiones dentro de un contexto, para no perderse. Ese contexto es el problema racial: que no es tanto un mero problema de prejuicios fí­sicos, sino las diferencias sociales, económicas y culturales que conlleva.

critica-de-crash-1

Un Oscar para este hombre ya.

Hablando de la pelí­cula, Haggis y Moresco abordan el problema presentándonos una serie de personajes representativos de la mayor parte de las personas que viven en Los Ángeles, una ciudad que ha sido tratada en el cine de Michael Mann como un mundo mágico, un espectáculo perpetuo de farolas y autopistas, y que aquí­ se traduce de la misma forma. Tenemos una pareja de ricos Blancos Anglosajones Protestantes (WASP), interpretados por Brendan Fraser y Sandra Bullock, atracados por un par de gangstas (Larenz Tate y Ludacris); un detective negro (Don Cheadle) que sale con su compañera sudamericana (la impresionante Jennifer Espósito), una familia de iraquí­es, viviendo en un estado perpetuo de pánico ante una sociedad que les ha declarado non gratos desde 2001, un joven cerrajero latino que lucha para sacar adelante a su familia, un poli “bueno” (Ryan Phillipe), un poli “malo” (Matt Dillon) y un matrimonio negro de clase alta (Terrence Howard y la sinpar Thandie Newton) que intenta encajar como puede en el estándar social reservado para los blancos.

En mi opinión, emplear estereotipos tan condicionados por su modo de vida es una forma muy difí­cil de afrontar una pelí­cula y esperar que sea realista, tridimensional o cercana. Muchos lo han intentado antes, en especial en nuestro paí­s (oh, nosotros, los bienhechores, los crí­ticos), y también se ha intentado en Estados Unidos (Robert Altman lo lleva haciendo desde los setenta, y ahí­ están P.T. Anderson y Payne y Taylor) pero ninguno de ellos me ha llegado especialmente. Y eso que se han molestado en retratar personajes complejos, humanos, sin condicionamientos de raza o nivel económico. Pero aún así­ no me interesaba. Y tras ver Crash creo adivinar por qué.

Porque no me importaba. Hasta ahora.

critica-de-crash-2

El poli bueno.

Porque los personajes que he visto hasta ahora no viven. Existen. Se limitan a pasar por la vida preguntándose si el dí­a siguiente será igual que el anterior. Si su mujer volverá con ellos, si tení­an que comprar pan tostado o de leña, si a su esposa le gustaba el tomate natural o de lata. Tienen un trabajo, una hipoteca, un coche, una familia y todo junto conforma una vida que, sin más ni más… transcurre. Y luego se mueren.

En la absolutamente fascinante, acojonante y escandalosamente magistral Dublineses, John Huston se hací­a esa pregunta. Tenemos una familia, dinero, amigos, hijos… ¿pero eso importa cuando estamos a punto de morir solos? ¿Podemos mirar hacia atrás y saber qué hemos dado lo mejor de nosotros mismos? ¿Hemos sabido lo que queremos ser realmente? ¿O lo que querí­amos hacer? ¿Ein?

En Crash las cosas no suceden así­. Todos los personajes se van a ver enfrentados a auténticas decisiones de vida o muerte. A puntos de inflexión en sus vidas. A momentos que van a hacer tambalear sus convicciones y sus principios. Es el mismo tipo de cine que los grandes maestros del cine han intentado hacer desde el principio. Un film en busca del alma humana. Algo realmente imposible.

¡Eh! ¿Pero sabéis qué? ¡Es interesante! ¡Ocurren cosas! ¡Los personajes cambian! ¡Hay una evolución! ¡Nos intriga! Por mi parte, es justo lo que estaba buscando. Algunas de estas historias, como suele pasar, son más irregulares que otras, del mismo modo que muchos de los personajes están tratados con más cariño e interés que otros. En particular, destaca por méritos propios Matt Dillon, primero porque es un actor fenomenal, que ha alcanzado una espléndida madurez. En segundo lugar porque su personaje es bastante complejo: un policí­a que podrí­a ser acusado de racista, que cuida de su padre enfermo. Y en tercer lugar porque junto con la Srta. Newton protagoniza una escena antológica.

critica-de-crash-3

Lo dicho, antológica.

Está claro que esto es un destripe total, pero es un punto del film a considerar porque es la escena que mejor simboliza lo que Haggis nos intenta explicar desde el principio de la pelí­cula. Hay un accidente en la carretera y un coche está en llamas. Dillon se dirige al lugar del choque y encuentra en el interior del vehí­culo a una mujer (Newton). La misma a la que una noche antes habí­a sobado sin compasión a raí­z de una estúpida detención sin motivo alguno. Cuando la chica se da cuenta de quién es, prefiere arder en las llamas que se aproximan a su coche. Sin embargo, algo sucede. Poco a poco, y conforme Dillon (en parte arrepentido por su acción, en parte porque es su trabajo) se acerca más y más a ella para sacarla, las distancias se empiezan a romper hasta que los dos se encuentran a escasos milí­metros de distancia y el contacto fí­sico inunda la escena. No voy a desvelar si la saca del coche o no, pero es un momento de magní­fico suspense y tremenda intensidad humana, y creo que es lo que Haggis nos quiere decir: no conoces a nadie hasta que no se encuentra a un paso de la muerte.

Hay otras interpretaciones bastante buenas en la peli. Don Cheadle está espléndido y Terrence Howard, al que pronto veremos como gran estrella en la cacareada Hustle & Flow demuestra tener una gran presencia en pantalla. Quizás los más flojos sean Fraser y Bullock, pero es un problema asociado a que no hay mucho con lo que jugar y su condición de “somos blancos acojonados” se ha visto muchas veces (de nuevo, el estereotipo).

Además, Haggis carece de la sutileza necesaria, y algunos de los momentos álgidos del film son bastante rocambolescos y algunos, directamente, merengazos (Ludacris liberando a unos asiáticos esclavos es algo bastante difí­cil de creer). Y es por eso que muchos creen que la mayor virtud de Crash, que es presentar un poco de esperanza en esta sociedad de locos, es su mayor defecto. Y no lo es, lo que ocurre es que muchas veces Haggis se pasa con el edulcorante. Es fácil impactar a la gente porque quizás tenemos un concepto del impacto muy básico: muerte, sangre, lágrimas… pero emocionarla y sacarle una sonrisa es más complicado, porque los mecanismos son mucho más sutiles. O quizá porque ya no nos creemos nada.

De todas formas, que un film de estas caracterí­sticas tenga este buen ánimo sobre nosotros y nuestras capacidades es algo por lo que hay que dar gracias. Y nada mal para ser la segunda peli de este señor. Una espléndida forma de dar carpetazo a las navidades.

LO MEJOR:

– Su intención clara de transmitirnos un mensaje. Podemos aceptarlo o no, pero es un mensaje de todas formas, claro, comprensible y apoyado tanto en la dirección como en el guión y en el reparto.

LO PEOR:

– A veces se pasa de merengue.


Paul Haggis | Paul Haggis, Robert Moresco | Don Cheadle, Matt Dillon, Jennifer Esposito, Thandie Newton, Sandra Bullock, Brendan Fraser, Ludacris, Ryan Phillippe, Karina Arroyave, Terrence Howard, Larenz Tate | J. Michael Muro | Hughes Winborne | Mark Isham | Laurence Bennett | Don Cheadle, Paul Haggis, Mark R. Harris, Robert Moresco, Cathy Schulman, Bob Yari | Marina Grasic, Jan Korbelin, Dana Maksimovich, Tom Nunan, Andrew Reimer | Bull's Eye Entertainment, DEJ Productions, ApolloProScreen, Blackfriars Bridge, Bob Yari Productions, Harris Company | Manga Films | 8 |

Críticas

liga de la justicia

Cuando el remedio es peor que la enfermedad.

marrowbone

La losa de la lógica.

fe de etarras

El retrato de la decadencia.

blade runner 2049

No es la secuela complaciente (replicante), sino la secuela merecida.

alix

Documental convertido en autorretrato de uno de los fotógrafos esenciales de nuestro país.

Twitter

Podcast