Críticas

BROKEBACK MOUNTAIN

Heath Ledger y Jake Gyllenhaal son Ennis Del Mar y Jack Twist, dos vaqueros de la América más recóndita que durante un verano trabajando juntos al cuidado de un rebaño de ovejas en el vistoso paraje de Brokeback Mountain, se enamoran y emprenden una relación secreta que al separarse será alimentada sólo con encuentros esporádicos a lo largo de muchos años, al tiempo que cada uno de ellos vive una vida aparentemente normal y tranquila junto a una esposa e hijos.

Ang Lee, del que se puede decir que dirige con más habilidad a sus actores que su propia carrera cinematográfica construye un hermoso relato en el que entran en juego muy pocos elementos pero que están trabados con maestrí­a, mucha sensibilidad y un deliberado distanciamiento formal de los hechos, no así­ de los sentimientos que en definitiva pretende comunicar. Brokeback Mountain es una pelí­cula de trasfondo homosexual elaborada con un discurso actual, de 2005: respetuoso, sencillo y alejado de cualquier posible polémica o demagogia barata, pero que trata la homosexualidad como un hecho diferencial dentro del contexto social del tiempo de la historia, fechado a partir de 1963, haciendo de esa diferencia el verdadero eje del filme, y por lo tanto, mostrando lo estrictamente amoroso o sexual en los mismos términos que hubieran sido tratados en una relación heterosexual.

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Matrimonio por conveniencia.

La pelí­cula puede dividirse en cuatro bloques narrativos claros, siendo el primero muy brillante con el inicio sin titubeos de la relación entre Ennis, el vaquero reservado y parco y que sin duda llevará a Ledger a la gloria por su rigidez de la musculatura labial y su entonación vocal (la versión original es indispensable para apoyar o no su creación del personaje) y Jack, más vivaz, pasional y valiente. El comienzo es sensacional, con una progresión temporal muy rápida, pero también muy matizada en los personajes. El segundo bloque está dominado í­ntegramente por Michelle Williams en su personaje de esposa de Ennis, lo mejor de toda la pelí­cula con diferencia. El discurso amoroso pasa a un segundo plano para centrarse en lo que parece ser el verdadero motivo del film: el estudio de las difí­ciles relaciones personales de cada protagonista con su entorno familiar, a caballo entre la farsa y la necesidad, y las tensiones internas que se producen al no poder actuar con la libertad que hubieran deseado para dirigir sus vidas. Sin embargo, el film entra en un terreno farragoso en su tercera parte. El ritmo de la pelí­cula, pausado y contemplativo empieza a cambiar bruscamente para mostrarnos el paso de los años de forma excesivamente rápida y poco reflexiva, llegando incluso a desdibujar el detallado retrato que nos habí­an construido de los protagonistas. El tono de la pelí­cula cambia erróneamente hacia lo cómico a veces, con personajes fallidos como el del suegro de Jack, dominador y prototipo de macho que se achanta en la horrible escena de la comida del pavo. La pelí­cula divaga en sus pretensiones y caerí­a en picado ante los continuos saltos temporales de no ser por el último bloque que da sentido a todo el recorrido vital de los personajes y que se plasma en la intensí­sima y cálida escena entre Ennis y los padres de Jack que viene a mostrar el verdadero fin del largo conflicto de los personajes y que de otra forma no se entenderí­a.

Lee nos habla en este filme del compromiso, de la verdad inevitable y de la valentí­a con la que deben afrontarse las cuestiones en la vida, algunas de ellas imposibles de cambiar, y que por lo tanto sólo queda apechugar con ellas honestamente para que en el futuro podamos recordarlas con dignidad y orgullo de haberlas vivido. El destino de Jack y Ennis tras abandonarse mutuamente en aquel primer verano parece simétrico, hasta el punto de que tanta hegemoní­a podí­a enojar al espectador, pero con paciencia, vamos descubriendo los matices entre las personalidades de ambos, el talante y la fuerza de quien asume su condición frente al que rechaza todo lo que huela a consolidar una relación en contra de lo por entonces, socialmente posible.

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Los enamorados mirando al horizonte.

En el camino, se pide al espectador un gran esfuerzo de empatí­a, siendo un visionado superficial claramente insuficiente para captar los matices y avances de la psicologí­a de los personajes, en su mayorí­a mostrados sólo por silencios, muchos silencios que llenan todo el metraje. A ello contribuyen un buen diseño artí­stico de elementos mí­nimos que sitúan cada año, una fotografí­a gris y llamativa especialmente en los planos nocturnos, una puesta en escena nada suntuosa a pesar de que los paisajes se ofrecí­an a ello y una música que comienza siendo pobre y acaba convirtiéndose en un bálsamo para el sufrimiento y la contradicción que vemos en la pantalla. Tampoco se pueden olvidar el plantel de secundarios, que salvo el suegro de Jack, crecen en la pantalla y acumulan gran importancia incluso apareciendo en una sola escena, o como en el caso de la hija de Ennis, creciendo hasta convertirse no ya en protagonistas, sino en la esperanza viva de redimir las equivocaciones de pasado. En la contra, destaca por poco creí­ble la caracterización de los actores para ir envejeciéndolos a base de llevar mucha ropa y desdibujar sus siluetas, y sobre todo en el caso de Ledger, los indisimulados pegotes de maquillaje entorno a los ojos creando arrugas en un rostro demasiado juvenil.

Finalmente, resulta elocuente la poca violencia contenida en los comportamientos intolerantes de los personajes que representan el sentir de la sociedad de entonces y que incluso los conflictos personales para aceptar la sexualidad en uno de los protagonistas no provengan de una educación irracionalmente aprehendida del entorno, sino de una experiencia infantil traumática, lo que da pie a Lee a manejar un discurso muy libre y sano respecto a los prejuicios sociales. En resumidas cuentas, la pelí­cula da un vuelco al corazón a aquel que pacientemente no se ha desprendido de ella en todo su visionado, siendo casi obligado buscar un final adecuado a la última e incompleta frase pronunciada por Ennis antes de los créditos.

LO MEJOR: Michelle Williams y su papelón sufriendo mucho. Los padres de Jack.

LO PEOR: El suegro de Ennis y la comicidad estúpida de algunas escenas. El maquillaje envejecedor de Ledger.

Jesús Manuel Rubio (colaborador).


Ang Lee | Larry McMurtry, Diana Ossana | Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Randy Quaid, Anne Hathaway, Michelle Williams, Valerie Planche, Graham Beckel, David Harbour | Rodrigo Prieto | Geraldine Peroni, Dylan Tichenor | Gustavo Santaolalla | Judy Becker | Diana Ossana, James Schamus, Murray Ord | Michael Costigan, Tom Cox, Michael Hausman, Larry McMurtry, William Pohland | Alberta Filmworks, Focus Features, Good Machine, Paramount Pictures, River Road Entertainment, This Is That Productions | UIP | 8 |
  • http://loquis Fran

    Muy buena pelí­cula… Buen guí­on y buenos actores, por lo menos nos da a entender que la pasión entre los hombres existe y el amor también, independientemente de que sean del mismo sexo… Eso, del 1 al 10, le pongo un 7.

  • rapsodos

    yo la vi, y aunque no me entusiasmo, me parece muy bien dirigida y con unas actuaciones buenas. Personalmente no le pondria el 1 porque no tengo argumentos para justificarlo, aunque tampoco la considere lo mejor que haya visto la verdad.

  • golum

    yo he visto esta peli y me parece una mierda , pero que una puta mierda yo le pondria un 1

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