Críticas

HUSTLE & FLOW

“Algunas veces me siento… me siento como si hubiera podido comerme el mundo cuando era joven tí­o. Tener mi propio estudio, y mi propia discográfica, esa…mierda. Ahora estoy pagando el alquiler. Está mierda tiene que funcionar. Tiene que funcionar, tí­o. Porque todaví­a no estoy acabado.”

Esta pelí­cula hará por los chaperos lo que Independence Day hizo por los F-14 y si no me creéis, al tiempo. Lo que no esta muy claro es si eso es bueno o malo. Empecemos, antes de nada, por resaltar a este señor: Terrence Howard. Una verdadera bestia parda de actor que es, simplemente, corazón alma y esqueleto de un film que despierta tan buen rollo que en algunos momentos nos hace apartarnos de la verdad: que Djay, el protagonista del film es un chulo de putas que deja a una de sus protegidas en la calle, niño incluido y que, en resumen, acumula todas las caracterí­sticas de los chulos de putas: Látigo con guante de seda. El logro del film, absolutamente increí­ble para el espectador racional (y sobre todo para las espectadoras) es que durante la mayor parte del metraje, es que nos importa un huevo.

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“Chati, quiero ser rapero.”

¿Por qué? Porque Djay no conoce otra forma de ser, y en cuanto la encuentra, en el momento en el que cree que su vida puede cambiar gracias a la música, se lanza a por esa oportunidad con uñas y dientes. El primero que está a disgusto con su forma de ser es él mismo, y en apenas 24 horas el destino se alí­a a su favor: un mendigo le da un Casio (el piano, no el reloj), se encuentra con un viejo amigo del colegio que se dedica a la producción musical en sus ratos libres y, sobre todo, asiste a una estremecedora interpretación de gospel en una iglesia que deja al espectador con las pelotas detrás del cráneo.

¿Que sucede después? Djay se nos hace rapper. A lo que habrí­a que añadir un par de cosillas. El film es, como todos los peliculones, un documento social sobre un lugar determinado en un momento determinado sin que en ningún caso el entorno se convierta en protagonista. En otras palabras: bienvenidos a Memphis. Esta ciudad, conocida por ser el terreno de juego de Oh, My God Pau Gasol, es un hervidero musical y es un mérito del film mostrar respeto por la música (referencias a Sam Phillips, Otis Redding por doquier) sin que se mencione al cantante más importante que jamás ha salido de esa ciudad y uno de los más grandes intérpretes de la Historia de la música (respuesta: Elvis).

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La última esperanza.

Más o menos a mitad del metraje las pelotas, que tení­ais si no recuerdo mal detrás del cráneo, saldrán disparadas hacia el techo porque llega Whoop That Trick. En una secuencia que podrí­a ser catalogada como de “milagrosa”, Hustle & Flow se las apaña para poner en escena el proceso creativo que se realiza para conseguir una canción. Si en ese momento no estáis a muerte con Djay, y con sus dos colegas, marchaos del cine y pegaos un tiro porque no hay nada más que hacer. Es una explosión del talento del protagonista y la piedra angular en la que se basa el resto del film, porque a partir de ahí­ Djay se lanza a la caza y captura de Skinny Black (Ludacris), un rapero forrado de pelas y con los dientes de oro que se convertirá en la única esperanza de nuestro héroe para salir del barrio. Y si esto no os recuerda a Rocky, pero con raperos, aquí­ estoy yo para refrescaros la memoria.

El film puede estar cargado de tópicos hasta las cejas, y va acompañado de muchas y variadas moralejas que restan “realismo” y “cercaní­a” al film, pero la puesta en escena de Brewer es absolutamente brutal, la banda sonora es de infarto y cada escena es memorable. La pelí­cula entera respira, los personajes se mueven con libertad, los actores se encuentran increí­blemente cómodos en el papel, sin estar nunca forzados por los convencionalismos del guión, y las sorpresas están a la vuelta de la esquina. Comparte la misma fuerza que otros films similares como Los Chicos del Barrio, de John Singleton, pero esta vez la historia está orientada a un objetivo, lo que contribuye a que la pelí­cula tenga una extraordinaria textura en la que se juntan el rap del Dirty South, la violencia, las drogas, los coches, las fiestas pero por encima de todo los personajes que se mueven en ese entorno y sus historias de autosuperación (porque no nos equivoquemos, esta es una feel-good movie), que dan al film un aire distintivo y alegre alejado de la crudeza de la mayorí­a de los experimentos que se realizan en el cine social, cuya morajela básica es “qué asco de vida”.

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Djay y sus chicas.

Puede que no os guste Hustle & Flow porque es una verdadera oda a la misoginia, pero también habí­a que preguntarse si realmente el film apoya el modo de vida de Djay. ¿Podemos decir que mola ser un chulo putas si el primero que no se encuentra a gusto con la vida que lleva es su propio protagonista? ¿Podréis, chicas, perdonar el lenguaje empleado – rara vez se designa a una mujer con un nombre que no sea “zorra”, “guarra”, “puta” – considerando que las chicas de Djay valen mucho, mucho más de lo que el propio protagonista espera y son, y vete freí­r espárragos Aranoa, verdaderas princesas. Es difí­cil de decir y depende de vosotros, porque Hustle & Flow requiere que dejéis a un lado vuestras convicciones al respecto y tener sobre todo, altí­simos í­ndices de tolerancia. Si os apuntáis al carro, si seguí­s el ritmo, os garantizo que seréis recompensados.

LO MEJOR: El explosivo quinteto protagonista Djay, Kay (Anthony Anderson, habitual actor cómico insoportable que deberí­a hacer, por el bien de su espí­ritu, más papeles como éste), Shelby (DJ Qualls, mi héroe) y las increí­bles Taryn Manning y Taraji P. Henson, que dan vida a Nola y a Shug, las dos protegidas de Djay que emergen como las verdaderas triunfadoras del film.

LO PEOR: Nada. Este film huele a clásico de culto a kilómetros.


Craig Brewer | Craig Brewer | Terrence Howard, Anthony Anderson, Taryn Manning, Taraji P. Anderson, DJ Qualls, Paula Jai Parker, Elise Neal, Isaak Hayes, Ludacris, Jordan Houston, William Engram, Bobby Sandimanie | Amy Vincent | Billy Fox | Varios Artistas | Keith Brian Burns | Stephanie Allain, John Singleton | Dwight Williams | Crunk Pictures, Homegrown Pictures, MTV Films, New Deal Productions | UIP | 9 |
  • Diego

    Los F-14 son de TOP GUN.
    Los de “El dia de la Inpedancia” son F-18

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