Críticas

TIRANTE EL BLANCO

Tirante (Casper Zafer), un apuesto y valiente caballero al mando de un pequeño ejército de almogáraves, es requerido por el emperador de Bizancio para luchar contra los turcos invasores. Una vez en Bizancio, Tirante conocerá a Carmesina (Esther Nubiola), la hija del emperador, de la que se enamorará y que le hará sufrir más que los turcos.

Tirante el Blanco es la nueva pelí­cula del abuelete Vicente Aranda que suponemos ha recibido una jugosa subvención por parte de la Comunidad Valenciana al ser una pelí­cula basada en una novela de Joanot Martorell, escritor valenciano del siglo XV.

El problema es que es una de esas pelí­culas que tiene pasta para aburrir pero que no se aprovecha debidamente, lo que quiero decir es que parece que su único propósito es la ostentación de decorados interiores mega lujosos y recargados, así­ como de las relucientes armaduritas y los ochocientos trajes con bordado de oro que aparecen. Tal es el protagonismo que cobra el atrezzo, que incluso acartonan las actuaciones debido a su aparatosidad. Esto, en mi opinión, provoca una sensación artificial y poco realista.

El caso es que después, cuando hacen falta exteriores decentes o se produce una batalla (que hay dos en toda la peli y duran 2 minutos cada una) se nota una enorme escasez de medios. Es increí­ble que Vicente Aranda sea incapaz de rodar una escena bélica ya no decente sino que no de vergüenza ajena, porque resulta gracioso ver a cuatro turcos y cuatro almogáraves con cuchillos de carnicero haciendo el indio y encima utilizar el recurso de poner la pantalla borrosa con fundidos para que no se vea ni un pijo, intentando disimular la pobreza de la escena.

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Dejamos los desnudos para cuando vayáis al cine.

Centrándonos en la historia principal, se puede decir que es una de esas pelis de “enredos de palacio”, Tirante llega al palacio, se enamora perdidamente de Carmesina sólo con verla (con suspirito y desvanecimiento incluido) y después empieza el tí­pico tira y afloja sentimental totalmente sin sentido y sin razón de ser, en plan:

T    – Te quiero, ¿tú me quieres?

C    – No sé… sí­, te quiero, pero soy virgen y mis sirvientas me tienen la cabeza loca con sus consejitos, además eres un arrastrado sin tí­tulo nobiliario.

T    – Lo sé, pero estoy perdidamente enamorado de ti, además mi fiel colega se va a tirar a tu sirvienta, así­ que si te lí­as conmigo, podemos ir al cine de parejitas.

C    – Ya, pero antes de chuscar, tenemos que casarnos, que quiero llegar precintada al matrimonio, además mi padre quiere que me case con el sultán turco para traer la paz al reino.

T    – No te preocupes que yo a ése me lo voy a cargar en la próxima media hora de peli y después te voy a quitar las penas a base de… Siempre que no me pase algo terrible que nos impida disfrutar de nuestro amor.

Total, que fiel a su estilo, Aranda nos mete un tedioso culebrón con esa forma de hablar tan pedante que intenta imitar el habla medieval y que lejos de aportarle realismo, lo que consigue es que tengas que analizar cada frase en tu mente para entender lo que quiere decir. Todo esto aderezado con tetitas, vulvas peludas y demás escenas picantonas tí­picas de las pelis de Jaimito, que culminan cuando Victoria Abril nos enseña el felpudo (anti-libido) y se nos muestran primeros planos de sus pechos, que dudo mucho que sean los suyos.

En cuanto a las actuaciones decir que el actor protagonista Casper Zafer (Tirante) es más soso que una mata de habas aunque de vez en cuando nos ofrece unas miradas estilo Zoolander que son de lo más seductoras. La actriz principal es Esther Nubiola (Carmesina) que a parte de enseñar cada recoveco de su cuerpo, realiza una actuación correcta pero ensombrecida por esas pedazo de actrices que son Leonor Watling (Placerdemivida, sí­ éste es su nombre) e Ingrid Rubio (Estefaní­a) que cuando aparecen se comen la escena. Por ahí­ rondan también Giancarlo Giannini (emperador bizantino) muy decente, Charlie Cox (Diafebus) más que correcto, Victoria Abril (viuda reposada) en plan chalada exhibicionista (como en la vida real) y Rafael Amargo (el Sultán turco) con sus intensos 30 segundos de actuación.

Para terminar, me gustarí­a hacer hincapié en la última parte de la pelí­cula desde que Tirante se rompe las piernas, porque a partir de ahí­ se suceden las escenas más surrealistas que he visto en mucho tiempo. Véase la escena en la que varios hombres ayudan a Tirante a fornicar con Carmesina, todo esto contemplado por la mitad del ejército que se encuentra también dentro de la tienda de campaña donde se consuma el acto (sé que es difí­cil de imaginar, hay que verlo para creerlo). Después viene el éxtasis total con el duelo que mantienen de rodillas Tirante y el Sultán, una verdadera maravilla.

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El coreógrafo de la última escena de acción.

Más le valdrí­a al cine español apostar e invertir dinero en talentos más jóvenes, o simplemente en talentos, como por ejemplo Daniel Sánchez Arévalo, y si no id a ver AzulOscuroCasiNegro.


Vicente Aranda | Vicente Aranda | Casper Zafer, Esther Nubiola, Leonor Watling, Ingrid Rubio, Victoria Abril, Charlie Cox, Giancarlo Giannini, Valentina Burgueño, Rafael Amargo | José Luis Alcaine | Teresa Font | José Nieto | David Murcia, Roger Subirachs | Enrique Viciano | Albert Martí­nez Martin | DeAPlaneta, Feelmax, Future Film, Mikado Films | DeAPlaneta | 4 |

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