Reportajes

CENTENARIO WILDER

BILLY WILDER Y SUS OBRAS MÁS CÉLEBRES: SEGUNDA ENTREGA.

EL CREPíšSCULO DE LOS DIOSES (SUNSENT BOULEVARD) 1950

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Una Historia de Hollywood.

Dirección: Billy Wilder
Guión: Billy Wilder, Charles Brackett y D.M. Marshman Jr.
Reparto: William Holden, Gloria Swanson, Eric Von Stroheim, Nancy Olson

Argumento: Joe Gillis (William Holden) es un joven escritor de segunda fila que viéndose acosado por sus acreedores se refugia casualmente en la mansión de Norma Desmond (Gloria Swanson), antigua estrella del cine mudo, la cual vive alejada de la realidad y sólo acompañada de su fiel criado Max von Mayerling (Eric von Stroheim), que estuvo casado con ella. A partir de ese momento, la actriz pretende que Joe corrija un guión que ella ha escrito, una nueva versión de Salomé, que va a significar su regreso al cine. Debido a sus problemas económicos, éste accede en un primer momento, pensando que de esa manera va a poder evitar a los acreedores pero pronto se da cuenta del gran error que ha cometido viendo la situación de trastorno mental que sufre la actriz, la cual se acaba enamorando del escritor, él sin embargo está enamorado de una joven que trabaja como ayudante de producción, Betty Schaefer (Nancy Olson).

Detrás de la cámara: Estamos sin duda alguna ante una de las pelí­culas más mí­ticas de la Historia del Cine, desde su gestación ha hecho correr rí­os de tinta y es una de las cintas de Billy Wilder que más bibliografí­a ha generado, hay que tener en cuenta que es la primera gran bofetada que recibe Hollywood desde la propia industria. El guión comenzó a escribirse en el año 1948, Wilder acababa de estrenar dos pelí­culas El Valz del Emperador, una comedia musical protagonizada por Bing Crosby que realizó por hacerle un favor a la Paramount, y Berlí­n Occidente protagonizada por Marlene Dietrich que no fue bien recibida. Para escribir el guión de El Crepúsculo de los Dioses volverí­a a contar con la ayuda de Charles Brackett, pero la tensión entre ambos surgió desde el principio, Brackett querí­a hacer de esta nueva colaboración una comedia y aunque Wilder también la querí­a fue derivando la historia hacia una tragedia. El trabajo realizado no era del agrado de ninguno de los dos guionistas y la relación entre la que irónicamente llamaban pareja mejor avenida de Hollywood cada vez era peor. En agosto de 1948, contratan a un tercer guionista, D.M. Marshman Jr. antiguo escritor de la revista Life Magazine ya que Wilder y Brackett quedaron impresionados al leer una crí­tica de El Valz del Emperador, la labor de Marshman fue la de convertir al protagonista de la cinta en un gigoló del que se acaba enamorando la heroí­na de esta historia, curiosamente Wilder habí­a ejercido de acompañante para señoras adineradas cuando era un joven que querí­a trabajar como periodista en Alemania. Para no dar detalles a la Paramount y eludir a los censores del Código Hays por la Liga de la Decencia no entregaron todo el material que tení­an y completarí­an el guión conforme se fuese rodando la cinta. Los ejecutivos de la Paramount llegaron a pensar que Wilder estaba realizando otro proyecto, la adaptación de una historia llamada A Can of Beans y solo hasta el momento en el que comenzó el rodaje en mayo de 1949 se enteraron de los planes de Billy Wilder. Cuando escribí­an el guión fueron tomando referencias reales, el nombre de Norma Desmond lo tomaron de la actriz de comedia Mabel Normand y de su amante, el director de cine, William Desmond Taylor, este fue asesinado en el año 1922, y los estudios intentaron disfrazarlo alegando como causa del fallecimiento un infarto, la carrera de Normand, principal sospechosa terminó en ese momento, también tomaron de la realidad el caso de Alla Nazimova, una estrella del cine mudo, protagonista de dimes y diretes por su sexualidad, que a los 42 años se empeñó en producir, escribir, co-dirigir y protagonizar la versión cinematográfica de Salomé en la que ella querí­a aparentar 14 años, evidentemente el resultado fue ridí­culo. Con todos los elementos claros comenzarí­a el casting.

Para interpretar a Norma Desmond, Billy Wilder querí­a a una antigua estrella del cine mudo. Wilder y Brackett acudieron a ver a Greta Garbo, quien se habí­a retirado del cine en el año 1941, a ella le interesó la historia pero no querí­a volver a ponerse delante de las cámaras y no aceptó el proyecto. La primera novia que tuvo Hollywood, la estrella del cine mudo por excelencia, Mary Pickford pretendí­a que el filme contara su vida y se negó a hacer otra cosa, Mae West insultó al director porque se sintió ofendida ya que ella decí­a ser muchí­simo más joven que Norma Desmond. Tras el rechazo de West recurrió a Pola Negri, la actriz de origen polaco vio cómo su carrera se arruinó con el cine sonoro ya que el público no podí­a soportar su terrible acento polaco, Wilder mantuvo una conversación por teléfono con la actriz para ofrecerle el trabajo y se dio cuenta de que su acento era muy fuerte y podí­a hacer ridí­culas las escenas más dramáticas de la cinta, de todas formas la actriz no quiso hacer la pelí­cula. Tras ser rechazado por otra actriz, Mae Murray, el director George Cuckor le habló de su amiga Gloria Swanson, la actriz era una de las grandes estrellas del cine mudo, amante de directores como Cecil B. DeMille o de magnates como Joseph Kennedy, que llevaba apartada de Hollywood dos décadas, Wilder le confesó a su amigo Cuckor que no habí­a pensado en Swanson porque la consideraba demasiado inalcanzable, al igual que Norma Desmond, Gloria Swanson no logró hacer la transición del cine mudo al cine sonoro, era una de las estrellas más admiradas de la primera época del cine, llegando a recibir más de 10.000 cartas de admiradores a la semana, también vivió durante sus años de esplendor en Sunset Boulevard en un palacete de estilo italiano, Swanson supo retirarse a tiempo del cine y se trasladó a vivir a Nueva York, allí­ participaba en programas de radio, en obras de teatro y en televisión, y aunque ella no buscaba una reaparición cinematográfica no pudo dejar de sentirse fascinada por la historia que le ofreció Billy Wilder, aún así­ le dio miedo a participar en el proyecto y tuvo que intervenir George Cuckor quien le dijo “si ellos quieren te harán diez pruebas y harás diez pruebas, si no quieres hacer la prueba, yo mismo te mataré”, Swanson se presentó a la audición y se hizo con el papel.

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Una aterradora Gloria Swanson junto a sus compañeros.

Para interpretar a Joe Gillis, la Paramount ya habí­a contratado a Montgomery Clift pero dos semanas antes de comenzar a rodar mandó a su agente a romper el contrato alegando que no podí­a disgustar a sus fans al interpretar a un joven que se relacionarí­a con una mujer mayor, en realidad Clift habí­a mantenido un romance con una millonaria neoyorquina que le doblaba la edad en los inicios de su carrera y querí­a evitar que la prensa se hiciera eco de ello y comenzara a hacer comparaciones. Billy Wilder ofreció el papel a Fred MacMurray pero él se negó ya que no querí­a interpretar a un gigoló, otro de los actores propuestos fue Marlon Brando pero la Paramount lo descartó ya que aún era un desconocido, incluso pensaron en Gene Kelly pero él tení­a contrato con la MGM y estos estudios no estaban dispuestos a cederle. Al final el elegido fue William Holden con la inicial oposición de Billy Wilder que le consideraba un actor bastante mediocre, su opinión cambió con el rodaje de El Crepúsculo de los Dioses y se convirtió en uno de los actores habituales de su filmografí­a. Wilder confió en uno de sus í­dolos Eric von Stroheim para interpretar a Max, el mayordomo que habí­a sido marido y director de Norma Desmond, el realizador de Avaricia ya habí­a colaborado con Wilder en Cinco Tumbas al Cairo, Stroheim, que fue durante el cine mudo uno de los directores más férreos ya que se comportaba como un auténtico dictador durante sus rodajes, estaba en aquel momento arruinado y no dio ningún problema durante la grabación de El Crepúsculo de los Dioses, siempre fue puntual, estaba dispuesto para rodar, y aprovechaba sus descansos para acercarse al realizador, observarle, y proponerle ideas, algunas de las cuales fueron tomadas con excelentes resultados, como curiosidad la pelí­cula que ven Norma y Joe es La Reina Kelly, pelí­cula protagonizada por Gloria Swanson y dirigida por Eric Von Stroheim. En último lugar, Billy Wilder querí­a que la actriz que interpretase a Betty Schaefer fuese un rostro nuevo, la elegida fue Nancy Olson, que estaba en la cantera de la Paramount y que sólo habí­a participado en una pelí­cula, le ofrecieron el proyecto y al ver que era de Billy Wilder no se lo pensó dos veces y aceptó.

La intención de Billy Wilder era reflejar el Hollywood auténtico, el mundo de los estudios, los directores, guionistas, actores, la prensa…., el director llama a uno de los grandes directores del cine mudo, Cecil B. DeMille, en realidad fue él quien convirtió en estrella a Gloria Swanson, en ese momento estaba rodando Sansón y Dalila, rodaje que se muestra en El Crepúsculo de los Dioses, y pidió a Billy Wilder dos cosas, 10.000 dólares y un Cadillac nuevo, cuando Wilder le solicitó para un primer plano DeMille le pidió otros 10.000 dólares. Para una de las escenas más recordadas del filme, la de la jugada de cartas, Wilder reclutarí­a a antiguas estrellas del cine mudo otras “estatuas de cera” al igual que Norma Desmond, como Buster Keaton, Anna Q. Nilsson y H. B. Warner, otra antigua estrella iba a participar en esta escena, William Haines pero declinó la oferta al ver que participaba H.B. Warner, eran enemigos. Otro de los cameos que llama la atención es la de la columnista de la prensa más canallesca Hedda Hopper, Billy Wilder era muy amigo de Louella Parsons, la otra gran cronista de la época y rival de Hopper, pero el director le ofreció el papel a la primera porque antes de dedicarse al chismorreo era actriz así­ que resultarí­a más creí­ble. Norma Desmond harí­a alusión a estrellas del cine mudo y a estrellas contemporáneas, algunos como Darryl F. Zanuck, Olivia de Havilland, Tyronne Power o Samuel Goldwyn amenazaron con demandar a Wilder si sus nombres aparecí­an en la cinta y Greta Garbo dio su permiso pero cuando escuchó por boca de Norma Desmond hablar de su figura en pasado se sintió ofendida.

El rodaje comenzó en mayo de 1949 con un presupuesto superior al millón y medio de dólares.  Uno de los aspectos que más destaca de la cinta es la fotografí­a, Wilder volvió a colaborar con el director de fotografí­a John F. Seitz y le pidió que la atmósfera fuera muy oscura, para rodar algunas escenas llenó de polvo las cámaras truco que ya empleó en el rodaje de Perdición. Para rodar la escena del inicio, en la que vemos el cadáver de Joe flotando en el agua, intentaron rodar la escena desde el fondo de la piscina, con artilugios submarinos pero el resultado no era del agrado del realizador, hasta que al final optaron por colocar un espejo en el fondo de la piscina debajo del cuerpo de Holden, el resultado fue brillante, aunque en su momento no gustara porque quedara torcida. La escena inicial provocó un auténtico quebradero de cabeza para Billy Wilder, la intención era presentar al cadáver de Joe en el depósito contándole su historia al resto de cadáveres, pero durante las primeras proyecciones vio que el resultado era desastroso y decidió cambiarlo por mostrar el cadáver de Joe flotando en la piscina y su voz en off narrando la historia, sin duda alguna es una de las escenas más memorables de la Historia del Cine y ha dado pie a múltiples homenajes.

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Joe siempre quiso tener una piscina.

Por otro lado, la encargada del diseño de vestuario fue la mí­tica Edith Head, Wilder, Head y Swanson estaban de acuerdo en el vestuario de Norma Desmond seguirí­a las tendencias actuales de la moda y Edith Head crearí­a un vestuario al más puro estilo Chanel o Dior a la que pondrí­an adornos para reflejar la personalidad de Desmond. Head también se encargarí­a del vestuario de William Holden mientras que Von Stroheim y Nancy Olson aportaron su propio vestuario. Franz Waxman serí­a el encargado de componer la banda sonora, el tema creado para Norma Desmond serí­a un tango inspirado en la referencia que Desmond hizo sobre un tango bailado con uno de sus compañeros de reparto, Rodolfo Valentino. El responsable de la dirección artí­stica fue Hans Dreier quien habí­a trabajado en el cine mudo y de William Haines ambos crearon el hogar de Norma Desmond un lugar tan exagerado como su dueña. Wally Westmore fue la supervisora del maquillaje y Wilder le encargó que remarcara la diferencia de edad de los protagonistas, Swanson fue maquillada de tal manera que pareciera mucho mayor y William Holden deberí­a parecer más joven.

El rodaje se desarrolló sin más problemas, salvo cuando llegó a oí­dos de la esposa de William Holden, Brenda Marshall, que su marido al rodar una escena en la que tení­a que besar a Nancy Olson no paró cuando Wilder dijo “¡Corten!”, ante el temor de que iniciara otro romance con otra de sus compañeras de reparto, se presentó todos los dí­as en el plató dispuesta a armar una escena. Tres meses después llegarí­a lo inevitable para Gloria Swanson, quien se habí­a transformado en Norma Desmond, querí­a disfrutar de su momento y alargar lo más posible el rodaje de la cinta que habí­a supuesto su regreso al cine, el último dí­a de rodaje, cuando se iba a rodar la escena con la que se cierra El Crepúsculo de los Dioses, sin duda uno de los finales más conmovedores que nos ha dado el cine, la actriz se encerró en su camerino y se negó a salir porque no querí­a admitir que el rodaje iba a finalizar, Wilder la convenció y rodó su última escena, en la que una Norma Desmond completamente enloquecida es detenida por la policí­a, ella al creer que todo forma parte del rodaje de una pelí­cula, porque en la casa estaba presente la prensa y todo un equipo de cámaras, pronuncia un discurso antes de bajar las escaleras de su mansión y termina diciendo “Muy bien señor DeMille, estoy lista para mi primer plano”, cuando Gloria Swanson terminó de rodar esta escena todos los presentes se emocionaron y acabaron aplaudiendo.

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Norma Desmond se prepara para “rodar”.

La pelí­cula se estrenó en agosto de 1950, a su preestreno acudió lo más granado de la industria del cine, estaban expectantes porque le habí­an llegado rumores de escándalo. Cuando finalizó su proyección el temido Louis B. Mayer se abalanzó sobre Billy Wilder y le dijo “bastardo, ha arrastrado por el lodo a la industria que le ha convertido en alguien y que le ha alimentado, habrí­a que rebozarle en alquitrán, emplumarle y expulsarle de la ciudad”, Wilder simplemente le respondió “Fuck You”, sin embargo en otro extremo de la sala una emocionada Barbara Stanwyck se arrodilló ante Gloria Swanson y le besó el dobladillo del vestido. Sin embargo algunas estrellas del cine mudo como Mae Murray se ofendieron ya que les retrataban como unos alocados fósiles.  La cinta se convirtió en una de las favoritas de los crí­ticos compartiendo honores con otra obra maestra estrenada en el año 1950, Eva al Desnudo de Joseph L. Mankiewicz, el público también aplaudió la cinta, convirtiéndose en una de las más taquilleras del año, también ayudó la extenuante promoción de la cinta con una Gloria Swanson viajando en tren por más de treinta ciudades.

El Crepúsculo de los Dioses supuso la ruptura entre Billy Wilder y Charles Brackett, la tensión entre ambos surgió desde la génesis del proyecto y las broncas entre ambos eran constantes, sobre todo cuando les tocó escribir el final de la cinta. Terminado este proyecto, Wilder le anunció a Brackett que poní­a punto y final a su trabajo juntos. Brackett en solitario ganó el Oscar por el guión de El Hundimiento del Titanic y escribió uno de los grandes éxitos de Marilyn Monroe, Niágara. Tras El Crepúsculo de los Dioses la carrera de William Holden fue en ascenso, llegando a ganar el Oscar al mejor actor en el año 1953 por Traidor en el Infierno otra de sus colaboraciones con Billy Wilder. Gloria Swanson que volvió a recuperar el éxito vio cómo después de interpretar a Norma Desmond sólo le ofrecí­an parodias de ese personaje y decidió retirarse de nuevo del cine. En el año 1957 Gloria Swanson propuso a la Paramount realizar una adaptación musical de El Crepúsculo de los Dioses con el nombre de Boulevard, con un cambio sustancial en la historia ya que acabarí­a bien, Swanson contrató a un compositor y llegaron a terminar unos cuantos temas, pero los estudios que eran los propetarios de los derechos aconsejaron a Swanson que no siguiera con la idea porque con este trabajo podrí­a dañar su reputación.

El Crepúsculo de los Dioses ha influido a otros realizadores como Vicente Minnelli en Cautivos del Mal, Robert Aldrich en ¿Qué fue de Baby Jane?, Robert Altman, El Juego de Hollywood o John Watters, Cecil B. Demented en donde se puede ver una parodia de la famosa escena final. También existe una versión musical compuesta por Andrew Lloyd Webber, la obra se estrenó en Londres en el año 1993 y en Broadway ha sido Glenn Close la encargada de interpretar a Norma Desmond, por este trabajo recibió en el año 1995 el Tony a la mejor actriz, hace un año se anunció que esta versión musical iba a tener adaptación cinematográfica protagonizada por Glenn Close y Ewan McGregor, pero no se ha vuelto a hablar de ello.
 

Sé que me he extendido demasiado para hablar de El Crepúsculo de los Dioses pero si consigo con ello que alguien se acerque a descubrir esta obra de Billy Wilder sentirí­a una gran satisfacción.

Premios: El Crepúsculo de los Dioses recibió los premios a la mejor pelí­cula y mejor actriz para Gloria Swanson de la Junta Nacional de Crí­ticos, el premio del Sindicato de Guionistas, fue candidata a siete Globos de Oro: pelí­cula, dirección, actriz (Gloria Swanson), música, fotografí­a, guión y actor de reparto (Eric von Stroheim), ganando en las categorí­as de pelí­cula, dirección, actriz y música. Wilder optó al premio del Gremio de Directores y la pelí­cula fue candidata a once Oscars: pelí­cula (Charles Brackett), dirección (Billy Wilder), guión original (Charles Brackett, Billy Wilder, D.M, Marshman), actor principal (William Holden), actriz principal (Gloria Swanson), actor de reparto (Eric von Stroheim), actriz de reparto (Nancy Olson), dirección artí­stica en blanco y negro (Hans Dreier, John Meehan, Sam Comer, Ray Moyer), música (Franz Waxman), fotografí­a en blanco y negro (John F. Seitz) y montaje (Arthur P. Schmidt, Doane Harrison), ganando tan solo en tres categorí­as las de mejor guión original para Wilder y sus guionistas, mejor dirección artí­stica y mejor música, fue el año de Eva al Desnudo, una cinta incuestionable que también habla del mundo de la interpretación, pero la sorpresa la encontramos en el apartado a la mejor actriz, entre una impresionante Bette Davis por Eva al Desnudo y una sorprendente Gloria Swanson por El Crepúsculo de los Dioses, la Academia decidió premiar a una graciosa Judy Holliday por Nacida Ayer que hace un buen trabajo en esta cinta pero si la comparamos con las otras dos sale perdiendo, como ven los despropósitos en la Academia no son cosa de ahora. En 1989 fue seleccionada por la Filmoteca Nacional, dependiente de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos para su conservación, el Instituto del Cine Norteamericano la considera una de las 100 mejores pelí­culas de la Historia del Cine, y el Gremio de Guionistas Norteamericanos considera que tiene uno de los 100 mejores guiones de todos los tiempos.

SABRINA (SABRINA) 1954

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La Cenicienta según Billy Wilder.

Dirección: Billy Wilder
Guión: Billy Wilder, Samuel Taylor y Ernest Lehman. Basado en la obra de teatro Sabrina Fair de Samuel Taylor
Reparto: Humphrey Bogart, Audrey Hepburn, William Holden, John Williams

Argumento: En una gran finca de Long Island viven los herederos de una gran fortuna, los hermanos Linus (Humprey Bogart) y David Larrabee (William Holden). Sobre el garaje de la finca vive el chófer, Thomas Fairchild (John Williams) y su hija Sabrina (Audrey Herpburn). La joven ama a David Larrabee pero a él sólo le interesan los coches deportivos y las chicas de su misma clase social, su padre la enví­a a Parí­s para que se convierta en una buena cocinera, en la capital de Francia conoce a un anciano barón que la convierte en una mujer sofisticada. Sabrina regresará a Long Island y descubrirá que la familia Larrabee está preparando la boda de David, con una joven de buena familia y de gran fortuna. David al ver cómo ha cambiado Sabrina se enamora perdidamente de ella, olvidándose de su compromiso matrimonial. Linus, que quiere evitar situaciones conflictivas, engaña a Sabrina y promete acompañarla en un viaje por Europa al bordo del Liberté, un lujoso trasatlándico, pero al final el viaje lo realiza ella sola. David descubrirá que su hermano se ha enamorado de Sabrina y le convencerá para que finalmente acompañe a la joven.

Detrás de la cámara: Billy Wilder quiere realizar una comedia romántica tal y como la harí­a Ernst Lubistch y encontrarí­a la oportunidad perfecta en Sabrina, adaptación de la obra de teatro Sabrina Fair de Samuel Taylor que en aquel momento se representaba con gran éxito en Broadway. Terminada su relación con Charles Brackett, Wilder probarí­a con nuevos guionistas, en esta ocasión el elegido fue Ernest Lehman, guionista que en aquel momento daba sus primeros pasos y que en un futuro escribirí­a los guiones de Con la Muerte en los Talones o ¿Quién Teme Virgina Woolf?, el propio autor de la obra, Samuel Taylor, serí­a también uno de los responsables de esta adaptación cinematográfica. Para interpretar a Linus, el hermano mayor, Wilder habí­a pensado en Cary Grant pero una vez más Grant se resistió a trabajar con Billy Wilder, la otra opción de los estudios fue Humphrey Bogart que hasta el final se negó a participar en una comedia romántica, fue su agente quien le convenció para ablandar su imagen de tipo duro. Para interpretar a David, el hermano menor y playboy Wilder volverí­a contar con William Holden quien después de comenzar el rodaje ganarí­a el Oscar por su anterior trabajo junto a Wilder, Traidor en el Infierno. La protagonista serí­a la revelación de la temporada, la joven Audrey Hepburn, que acababa de estrenar su primer trabajo en Hollywood, Vacaciones en Roma, por la que meses después conseguirí­a el Oscar a la mejor actriz, toda una carambola de la Paramount de tener en uno de sus proyectos estrella a los futuros ganadores del Oscar. La bella entre las bellas acababa de aterrizar en la meca del cine y en muy poco tiempo habí­a ganado un Oscar, un Tony y conquistado a todos. Hunphrey Bogart cobrarí­a por este proyecto 300.000 dólares, William Holden 150.000 y Audrey Hepburn tan solo 15.000.

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William Holden no perdí­a el tiempo.

El rodaje fue de lo más tenso primero porque Wilder y sus guionistas no tení­an un texto definitivo e iban improvisando sobre la marcha, Lehman y Wilder trabajaron a destajo en el guión hasta el final de la producción, un dí­a que Lehman no le entregó copia del guión a Humphrey Bogart el actor explotó y descargó toda su ira contra el guionista, Wilder paralizó el rodaje y ordenó no realizar ni una sola toma hasta que Bogart se disculpara con Lehman, el actor llamó al guionista a su camerino y finalizado el problema continuaron con el rodaje. El rodaje de esta versión de La Cenicienta fue un auténtico infierno para Billy Wilder, y la razón estaba en Bogart, cineasta y actor se odiaron desde el primer momento, Wilder hablaba así­ del protagonista de Sabrina “Bogart es un tipo terriblemente simpático hasta que las once y media. Después se cree Bogart”, el actor dio muchos problemas, primero porque odiaba este proyecto ya que le parecí­a una pelí­cula estúpida, segundo, no soportaba a Audrey Hepburn, él querí­a que Sabrina fuese su esposa Lauren Bacall y no podí­a tolerar la buena relación entre Wilder y Hepburn hasta el punto de que la actriz tení­a siempre la última palabra, Bogart dijo de su compañera de reparto en unas declaraciones posteriores “La Hepburn, está bien si te gusta trabajar con alguien que necesita hacer veinte tomas”, y en tercer lugar porque odiaba a William Holden hasta el punto de que no se dirigieron la palabra en todo el rodaje. William Holden, que a pesar de tener relaciones con todas sus compañeras de reparto estuvo casado con su esposa durante treinta años, inició un romance con Audrey Hepburn. Después de los rodajes Wilder, Holden y Hepburn se reuní­an para tomar un martini dejando a Borgart de lado, esto enfurecí­a mucho al actor quien se refugiaba cada vez más en el alcohol, llegando incluso a paralizar los rodajes a partir de las seis de la tarde para tomar sus habituales vasos de whiski con soda y si alguien le dirigí­a la palabra a partir de ese momento Bogart sacaba toda la ira que llevaba dentro. El duro de Bogart no se cortaba para descalificar a Wilder con declaraciones como “Wilder es el tipo de director con el que no me gusta trabajar. Pertenece a esos alemanes prusianos, con un fuerte acento y el látigo en la mano. Sólo trabaja en equipo con el guionista y excluye a los actores. ¡Ni siquiera se me dijo cómo acababa la pelí­cula y quién se quedarí­a con Sabrina!”, como anécdota la protagonizada por el actor un dí­a en el que se presentó en el rodaje tras estar toda la noche con John Huston, su gran amigo con quien habí­a rodado éxitos como El Halcón Maltés o La Reina de África, y se dirige a Wilder para decirle que habí­a estado hablando con Huston sobre directores de cine y que habí­an elaborado una lista de los mejores y le exclamó “¡Y usted, Billy, no estaba entre ellos!, ¡Huston ni siquiera le mencionó!”. Dejando atrás los problemas que tuvieron Wilder y Bogart, destaquemos otro aspecto de Sabrina, como el vestuario realizado por Edith Head quien colaboró con el diseñador francés Hubert de Givenchy cuando Head llamó al diseñador para proponerle crear el vestuario que lucirí­a Audrey Hepburn él se pensó que los diseños serí­an para la otra gran Hepburn, Katharine, ya que hasta ese momento no habí­a oí­do hablar de la joven actriz, a partir del rodaje de Sabrina Audrey Hepburn se convirtió en la musa de Givenchy.

La pelí­cula se estrenó en septiembre de 1954 y fue todo un éxito de crí­tica y de público, pero la relación entre Billy Wilder y la Paramount terminó, los problemas surgieron con la anterior cinta del realizador, Traidor en el Infierno ya que para su estreno en Alemania querí­an eliminar parte del metraje que podrí­a ofender a los alemanes, Wilder se negó, tras el estreno de Sabrina Wilder salió de la Paramount y probarí­a con otros estudios antes de su entrada a la United Artist en 1957. En 1995 Sidney Pollack dirigió una nueva versión de Sabrina protagonizada por Julia Ormond, Harrison Ford y Greg Kinnear que fue un sonoro fracaso.

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“No mamá, no es lo que parece”.

Premios: La cinta fue premiada por la Junta Nacional de Crí­ticos en el apartado de mejor actor de reparto para John Williams, no confundir con el compositor de compositores cinematográficos, recibió el premio del Gremio de Guionistas, también ganó el Globo de Oro al mejor guión, y Wilder fue candidato al premio del Gremio de Directores. Audrey Hepburn fue candidata al BAFTA, y Sabrina optó a seis Oscars: dirección (Billy Wilder), guión (Billy Wilder, Samuel A. Taylor, Ernest Lehman), actriz (Audrey Hepburn), dirección artí­stica (Hal Pereira, Walter H. Tyler, Sam Comer, Ray Moyer), fotografí­a en blanco y negro (Charles Lang) y vestuario en blanco y negro (Edith Head) ganando tan solo en el apartado de vestuario. En el año 2002 fue seleccionada por la Filmoteca Nacional para su conservación.

LA TENTACIÓN VIVE ARRIBA (THE SEVEN YEAR ITCH) 1955

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La explosiva vecinita.

Dirección: Billy Wilder
Guión: Billy Wilder y George Axelrod. Basado en la obra teatral de George Axelrod
Reparto: Marilyn Monroe, Tom Ewell

Argumento: La historia se desarrolla en un tórrido verano en la ciudad de Nueva York, Richard Sherman, lleva siete años casado, durante los cuales no se ha separado ni un solo momento de su esposa ni de su hijo de seis años, pero por exigencias laborales él se tiene que quedar solo en casa mientras su familia se va de vacaciones, lo que este rodrí­guez no se imaginaba era que los vecinos de arriba habí­an dejado su apartamento a una espectacular rubia.

Detrás de la cámara: Paramount adquiere los derechos de la obra The Seven Year Itch de George Axelrod y le encomiendan la dirección a George Cukor que lo rechazó, así­ que se lo pasaron a Billy Wilder que estaba a punto de terminar Sabrina, pero antes de comenzar este proyecto el director y los estudios terminaron, la razón, el estreno en Alemania de Traidor en el Infierno, la Paramount exigió a Wilder que retirara las referencias a los nazis de la cinta y a él le parecí­a una ofensa lo que le estaban pidiendo porque él habí­a perdido a parte de su familia en los campos de concentración en Auschwitz y no pensaba retirarlo, en una carta exigió que el estudio le pidiera disculpas si no lo hací­an él abandonarí­a los estudios, nunca recibió respuesta por parte de la Paramount, así­ que Wilder les abandona con el proyecto bajo el brazo y va hacia la 20th Century Fox.  El director colaborará estrechamente con el autor de la obra para la adaptación cinematográfica pero se encuentran con un problema ya que en la obra se hablaba con claridad del adulterio, algo que la Liga por la Decencia no podí­a tolerar, así­ que a pesar de Wilder serí­a un film sobre el adulterio pero sin consumación. Terminado el guión comenzarí­a el casting, a Billy Wilder le habí­a encantado una prueba que realizó Walther Matthau sobre todo porque le habrí­a dado un fuerte trasfondo sexual a la historia, pero la FOX no querí­a arriesgarse demasiado con este proyecto y optó por contratar al actor que habí­a representado la obra en Broadway, Tom Ewell, el actor ganó el premio Tony por este trabajo. Para interpretar a la chica la FOX descartó a la actriz que protagonizó la obra, Vanessa Brown, y contrataron a la sex symbol por excelencia, Marilyn Monroe.

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La sugerente Marilyn Monroe y Tom Ewell que babea.

La cinta se rodó durante el verano de 1954 pero la grabación no fue nada apacible y la razón reside en la estrella de la producción, Marilyn Monroe, la actriz estaba en ese momento casada con el legendario Joe DiMaggio y atravesaba una crisis matrimonial que le habí­a llevado a una fuerte depresión, que ella intentaba combatir con tranquilizantes y alcohol, cuando rodaba no era capaz de memorizar sus diálogos y el número de tomas y los habituales retrasos de la protagonista hicieron que se perdiese casi dos millones de dólares en el presupuesto.

Todos recordamos una escena de La Tentación Vive Arriba y es aquella en la que Marilyn se coloca en la boca de ventilación del metro y deja que la falda de su vestido blanco vuele mostrando sus piernas, el rodaje de esta escena creó auténtica conmoción, se filmó el 15 de septiembre de 1954 a la una de la madrugada, el equipo de rodaje no pudo evitar que los curiosos se acercaran al 52 de la Avenida Lexington, llegaron a concentrarse 20.000 espontáneos espectadores que vitoreaban a Marilyn cada vez que sus piernas quedaban al descubierto, consecuencias, caos circulatorio importante y nueva crisis matrimonial entre Joe DiMaggio y Marilyn Monroe, DiMaggio no podí­a soportar que tal cantidad de personas estuvieran observando cómo se le levantaba la falda a su esposa, Billy Wilder llegó a comentar con su cinismo habitual “menos mal que Marilyn llevaba ese dí­a bragas”, esa misma noche DiMaggio y Marilyn pusieron fin a su relación. Todas estas inclemencias hicieron que se rodaran cuarenta tomas de esta escena.

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“Marilyn, menos mal que llevas bragas.”

La pelí­cula se estrenó en junio de 1955, la FOX empleó para promocionar el filme una imagen gigante de Marilyn con su falda al viento con la que empapelaron la fachada del Teatro Loews en el neoyorquino Times Square. La cinta se convirtió en una de las más taquilleras del año recaudando más de doce millones de dólares dando a los estudios seis millones en beneficios. Sin embargo los crí­ticos no fueron tan entusiastas aunque les pareció divertida lamentaban la falta de picante de la obra de teatro original.

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“¡Qué fresquito!”

Premios: La Tentación Vive Arriba ganó el Globo de Oro al mejor actor de comedia (Tom Ewell), Marilyn Monroe fue candidata al BAFTA y Billy Wilder fue candidato a los premios del Gremio de Guionistas y el Gremio de Directores.

CONTINUACIÓN…

 

Mary Carmen Rodrí­guez

Soy iconódula y oscarnallóloga.

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