Reportajes

CENTENARIO WILDER

BILLY WILDER Y SUS OBRAS MÁS CÉLEBRES: TERCERA ENTREGA.
 

– TESTIGO DE CARGO (WITNESS FOR THE PROSECUTION) 1957

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Wilder a lo Hitchcock.

 

Dirección: Billy Wilder
 
Guión: Billy Wilder y Harry Kurnitz. Basado en la adaptación teatral de Larry Marcus del relato de Agatha Christie The Witness for the Prosecution.
 
Reparto: Tyrone Power, Marlene Dietrich, Charles Laughton, Elsa Lanchester
 
Argumento: El prestigioso abogado Sir Wilfred Robards (Charles Laughton) tiene que abandonar el alcohol, el tabaco y los juicios criminales por prescripción médica, un buen dí­a se presenta en su despacho un hombre llamado Leonard Vole (Tyrone Power), acusado de asesinar a una adinerada viuda, Robards pasará por alto las saludables recomendaciones de su médico y evitará a toda costa a su enfermera, la señorita Plimsoll (Elsa Lanchester) que le seguirá a todas partes. La principal testigo que tiene la defensa será la mujer de Vole, Christine (Marlene Dietrich), el caso resulta sencillo pero nada es lo que parece.
 
Detrás de la cámara: Testigo de Cargo es la adaptación de la obra teatral creada por Larry Marcus del relato The Witness for the Prosecution firmado por Agatha Christie, publicado en el año 1933 en una colección llamada The Hound of Death. La verdadera responsable de su adaptación cinematográfica fue Marlene Dietrich ya que propuso a la United Artist llevar al cine la obra de teatro reservándose el papel protagonista y exigió que el director fuera Billy Wilder, la actriz ya habí­a trabajado con el realizador en Berlí­n Occidente y desde entonces labraron una gran amistad, llegando a admitir que ella sólo habí­a trabajado con dos grandes directores, Joseph Von Sternberg y Billy Wilder, olvidándose de realizadores como Alfred Hitchcock u Orson Welles. Wilder, que deseaba hacer una cinta de intriga al más puro estilo Hitchcock aceptó encantado el proyecto y adaptó la obra junto a Harry Kurnitz, guionista habitual de comedias para Danny Kaye. Para el papel de Leonard Vole querí­a una estrella como Tyrone Power pero en un primer momento rechazó el proyecto porque el ritmo frenético de trabajo que llevaba le habí­a dejado agotado y sumido en una gran depresión, Wilder anunció a los estudios que abandonaba el proyecto ya que no tení­a a una estrella como Power en él, los estudios se reunieron con el actor, le ofrecieron 300.000 dólares y un porcentaje de la taquilla y aceptó, Testigo de Cargo fue la última cinta de Tyrone Power ya que falleció en 1.958 a causa de un ataque al corazón durante el rodaje en Madrid de Salomón y la Reina de Saba. Wilder tení­a claro que Robards serí­a uno de los mejores actores de todos los tiempos, el gran Charles Laughton, y que la enfermera Plimsoll que sigue a todos lados a su paciente para que se tome su medicación y no cometa excesos serí­a Elsa Lanchester, la esposa en la vida real de Charles Laughton, todo un acierto porque las escenas que tienen juntos son lo más divertido de este filme que combina a la perfección el melodrama judicial, el misterio y el humor. Una O’Connor que daba vida a uno de los testigos fue la única que habí­a intervenido en la obra de teatro original interpretando el mismo personaje.

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“Si pudiera librarme de esta maldita enfermera”.

La cinta se rodó en Londres con un presupuesto de 3 millones de dólares. Testigo de Cargo fue para Billy Wilder una de sus mejores pelí­culas y esto fue gracias a su colaboración con Charles Laughton, que hace uno de sus mejores trabajos, de él dijo el realizador “Laughton es el mejor actor con el que he trabajado. Durante el rodaje, cada tarde nos sentábamos y decidí­amos qué escena rodarí­amos al dí­a siguiente, y la desarrollábamos. Después, Laughton entraba en mi despacho y me decí­a: – La escena que queremos rodar mañana me parece que es muy importante. Y se me ha ocurrido una idea. ¿Qué te parece si…..?. Y a mí­ me parecí­a una idea brillante. Y después de una pausa me decí­a: – De todas formas, creo que…. Y de nuevo interpretaba la escena con brillantes ocurrencias todaví­a mejores. Y esto se repetí­a hasta que me habí­a interpretado veinte versiones de una escena y todo sin cambiar ni una sola palabra del texto. Cada una de sus interpretaciones era una versión más enriquecedora con respecto a la anterior. Y es que Laughton podí­a hurgar en su talento como un niño feliz en una caja de juguetes llena a rebosar. Es mucho más frecuente encontrarse con el otro extremo, es decir con el actor que es tan modesto, tan tí­mido, que no aporta nada de sí­ mismo”. Laughton protagonizó una anécdota durante la preparación de Testigo de Cargo, él no estaba seguro de poder interpretar a una persona con problemas de corazón y fingió en la piscina de su propia casa un ataque al corazón, su esposa, Elsa Lanchester quien pensaba que todo formaba parte de la realidad se tiró muerta de pánico a la piscina a socorrer a su esposo, después él le contarí­a que todo formaba parte de los ensayos. Por otro lado, Marlene Dietrich tení­a sus piernas aseguradas y por este motivo tendrí­a que tener al menos una escena en la que tení­a que mostrarlas, para ello se escribió una escena en la que se presentaba a su personaje, una cantante de cabaret que actúa ante los soldados durante la Segunda Guerra Mundial así­ es como conoce al personaje de Vole, para rodar la escena de su actuación se necesitó 148 extras, 38 dobles y costó 90.000 dólares.

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Marlene mostrando sus famosas piernas.

La cinta se preestrenó en Londres ante la Familia Real, tras la proyección, Wilder les pidió que no revelaran el final. Su estreno se produjo en Estados Unidos en diciembre de 1957 y las crí­ticas fueron excelentes no solo hablaban de la habildad de Wilder, llegando a mejorar incluso la obra original, sino del extraordinario trabajo de Charles Laughton, la propia Agatha Christie se sintió muy contenta de la versión que habí­an hecho de su obra. Una curiosidad, muchos de los espectadores cuando vieron Testigo de Cargo dijeron ” es sin duda la mejor pelí­cula de Alfred Hitchcock” esto sigue pasando en la actualidad, Billy Wilder dijo en su dí­a “Siempre quise hacer una pelí­cula como Alfred Hitchcock y me salió Testigo de Cargo” así­ que por este motivo es una de sus mayores satisfacciones. La pelí­cula recaudó ocho millones de dólares convirtiéndose en todo un éxito de público. Un consejo, si alguien no ha visto Testigo de Cargo cuando tengan la oportunidad no la dejen escapar, no van a ver una pelí­cula judicial plúmbea, se van a encontrar con una historia apasionante protagonizada por unos actores en estado de gracia, sobre todo Laughton y Lanchester, y no se olviden de no revelar el final.

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“¡Protesto Señorí­a!”.

Premios: Testigo de Cargo fue candidata a cinco Globos de Oro: pelí­cula, dirección, actor protagonista (Charles Laughton), actriz protagonista (Marlene Dietrich) y actriz de reparto (Elsa Lanchester) y ganó solo en el apartado de actriz de reparto. Charles Laughton fue candidato al BAFTA, Billy Wilder al premio del Gremio de Directores y fue candidata a seis Oscars, en las categorí­as de: pelí­cula (Arthur Hornblow Jr.), dirección (Billy Wilder), actor protagonista (Charles Laughton), actriz de reparto (Elsa Lanchester), montaje (Daniel Mandell) y sonido (Gordon Sowyer), no ganó en ninguno de los apartados, fue el año de El Puente Sobre el Rí­o Kwai y de Alec Guinness por su trabajo en esta cinta. En los Oscars de ese año competí­a como mejor pelí­cula otra de las obras maestras sobre el cine judicial, Doce Hombres Sin Piedad de Sidney Lumet.
 
CON FALDAS Y A LO LOCO (SOME LIKE IT HOT) 1959

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Marilyn y dos rubias sospechosas.

Dirección: Billy Wilder
 
Guión: Billy Wilder, I.A. L. Diamond. Basado en la idea de Robert Thoeren.
 
Reparto: Marilyn Monroe, Tony Curtis, Jack Lemmon, George Raft, Joe E. Brown
 
Argumento: Chicago, años 20. Dos músicos en paro, Joe (Tony Curtis) y Jerry (Jack Lemmon), después de presenciar la mantanza del dí­a de San Valentí­n se disfrazarán de mujer para ser contratados por una orquesta de señoritas que se irá de gira a Florida, a partir de este momento Joe será Josephine y Jerry será Daphne, todo irá bien para los dos hasta que Joe se enamora de Sugar Kane (Marilyn Monroe) la espectacular cantante de la orquesta y tramará un plan para seducirla haciéndose pasar por millonario, mientras tanto uno de verdad se enamorará de Daphe sin saber que en realidad es un hombre….
 
Detrás de la cámara: Tras el éxito cosechado por Testigo de Cargo, Billy Wilder decide volver a la comedia. En 1957 cuando ingresó en los estudios de la United Artist encontró al guionista que se convertirí­a en el sustituto definitivo de Charles Brackett, I.A.L. Diamond, ambos se conocieron en una cena organizada por el Gremio de Guionistas y le propuso escribir juntos el guión de Arianne, el primer proyecto de Wilder para su nuevo estudio, ambos congeniaron a la perfección pero el resultado del proyecto no fue un éxito, así­ que para Testigo de Cargo colaboró con otro guionista. Para escribir esta nueva comedia, Wilder volverí­a a llamar a Diamond que se sintió halagado ya que desde que prescindiera de la colaboración de Brackett, Wilder no habí­a trabajado dos veces con el mismo escritor. Juntos tomaron como argumento una idea de Robert Thoeren de la que ya se habí­an rodado dos cintas: Fanfare d’amour (1935) y Fanfaren der Liebe (Ellas Somos Nosotras, 1951). Ambientarí­an la historia en el Chicago de los años 20 y convertirí­an a los protagonistas en testigos de la matanza de San Valentí­n de 1929, de esta forma el director justificarí­a ante el público a los protagonistas que tras haber sufrido una experiencia traumática se vestirí­an de mujer. Al igual que cintas anteriores como El Crepúsculo de los Dioses o Sabrina el guión se fue escribiendo sobre la marcha, el director confesó que desde el primer momento él y Diamond supieron que tení­an un buen material en las manos ya que los diálogos y las situaciones prácticamente se escribí­an solos.

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Aquí­ la sospechosa es la del centro ¿Marilyn?.

Billy Wilder comenzarí­a a buscar actores para este proyecto, desde el primer momento pensó en Jack Lemmon para interpretar a Jerry/Daphne pero éste estaba contratado en exclusiva con la Columbia y la United Artist querí­a a otro actor más conocido para poder promocionar mejor el proyecto, así­ que el director pensó en Frank Sinatra pero jamás se reunieron para hablar de este trabajo simplemente porque la estrella no se presentó. Se pensó en otras celebridades como Danny Kaye que rechazó el proyecto o en Jerry Lewis que se negó a disfrazarse de mujer, como curiosidad señalar que un aún desconocido Anthony Perkins realizó las pruebas para interpretar este personaje pero no gustó a Wilder. Con la incógnita de quién interpretarí­a a Jerry/Daphne aparece en escena Tony Curtis, Wilder pensó que era perfecto para interpretar cualquiera de los dos personajes, pero prefirió que diese vida a Joe/Josephine cuando el intérprete le aseguró en una entrevista que era capaz de emular a Cary Grant y le realizó una perfecta imitación aquello era ideal para el falso millonario que pretendí­a seducir a Sugar Kane. Con el primer nombre asignado al proyecto y mientras esperaba a que algún actor aceptarse el papel del otro músico, Wilder buscaba a la actriz que interpretara a la protagonista, él habí­a pensado en Mitzy Gaynor, una estrella del musical que acababa de cosechar un gran éxito pero recibió una carta de Marilyn Monroe, actriz con la que habí­a rodado La Tentación Vive Arriba, en la que le decí­a que le encantarí­a volver a trabajar con él, Wilder no habí­a vivido una buena experiencia con la actriz pero sabí­a que su nombre era lo suficientemente importante para lanzar el filme así­ que le envió un borrador de dos páginas en el que él y Diamond habí­an convertido a Sugar Kane en una mujer más sensual, en un semana Marilyn firmarí­a el contrato para protagonizar la cinta y cobrarí­a por este trabajo 300.000 dólares y una participación del 10% de los beneficios. El nombre de Marilyn Monroe facilitó la incorporación de Jack Lemmon ya que pudo ser contratado sin ningún tipo de impedimentos por parte de la Columbia. Otros de los personajes claves como Colombo, el mafioso, o el millonario que pretende a Daphne, Osgood Fielding III, serí­an interpretados por George Raft y Joe E. Brown. Curtis y Lemmon cobrarí­an 100.000 dólares cada uno.
 
Jack Lemmon y Tony Curtis tuvieron que realizar varias pruebas de maquillaje con el maquillador Emile LaVigne y de vestuario con el diseñador Orry Kelly hasta dar con aquel que mejor disimulara sus formas masculinas. Cuando finalmente consiguieron la caracterización tuvieron que lograr un reto que consistí­a en pasearse con ese aspecto por los estudios Goldwyn y entrar en el aseo de señoras, los que estaban allí­ presentes pensaron que se trataban de dos mujeres que participaban como extras en una pelí­cula de época, jamás llegaron a pensar que eran dos actores como Tony Curtis y Jack Lemmon disfrazados de mujer así­ que superaron con creces la prueba. 

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Las pruebas de maquillaje y vestuario y las Alegres Chicas de Colsada.

Marilyn Monroe imponí­a una cláusula en sus contratos por la que todas pelí­culas tení­an que ser rodadas en tecnicolor, Wilder que querí­a rodar la pelí­cula en blanco y negro para disimular el maquillaje de los protagonista realizó varias pruebas  en color y se las mostró a Marilyn ahí­ se dio cuenta del mal aspecto que lucí­an Lemmon y Curtis, sus caras tení­an un aspecto verdoso de tanto maquillaje, Marilyn montó en cólera y a punto estuvo de rescindir el contrato, Wilder tuvo que recurrir a su “encanto personal” para prometer a la actriz que saldrí­a igual de maravillosa en blanco y negro. El rodaje fue un auténtico infierno para Billy Wilder y de nuevo la responsable fue Marilyn Monroe, la actriz llegó a las grabaciones con diez kilos de más y todo su vestuario tuvo que ser retocado, y luego están sus sonados retrasos y ausencias, el equipo paralizado esperaba horas hasta que ella se dignara a aparecer o a salir de su camerino, los que peor lo pasaron fueron Tony Curtis y Jack Lemmon que veí­an cómo pasaban las horas caracterizados de mujer y no rodaban sus planos, y lo que era aún peor, la barba empezaba a notarse y tení­an que ser afeitados y maquillados de nuevo. Cuando Marilyn se presentaba era aún peor, exigí­a que estuviera presente durante el rodaje de sus escenas Paula Strassberg su profesora de interpretación, Paula era la hija del fundador del Actor’s Studio, Lee Strassgerg, Marilyn acudió a su escuela después del rodaje de La Tentación Vive Arriba, cuando la actriz terminaba de rodar una toma miraba a su profesora y le preguntaba cándidamente “¿Lo he hecho bien, Paula?”, cosa que enfurecí­a a Billy Wilder ya que le parecí­a una situación de lo más ridí­cula, el enfado llegó a tal extremo que tras realizar otra toma Wilder se acercó a Strassberg y le preguntó con voz en falsete “¿Lo ha hecho bien, Paula?” evidentemente se montó tal follón que la profesora de Marilyn no volvió a aparecer por allí­, pero a la estrella le dio tal ataque de nervios que estuvo a punto de acabar con el proyecto. Cuando la actriz no se equivocaba, se olvidaba o simplemente se poní­a a llorar y tení­a que ser de nuevo maquillada y es que la Monroe atravesaba una nueva mala época personal, en aquel momento estaba casada con el dramaturgo Arthur Miller, que querí­a hacer de ella una mujer sofisticada, esta infravaloración y las dudas sobre el rumbo que llegaba su carrera le llevaron a una terrible depresión, que le condujo a recurrir de nuevo a los tranquilizantes y al alcohol, su inseguridad hizo que no se acordara de sus diálogos hasta el extremo de tener que ponerle papelitos con sus textos por todo el decorado, aunque esto no evitó el excesivo número de tomas como las 47 de “Soy yo, Sugar” o las 65 de “¿dónde está el coñac?”. Sus compañeros de reparto, Tony Curtis y Jack Lemmon no mantuvieron buena relación con la diva, tení­an buena razón para hacerlo, por su culpa el suplicio de las sesiones de maquillaje se podí­a triplicar, quien no dudó en descalificar a Marilyn fue Tony Curtis, que le dedicó lindezas como “Marilyn tiene el cuerpo de una diosa pero la mente de un niño de cuatro años” o “besar a Marilyn fue como besar a  Hitler”, a pesar de todos los problemas personales de Marilyn su trabajo en Con Faldas y a lo Loco es sin duda alguna uno de los mejores de su carrera.

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“¿Dónde está el Clipper de fresa?”.

Dejando las inclemencias sufridas durante el rodaje de Con Faldas y a lo Loco pasemos a recordar las escenas más divertidas, como la escena de la estación de tren en las que Daphne y Josephine apenas pueden andar con tacones mientras contemplan los andares de la voluptuosa Sugar Kane, o las protagonizadas por Daphne y su admirador Osgood, Jack Lemmon confesó que la mejor escena que habí­a rodado en su vida fue aquélla en la que un extasiado Jerry, ensimismado en su papel de mujer, le anuncia a su amigo Joe que se acaba de prometer en matrimonio con un millonario, con el que acababa de protagonizar otro memorable número, el del tango, cuando se proyectó esta escena el público se reí­a tan fuerte que no pudieron escuchar la mayorí­a de los diálogos y tuvo que ser ralentizada, espaciar los diálogos y hacer que Lemmon bailara con las maracas. No podemos obviar la escena final, Joe y Sugar se besan en la parte trasera de la embarcación que conduce Osgood a quien acompaña Daphne, ella intenta decirle que no se pueden casar y empieza a poner un sinfí­n de excusas, fuma como carretero, no es rubia natural, vive desde hace tres años con un saxofonista, no puede tener hijos, y a Osgood no le importa, hasta que finalmente dice “Soy un hombre” y Osgood dice “Bueno, nadie es perfecto”, sin duda un final mí­tico, la famosa frase pronunciada por Osgood fue escrita dos dí­as antes por Wilder y Diamond de manera provisional, no terminaba de convencer a ninguno de los dos pero era mejor opción que otras barajadas, como no tení­an más tiempo la dejaron tal cual. Una curiosidad sobre el rodaje de esta escena, no vemos a Marilyn Monroe ni a Tony Curtis solo a Jack Lemmon y Joe E. Brown, se supone que los dos primeros están en la parte trasera besándose, la razón, Marilyn acababa de descubrir que estaba embarazada y se pasó la mayor parte del tiempo en cama por lo que no pudo rodar esta escena.

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“Bueno, nadie es perfecto”.

La cinta se estrenó en 1959 y fue aplaudida de manera unánime, la crí­tica la consideró sin duda alguna la mejor comedia del año y el público la respaldó convirtiéndola en una de las cintas más taquilleras, fue tal el éxito de Con Faldas y a lo Loco que la NBC pensó en realizar una serie basada en la cinta con la supervición de Wilder, pero nunca llegó a realizarse, lo que sí­ se hizo fue un musical en Broadway, Sugar, y a mediados de los años noventa se habló de un posible remake con Jim Carrey en el papel que interpretó Jack Lemmon, afortunadamente no pasó de ser un simple rumor. El tí­tulo original es Some Like It Hot cuya traducción literal es “A Algunos les Gusta Caliente”, hace referencia a la música realizada por las orquestas formadas por mujeres, no hace alusión a cualquier tipo de preferencia sexual, en España para evitar problemas con la censura se le llamó Con Faldas y a lo Loco porque en aquel momento triunfaba el tema “A lo loco” que luego versionaron Celia Cruz y Jarabe de Palo para El Milagro de P. Tinto.

Premios: Con Faldas y a lo Loco ganó el premio del Gremio de Productores, del Gremio de Guionistas y tres Globos de Oro, mejor comedia, mejor actor en comedia (Jack Lemmon) y mejor actriz en comedia (Marilyn Monroe), Jack Lemmon logró también el BAFTA al mejor actor, la cinta fue candidata a mejor pelí­cula en estos premios de la Academia Británica. En la ceremonia de los Oscars optó a seis galardones: dirección (Billy Wilder), guión adaptado (Billy Wilder, I.A.L. Diamond), actor protagonista (Jack Lemmon), fotografí­a en blanco y negro (Charles Lang), dirección artí­stica en blanco y negro (Ted Haworth, Edward G. Boyle) y diseño de vestuario en blanco y negro (Orry-Kelly), ganando tan solo en este último apartado, lo extraño es que Con Faldas y a lo Loco no figurase como candidata al Oscar a la mejor pelí­cula, fue el año en el que William Wyler arrasó con Ben Hur llevándose once eunucos dorados, ese año competí­an al Oscar al mejor film cintas como Anatomí­a de un Asesinato, Historia de una Monja, El Diario de Ana Frank y Un Lugar en la Cumbre a dí­a de hoy grandes clásicos del cine.

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“Mi tesoooroo”.

Wilder cuenta una anécdota muy jugosa sobre la noche de los Oscars de 1960. Hubo una entrega de Oscars en la que por primera y única vez estuve totalmente borracho. Fue en 1959 cuando Ben Hur, de mi amigo William Wyler, recibió once Oscars. Cuando el estudio ofreció a Wyler la dirección de aquel drama de carreras de caballos me preguntó si debí­a rodar aquel tostón, y yo le dije que sí­:

– Si quieres dejar a tu familia una pensión para toda la eternidad, sencillamente, debes hacer esta pelí­cula.

Yo nunca habí­a querido filmar una pelí­cula de disfraces y menos ambientada en la Antigüedad, simplemente porque no podí­a imaginarme cómo era la vida cotidiana de entonces, cómo hablaba la gente entre sí­. ¿Se despedirí­an de la esposa diciéndole, “Hey baby” antes de partir con su legión hacia las Galias?. ¿Y responderí­a ella: “¡Cuidate! ¡Piensa en los leones!” antes de que el marido abandonara la casa?. ¿Y cómo se planeaba una velada?. ¿Decí­a quizá la esposa?: “Vayamos al Coliseo, hoy van a echar a unos cuantos cristianos a las fieras. ¡Será grandioso!. Y además, Nerón también estará”. Y el marido contestaba: “¿Tienes entradas?. Creo que estaban agotadas”. No, no podí­a imaginarme algo así­. Esa paradójica mezcla de antiguos ropajes y actores modernos. Si hubiera querido disfrazar a alguien, sólo podrí­a haber disfrazado a Jack Lemmon y Tony Curtis de mujeres.

Así­ que Wyler hizo la pelí­cula y se hizo famosa por su carrera de cuádrigas, que fue rodada durante meses.

Entonces llegó la entrega de los Oscars de 1959, que vi por televisión con unos amigos en casa del director Charles Vidor. Aunque Con Faldas y a lo Loco habí­a sido nominada, sabí­a que no tení­amos ninguna oportunidad. Ben Hur no tení­a competencia. Hasta Charlton Heston recibió un Oscar por su encanto de cascanueces. ¡Y eso a pesar de que Jack Lemmon también estaba nominado!. Quizás Lemmon habrí­a ganado si hubiese sido nominado como mejor actriz principal. Cada vez que Ben Hur era premiada de nuevo, me tomaba un martini doble. Así­ una y otra vez. Cuando finalmente fue elegida mejor pelí­cula, caí­ en redondo y tuvieron que sacarme en brazos. Como a un romano del Coliseo. ¿Envidia?. Nobody is perfect.

Es que pensar que el presidente de la Asociación del Rifle tiene un Oscar por Ben Hur y que le birló el premio al gran Jack Lemmon es otro de los grandes despropósitos de la Historia de los Oscars.

Por otro lado el Instituto de Cine Americano ha seleccionado a Con Faldas y a lo Loco como uno de los mejores 100 filmes de la Historia del Cine y la considera la mejor comedia de la historia. El Gremio de Guionistas también considera que es uno de los 100 mejores guiones de todos los tiempos. La revista Premiere considera el trabajo de Jack Lemmon como uno de los 100 mejores de la Historia.

EL APARTAMENTO (THE APARTAMENT) 1960

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Aquí­ no hay quien viva.

Dirección: Billy Wilder

Guión: Billy Wilder, I.A.L. Diamond
 
Reparto: Jack Lemmon, Shirley MacLaine, Fred MacMurray, Jack Kruschen
 
Argumento: C.C. Bud Baxter (Jack Lemmon) trabaja en una gran compañí­a de seguros, con el propósito de escalar puestos en la jerarquí­a empresarial, cede su apartamento a sus jefes para que puedan estar con sus amantes, por otro lado está enamorado de una encantadora ascensorista Fran Kubelik (Shirley MacLaine) que resulta ser la amante del último “inquilino” de su apartamento, su jefe, Jeff D. Sheldrake (Fred MacMurray).
 
Detrás de la cámara: La génesis de El Apartamento la encontramos en el argumento de Breve Encuentro de David Lean, un hombre mantiene un romance con una mujer casada y utilizan el apartamento de un amigo para sus encuentros, Wilder se imaginó cómo serí­a la vida de ese amigo, alguien que no duda en convertir su vivienda en un picadero. Para la elaboración del guión volverí­a a contar con I.A.L. Diamond y narrarí­an la historia de un empleado de una gran agencia de seguros que no duda en ceder su apartamento a sus superiores para que se encuentren con sus amantes a cambio de mejorar su situación en la empresa, el problema surge cuando se enamora de la ascensorista de la empresa que a su vez es amante de la persona que puede hacer que su posición laboral sea inmejorable. Estaba claro que C.C. Bud Buxter tendrí­a el rostro de Jack Lemmon nadie como él representaba al ciudadano de media clase, la relación entre Wilder y Lemmon fue excelente desde que se conocieron gracias al rodaje de Con Faldas y a lo Loco. Fran Kubelik, el amor imposible de Buxter serí­a Shirley MacLaine, su carrera en el cine acababa de comenzar después de pasar por los escenarios de Broadway, donde trabajaba como bailarina, y ya habí­a logrado una candidatura al Oscar por su trabajo en Como un Torrente. El vértice de esta historia serí­a el actor Paul Douglas pero falleció antes de comenzar el rodaje del film, así­ que Wilder recurrió a Fred MacMurray, quien ya protagonizó Perdición, el director llamarí­a al actor para ofrecerle el personaje de Sheldrake y éste se negó porque en ese momento tení­a un contrato firmado con Disney para protagonizar una serie de pelí­culas y no veí­a bien dar vida a un hombre de conducta reprobable, Wilder emplearí­a su encanto personal y finalmente lograrí­a convencerle. Otro de los personajes claves de  El Apartamento, el Doctor Dreyfuss vecino de Baxter, serí­a interpretado por Jack Kruschen, un actor habitual de la escena y de la televisión.

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El trí­o protagonista.

Wilder comenzó a rodar en noviembre de 1959 en Nueva York y los estudios Samuel Goldwyn en Los Ángeles con un presupuesto de tres millones de dólares. El guión de El Apartamento se fue escribiendo mientras se iba rodando el film, a Shirley MacLaine sólo le entregaron una parte del guión para conseguir el estado de incertidumbre que tení­a su personaje, está enamorada de un hombre casado que solo la quiere como un entretenimiento y al mismo tiempo no puede dejar de sentir algo especial por el único hombre que no la mira como un objeto sexual y que está completamente enamorado de ella, mientras rodaba la pelí­cula con Wilder participó en La Cuadrilla de los Once junto a sus amigos del Rat Pack como en esta cinta tení­a que demostrar cierta destreza con las cartas pidió a Wilder que incorporara a El Apartamento escenas en las que pudiera practicar con los naipes.
 
Aparte de la labor de Wilder, Diamond, Lemmon y MacLaine destaca el trabajo realizado por Alexandre Trauner, responsable de la dirección artí­stica junto a Edward G. Boyle, si vemos por primera vez El Apartamento seguro que nos quedamos impresionados con la oficina en la que trabaja Baxter y pensamos en las dimensiones del decorado, Trauner creó la oficina utilizando un truco de perspectiva, detrás de la mesa de despacho situada en primer plano construyó muebles de oficina más pequeños y cada vez más pequeños, hasta alcanzar un fondo dibujado y las llenó de actores cada vez más pequeños, lo que creaba un amplio acortamiento de la perspectiva, Wilder comenta lo siguiente sobre el responsable de dirección artí­stica del film “Gente del cine, que en su momento vieron la pelí­cula, me preguntaron llenos de entusiasmo dónde habí­a encontrado aquel recinto para la oficina tan enormemente grande. Y pude contestarles: en la imaginación de Alex Trauner”

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La oficina más grande del mundo.

Una de las escenas más memorables de El Apartamento es la fiesta de Navidad que se celebra en la oficina, se rodó el 23 de diciembre de 1959 y no fue necesario fingir el espí­ritu navideño, Wilder aseguró que esta escena se rodó prácticamente sola y llegó a decir “Me gustarí­a que siempre fuese tan fácil. Hoy, sólo he tenido que gritar ‘acción’ y retirarme”. Otra escena recordada es aquella en la que Baxter tiene que pasar una noche lluviosa en Central Park porque su apartamento está ocupado, se dice que Wilder tuvo que rociar a Lemmon con anticongelante para que no se helara.
 
La pelí­cula se estrenó en el verano de 1960 y obtuvo excelentes resultados, la crí­tica aplaudió la valentí­a de Wilder al ofrecer un caramelo amargo, El Apartamento no es una comedia, a pesar de que vemos situaciones que nos puedan parecer muy divertidas y que provocan al espectador una sonrisa en lugar de una carcajada en realidad Wilder nos habla del suicidio, el alcoholismo o de algo tan escandaloso para la sociedad puritana de la época como el adulterio, si podemos encuadrar el film en algún género este serí­a sin duda un melodrama romántico. Pero no todos los comentarios realizados por la crí­tica fueron positivos, por ejemplo el Saturday Review la calificó de “cuento de hadas sucio” y no vio con buenos ojos “el fondo de maldad y cinismo de la historia” también consideraba el final empalagosamente dulzón; una crí­tica de Chicago le dijo a Wilder en su propia cara que habí­a hecho una pelí­cula sucia y le advertí­a de que si el público aprobaba esos temas tan indecentes podrí­a ser “un signo alarmante de nuestra degeneración moral”; el Chicago American tildó a la pelí­cula de repugnante y el New York Morning Telegraph utilizó palabras como “libertina, lasciva, asquerosa y repulsiva”, además que habí­a “mejores chistes pintarrajeados en las vallas de los jardines por crí­os pequeños”, desde luego el panorama no pintaba nada bien para Billy Wilder pero a pesar de crí­ticas tan reaccionarias como las que se acaban de repasar, la pelí­cula recaudó más de seis millones de dólares y el realizador recibió numerosas cartas de empleados de diversas empresas diciéndole que sabí­an que habí­a mostrado en la pelí­cula a su propia empresa tal era la exactitud con que la que se producí­an las situaciones. El dramaturgo Neil Simon, autor de La Extraña Pareja, creó un musical a partir de El Apartamento titulado Promises, Promises. Con el paso del tiempo se ha convertido en una de las cintas favoritas del público y de la crí­tica, y ha influenciado a infinidad de cineastas, Jack Lemmon también se convirtió en referente para muchos actores, como por ejemplo Kevin Spacey que dedicó su Oscar por American Beauty al actor que habí­a sido uno de sus mentores y que con su trabajo en El Apartamento habí­a realizado una de las mejores interpretaciones de todos los tiempos.

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Happy End Scooby Doo.

Premios: El Apartamento se presentó en La Mostra de Venecia y Shirley MacLaine se llevó la Copa Volpi a la mejor actriz, ganó los premios de los crí­ticos de Nueva York a la mejor pelí­cula, dirección y guión, los exhibidores entregaron sus ya extintos premios Laurel a la mejor comedia y, atención a la contradicción, a los mejores actores en drama Jack Lemmon y Shirley MacLaine. El guión ganó el premio del Gremio de Guionistas y Wilder fue galardonado con el premio del Gremio de Directores, tuvo cuatro candidaturas a los Globos de Oro, comedia, dirección, actor en comedia o musical (Jack Lemmon), actriz en comedia o musical (Shirley MacLaine), ganando en las categorí­as de pelí­cula, actor y actriz, la Academia de Cine Británica les entregó los premios a la mejor pelí­cula, actor y actriz, y el Cí­rculo de Escritores Cinematográficos Español consideró que era la mejor pelí­cula extranjera estrenada en 1964. En la ceremonia de los Oscars optaba a diez candidaturas: pelicula (Billy Wilder), dirección (Billy Wilder), guión original (Billy Wilder, I.A.L. Diamond), actor protagonista (Jack Lemmon), actriz protagonista (Shirley MacLaine), actor de reparto (Jack Kruschen), fotografí­a en blanco y negro (Joseph LaShelle), sonido (Gordon Sawyer), montaje (Daniel Mandell), dirección artí­stica (Alexandre Trauner, Edward G. Boyle), obtuvo cinco estatuillas las correspondientes a pelí­cula, dirección, guión, montaje y dirección artí­stica, fue la primera vez que una persona era premiada en su calidad de productor, director y guionista y fue la última pelí­cula en blanco y negro ganadora del Oscar a la mejor pelí­cula hasta la llegada de Steven Spielberg en 1994 con La Lista de Schindler. En el año 1994 fue seleccionada por la Filmoteca Nacional, dependiente de la Biblioteca del Congreso, para su conservación, el Instituto de Cine Americano la considera una de las 100 mejores pelí­culas de la Historia del Cine y el Gremio de Guionistas Norteamericanos considera el guión de El Apartamento como uno de los 100 mejores de la Historia.
 
EN BANDEJA DE PLATA (THE FORTUNE COOKIE) 1966

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Cómo estafar al seguro.

Dirección: Billy Wilder
 
Guión: Billy Wilder, I.A.L. Diamond
 
Reparto: Jack Lemmon, Walter Matthau, Ron Rich, Judi West
 
Argumento: Harry Hinkles (Jack Lemmon) es un cámara de televisión que retransmite para la CBS un partido de fútbol americano de los Cleveland Browns desde el campo y es arrollado por uno de los jugadores, por lo que resulta gravemente herido… en principio. Mientras está en el hospital acude a visitarle su cuñado, Willie Gingrich (Walter Matthau), un abogado con pocos escrúpulos, que tiene una idea aparentemente brillante, el supuesto herido grave, aunque en realidad sólo ha sufrido contusiones, deberá seguir fingiéndose imposibilitado, de manera que podrí­an sacarle judicialmente un cuarto de millón de dólares como indemnización a los Cleveland Browns y a los responsables del estadio, mientras, la ex mujer de Harry, Sandy (Judi West) al ver que su marido puede recibir una gran cantidad de dinero intentará volver con él.
 
Detrás de la cámara: Tras el éxito cosechado con El Apartamento, Wilder vivió experiencias desiguales con Uno, Dos, Tres, que en su momento no fue entendida, Irma la Dulce que sí­ fue un éxito de público pero la crí­tica no la aplaudió y Bésame Tonto que fue uno de los mayores fracasos de la filmografí­a del director, buscando repetir la fórmula de la oscarizada cinta escribe junto a I.A.L. Diamond la historia de dos granujas que pretenden dar un golpe y fracasan en el intento y al mismo tiempo aprovecharí­a para tirar dardos contra los ideales del american way of life. El protagonista de En Bandeja de Plata serí­a de nuevo Jack Lemmon, para interpretar a su cuñado picapleitos se pensó en actores como Frank Sinatra o Jackie Gleason pero Lemmon insistió en que deseaba trabajar con Walter Matthau, el actor ya era una estrella en Broadway gracias a obras como La Extraña Pareja por la que recibió un premio Tony y en cine habí­a participado en un sinfí­n de proyectos entre ellos Charada de Stanley Donen pero no era una cara conocida para el gran público. Sandy, la ex mujer del protagonista y Boom Boom Jackson, el causante del accidente, serí­an interpretados por los desconocidos Judi West y Ron Rich.

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El nacimiento del tandem Lemmon-Matthau.

La pelí­cula comenzó a rodarse en octubre de 1965 en Cleveland con un presupuesto superior a los 3,5 millones de dólares. A mitad de rodaje la producción se tuvo que paralizar durante varias semanas porque Walter Matthau sufrió un ataque al corazón, cuando se reincorporó a las grabaciones habí­a perdido mucho peso y tuvieron que vestir a su personaje con un pesado abrigo negro para disimularlo, aún así­ el rodaje de En Bandeja de Plata fue muy positivo para el actor, se convertirí­a en uno de los actores favoritos de Billy Wilder, de hecho cada vez que el realizador se referí­a a esta cinta lo que más le gustaba recordar era el trabajo de Matthau, y nacerí­a un nuevo tandem cinematográfico, el de Lemmon-Matthau, Jack Lemmon era un admirador de Walter Matthau y deseaba trabajar con él, la relación entre ambos fue excelente desde el primer momento y trabajaron en once pelí­culas, su siguiente proyecto en común fue la adaptación cinematográfica de La Extraña Pareja.
 
En Bandeja de Plata se estrenó en octubre de 1966, las crí­ticas fueron bastante positivas, aunque cuando se la comparó con El Apartamento salió perdiendo, Wilder se refirió a esta comparación de la siguiente manera: “Naturalmente toda la estructura era menos divertida que en El Apartamento. En esta se trataba del placer de tres o cuatro personas que, constantemente y a cualquier precio, querí­an joder, y en En Bandeja de Plata se trata sólo de dinero. También la decisión en favor de la verdad que Lemmon toma en ambos casos es en El Apartamento más forzosa y menos difí­cil”. Fue un relativo éxito de público ya que no llegó a asimilar las cotas de El Apartamento, pero En Bandeja de Plata sirvió para que los espectadores terminaran de reconocer a Walter Matthau, un intérprete al que habí­an visto en varias pelí­culas pero a quien aún no habí­an puesto nombre.

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Matthau y Lemmon en apuros.

Premios: El guión de En Bandeja de Plata fue candidato al premio del Gremio de Guionistas, quien salió beneficiado de este film fue Matthau, fue premiado por los exhibidores con el premio Laurel al mejor actor de reparto, es curioso su personaje es quien lleva el peso de la trama, galardón que también recibió del Cí­rculo de crí­ticos de Kansas City y fue candidato al Globo de Oro como mejor actor de reparto. En la ceremonia de los Oscars, En Bandeja de Plata optó a cuatro estatuillas las de mejor guión original (Billy Wilder, I.A.L. Diamond), actor de reparto (Walter Matthau), dirección artí­stica (Robert Luthard, Edward G. Boyle) y fotografí­a en blanco y negro (Joseph LaShelle) el único que se llevó el galardón a casa fue Walter Matthau.
 
FIN.

Mary Carmen Rodrí­guez

Soy iconódula y oscarnallóloga.

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