Opinión

CINE POPÓ

Para que no suene muy mal hablaremos de cine popó (y no cine de mierda). La verdad es que puede que sea decantarse por lo fácil el ir a criticar pelí­culas que son evidentemente malas, pero no van por ahí­ los tiros. El objetivo de esta julandrada es tratar de entender qué ha podido llevar a determinadas personas a hacer pelí­culas que claramente eran pésimas incluso antes de empezar a rodarse.

Como muchos imaginaréis todo este interés es fruto del “efecto Kibris”, ver ese trailer no sólo ha servido de estí­mulo para esto, sino para animarme y dejarme llevar por mis delirios de grandeza hasta la meca del cine, desde donde algún dí­a me reiré de vosotros, seres inferiores, escoria inmunda, hijos de… es broma, sois muy apreciados (como veis jaleo al público igual que Sardá), además no me apetece encontrarme el correo hasta arriba de mails con insultos variados escritos en jerga de móvil.

En fin a lo que vamos. Siempre ha habido directores que han hecho pelí­culas cutres y han hecho de ello su estilo particular. Me refiero a gente como Jess Franco (Killer Barbies) o ahora Pedro Temboury (Kárate a Muerte en Torremolinos), gente que evidentemente se ha tomado su trabajo con la seriedad que merece, ninguna, y con el fin de pasarlo bien y divertir a su público, cosa que han logrado, aunque éste sea minoritario. Lo mismo ocurre con la mí­tica factorí­a Troma. El problema no son ellos, porque saben desde el primer momento qué hacen y para quién lo hacen, el problema es cuando uno se encuentra una historia sin pies ni cabeza o hecha con medios inmundos cuyos creadores piensan que han hecho algo decente.

Con sólo ver el trailer de Kibris: La Ley del Equilibrio uno se da cuenta de eso, de que la historia es absurda (ni leyendo la sinopsis varias veces consigo entender de qué va, a lo mejor soy yo), de que la factura técnica es bochornosa y que encima han pretendido hacer algo serio. Alguno dirá “pero espera a ver la peli”, no, basta con ver el trailer, donde encima supongo que habrán puesto los momentos “más emocionantes” para enganchar al espectador. Los trailers, cuando engañan, casi siempre lo hacen para bien, y si esto es lo bueno de la peli no quiero imaginar cómo es lo malo.

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Casi consigue hacer como que le da.

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Pelea en Las Barranquillas.

La cosa es qué ha llevado a su director, guionista y actor, Germán Monzó, ha realizar esta pelí­cula. O no ha pedido opinión o sus amigos han preferido no decirle la verdad para no herir sus sentimientos, pero estaba claro que una peli de vampiros expertos en artes marciales requerí­a algo de presupuesto y no poner a veinte maromos a darse leches en un descapado y hacer un choque con dos flamantes coches sacados de la chatarrerí­a del barrio.

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Los coches chocan y el suelo se prende fuego.

Estoy seguro que nadie hace una peli sin un mí­nimo de interés y sin ilusión, pero hace falta más que eso. Siendo Monzó un experto en artes marciales, y según comenta, especialista en algunas pelis de Jackie Chan, imagino que querí­a hacer una peli de lo que conoce, pero claro, también uno tiene que tener dinero y saber escribir una historia y dirigir una peli. O al menos ser realista respecto a los recursos que se tienen a mano.

Es complicado saber realmente que pasaba por su cabeza cuando la hizo y no hay entrevistas ni nada parecido por ahí­ donde lo explique. Pero en cambio sí­ sabemos, ya desde hace tiempo, qué pasa por la cabeza de su referente más cercano, Uwe Boll.

Numerosas son las entrevistas y documentos en las que se ve que este hombre vive engañado, pensando que sus pelí­culas son un éxito y que lo que hace gusta al público. Evidentemente los números dicen lo contrario. El tema es que desde que perpetrase House of the Dead este hombre se ha convertido en uno de los directores más conocidos del mundo, el Ed Wood del siglo XXI. Internet está lleno de blogs, foros y artí­culos sobre él. Es evidente que el hombre no va a cambiar, muchos han intentado hacerle reflexionar y ha sido inútil.

Ahora bien, puede que Uwe Boll, el adaptador oficial de videojuegos al cine (van 3 y tiene 5 más en marcha), sea un hombre tenaz e inamovible en sus posturas, más aún si le siguen dando dinero para fabricar basura. Sorprendentemente cuanto mayores son sus fracasos en taquilla más dinero y mejores actores son puestos en sus manos. Su próxima pelí­cula, Dungeon Siege, tiene un presupuesto de más de 60 millones de dólares (lo que costó Hellboy para haceros una idea) y un reparto con nombres como Jason Statham, Ray Liotta, Ron Perlman, Burt Reynolds, John Rhys Davies, Leelee Sobieski o Shannyn Sossamon. Sin ir más lejos Alone in the Dark, su primera peli con un presupuesto decente, 20 millones de dólares, a penas recaudó 6. Ojalá fuese tan fácil conseguir una hipoteca.

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Diosssss, esto me pasa por beber y tocar el culo a las mujeres que pasan por la calle.

Quiero pensar que a lo mejor sí­ que tiene talento y que llegará un momento en que nos comamos nuestras palabras y veamos la gran pelí­cula de acción y aventuras que al parecer algunos creen que es capaz de hacer. Pero luego uno lee entrevistas, respuestas telegráficas y testimonios y cualquier esperanza se esfuma.

También en carnes de Las Horas Perdidas hemos sufrido cosas como Más de Mil Cámaras Velan por tu Seguridad. Esta pelí­cula tení­a bastantes medios, al menos para lo que acostumbramos a ver en nuestro cine, pero la historia es otro cantar. Un delirio cuya realización sólo me explico porque su reparto, salido de exitosas series televisivas, estaba de moda (dejó de estarlo al dí­a siguiente del estreno). David Alonso, codirector de Memorias del Ángel Caí­do, se hizo la picha un lí­o con una trama sin ningún sentido: un chaval sin un duro, despechado, es capaz de contratar una misteriosa compañí­a con la intención de acojonar a la chica de sus sueños, pero la compañí­a no sólo hace eso a todos sus amigos, sino que se los va cargando uno por uno en medio de cantidad de escenas sin sentido (una sombra que atraviesa el Zoo, una niña sin ojos en el metro…). Después de tanta tonterí­a lo que te preguntas (entre otras cosas) es ¿y si no tení­a dinero, cómo ha podido pagar ese despliegue de medios, en carne?. Al final sale un misterioso tipo en una azotea con un portátil y acaba la peli. Todo eso debí­a estar en el guión, así­ que el que puso la pasta debí­a ya conocer la confusa (por ser suaves) historia. Para colmo, por muy populares que fuesen los actores en aquel entonces, al menos en la pelí­cula, hicieron un trabajo lamentable, vergonzoso y que incluso poní­a de los nervios. Pero claro, con esas frases en plan “pero tí­a, qué fuerte” qué les vas a pedir.

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¿Que sale un mimo con los ojos negros? ¡Pues que salga!

Otra pelí­cula que también hemos podido catar y que era un cúmulo de despropósitos era Ticker. Dirigida por el mí­tico Albert Pyun (suyos son clásicos como Kickboxer 2, Cyborg o El Capitán América) la peli iba de un detective de policí­a (Tom Sizemore) y otro experto en explosivos (Steven Seagal) que persiguen a un loco terrorista (Dennis Hopper). Hasta aquí­ todo parece normal, una peli de acción como cualquier otra, pero amigos, el resto es todo popó. Una secuencia de un asalto a una mansión llena de terroristas donde los malos se quedan quietos esperando a que les disparen, un maromo siempre en sombra que va por el alcantarillado y que en los primeros planos tiene la cara de Steven Seagal, un maletí­n de mierda que hace estallar todo un edificio planta por planta, edificio que está en el centro de la ciudad y tras estallar está al lado de un puerto, un coche que frena y la imagen de fondo se para en seco y muchas estupideces más acompañadas de diálogos tontí­simos como “Nettles, tienes que ser más zen” o “La zorra va a morir, la zorra va a morir”. Los actores están de pena y por supuesto está el rapero de turno, NAS, que realiza una de las interpretaciones de defunción más bochornosas que haya visto nunca. Uno puede hacer una peli mala, pero no a este nivel sin darse cuenta de que todo es una mierda. O a lo mejor se da cuenta y se la trae al pairo. La cosa es que Albert Pyun se superó con esta peli, y eso, en su caso, ya era muy complicado. Puede que precisamente estemos en ante un ejemplo de autosuperación, pero a peor, sólo en así­ se me ocurre justificar esta patata. Pelis como estas (a parte de otras razones también de peso) pueden ser las que han llevado a Tom Sizemore al respetable pero argumentalmente pobre mundo del PORNO (no es coña, con o sin permiso para su difusión, en los videos sale él).

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Sí­, cada uno mira a un lado distinto. Nótese además que las manos con armas tienen iluminación distinta a la de sus supuestos portadores.

¿Y quién a estas alturas no ha visto Los Vengadores? ¿Nadie pensó que vestir a Sean Connery de oso de peluche era mala idea? Llevar una serie tan conocida al cine sonaba a negocio seguro y se notaba que habí­a dinero, pero claro, tampoco hay que pasarse vacilando al espectador.

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Hijos de puta.

No puedo ofreceros más porque no he visto demasiadas pelis de esta calaña, salvo que quiera echar unas risas acompañado (caso de Real: La Pelí­cula) procuro evitarlas. En cualquier caso esto sólo son explicaciones que se me pasan por la cabeza, siempre será una incógnita cómo determinadas pelí­culas pueden llegar a realizarse cuando absolutamente todo indica que serán basura.

Para los interesados en esta clase de cosas os recomiendo pasaros por www.cinecutre.com y por www.badmovies.org.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Manu D

    ¿Que no has visto más pelí­culas de esta calaña? Para mí­ que más de una de las que comentas en esta santa web lo es, lo más triste es que no te des cuenta.

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