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GRACIAS POR FUMAR

Escrita por: Rafa Martí­n | 22 septiembre | 7:20 PM

Jason Reitman | Jason Reitman | Aaron Eckhart, Maria Bello, Cameron Bright, Adam Brody, Sam Elliott, Katie Holmes, David Koechner, Rob Lowe, William H. Macy, J.K. Simmons, Robert Duvall | | Dana E. Glauberman | Rolfe Kent | Steve Saklad | David O. Sacks | Michael Beugg, Alessandro Camon. Max Levchin, Elon Musk, Edward R. Pressman, John Schmidt, Peter A. Thiel, Mark Woolway | Room 9 Entertainment, TYFS Productions, ContentFilm | Hispano Foxfilm


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3

Ha sido una mala semana para Ivan Reitman. Le hemos destrozado en esta página (aunque reconozcamos que no ha sido una devastación completa y absoluta: sencillamente, una mezcla de nostalgia y profunda decepción al ver en lo que se ha convertido la carrera del hombre que dirigió Cazafantasmas), y no parece que Mi Super Ex Novia vaya a contribuir mucho para hacerle levantar el vuelo. Sin embargo, no todo está perdido para la familia. Si Ivan Reitman nos lee, podrá descansar mucho más tranquilo esta noche, sabiendo que su hijito del alma, Jason, acaba de cascarse uno de los mejores debuts de los últimos años.

Gracias por Fumar no es un descojone, apuntamos desde el principio. También elude ser una crí­tica atroz y burra contra la industria tabacalera, ningún directivo va a ser acribillado a tiros en mitad de un programa, cosa que pasaba en Network y casi se lleva un Oscar (afortunadamente, no fue así­), pero es tan ágil, tan bien enfocada, tan entretenida y tan variada, que por una vez no decae una vez enseña sus cartas, ni nunca da la sensación de ser un film que se agota una vez se enseña su idea central (cosa que sí­ pasaba en American Dreamz, por poner el ejempo más cercano en el tiempo). Gracias por Fumar es una mirada a la sociedad de la mano del hombre más odiado de Norteamérica, léase el portavoz de la industria tabacalera, que no es que se encuentre de repente en el tí­pico brete de elegir entre la salud del público y su trabajo. Simplemente puede justificar lo que hace porque trata de pagarse una hipoteca, al fin y al cabo. Como todos.

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“¿Qué tal cocoliso? Que sepas que yo ne te eché el humo a la cara.”

Ese hombre es Nick Naylor y es el papel que Aaron Eckhart estaba esperando desde hace casi 10 años, desde que trabajo a las órdenes de Neil LaBute en Company of Men, donde prácticamente clavaba las mismas caracterí­sticas. Un hombre que no tiene conflictos morales porque no entiende que su profesión suponga ningún tipo de conflicto moral. El no mete los cigarrillos en la boca de los chavales. No les obliga a fumarse medio paquete al dí­a. Simplemente se preocupa de que el dinero siga fluyendo y de que a ninguno de esos grupitos de “Madres contra el Cáncer” o de la tal “Asociación Norteamericana de Cardiologí­a”, se les ocurra una feliz idea que lleve al traste el sarao que Phillip Morris tiene montado en Estados Unidos y, por extensión, en el resto del mundo.

Para empezar, el film no es hilarante, pero sí­ es muy, muy divertido: desde el espectacular enfrentamiento inicial en un talk-show donde Naylor termina abrazado a un niño con cáncer de pulmón, dejando por los suelos al representante del senador Finisterra (la Némesis de Naylor, un polí­tico con tantas buenas intenciones como pocas luces e interpretado como sólo William H. Macy puede interpretar a semejante elemento), pasando por el secuestro de Naylor por militantes antitabaco (que desarrollan la tortura más increí­ble jamás concebida y en la que se emplean, sin desvelar mucho, cerca de cincuenta parches de nicotina) hasta el careo final delante del Congreso de Estados Unidos.

Cuando Reitman apunta con bala a todos los grupos (inclúyanse los ecologistas: cada vez que habla uno, la palabra “moñas” aparece en pantalla de forma subliminal, y también pasan por ahí­ agentes cinematográficos, periodistas y compañeros del gremio del tabaco, del alcohol y de las armas de fuego) es imposible tomar partido por otro que no sea Naylor, padre divorciado que educa a su hijo en la lógica y en la racionalización (lo que convierte al chaval en un monstruo del debate) y que no es malo, ni quiere ser malo ni nos importa si es malo o no, pero dado que es el único más o menos humanizado, es el personaje con el que nos identificamos desde el principio de la pelí­cula. Eckhart clava absolutamente el papel y cada vez que habla prácticamente nos guiña un ojo, o nos dirige una media sonrisa, o nos asiente levemente con la cabeza, en una exhibición de carisma y relaciones públicas. Inevitablemente, habrá un momento en la pelí­cula en la que su imagen quede en entredicho… y nosotros seguimos de su parte todo el rato, y nos alegraremos cuando protagonice una espectacular resurrección. Eckhart realiza una exhibición de carisma. No es el muerto ambulante de Sospechoso Cero.

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“¡Sé pensar!”

El trabajo de dirección y de adaptación de la novela original por parte de Reitman es magní­fico: la banda sonora no destaca especialmente, pero los movimientos de cámara son perfectos, los planos apenas se repiten, visualmente nunca cae en la rutina, y los secundarios son exprimidos al lí­mite (mi preferido es Rob Lowe, agente de Hollywood que termina sus noches negociando con la sucursal de Londres embutido en un puñetero kimono). A destacar los fenomenales tí­tulos de crédito, un arte que casi parece olvidado, que son los mejores desde los de Atrápame si Puedes.

Cuando salí­ del cine me rondaba por la cabeza que habí­a visto el equivalente de Starship Troopers en versión tabacalera. American Dreamz, por ejemplo, mantení­a ese tono de distancia sorna general respecto a lo que estaba contando, y daba la sensación de que simplemente, era una burla contra Operación Triunfo y el Gobierno norteamericano. Aquí­ no. Estamos tan inmersos en la acción que deberemos ser nosotros mismos lo que decidamos quien tiene razón, quien no la tiene o si al final hay alguna razón debajo de todo ese circo. Es una buena pelí­cula, pero sobre todo es una gran comedia, y una gran sátira, y un extraordinario punto de partida para este joven director. Que vaya su papi y le compre un buen coche, por que se lo ha ganado.

- LO MEJOR: Es inteligentí­sima. Es divertida. Es rápida. Es ágil. Y no era nada, nada fácil. Y Aaron Eckhart.

- LO PEOR: Los americanos, que usan y abusan de su sistema judicial, podrí­an sacarle más jugo, pero los dilemas que plantea el film son lo suficientemente universales. Os queda una semana para ir a verla, chicos, porque no creo que dure ni dos dí­as en España (se ha estrenado La Máquina de Bailar, recordemos). Iba a poner Katie Holmes, que hace de periodista pero ni siquiera ella desentona (aunque el film parece sugerir que los chicos de los medios somos lo peor de lo peor, glups!).


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  • Campeones ULEB

    Gran peli, muy buena. Me quedo con esta frase de Naylor para definir su nivel de carisma:

    ¿El tio que siempre se lleva a todas las chicas?. Ese soy yo colocado de crack.

  • rapsodos

    yo tuve la suerte de verla en version original… y k decir, maaaaadre mia. me encanto.
    Yo le dejaba la nota que tiene. Una de las sorpresas del año desde luego

  • ALE

    Personalmente, no se si fue por el momento en el que la vi, no me divertí­ casi nada y tampoco me llego el mensaje para reflexionar y esperaba a robert duvall mas tiempo en pantalla. Asi que yo bajaria su nota a un 6.
    saludos