Críticas

SCOOP

Woody Allen no es la clase de director que suele hacer malas pelí­culas, pero desde luego se nota que su carrera ha conocido tiempos mejores y que las cosas que tení­a que contar se le están acabando. El neoyorquino rueda un film cada nueve meses desde que comenzó en el mundo del cine y llega un momento en el que la capacidad creativa se resiente: no es ni la mitad de incisivo que era hace diez, quince años, y desde luego, a sus setenta tacos, la energí­a no es la misma. Scoop es entretenida a ratos, tiene un arranque memorable, y luego se pasa el resto del metraje arrastrándose sin ser lo suficientemente interesante como thriller, y sin ser demasiado divertida como comedia.

Esto se resume que quizás Woody Allen no deberí­a  convertir en un guión de 100 páginas cada puñetera buena idea que se le pasa por la cabeza. Hay que reconocer que la premisa es original: Durante una representación del mago Sid Waterman a.k.a. Splendini (Woody Allen) el fantasma de un periodista Joe Strombel (Ian McShane), regresa de entre los muertos para advertir a una joven futura colega suya, Sondra Pransky (Scarlett Johansson) de que el joven aristócrata Peter Lyman (Hugh Jackman) puede ser el psicópata en serie conocido como “el asesino del tarot”. Es mejor de lo que parece a primera vista: McShane se escapa (literalmente) de la barca de la muerte y aparece en mitad del acto para estupefacción absoluta de Allen, que pone una cara impagable. Ambos se harán pasar por padre e hija para resolver el entuerto, y parece que esto promete…

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Con gafas y con lo que sea, esta mujer es impresionante.

Pero pasados veinte minutos de pelí­cula, la cosa empieza a derivar. Es más o menos en el momento en el que todo el mundo comienza a hablar y no para. Los diálogos, que en Misterioso Asesinato en Manhattan (por mencionar una peli similar… aunque todas las de este tipo se parecen) eran vibrantes y lúcidos, ahora suelen ser de este tipo:

Johansson
Deberí­amos investigar el caso. Creo que serí­a recomendable que en la pelí­cula pasaran cosas interesantes. Quiero decir: ir a algún lado, investigar un poco, crear algo de suspense, situaciones cómicas, ya sabes... Esta pelí­cula ha empezado muy bien y no me gustarí­a que se fastidiara.

Allen:

¡No, no, no!. ¡Yo soy un mago! (chiste referente a Nueva York) ¡Estoy muy viejo! ¡No es mi estilo! (tartamudeo) ¡Además, acabo de repasar mis apuntes sobre la trama y he descubierto que solo tengo 50 minutos de pelí­cula! ¿Qué hago? (guiño indescifrable a Bergman). ¡Mejor que sigamos con este diálogo 20 minutos más! (pausa, posiblemente seguida de un truco de cartas) Y ya que estamos… ¿podrí­as enseñar un poco más de chicha? ¡No le dijiste que no a Sofí­a Coppola, que yo sepa!

Johansson

(suspirando, con cara de resignación)

…Para eso me pagan, viejo verde. Y oye, ¿también tengo que llamarte “papá” cuando no estemos rodando?

Hasta sus últimos 20 minutos, me he dado cuenta de que en Scoop no pasa nada. Antes Allen conseguí­a que ese “nada” fuera interesante. Ahora ni eso. Los personajes no tienen profundidad alguna, y dado que en algunos aspectos el film se asemeja con esa gozada suya llamada Match Point, sorprende que Allen no vuelva a hacer sangre de las diferencias sociales entre el personaje de Johansson y el hijo de lord al que da vida Jackman. Pero si en su anterior film la soberbia (y muy poco apreciada, la verdad) interpretación de Jonathan Rhys Meyers se basaba en un guión de precisión milimétrica, ahora los actores apenas tienen base sobre la que trabajar. Sin embargo, hay que reconocer que la chica sigue quitando el hipo (en esta ocasión, con un bañador rojo tan ajustado que parece una segunda capa de piel) y se esfuerza en el papel de alter ego femenino de Allen: neurótica y torpe como ella sola. Es mucho más lamentable el caso de Jackman, y estoy empezando a creer que el crédito se le está acabando: habí­a mucho que rascar en ese personaje y a no ser que nos sorprenda en The Prestige, este hombre fue, es y siempre será por el resto de sus dí­as, Lobezno y sólo Lobezno. En el film sólo se limita a sonreí­r, recitar lí­neas de cortejo realmente ridí­culas y a intentar encajar en el plano porque saca como cuatro cabezas a sus compañeros de reparto. Ian McShane sólo aparece cinco minutos en toda la peli, al igual que Julian Glover o Charles Dance. Es inusual en Allen conceder tan poca importancia a los personajes secundarios, y parece que sólo se han metido ahí­ para que el film no sea un diálogo interminable entre el trí­o protagonista.

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Esto es un fantasma y no lo de La Maldición.

Hay un par de buenos momentos en el film, pero están muy desaprovechados, como la escena en la que Splendini está atrapado en una habitación llena de valiosí­simos instrumentos musicales. Es Allen, y uno se espera la catástrofe, pero nunca llega. Es tan decepcionante como el apresurado final, que es de coña y por increí­ble que parezca es como una de esas novelas baratas de detectives en las que se meten giros desbocados para intentar arreglar el final (como “ah, se habí­a olvidado decirte que soy experta en…”).  Por no mencionar la muerte de uno de los personajes principales, sin pies ni cabeza (sólo hay tres: averiguad cual). Visualmente no hay ninguna sola idea atractiva, ni un momento de ligereza, los diálogos parecen entrecortados y siempre tenemos la sensación de que la escena que estamos viendo sobra y no aporta nada al film. Así­ que sí­, es una vuelta al Allen de los últimos años y una buena razón para investigar quién es realmente el director de Match Point, un film serio, grave y atí­pico de su director que, como no espabile, va a acabar sus dí­as como Zidane salió de la Copa del Mundo, por la puerta de atrás. Y sin hacer ni puñetera gracia.

LO MEJOR:

– El comienzo.

LO PEOR:

– No da para un largometraje ni de coña. Y Allen haciendo de Allen dejó de funcionar hace casi una década. Sigue sin funcionar ahora.


Woody Allen | Woody Allen | Scarlett Johansson, Woody Allen, Hugh Jackman, Ian McShane, Charles Dance, Romola Garai, Matt Day | Remi Adefarasin | Desconocido | Varios | Nick Palmer | Letty Aronson, Gareth Wiley | Stephen Tenenbaum | BBC Films, Ingenious Film Partners, Jelly Roll Productions, Perdido Productions | On Pictures | 5 |
  • regm

    No llega a ser Macht Point pero es graciosa

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