Críticas

ELLOS

De cuando en cuando en cuando surge uno de esos tí­tulos de terror que empizan a tener bombo por todo el mundo, pelí­culas que han resultado innovadoras y sorprendentes o que al menos recuperan lo mejor de un género que no siempre resulta eficaz, porque para dar miedo no basta con dar sustos, hay que acojonar de verdad. Con Ellos (Ils, el tí­tulo francés original) ha pasado algo similar. Un gran éxito en francia, sus directores automáticamente catapultados a Hollywood donde dirigirán el remake de The Eye, y una interesante trayectoria por festivales del género.

Pensaba, por tanto, que encontrarí­a uno de esos tí­tulos de terror actual que se convierten en cierto modo en una referencia a seguir. Por lo que habí­a leí­do y porque el argumento, aunque sencillo, resultaba bastante inquietante: una pareja joven de pocos recursos vive en una gran casona antigua, algo alejada de la pequeña ciudad donde ella trabaja como profesora, y donde él puede escribir tranquilamente. Una situación idí­lica hasta que una buena noche unos desconocidos rodean la casa y comienzan a agredirles sin motivo aparente.

La pelí­cula trata de inquietar con un tempo bastante lento que lejos de causar tensión, sólo causa aburrimiento, sobre todo porque no hay miga en los personajes, no hay una evolución especial en ellos y no sabemos muy bien qué pueden llegar a perder. De hecho sabemos mucho más de la madre e hija que inician la pelí­cula que de la pareja protagonista. Es más un suceso que una historia, y al no haber datos, al no saber si hay algún conflicto concreto entre la pareja, al no tener nada concreto que perder más allá de su propia integridad, todo se convierte en un simple obstáculo fí­sico más que psicológico, que es lo que al final suele resultar vital en cualquier peli de terror. Uno no pide que le planten el superdrama de personajes en una de terror, pero de nada sirve inquietar si me importa una leche lo que le pase a los protagonistas, y en esa tesitura, más vale que pase algo, porque si no, me aburro. Y pasar, pasar, pasa bastante poco.

En cualquier caso, para tratar de poner al espectador con el pelo erizado se maneja el recurso de lo desconocido prácticamente hasta el final. No sabemos bien si son uno o varios, qué aspecto tienen o por dónde entran. Eso funciona durante un rato, pero por lo dicho antes, el ritmo se hace tan lento y los protagonistas son tas planos, que recursos generalmente eficaces terminan por convertirse en lo contrario, un lastre más. Además ni siquiera hay secuencias o momentos especialmente espectaculares o tensos. Quizás la más llamativa sea en la que la protagonista se mete en una especie de garaje lleno de plásticos colgados por toda la estancia (¿?) donde uno de los agresores la persigue hasta que ella le da esquinazo. Es que realmente no pasa gran cosa: los agresores entran, los protas se esconden en el baño de la habitación después de que a él le hieran casi por descuido, luego ella va al pseudogaraje, vuelve, y salen otra vez para adentrarse en el bosque que rodea la casa y…

Ni siquiera al final, cuando descubrimos quienes son los agresores, algo que deberí­a sorprendernos, ni nos inmutamos más alla de un “fí­jate, pero si son…”.

Y recordemos lo que decí­a al principio: la pelí­cula parte de una idea sencilla, pero inquietante. Sencilla. Si uno tiene una idea sencilla, pero no tiene personajes, y estira la pelí­cula para llegar por los pelos a lo que se puede considerar un largometraje contemporáneo (75 minutos dura la peli), seguramente deberí­a plantearse si no es mejor plasmar eso mismo en un corto. Y es que en cierto modo a Ellos le sucede lo mismo que a Los Abandonados de Nacho Cerdá, se parte de algo que luego sólo es la excusa para una sucesión de escenas inquietantes pero donde los personajes no pintan nada más allá de tratar de huir y conservar su integridad, aunque al menos en aquella, se veí­a más ambición técnica y estética. Si vemos pelis como Alien, como El Resplandor, o incluso pelis mucho menos ambiciosas como la moderna versión de Las Colinas Tienen Ojos, sus protagonistas van más allá del “que no me pille, que me mata”, se juegan su futuro, sus ilusiones, su familia, luchan contra sus temores, hay disputas entre los protagonistas, luchas de poder… y todo en un esquema donde la tensión, la soledad y la realidad que les rodea se hace tan incómoda y tan grande que es imposible no hacerse popó en la butaca (más aún si comes maiz).

En definitiva. Que mucho bombo para tan poca cosa, una mala compra desde luego, y para colmo, nada original ni en la forma de rodar ni en lo visual ni en nada. Totalmente prescindible.


David Moreau, Xavier Palud | David Moreau, Xavier Palud | Olivia Bonami, Michael Cohen, Adriana Mocca, Maria Roman, Camelia Maxim, Alexandru Boghiu, Emanuel Stefanuc, Horia Ioan, Stefan Cornic, George Iulian | Axel Cosnefroy | Nicolas Sarkissian | René-Marc Bini | Alexandra Botoi Tudorache | Richard Grandpierre | Eskwad, Studio Canal, Castel Film Romania, Canal +, Ciné Cinemas | 3 |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

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