Críticas

ROCKY BALBOA

Hay momentos en los que Rocky Balboa me recuerda a ese viejo que se pone a mirar las obras y le explican al capataz que el edificio se va a caer porque el cemento no cuaja y como se derrumbe el muy bastardo con trece familias dentro el que se va a cargar el mochuelo es él. Se le mira al pobre señor con afecto y simpatí­a pero por lo general, nos solemos pasar sus opiniones por el forro de los cojones. Rocky Balboa no es la resurrección de Stallone (nacido en 1946), y menos aún cuando regresa a una saga que inició personalmente hace más de treinta años (30, thirty, SIETE OLIMPIADAS). Pero sí­ es una pelí­cula que no ofende a nadie, correctí­simamente interpretada, con un buen guión y, por encima de todo, una espléndida fotografí­a y que supone un regreso al tono realista del primer film y buena parte del segundo (hasta que Adrian se despierta del coma, en Rocky II, y lo primero que le dice a su marido es que aniquile a Apollo Creed, a partir de ahí­, la saga Rocky se convierte en Portaventura).

Adrian no ha podido engañar a la muerte otra vez. Se nos ha muerto de cáncer y Rocky Balboa sigue en su pequeño mundo y viviendo del pasado, como Walter Sobchak. La clientela acude a su restaurante para escuchar sus batallitas, su cuñado Paulie sigue trabajando en la misma fábrica de carne, su hijo se ha pasado al lado oscuro y se ha hecho broker de bolsa (podrí­a haber sido periodista, casi peor) e intenta reconstruir su vida con la chica que le mandó a la mierda en la primera entrega, Marie, ahora divorciada y con otro chaval a cuestas. En esto que llega el salto de fe: un programa de ordenador determina que, en sus viejos tiempos, hubiera sido capaz de acabar con el invicto campeón del mundo de los pesos pesados, Mason ‘The Line’ Dixon. El pifostio mediático que se genera fuerza al Potro italiano a volver al ring y ahí­ le tenemos de nuevo. Gonna Fly Now, escaleras, sudadera y pantalón gris incluidos.

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“Tengo 60, pero a ver quién saca la vena como yo.”

Los primeros tres cuartos de hora del film son un coñazo en el buen sentido. Rocky habla con Marie. Rocky habla con Paulie. Rocky habla con su hijo. Su hijo habla con su padre. Rocky habla con el hijo de Marie. Se compra un perro nuevo. Y venga a recordar a Mickey (el viejo sordo que le entrenaba hasta que le empujó Mr. T y se murió en la tercera -Port Aventura, recordemos-), y la pista de hielo, y el gimnasio, y el bar antiguo, y que coñazo monumental. Sin embargo, como todas estas escenas están muy bien rodadas, y parece que destilan emociones genuinas, el público que de verdad sepa que Rocky siempre fue una saga sobre un pobre saco de hostias que se negó a caerse cuando se lo decí­an, con sus dos cojones, sentirá una lagrimita de nostalgia. Hay momentos realmente buenos, como todo lo relacionado con Adrian y Paulie, así­ como las conversaciones con Marie (muy buena, Geraldine Hughes) y otros completamente innecesarios y que se podrí­an haber cortado, con el peligro de convertir el film en un mediometraje (todo el rollo del hijo, interpretado por el funesto Milo Ventimiglia, que no se entera de la realidad que le rodea y si no ahí­ está la ultrasobrevalorada Heroes para demostrarlo).

Lo que funciona en esta parte es el sentido clásico de Stallone y la magní­fica fotografí­a de J. Clark Mathis, que recuerda mucho a lo que hací­a Robert Richardson en Casino, con colores por todas partes y fuentes de luz de no se sabe dónde, que amenazan con provocar ceguera a los actores. Sly lleva en este negocio del cine más de lo que yo llevo en este mundo y joder que si se nota, porque incluso el diálogo más aburrido está tratado con el mimo y cuidado suficiente para que nos llame la atención. Además de vez en cuando siempre están los chistecitos de Rocky (“Me siento como un canguro, con todas estas cosas en el bolsillo”), hilarantes de puro malos que son. Todo está tratado con mucho mimo y eso no es malo, pero si lo alargas demasiado, será insoportable. Y es justo en ese momento en el que Stallone decide poner en marcha el tren con la estructura que todos los devotos conocen: entrenamiento, montaje musical, previa y a darse de hostias. Destacar sobre todo la presencia de Tony Burton, en el papel de Duke, entrenador del fallecido Apollo Creed que se casca el mejor monólogo de la pelí­cula (“…le vas a dar el viejo trauma por golpe contundente de toda la vida”) y ver a Stallone, como Donkey Kong, lanzando barriles para ganar fuerza, que es lo único que le queda ya que el tal Dixon es un milagro de la genética y te pega cuatro hostias antes de que tu cuerpo perciba la primera.

Y durante unos gloriosos cinco minutos, Rocky Balboa tiene las mejores escenas de boxeo vistas en años. No es decir mucho, dado que el género no abunda, pero esos cinco primeros minutos, con una planificación televisiva (logo del pay per view incluido) valen por todos los de Ali. Stallone sigue pareciendo boxeador como yo jugador de curling, pero Antonio Tarver es una mala bestia y aunque canta cuando se esconde el puño para no dejar a Stallone incapacitado el resto de su vida, ‘Magic Man’ sabe moverse (principalmente, porque ha sido campeón del mundo de peso ligero). Entonces Stallone director la caga por completo, comienza a hacer cosas raras con la cámara (blanco y negro, cámara superlenta, degradados, montaje a lo Michael Bay). Para alguien que ha intentado mantener un tono sosegado y con los pies en la tierra a lo largo del film, es una contradicción.

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“¡Potoma!”

¿Y sabéis qué? Al peo. Mejor quedarse con el final donde gane o pierda, todo el mundo aplaude a Rocky y la saga llega a una feliz conclusión, sin “nada en el sótano”, como dice Stallone, y con la sensación de que nos hemos librado de un verdadero desastre, por el corazón y el empeño que se ha puesto en el rodaje. Rocky Balboa es de lo mejorcito que ha hecho en años y provoca las ganas de retroceder en el tiempo a el espectador de ventitantos, que se crió con lo mejor del cine de acción de los ochenta, y ahora no puede sino llorar al ver el espectáculo que dan esa panda de capullos que se hacen pasar por héroes de acción. A esos les subí­a yo al ring, para que les fostiara Tito Rocky (y si falla, siempre me queda la opción de saltar yo… y mi amiga Fergie, la motosierra).

LO MEJOR:

– Es muy bonita. Ni siquiera Dixon es malo, ni un robot comunista como Ivan Drago, ni nada. Simplemente es un capullo al que Rocky le baja los humos al viejo estilo, del que es elogio esta pelí­cula, un canto a tiempos pasados y que gracias a la MTV, los contratos de prácticas, EP3, Gran Hermano, la XBox y su puta madre, no volverán jamás. Extraordinaria fotografí­a y ojo a los cameos.

LO PEOR:

– Lenta, lenta, lenta. Y para qué nos vamos a engañar, es más una curiosidad y un punto y final. Disfrutadla como tal.


Sylvester Stallone | Sylvester Stallone | Sylvester Stallone, Burt Young, Antonio Tarver, Geraldine Hughes, Milo Ventimaglia, Tony Burton, A.J. Benza, James Francis Kelly III, Talia Shire, Lou DiBella, Mike Tyson | J. Clark Mathis | Sean Albertson | Bill Conti | Franco-Giacomo Carbone | William Chartoff, Kevin King, Charles Winkler, David Winkler | Robert Chartoff, Sylvester Stallone, Irwin Winkler | MGM, Rogue Marble, Columbia Pictures, Revolution Studios, Chartoff-Winkler Productions | Hispano Foxfilm | 7 |
  • http://www.lashorasperdidas.com/index.php/2007/01/15/rocky-balboa/ Expadachí­n

    Rafa Martí­n, eres el puto amo de las crí­ticas, aunque imagino que ya lo sabí­as 😉

  • steve james

    tu si que eres un sinsentido coronel kurtz…se que cuando ves las pelí­culas lo haces desnudo en tu cuarto dicendote a ti mismo..el horror..el horror…

  • kurtz

    Toda la saga es un sinsentido si exceptuamos la primera, la única que puede resultar algo atractiva al espectador medio.

  • http://bocadeldragon.spaces.live.com/ Giovanni Giuseppe Simon Meneses Flores

    Rocky Balboa (2006) es una puesta a prueba de Sylvester Stallone a sí­ mismo. Y no sólo para que nos creamos que a sus sesenta años pueda liarse a trompadas con el campeón del mundo de boxeo (por lo menos su célebre personaje) SINO para convencernos a nosotros que, treinta años después, aún pueda interesarnos lo que le ocurra al Garañón de Filadelfia. Y la verdad es que su larguí­sima oda con ribetes elegí­acos al Bien Perdido al principio (Oh, Adrian, cuánto te extraño) poco ayuda a mantener el interés del público. Luego Stallone saca a relucir su oficio y nos endilga la situación más improbable del universo y, caramba, nos la creemos. Ea, Rocky, regresamos al cuadrilátero, aunque no sea esta vez por sed de gloria, presión, orgullo, venganza ni afán didáctico (como en las anteriores entregas) sino sólo para “sacar cosas del sótano”, o sea, cobrarse a lo bestia con el mundo su rabia por ya no ser nadie ni tener más consigo a la mujer de su vida. La ví­ctima de turno es Antonio Tarver, que interpreta a Mason “The Line” Dixon (cualquier parecido de nombre con Mike Tyson no es coincidencia) un rival carente de maldad intrí­nseca, en otros términos, un perfecto papanatas. La pelea es predecible hasta el hartazgo pero el conjunto, en general, deja verse.

  • the man without eyes

    grande la pelicula y grande stallone. el cierre perfecto para una saga perfecta(la quinta es el unico pero que se puede encontrar).
    Sexta entrega magnifica que dejara un magnifico sabor de boca a todo fan de la saga e incluso a los que no lo son tanto

  • Corsodetrento

    He de decir que también me gustó mucho la pelí­cula. Desprendí­a cierto toque a las dos mejores de la saga que fueron las dos primeras, con los recuerdos de la pista de patinaje, el momento en el portal de la casa de Rocky, y momentos así­, pero realmente la gente viendo la pelí­cula esperaba lo que se esperaba en todas las de Rocky, el gran combate final. Y la verdad es que me decepcionó bastante. Claro que Sly ya no tiene 30, pero podrí­an haber engañado un poco a la cámara. De entrada las escenas de entrenamiento, cortas y con pocos planos. Solo algo de carrera y barriles. Y el combate me decepcionó bastante. De entrada el contrincante con barriguilla y sin pintas de boxeador. Las imágenes del combate, demasiado reales. Parecí­a una emisión de la MTV o de cualquier cadena de deportes, sin esa trama o textura de pelí­cula. Y muy lento. Sin emoción ninguna. Golpes que no transmití­an fuerza. El entrenador le dice que sus golpes deben parecer como si le atropellara un camión, sin embargo no transmiten esa fuerza. Y si a todo eso le añadimos la cámara lenta y los fundidos en blanco y negro con colorines de azul y rojo, nos deja un combate muy apagado. Bonito cierre para una saga, pero falto de ritmo sobre todo en el combate final que es lo que daba vidilla a las anteriores (cuento con las dos primeras y en todo caso la tercera. Las dos últimas, una “caca”)

  • http://notngo VIVO

    Buena peli de rocky de las mejores de la saga a mi me gusto mucho,¿ salisteis vosotros tambien con ganas de dar unos cuantos puñetazos?

  • Pikkolo

    Buena pelicula para los fans de la saga.Cierre digno. Superando claramente la videoclipera Rocky 4 y la pelicula de sobremesa Rocky 5.Las mejores la primera y la segunda y de la tercera nos quedamos con la mitica carrera por la playa con Apolo Creed.
    Volviendo a la última me parece una pelicula entretenida y sin pretensiones.Un tributo.Buenas escenas en el combate final,aunque esos cambis de color en blanco y negro y colores de fondo canta un poco.Pero bueno se perdona.Por otra parte el hijo es un poco plasta,no tanto como en la 5ª pero un poco si.Al final Rocky le tiene que dejar las cosas claras “No importa lo duro que golpe la vida…hay que levantarse y seguir adelante” Grande Rocky! jejeje. No falta las tipicas y caracteristicas escenas de entrenamientos de toda la saga. Cortas pero intensas,con la magnifica banda sonora de fondo, y el colofón final subiendo las ya miticas escaleras. Y en esta ocasión mientras la nieve cae sobre él.Metafora sobre el ocaso de su vida, el final de su carrera como boxeador, de la conclusión de una saga…Grande Stallone, grande….

  • Juan Rodriguez

    A mi me ha gustado mucho, es una pelicula memorable, de las mejores de la saga. Los planos, los dialogos, los sentimientos que tiene hacia los demás y los huevos que tiene para saltar al ring y pelearse con un chaval más rápido y fuerte. Como él dice:Nada acaba hasta que acaba. Magní­fica

  • http://www.alfayomega.com.pe Fernando Ruiz Cabral

    Me gusto. Digna. Esforzada. Hecha con mucho esmero y dedicación a los detalles. Hay sentimiento. Hay mucha voluntad de hacer las cosas bien hechas. Hay defectos y comparaciones que son dificiles de evitar, pero me quedo con sus virtudes y solo me queda decir “¡Gracias!” y “¡Éxitos!”, Sr. Stallone. Sigo adelante con mi vida.

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