Críticas

LA FUENTE DE LA VIDA

Darren Aronofsky tiene un par de cojones. Eso que vaya por delante. Abordar temas existenciales no es algo que se les ocurra a todos los directores, el problema es que las grandes pelí­culas que conozco y que hablan sobre el amor y la muerte las realizan personas de entre 60 y 80 años que poseen lo que se dicen experiencia vital a patadas y te proporcionan una perspectiva mucho más amplia. Aronofski no llega a los cuarenta. En cualquier otro tipo de proyecto, la diferencia no serí­a tan relevante. En una obra tan personal, durante muchos momentos del film hay una idea que sobrevuela las cabezas de la audiencia, y que termina convirtiéndose en el gran enemigo de la pelí­cula. Aronofsky, simplemente, no está…preparado.

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El árbol, la burbuja y la supernova. En pantalla grande, es milagroso.

Y aun así­, si La Fuente de la Vida, dentro del maravilloso error que es (y que recomiendo a todo el mundo, eso por descontado), es otro de ese tipo de films que me gustan mucho y que se pueden resumir como experiencias. A la hora de la verdad, es una peli bastante enfocada que transmite un mensaje directo, pero las pasaréis putas cuando vuestros colegas os pregunten, exactamente, si mola o no. Al igual que Apocalypto, es fácil establecer ciertas premisas básicas: tres tramas protagonizadas por representaciones de los mismos personajes en diversas épocas históricas (decidlo tres veces sin respirar) con una idea que las une a todas: el amor quiere vencer a la muerte. Pero eso no serí­a ni rascar la superficie. Es el viaje lo que importa, la increí­ble puesta en escena de su director, la apabullante banda sonora de Clint Mansell y las magní­ficas interpretaciones de sus dos actores principales.

Para todos los recién llegados, hay que decir que el estreno de este film es un milagro. Originalmente concebida como una superproducción interpretada por Cate Blanchett y Brad Pitt, Aronofski se vio obligado por presiones externas a reducir su presupuesto hasta 35 millones de dólares y a cambiar su reparto principal. El film estuvo A ESTO de no ver la luz. hubiera sido un craso error. Quizás la reducción monetaria ha mejorado el film y quizás lo que antes era una épica espectacular es ahora un film muy cercano precisamente por ese motivo. La historia lo agradece, ya que salvo una dinámica escena de presentación en la selva maya, no existen escenas innecesariamente espectaculares que distraigan la atención del relato, a de por sí­, a un nivel visual, casi sin parangón.

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…Y a las pruebas me remito.

El peso de la historia se lleva única y exclusivamente gracias a las conversaciones entre los personajes y sus reacciones, y Hugh Jackman y Rachel Weisz nunca han estado mejor. Parecen estereotipos, pero más que centrarse en los personajes, Aronofsky entiende la dinámica de la pareja, el contraste entre la aceptación y la paz que demuestra Izzi con la tenacidad y el dolor de Tommy. El director se permite incluir ciertas licencias en forma de flashbacks de deseos incumplidos y escenas que se repiten, pero por lo general la historia del presente, que sirve de enlace y sustento a las otras dos, es con mucho la más sólida del film, perfectamente creí­ble y muy dolorosa. Weisz raya a un nivel espléndido, pero es Jackman quien se alza como triunfador absoluto (ojo a la escena de la bañera y cuando se tatúa un anillo en el dedo), con una interpretación que combina contención, espiritualidad Zen y… Máximo Décimo Meridio. Este tí­o sigue ganando puntos.   

Los problemas en La Fuente de la Vida comienzan  a surgir en el momento en el que Aronofsky se da cuenta de que tiene dos historias más que tiene que unir de algún modo, y no parece saber muy bien cuál. El objeto concreto es un libro, aunque la cultura maya también tiene mucho que ver (tiene una mitologí­a realmente fascinante, la verdad). En algunos puntos las soluciones que emplea para unir las historias son muy forzadas, y en otros, son directamente incomprensibles. Es en ese punto cuando remito al primer párrafo: Aronofsky sacrifica claridad narrativa e ideas por espectáculo visual, la clase de recurso que suelen emplear auteurs de medio pelo. La profundidad de la historia que transcurre en el presente no llega a darse en las que suceden en las tramas del pasado y del futuro. De algún modo, mientras viaja en una burbuja a la velocidad de la luz hacia una supernova, Tommy Creo, en el año 2500, sustituye deseo por sabidurí­a, pero no termino de entender cómo lo hace exactamente. Aronofski cree que por jugar en el terreno de la metafí­sica puede prescindir de la psicologí­a del ser humano,  cuando es precisamente, el campo donde es más necesario el conocimiento de la mente humana.

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Carpe Diem, chavales.

Es gracias a la extraordinaria puesta en escena (en la que la fotografí­a de Matthew Libatique, a contraluz, gana puntos por momentos) por lo que funcionan esas dos historias. Ya sea en el siglo XIII (la iluminación del Gabinete de la Reina Isabel: irreal, sí­, pero fascinante) como en el futuro lejano. Es evidente que es en esta última parte donde Aronofsky echa el resto, empleando una fotografí­a especial para crear efectos visuales basados en reacciones quí­micas. Digamos que el resultado es asombroso, es la mejor descripción del espacio que he visto en una pantalla de cine, no porque se acerque mucho al espacio de verdad, sino porque es la descripción del espacio que siempre quise ver: inmenso, lleno de luz desprendida de enormes nebulosas y estrellas…un escenario verdaderamente épico que termina en un clí­max, acompañado de la banda sonora de Mansell a toda potencia, que te tira de culo. Dudo mucho que a alguien le importe un comino las lagunas del film después de haber sido testigo de semejante espectáculo.  

Gracias por aguantar esta crí­tica. No ha sido fácil y aquí­ está claro que la opinión de cada uno es la que cuenta. Somos afortunados de que una pelí­cula tan descaradamente anticomercial como esta haya sido auspiciada por un gran estudio y cuente con un estreno en condiciones, porque si bien hay pelí­culas mucho más arriesgadas que ésta, La Fuente de la Vida no es solo un magní­fico esfuerzo sino que, aún con todos su fallos, algo distinto y diferente a todo lo que se ha estrenado recientemente y un correctí­simo punto de partida si queréis empezar a descubrir nuevas formas de cine mucho más complejas. El truco es dejarse llevar. Después, opinad. Pero poned algo de vuestra parte, implicaos, y no os sentiréis defraudados.

LO MEJOR

-Tiene momentos absolutamente fascinantes que no se han visto nunca antes en el cine. Lo mejor de todo es que, en algunas escenas, el film está emocionalmente a la altura.

LO PEOR

– Se pierde mucho cuando Aronofski intenta resolver el puzzle que se ha montado. Y aún así­…vale la pena.

 


Darren Aronofsky | Darren Aronofsky, Ari Handel | Hugh Jackman, Rachel Weisz, Ellen Burstyn, Mark Margolis, Stephen McHattie, Cliff Curtis, Sean Patrick Thomas, Donna Murphy, Ethan Suplee | Matthew Libatique | Jay Rabinowitz | Clint Mansell | Isabelle Guay, Michele Laliberte, Nicolas Lepage, Jean-Pierre Paquet | Arnon Milchan, Iain Smith | Nick Wechsler | Warner Bros. | Warner Bros. | 7 |
  • regm2007

    He vuelto a verla y que queréis que os diga, cada vez se me ocurre una forma distinta de resolver lo que pasa, xD.

    Aronofsky deberí­a haber dado un manual de instrucciones con el dvd.

  • Andres Martinez Aguado

    Soys unos frikis y mi novia es la mas guapa.

  • Juan Carlos

    No hay más que una historia real, la del presente.
    1. La del s XVI que transcurre en la novela de Rachel Weisz.
    2. La actual.
    3. La del s XXVI es el capí­tulo final de la novela de Rachel Weisz que escribe Hugh Jackaman. Evidentemente, recrea una historia influido por todos los detalles que le ha ido contando Rachel Weisz,

  • Charlie

    Puedo contar con los dedos de una mano el número de pelí­culas que me han hecho llorar a lo largo de mi vida. THE FOUNTAIN es una de ellas. Y en tres ocasiones a lo largo de su metraje, ni más ni menos. Me ha parecido una pelí­cula maravillosa, bellí­sima, simple y a la vez compleja, poética, trascendental y metafí­sica sin resultar pedante, triste, conmovedora y fascinante. Fuí­ a verla con unos amigos y a la salida del cine cada uno hací­a una lectura diferente de su historia. Eso es algo que me encanta. Personalmente creo que la única trama “real” es la del presente, siendo las otras dos meros fragmentos simbólicos (risa me dan los que critican la falta de rigor histórico de la parte del pasado, como si al director le importase mucho ser fiel a los acontecimientos históricos de la época) que mediante metáforas tratan de sobredimensionar los temas capitales de la obra. El más importante de todos ellos: la importancia de estar con los seres queridos el mayor tiempo posible mientras aún los tenemos a nuestro lado. Lo dicho: una joya. Y recomiendo verla más de una vez (yo dirí­a que es incluso necesario) porque gana mucho.

  • regm

    ¿ALGUIEN ME EXPLICA EL FINAL?

  • Victor

    Existen comedias que son obras maestras del cine, al igual que westerns que son obras maestras o cine bélico o dramas que son obras maestras.
    En mi opinión, The fountain, en su estilo, roza la obra maestra.

  • jazz

    la vi ayer y todavia me dan palmas las orejas, lo siento, pude disfrutar de ella y aunque tiene fallos y lagunas me parecio brutal los ultimos veinte minutos no tienen desperdicio, y estoy totalmente de acuero con lo de que como punto de partida no tiene rival

  • Kaczinski Brothers

    Pardiez! Sí­ que ha calado esta historia entre ustedes. Personalmente me parece fallida: demasiados agujeros. De acuerdo que las historias del XVI y el presente se unen por el librico… ¿pero ese futuro? “Futuro” que, de no haber leí­do de qué va la peli antes habrí­a imaginado que no es sino una sublimación simbólica de los acontecimientos del presente. Lo que me lleva a lo que, supongo, será lo que más hiera sensibilidades: visualmente me ha parecido ¡hórrida! El niño burbuja parece sacado de una camiseta de los 80 como las que lleva Napoleon Dynamyte. Faltan los lobos y el indio de perfil. Tonos ocres de reloj viejuno y una galaxia que parece lo que hay dentro de las lamparicas estas de tienda de regalos que parece que llevan semen de colores. Todo a 100 a tope. En cuanto al presente: me parece frí­o, frí­o. Nada reconocible: no hay mundo exterior, ni gente, decorados artificiales…
    Uy, ya me he aliviado. Gracias por invitarme a su programa.

  • nolfo

    Madre,PERO QUE PELICULÓN.Hacia años y años que no me emocionaba con una pelicula y esta lo ha conseguido con una historia que ya quisiera casi todos los guionistas que pululan por el planeta.

    De vision obligada

  • George Kaplan

    Y yo sin poder verla. si alguien sabe de un puto cine en toda Asturias que se digne a ponerla, que lo diga.

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