

Aventurarse a decir que Takeshi Kitano es uno de los grandes renovadores del cine japonés en opinión de este humilde cinéfilo es toda una osadía. Es evidente que la industria occidental busca iconos dentro del cine nipón equiparables a Ozu, Mizoguchi o Kurosawa, y es evidente que Kitano, nacido de aquel programa llamado Humor Amarillo aún teniendo una serie de cualidades de autor innegables, y a pesar de tener un buen puñado de buenas películas (Violent Cop, Flores de Fuego o la magistral Dolls por citar tres ejemplos) no es la cumbre del cine asiático. Personalmente, y antes de entrar al ajo de su última película estrenada en España, considero que ese mérito lo tienen directores dentro del anime como Satoshi Kon o Hayao Miyazaki. El primero porque desarrolla sus historias a niveles intertextuales y el segundo porque es capaz de sublimar sus historias al nivel del director de Vida de Oharu o Cuentos de la Luna Pálida de Agosto, trasladadas a un contexto más infantil y menos marginal.

Por tanto, partiendo de la base de que Kitano no es el gran autor que la crítica occidental augura, debemos observar esta última obra desde la perspectiva de un cineasta que cualidades tiene, pero que no llega a la altura de otros cineastas más o menos populares.
A lo largo de más de 100 años de historia cinematográfica, muchos realizadores han buscado con mayor o menor éxito hablar de la industria desde su propia óptica: Fellini, John Carpenter, Tornatore, Truffaut, Zulueta… muchos de los grandes del séptimo arte se han aproximado al tomavistas desde ópticas bien diferenciadas. Y la visión de Kitano en Takeshi’s es otra muestra más que se aleja de obras como Vivir Rodando, para buscarle un sentido mas íntimo y personal, en lugar de una visión mediática que agrade a todos los espectadores. Es por ello que la película en cuestión resulta un producto difícilmente digerible incluso para sus fans.
Parte de una idea francamente interesante, Takeshi Kitano en el mundo real, artista glorificado en las tierras del sol naciente, conoce a su alter ego, cajero de supermercado y actor frustrado que busca su gran oportunidad dentro del cine. Con esta premisa, Kitano se sirve de elementos personales para construir una alegoría acerca de su propia fama que en ocasiones uno tiene la sensación de que no está a gusto con ella. Se siente un artista glorificado sin causa alguna. Mediante la aparición de su doble, un hombre corriente al que nadie presta la más mínima atención, busca en todo momento reflejar sus deseos e inquietudes. Aquellos deseos que… ironías del destino… la fama no le permite cumplir. Porque en el fondo, la fama, es un arma de doble filo. Muchos artistas se han quejado continuamente de la imposibilidad de llevar una vida normal debido a un reconocimiento público que busca continuamente tener mitos a los cuales admirar. Supongo que es uno de los grandes males de esta industria, pero no menos cierto es, que es la propia industria la que genera estos mitos en una sociedad de consumo e imagen. Y Kitano lo sabe. En una suerte de combinación explosiva entre el cine más perturbador de David Lynch y el habitual intimismo asiático, el director de aquella otra joya llamada Zatoichi, se rebela contra su propia fama, dilapidando y diseccionando aquello que mas aborrece, una fama que el no ha buscado pero con la que muy a su pesar, debe convivir día sí y día también. Pero en esta maraña de ideas y virtudes, secuencias y no secuencias, descubrimos que quizás, un análisis profuso de su propia vida le resulta imposible, y al final concluye, entre escenas inconexas, que nada tiene sentido, creando así un juego metalingüístico sin pies ni cabeza.

Porque en el fondo de esta pequeña rareza, la conclusión final, es que no existe tal conclusión. La dualidad de Kitano se funde en una catarsis de desbocado sin sentido, construyendo una obra incomprensible, con momentos fascinantes pero de un vacío sumamente amargo, el cual es imposible dilucidar si está hecho a propósito (con lo cual estaríamos hablando de un virtuosismo alucinógeno) o está provocado por la incompetencia de un director que no es la panacea que en festivales como Cannes, Venecia o Berlín se pretende vender (pero al que debemos tener muy en cuenta).
Por tanto, y a gusto del espectador, todo este puzzle debe tener el sentido que cada uno quiera darle, y en función del sentido que le demos, y de si estamos ante algo hecho a propósito o no (nuevamente a gusto del espectador), cada uno deberá darle la nota que considere oportuno. No es en ningún caso una mala película, pero al igual que sucede con obras como Cabeza Borradora de Lynch, Izo de Takashi Miike, Persona de Bergman o incluso el cine de Wong Kar Wai y Kim Ki Duk, todo depende de si el espectador acepta las reglas impuestas y si acepta lo que de ellos se pide para llevarnos a un final que no debe admitir discusión alguna por parte del espectador.

Personalmente, habiendo aceptado las reglas del juego expuestas por el cineasta japonés, me quedo con un sin sabor bastante agridulce, en tanto que me resulta excesivamente vacía la propuesta de un director que alcanzó la cumbre con Dolls. Pero todo depende de cómo se mire. En ningún caso es una mala película.
Javier Moreno (Colaborador y autor de Días de Eclipse)
Una crítica de: Colaborador
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KITANO VUELVE A LA MAFIA: Con un nuevo film, aún sin título, que será estrenado bajo Warner Bros. el año próximo.
OBABA: Agradable película de ambiente enrarecido y cuidada estética.
LA SOLEDAD: Como la vida misma.
No sé qué es tan gracioso. A mí me parece un seis normal, igual a cualquier otro seis que haya visto, y ningún seis me ha hecho gracia nunca, que yo sepa.
Me hacen más gracia los cincos porque tengo ese mal gusto, aunque tampoco me entusiasman.
Me hace gracia que se le dé un seis.
La película es bastante aburrida, a parte de que no sabes qué te está contando (o en mi caso, la verdad, no sabía si estaba contando algo, o no).
Eso de que es un puzzle, pues me parece que no, que simplemente son las imágenes que Kitano quiso poner. Sin orden ni sentido.
Lo que más me sorprende es que la película es fea visualmente. Y eso me descolocó bastante, pues Kitano ya ha demostrado ser un buen director.
Yo acepté las “reglas” del film, y la película sólo me llevó hasta el aburrimiento.
Ese excesivo clímax (por repetitivo y pesado), ese humor que da más vergüenza ajena que otra cosa, esos personajes tan planos, esa estética tan fea… Por todo eso creo que le vendría mejor un Uno, y no un Seis.
Pero, bueno. Todo son gustos.
¿Nadie está cansado de ver cómo se sobrevaloran directores por meter un estilo que en realidad no es que sea diferente, sino que es confuso y sin sentido? Para mi este es uno de esos…
Joder, lo que lee uno. Kitano no es facil (por lo menos no siempre y esta es una de esas ocasiones) pero si que es uno de los grandes AUTORES del cine MUNDIAL. Y esto es una opinión personal, como la del autor de la critica que parece olvidarse de ello. Y desde luego si nos atenemos a autor como alguien que hace un cine personal Takeshi Kitano es un autor en toda regla. Si te gusta o no, es tu problema.
El autor de la crítica, es decir, yo, he dejado muy claro de arriba abajo, y sino leete de nuevo el texto, que es una opinión extrictamente personal. Kitano me parece un buen director, pero no me parece ese gran director que se pretende vender por parte de la crítica mayoritaria. Si tu consideras que es uno de los grandes autores a nivel mundial, genial, me alegro por ti. Pero Kitano no es ni mucho menos el revulsivo del cine japonés. Puedes estar de acuerdo o no con mi opinión, será absolutamente respetable, y podemos discutirlo profundamente si quieres. De echo considero que Dolls, es una película magistral como he dejado claro en el texto (tambien Zatoichi me pareció excelente). ¿Que Kitano es un autor?, indudablemente, pero no lo metería por nada del mundo en una lista de los 20 mejores directores actualmente. Porque sus películas pueden ser buenas (con alguna maravilla como las anteriormente citadas) pero no me parecen grandiosas. Insisto, es una opinión personal, y sabia que esta era una de esas peliculas que iba a causar división de opiniones, pq tenemos el extremo de Hugh Moore que coincide conmigo en los planteamientos -no así en la nota- y tenemos tu extremo que haga lo que haga lo pondrás por las nubes. Y yo en termino medio. Personalmente, mientras las criticas hacia mi escrito se hagan desde el respeto, absoluto respeto hacia los comentarios. En cualquier caso, creo que he dado suficientes argumentos subjetivos como para fundamentar la nota que le he dado.
Y menos mal que no he dicho que como actor me parece limitadisimo, pq sino me caen ostias por todas partes. Jajajaajaja.
Sin acritud señores, y a tomarlo con filosofía, una critica es una opinión mas, lo importante no es lo que uno diga, sino lo que uno mismo sienta, todo pasa por disfrutar la película. ;).
PD: Nunca juzgo una película por su director aunque a priori si me atraiga para verla.
Razón tienes, Javi, como actor deja bastante que desear. La suerte que tiene es que es toda una personalidad y el tío es capaz de llenar la pantalla y abstraerte sin hacer absolutamente nada.
Un saludo, Javi.
Pues yo tampoco he dicho que esta sea un maravilla, tampoco. Kitano tiene peliculas geniales (Hana Bi, Sonatine, Zatoichi), malas (Boiling Point) y marcianas (Getting Any o esta). Como todos los autores, no todo lo que hace es necesariamente una obra maestra.
Lo que sigo sin entender es ese empeño en decir que un autor sirve de bandera a la cinematografia de una cinematografia (en este caso no lo haría). Precisamente los autores como Kitano estan al margen de eso. Son personales, no se rigen por las reglas comunes o las tendencias. Otra cosa es como bien dices para ti no sea de los grandes y para mi si. Pero eso ya es una cuestion de gustos personales… y desde luego sin acritud.
P.S. : Creo q nadie te discutiria que Kitano es un actor limitado.
perdon, quise decir: “abanderar a la cinematografia de una nacionalidad o renovarla”
Es un rollo sin sentido ni estetica ni trama ni accion(por lo menos)ni moraleja que no transmite nada (solo el gusto de una buena almohada) con personajes de barrio sesamo. Vamos, un autentico truño de película.
Más que contar una idea concreta, kitano se columpia a través de escenas muy cercanas a su estilo pero muy alejadas de su universo habitual. Hay lugares comunes, pero se acerca a ellos como si fuera la primera vez, enrareciendo cada escena. Intenta transmitir emociones, dudo mucho que pretendiese hacer pensar a nadie.
Y en ese sentido, la película, al menos para mí, cuaja pero no queda exenta de irregularidad; transmite, pero también aburre muchísimo; contiene absurdo, pero también vacío; y por ende lo que tiene de humor y lo que tiene de tragedia, saben parecido y duelen por igual al espectador.
¿Es una película acertada? Es uno de esos casos en los que solo el autor sabría decirte si acertó transmitiendo lo que quería. ¿Te gustara? PorsupuestodependequizálodudoNO. Hay donde elegir.
PD: Kitano no me parece el mayor exponente del cine japonés precisamente porque su estilo no representa el de la mayoría de la cinematografía nipona. Es un estilo rotundamente personal. Si se le da bombo y platillo es porque su estilo gusta y es diferente, no porque sea mejor que el de cualquier otro.
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Comentario de hugh moore
Julio 2nd, 2007UN SEIS, jajajajajajajajajajajajajajajajajaja…
jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja…
UN PUTO SEIS, jajajajajajajajajajajajajajajaja…