Críticas

28 SEMANAS DESPUÉS

*OJITO!!! SPOILERS!* 

Hasta que 28 Semanas Después coge ritmo (ésto es, a la hora de pelí­cula, plena de ritmo, emoción, con personajes que se elevan ligeramente por encima de la habitual caricatura y una casi inmejorable –si bien un poco epiléptica– puesta en escena de Juan Carlos Fresnadillo), el espectador escéptico ante este tipo de films se ha comido 30 de los minutos más absurdos vistos en años en una pantalla de cine.

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No te preocupes. Parece que vienen a preguntarte la hora.

No adelantemos acontecimientos. Tras un prólogo como una patada en la boca, 28 Semanas Después nos lleva directamente a Londres, donde los primeros habitantes regresan a la metropolis después de que un virus mortal haya diezmado al 99 por ciento de la población. El compuesto, conocido como “La Ira”, se transmite a través de la saliva y de la sangre, y convierte a los afectados en  salvajes máquinas de matar, mutilar, gritar, y correr. Seis meses más tarde, parece que todo regresa poco a poco a la normalidad, dado que los pobrecillos infectados se han muerto de hambre, y “normalidad” si se exceptúa a la fuerza de Naciones Unidas, liderada por Estados Unidos, encargada de controlar la enfermedad y que recluye a los recién llegados en unas cuantos bloques de edificios de la capital británica. Entre ellos, el pequeño Andy (Mackintosh Muggleton), –espero que– aficionado del Real Madrid C. de F. (equipo campeón de liga 2006/2007) y con un parecido increí­ble con Dakota Fanning; y su hermana mayor, Tamara (el potencial pibón Imogen Poots); ambos felices y contentos de reunirse de nuevo con su padre, Don (Robert Carlyle), encargado de controlar agua y electricidad en el edificio en el que viven y, finalmente, detonante involuntario del nuevo brote, con la inestimable colaboración de los militares: la panda de catetos más inepta jamás vestida de caqui, con el equilibrado francotirador Doyle (Jeremy Renner), la viróloga Scarlet y el cabezabuque comandante Stone (Idris Elba) a la cabeza.

Poner apellidos a los personajes no está de más, por cierto.

Sin profundizar mucho en la media hora inicial: desconectad el cerebro. No soy guionista y Dios me libre de decir a un director ahora experimentado como Fresnadillo y a su equipo de cuatro escritores como hacer su trabajo, pero estoy completamente seguro de que existen mejores formas de poner en marcha un film de terror sin recurrir a ideas tan peregrinas (léase: apiñar a decenas de personas sanas y normales en una habitación cerrada, como medida de emergencia y aislamiento, sin protección, y sin tener en cuenta LA CONVENIENTEMENTE DEBILITADA PUERTA DE ATRÁS, ví­a de entrada para…bueno…os lo imagináis). Si sólo fuera una escena, vale. Pero antes hemos visto otras tres o cuatro similares y esto no puede ser, cipotes. Soy el primer partidario de introducer un personaje imbécil para hacer avanzar el espectáculo (ese entrañable Burke, en Aliens) pero eso es una cosa y no convertir a doscientos soldados armados hasta los dientes en auténticos sargentos Arencivias a los que no le daba ni una pistola de agua.

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Odio ser yo quien te lo diga, Rose Byrne, pero estás completamente jodida.

Afortunadamente, esos momentos pasan mucho mejor con un vasito de agua y alegrí­a visual, cómo esos fascinantes planos aéreos de una Londres completamente vací­a… y muerta. Sip, es la misma planificación hiperrealista de la primera entrega, rodada en su práctica totalidad con cámara en mano, pero Fresnadillo mete tanto ritmo al film que es prácticamente imposible fijarse en los agujeros del tamaño de la boca del Krakatoa que plagan el guión, sólo advertibles por espectadores que van de enteradillos por la vida (como un servidor). La verdad es que salva el film, porque se ha mencionado en numerosas entrevistas la mirada “fresca” que aporta Fresnadillo, español y su director de fotógrafia ecuatoriano, Enrique Chediak (Crónicas, The Good Girl). La verdad, yo no veo muchas diferencias con la anterior entrega, pero la labor de ambos es soberbia, por planificación y estilo, sacando todo el partido a los muchos escenarios –desde la City londinense hasta el pequeño barrio de la campiña, pasando por el siempre imprescindible metro– en los que se desarrolla el film, mucho más rico y cohesionado que su prececesor, que estaba claramente dividido en dos partes. 28 Semanas Después, por lo que al film respecta, está mucho más centrada en ser una peli de ZOMBIES (que no se dice, pero es lo que es. No seamos pedantitos) que una veladí­sima crí­tica social (y mira que me gustó eso de la primera, por cierto).

Esa “mirada fresca” poco hubiera podido hacer si las secuencias de acción que pueblan el resto de la pelí­cula fueran un coñazo. Pero no lo son. Si uno lo piensa bien, son tan incoherentes y arbitrarias como lo que llevábamos viendo hasta ahora. Pero a partir de aquí­ ya no hay tiempo para pensar: Fresnadillo y compañí­a introducen tal sensación de urgencia, que lo único en lo que piensas es en coger los bártulos y largarte a toda leche para que los infectados (zombies) no te coman los huevos. En este sentido, los aciertos son innumerables: apenas hay banda sonora que te distraiga de la acción, la iluminación es perfecta en las escenas nocturnas, los efectos de sonido estallan directamente en tu cabeza. Hay un duelo de francotiradores, un asalto espectacular a un coche en mitad de una nube de gas, y un verdadero descenso a los infiernos (el mejor momento del film sin lugar a dudas) en una oscura estación de metro con un mero visor nocturno como única ayuda.

Y oh, sí­, hay personajes. Vale que quizás sólo Don y su familia tienen cierta manga ancha para ser contemplados como seres, ejem, tridimensionales. El resto es completamente funcional y sólo unos pocos como Byrne o Renner, éste bastante sólido como “héroe”, cuentan con pequeñas pinceladas que les salvan de la quema.  Todos son competentí­simos actores, y al final, no es tanto problema, aunque sí­ que se echa de menos el enorme carisma y humanidad de Brendan Gleeson en la primera entrega. Y para ver a Idris Elba en todo su esplendor, no hay más que echarle un vistazo en The Wire, (simplemente, la mejor serie de TV de todos los tiempos).

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Pillando cacho con la vulgar excusa: “Tienes un disparo en la pierna. Apóyate en mí­, si te place”.

Termino señalando unos pequeños peros, como que en cierto momento el montaje del film puede provocar espumarajos de mareo entre los espectadores, o la falta de intimidad que se desprendí­a en la anterior pelí­cula. Desde luego, 28 Semanas Después es mucho más simple en su concepción: es un enorme tren de mercancí­as que intenta pasar tan rápido como puede por sus escenas más tranquilas, que intenta ampliar un poco las ideas de su predecesora (introduciendo un concepto tan mascado como el de una posible inmunidad contra la enfermedad, y que no termina de cuajar del todo porque creo que no se le dedica tiempo suficiente) pero que nunca da la sensación de peli forzada, pensada exclusivamente para aumentar las arcas de sus productores. Está por encima de lo que llevamos de verano (salvemos a Zodiac que no tiene nada que ver) y, a la espera de que se estrene 1408 (lo poco que he visto de ella me la pone tiesa), la mejor opción para los amantes del terror que hay en la cartelera. Porque todos sabemos cuál es la otra

LO MEJOR

– Su sencillez, su falta de pretensiones y su ritmo en los últimos 60 minutos finales (que no paran).

– La puesta en escena de Fresnadillo, que sin embargo…

LO PEOR

– …(y esto no tiene mucho que ver con la peli), SIN EMBARGO, es demasiado parecida a la de Boyle, en la primera entrega. Tiene la ventaja de que da continuidad a la saga, y realmente funciona, pero uno desea que este director encuentre pronto su estilo visual propio y personal (os aseguro que visualmente ésto está en las antí­podas de su anterior film Intacto), porque tiene capacidad a patadas. La escena del metro, y mira que insisto, deberí­a sacaros de dudas.

– Y anda que menudo guión…

PD: Simplemente, agradecer a los responsables de comunicación del pase de prensa el curioso fetiche que me regalaron a la salida (o como decí­a la amable encargada: “¡Esto es asco! ¡Asco!”). Un tarrito de gelatina roja, con un ojo, una mano y un pie (de pega). Os juro que parecí­a una de esas cosas que se podí­a beber, pero me di cuenta, DEMASIADO TARDE, de que no era así­. Si esto último es broma, o no, lo dejo a vuestra consideración.

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PD2: Ah, y los Godspeed You Black Emperor aparecen de nuevo. O lo que es lo mismo, la supermúsica en esta escena de la primera parte.

 


Juan Carlos Fresnadillo | Juan Carlos Fresnadillo, Rowen Joffe, Jesús Olmo, Enrique López Lavigne | Robert Carlyle, Jeremy Renner, Rose Byrne, Harold Perrineau, Idris Elba, Mackintosh Muggleton, Imogen Poots | Enrique Chediak | Chris Gill | John Murphy | Patrick Rolfe, Dennis Schnegg | Bernard Bellow, Enrique López Lavigne, Andrew Macdonald | Danny Boyle, Alex Garland | DNA Films, Figment Films, Fox Atomic, Koan Films | Fox España | 6 |
  • Sr. Libro

    Una peli cojonuda. Muy bien ambientada y con mucha tensión. Fresnadillo dirije con el mismo estilo que Boyle, pero lo hace muy bien. Este hombre promete. Hay aspectos flojillos, sobre todo con el guión pero tiene secuencias muy muy curradas y creo que no muy fáciles de hacer.
    Un 7
    PD: Hijos de los hombres es bastante buena y la ultima de Boyle sobresaliente aun con ese final(Esta hay que verla en pantalla grande)

    Ahhh Lo del helicoptero es cojonudo.Es lo querriamos hacer todos (casqueria fina)

  • Dante

    Es un peliculón y no tengo nada mas que decir

  • stopy

    Ojala todas las segundas partes fueran como esta.

  • manu

    Muy wenas! He llegado hace un ratillo de ver la peli. Es cierto: igual que la primera entrega, aunque esta tiene mas acción. Por mi parte, me ha gustado bastante mas 28 semanas después que la primera.

    SPOILER

    Hay una cosa que no me ha quedado clara de la peli: el final… se queda como para dar a otra entrega ¿no? Que alguien me lo aclare por favor. xD

  • Parasiempre

    Me lo pasé pipa. Peliculón.

  • DanielaBoyle

    Para mí­ está bastante por debajo de su predecesora aunque ésta tenga escenas mejores. Sí­, “28 semanas después” tal vez sea más entretenida, pero los fallos en el guión son demasiados y rozan lo imperdonable.
    A mi lo del helicóptero me moló, pero el final (en Parí­s) con el helicóptero escacharrado es imposible, a no ser que un necrófilo se paseara por alli. Y tampoco me explico lo de los francotiradores, qué pasa? qué el que estaba en el tejado era sordomudo? hablando(o gritando) se entiende la gente y no sólo a balazos. Lo del infectado que atina a abrir todas las puertas.. mu jevi. Bueno, y los otros infectados que corren y corren sin parar.. también les podí­a haber dado por cruzar el atlántico, no?
    Estoy triste y decepcionada.

Críticas

chpa1

Camelot termina.

predator

Pintaba muy bien.

la monja

Terror perezoso sostenido en un escenario terrorífico.

equalizer 2

Tu amigo y vecino Denzel.

Captura

La bestia domada.

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