Críticas

LOS CUATRO FANTÁSTICOS Y SILVER SURFER

Mientras no entra en la categorí­a de “pura bazofia”, creo que los lectores de Las Horas Perdidas que hayan tenido la experiencia de aguantar ver Los Cuatro Fantásticos coincidiran en una cosa: que no era buena. Sin embargo, la primera entrega de la familia Richards/Storm se inscribí­a dentro del cine de superhéroes, lo que garantiza, de entrada, 100 millones de dólares en taquilla. Da igual que te hayas currado una abominación o no. Los trajeados son una fuente de ingresos inagotable, la gallina de oro del siglo XXI. Suficiente para hacer una segunda entrega.

Pero niños, el cine es mágico y la gran fuerza de esta secuela hay que agradecérsela, paradójicamente, a la primera entrega: mal guión, peores interpretaciones y efectos digitales realizados con Spectrum suponen que a) peores expectativas sobre Los Cuatro Fantásticos y Silver Surfer, imposibles y b) los defectos de su hermana mayor son tan obvios que no hace falta ser un genio para descubrir qué salió mal, y corregirlo medianamente. ¿Que qué salió mal?. Que por encima de los errores mencionados, Los Cuatro Fantásticos era un soberano coñazo, cosa que esta no es. No obstante, y en previsión de nuevo “hate mail”, decir que desde luego, muchos de vosotros podréis salir del cine perfectamente espantados, buscando una columna de piedra para machacar la cabeza entonando “me la han vuelto a meter doblada”, así­, como un mantra.

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Fijaos en La Cosa.

Pero. Pero. Resumamos la historia que nos cuenta esta nueva aventura así­ en plan sucinto. Con una boda de por medio, Los Cuatro Fantásticos, ahora convertidos en celebridades locales, descubren la llegada de un individuo metalizado que viaja en una tabla de surf a toda velocidad por el espacio hasta llegar a La Tierra. Tal y como el lí­der del grupo, Reed Richards, descubre mediante-no-se-qué-cacharro, la llegada de este tí­o sólo anticipa algo peor: una enorme fuerza cósmica que se va a comer el planeta. Literalmente. En la lí­nea de las pelí­culas recientes de superhéroes, un “villano” no basta, así­ que esta secuela se recupera al excelente Julian McMahon que hace exactamente lo mismo que en la brillante serie A Golpe de Bisturí­, dando vida al malévolo Doctor Maligno Doom pero, esta vez, sin esnifar cocaí­na del culo de supermodelo alguna.

Imagino que lo habéis descubierto, pero en esta ocasión, nuestros héroes no se enfrentan a un chulopo de medio pelo. Se enfrentan, como en los mejores cómics clásicos, a un enemigo de poder ilimitado, prácticamente infranqueable y, encima, con un lí­mite de tiempo. Bien. Emplean sus habilidades conjuntas como grupo para intentar detectar dónde aparecerá el heraldo de la catástrofe, lo que les lleva a realizar un viaje alrededor del mundo donde se verán las caras una y otra vez con la Estela Plateada. Bien, porque cada vez que se enfrentan hay mamporros, escenarios variados, y eso quiere decir que la pelí­cula no está intentando desarrollar situaciones estúpidas o diálogos vací­os para intentar encubrir que NO PASA NADA, que era lo que sucedí­a en la primera parte. Es más, algunas de las escenas del film son bastante dinámicas e incluso ligeramente excelentes, caso del rescate de la gigantesca noria de la Feria del Milenio, en Londres.

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Jessica Alba tiene, en realidad, los ojos marrones y su pelo es castaño. La boca se mantiene igual.

Además: todo el mundo parece mucho más cómodo. Hay que destacar en este sentido que Los Cuatro Fantásticos 2 es una producción para todos los públicos, un film eminentemente familiar (minimamente violentillo), en el que se nota la mano de Chris Columbus en lo que es el tono que requiere justamente esta familia de superhéroes (que ha sido siempre una versión en papel de La Tribu de los Brady, con poderes). Que sus conflictos sean intrascendentes no quiere decir que sean estúpidos. Simplemente, cuando Susan Storm ve a su marido en una fiestuqui, estirándose mientras baila con dos pibones, el efecto quiere ser cómico de principio a fin. No es que me haga mucha gracia, pero desea ser inocente, y lo consigue. En realidad, todas las situaciones personales que atraviesan nuestros héroes son de lo más simple y amable, hasta el punto en que criticar a la pelí­cula por tener este tipo de humor casi me parece como mearme en la tumba de Teresa de Calcuta. No voy a censurar a una pelí­cula para crí­os por no ser El Gran Lebowski Light (Shrek Tercero, vamos), no sé vosotros.

Ah, los actores. Baste decir una cosa: Estela Plateada es el mejor del reparto. Y está hecho por ordenador. Cuando está a plena potencia, la Estela es una versión actualizada del T-1000, algo a lo que ya estamos acostumbrados a ver en el cine. Sin embargo, en un momento dado del film, el personaje adquiere un color mate y se ve obligado a interactuar de forma fí­sica con los protagonistas y con el entorno. En ese momento, WETA Design consigue los mismos niveles de perfección alcanzados con su gran creación GCI, Gollum. Ver a la Estela apoyarse en Johnny Storm para poder andar, y sin que en ningún momento se note el corta y pega del personaje virtual (perfectamente animado) sobre la imagen real, es de bandera. El resto de los efectos especiales, tanto prácticos como digitales están bastante bien, si exceptuamos a La Cosa (prácticamente imposible de conseguir sin recurrir al ordenador), que impide a Michael Chiklis transmitir el más minimo gesto. Chris Evans está ahí­ para divertirse, que es lo que hace siempre por lo que de momento, sus habilidades interpretativas siguen siendo una incógnita (por Dios, que nadie se atreva a citarme London. Que nadie se atreva. Dejémoslo en una incógnita y todos contentos) y Jessica Alba e Ioan Grufudd…Jessica Alba e Ioan Grufudd…güeno, pase. Al menos esta vez se encuentran en situaciones bastante más variadas que “la parejita en ciernes de amor platónico y miradas incómodas” de la primera parte. Esta vez, tienen mejores clavos ardiendo de los que agarrarse. Ambos son esa clase de actores de los que no te puedes esperar más que buen tipo (en el caso de Alba, eso es un eufemismo, por si no os habí­ais dado cuenta) y cierto sentido del humor.

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¡¡¡VROOOOOOM!!!

Total. Seis párrafos para justificar que me ha gustado. Porque, narices, me ha gustado. Me gusta porque es lo suficientemente humilde como para conocer sus limitaciones, porque es cortita y siempre está en marcha, porque los malos son muy malos y los buenos son muy buenos, lo que deja el relativismo moral para El Séptimo Sello y Spiderman 3. Es simple, saludable siempre que entréis con las expectativas a cero y sin esperar virtuosismo de Tim “la cámara va ahí­, no me preguntéis más que me voy a comer” Story. Señalar a André Braugher como militar tocahuevos que recibe (para completa sorpresa del espectador) un cojonudo discursito de Reed Richards para bajarle los humos (nota friki: discurso copiado del cómic Ultimate Fantastic Four). Agí­tese, poner en el videoclub más cercano y si el calor aprieta y tenéis sobrinos o (gulps) hijos por ahí­ rondando, al cine a verla. Podéis sentiros decepcionados, pero cosas peores nos hemos tragado. De lo más decente y mucho, mucho mejor que la primera entrega. Lo que tampoco es decir demasiado.

LO MEJOR

Sencilla, simple, fácil, digerible, bien hecha, entretenida. Muchos menos defectos de lo esperado.

LO PEOR

Mmmmmm…. Bien…si esperáis ver Los Cuatro Fantásticos Begins…pues hombre. No.

PD: Daredevil: Born Again, ya. Por favor. Que alguien la haga. NO, Mark Steven Johnson. Tíš NO.


Tim Story | Don Payne y Mark Frost | Ioan Grufudd, Jessica Alba, Chris Evans, Michael Chiklis, André Braugher, Julian McMahon, Laurence Fishburne (voz de Silver Surfer) | Larry Blanford | Peter S. Elliot, William Hoy, Michael McCusker | John Ottman | Daniel D. Torrance, Sandi Tanaka | Avi Arad, Bernd Eichinger, Ralph Winter | Chris Columbus, Kevin Feige, Stan Lee, Mark Radcliffe | 20th Century Fox, Marvel Enterprises, 1492 | Fox España | 6 |
  • paige

    me encanto la peli creo q tiene mas accion q la primera

  • Manu D

    Y por favor, que Dare devil no lo vuelva a interpretar Ben Affleck.

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