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PESADILLA EN ELM STREET

La saga al desnudo. Segunda parte.

Escrita por: Colaborador | 15 agosto | 6:49 PM


12


LAS PELíCULAS

PESADILLA EN ELM STREET

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Ficha técnica

Tí­tulo Original: A nightmare on Elm Street
Año: 1984
Director: Wes Craven
Guión: Wes Craven
Reparto: Robert Englund, Johnny Depp, Heather Langenkamp, John Saxon, Charles Fleisher, Nick Corri, Amanda Wyss, Ronee Blakley

Argumento

Un grupo de jóvenes sueña con un individuo con el rostro quemado y cuchillas en los dedos que va asesinándolos a medida que entran en su mundo, a todos excepto a una joven que le podrá hacer frente.

El proceso de creación

Tras la realización de La Cosa del Pantano, Wes Craven buscaba una nueva idea para su próxima pelí­cula. Fue entonces cuando recuperó una serie de recortes de prensa aparecidos en el diario Los Angeles Times a finales de los 70 que versaban sobre un muchacho camboyano que emigró con su familia a los Estados Unidos. El adolescente sufrí­a de terribles pesadillas que el mismo definió como “terriblemente reales” y “poco normales”. Sus padres aludieron su origen al terrible drama que habí­an dejado atrás en el paí­s asiático y lo llevaron a un medico para que le recetara pastillas para dormir. El muchacho tomaba la pastilla para luego escupirla, no querí­a dormir. Una noche se quedó dormido en el sofá y sus padres descansaron tranquilos, murió aquella misma noche entre gritos de dolor y terror. La autopsia posterior no determinó la causa de la muerte.

Esta noticia le recordó un suceso de su infancia, cuando viví­a junto a su familia en Cleveland. Cuando solo contaba con 7 años, vio una noche a través de la ventana del bloque de viviendas un hombre con aspecto siniestro. El hombre se percató de que le observaban y miró directamente al futuro director. Aquella mirada le asustó, el hombre siguió caminando sin apartar la vista de la ventana y se introdujo en el edificio. Craven, despertó a toda su familia entre gritos de terror, su hermano bajó a la puerta con un bate de baseball, pero el hombre habí­a desaparecido. Aquel hombre que disfrutó asustando a un niño fue el origen de Freddy Krueger.

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Tras escribir el guión se lo presentó a varias productoras, todas la rechazaron por dos motivos:

1. No daba miedo.
2. Aquel tipo de pelí­culas no estaban bien vistas.

Un buen dí­a conoció a Robert Shaye de New Line Cinema en Londres. New Line por aquel entonces se limitaba exclusivamente a la distribución de pelí­culas para universidades, pero estaban a punto de estrenar una pelí­cula de producción propia. A Shaye que le habí­an gustado Las Colinas Tienen Ojos y La íšltima Casa a la Izquierda, le preguntó al director si tenia nuevo material a la vista, fue entonces cuando Wes Craven le presentó la idea de Pesadilla en Elm Street. Al novato productor le gustó tanto el guión que le insistió durante meses para que firmara con ellos. New Line solo disponí­a de 100.000 dólares para producción pero Shaye se comprometió a buscar socios financieros para alcanzar la cifra necesaria que permitiera llevar a buen puerto el film.

Wes, tras haber firmado con ellos se puso manos a la obra y comenzó con el casting para el papel de Nancy y Freddy, los protagonistas principales de la historia.

Para el personaje que finalmente interpretarí­a Heather Langenkamp, lo tenia muy claro, buscaba una chica normal, una joven que podí­a ser la vecina anónima de cualquier ciudadano americano. No querí­a estrella de cine ni mujer espectacular, buscaba a alguien que demostrara determinación y sencillez. Cuando vio a Heather entrar por la puerta para realizar la prueba lo tuvo claro, ella tenia que ser su personaje. Nada más finalizar la prueba le dijo que si le interesaba realmente el papel era suyo.

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Para Freddy sin embargo, todos sus planes iniciales se vieron trastocados cuando conoció a Robert Englund. Wes Craven buscaba a un hombre mayor para el personaje, aproximadamente entre 60-70 años, pero ninguno le convencí­a, y cuando Robert Englund entró por la puerta lo veí­a demasiado joven y poco apropiado para el papel. Robert Englund, que habí­a visto trozos de las pelí­culas de Wes en un bar de ambiente gótico estaba entusiasmado con aquel personaje, le fascinaba y le absorbí­a, veí­a mas allá de una pelí­cula de terror, según sus palabras, habí­a componentes comparativos con el clásico de Cocteau “La Bella y la Bestia” además de un componente que lo acercaba a las clásicas tragedias griegas. El entusiasmo que Robert Englund le imprimió a la prueba de casting hizo que Wes, tras pensarlo seriamente, optara por replantearse la premisa con la que buscaba al actor de su personaje y le dio el papel al actor que harí­a pasar a la historia a uno de los mitos contemporáneos del genero.

Era el momento de definir al personaje, de buscar sus rasgos distintivos. Lo tuvo claro, el primer signo inequí­voco tenia que ser el suéter a rayas. Después eligió el arma, no querí­a machetes, ni motosierras y pensó durante largo tiempo sobre ello. La garra, acoplada a la mano, fue su elección, tenia un componente simbólico inequí­voco de la destreza del ser humano y su primitivismo. El sombrero sin embargo fue suprimido a pesar de constar en la primera versión del guión. Robert Englund lo habló largo y tendido con el director, le convenció de que si introducí­a el sombrero, con una serie de planos adecuados, iluminación idónea y la angulación adecuada para aquel elemento de atrezzo le darí­a a su personaje un carácter más siniestro e inquietante. Finalmente el rostro quemado tení­a que hacer que Freddy Krueger pareciera mayor de lo que era Englund, con lo cual los técnicos de maquillaje decidieron realzar las cicatrices de las quemaduras, ¿cómo surgió?, David Miller estaba comienzo una pizza en un local, y cuando se fijó en los restos vio que aquello era lo que buscaba, se llevó los restos a su casa y comenzó a trabajar en el maquillaje tomando aquello como base.

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Todo estaba previsto para el inicio del rodaje hasta que sucedió un hecho catastrófico, dos semanas antes de su inicio, el acuerdo financiero se fue al traste, pero Shaye prometió que buscarí­a otro y pidió a todos que no abandonaran el rodaje a pesar de que habrí­a retrasos en los pagos de los sueldos (se hací­an semanalmente). Dí­as después consiguió fondos económicos de otras fuentes en unas condiciones sobrecogedoramente precarias, lo cual llevó a ejercer una fuerte presión sobre Wes Craven para que finalizara lo antes posible la pelí­cula, la respuesta de Wes Craven al novato productor fue que si pretendí­a que rodara más rápido esperara sentado, Shaye respondió acobardado: “Vale”.

El rodaje debí­a realizarse en 30 dí­as, acabaron siendo 32. Wes Craven solicitó a su amigo Sean S. Cunningan que le ayudara a rodar algunas escenas, llegando a tener simultáneamente hasta cinco unidades de rodaje funcionando.

Finalizada la pelí­cula, New Line pensó venderle los derechos de distribución a la Paramount. Tras un pase de prueba para los directivos de la compañí­a, la rechazaron. La pelí­cula no les habí­a gustado.

Hicieron una prueba con público en Baltimore y la pelí­cula fue un éxito, el director de cine John Waters estaba en la sala y le gustó tanto que hizo una de las primeras crí­ticas positivas de la pelí­cula vaticinando un éxito arrollador. Tras aquel pase de prueba Shaye se convenció de que tenia entre manos la posibilidad de crear una saga.

Anécdotas y curiosidades

- Cuando Nancy está viendo la televisión, la pelí­cula que se emite es Posesión Infernal, pero no una escena aleatoria sino el trailer cinematográfico. Así­ mismo, podemos ver un póster pegado en una pared de la misma pelí­cula.

- Cuando Johnny Depp acudió al casting lo hizo para acompañar a su amigo Jake Earle Haley. En esa audición Wes Craven le preguntó si estaba interesado en leer una parte del guión.

- En la escena final, cuando el capot del coche desciende, lo hizo tan rápido y tan fuerte que las expresiones de los actores son reales.

- Para la escena de la bañera se construyó un tanque de agua por debajo de la misma. Heather Langenkamp llegó a pasar hasta 12 horas metida en ella junto a Jim Doyle, técnico de efectos especiales que llevaba la garra de Freddy.

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- La palabra Elm Street solo aparece dos veces a lo largo de toda la pelí­cula, al inicio y en los tí­tulos de crédito finales. En el resto del metraje no se cita ni una vez la calle.

- Se llegaron a emplear hasta 500 galones de sangre falsa.

- En una escena eliminada de la pelí­cula se hacia referencia a un hermano o hermana de Nancy que fue asesinado por Freddy cuando esta solo era una niña.

- En la escena en la cual a Nancy se le vuelve el pelo color ceniza, la enfermera está interpretada por la mujer de Wes Craven, Mimi Craven.

- En la primera versión del guión, el suéter de Freddy era amarillo y rojo.

- La radio que escucha Johnny Depp antes de morir se llama KRGR, en alusión directa a Krueger.

- John Fitzerald Kennedy, presidente de los Estados Unidos, fue asesinado en la calle Elm Street de Dallas.

- Cuando Freddy persigue a Tina, sus brazos son marionetas.

- La secuencia del géiser de sangre pudo haber acabado en tragedia. La sangre salió despedida con enorme fuerza antes de que la habitación hubiera girado a la posición precisada, y Robert Englund, atento, empujó a Heather para que no le impactara aquel impresionante chorro.

Crí­tica

Es posible que Pesadilla en Elm Street, vista 23 años después, provoque menos pánico del que en su momento produjo. Quizás esto se deba fundamentalmente a los cambios generacionales que hacen a la juventud en curso estar mas inmunizada al terror, al igual que en su momento, las pelí­culas de género de la Universal o la Hammer dejaron de provocar el efecto deseado en generaciones posteriores. En cualquier caso, la primera entrega dirigida por Wes Craven sigue teniendo algunas escenas memorables cargadas de tensión como la primera pesadilla de Tina (sordidez elevada a la enésima potencia), su posterior muerte, el asesinato de Glen (Johnny Depp en una asombrosa orgí­a de hemoglobina) o todo ese extraordinario clí­max final en el cual no resulta desdeñable destacar a Heather Langenkamp que recrea su personaje de manera mas que convincente, aunque quizás desentone ese aséptico “fallecimiento” de Freddy Krueger, en la que probablemente sea la escena menos buena de un filme con un carisma descomunal y que se ha convertido en un clásico por derecho propio.

Pero más allá de su calidad como pelí­cula de terror, Pesadilla en Elm Street funciona como un cuento de hadas bañado en sangre que remite a clásicos de la literatura y la cultura mundial, así­ podemos citar esa atracción sexual que Nancy provoca en Krueger que puede remitir a la Bella y la Bestia (“Ahora yo soy tu novio” le dice Freddy) o el citado clí­max final, en el que no resulta imposible ver una actualización parcial del mito de Teseo y el Minotauro (Nancy se introduce en el laberinto de la criatura para salvar a los seres que más quiere). No es de extrañar por tanto, que Robert Englund y Wes Craven vieran en el filme algo que se asemeja a un nivel un tanto inconsciente a las legendarias tragedias griegas ( y aquí­ cabe citar de nuevo el paralelismo Morfeo – Freddy, no en vano antes de morir, Tina le pregunta “Quién eres” y su respuesta refleja perfectamente su condición: “Yo soy Dios”). Además, la muerte de Freddy en tanto que se erige como deidad del mundo oní­rico, se produce tras la negación de su existencia (que como se apuntaba en otro apartado de este dossier, no deja de ser una parábola del ateismo y la muerte de Dios). En cualquier caso no es necesario reincidir otra vez en aquellos aspectos reflejados en el apartado sobre Freddy Krueger que se cumplen puntillosamente en la saga. Más allá de crear una de las mejores y más terrorí­ficas criaturas de la cultura moderna, Pesadilla en Elm Street se ha convertido en una de las grandes obras de un género tan denostado que permite dobles lecturas y que va mas allá del slasher de consumo rápido. A punto de cumplirse el vigésimo quinto aniversario de esta entrega, sigue siendo una pelí­cula altamente recomendable y disfrutable, de singular y perturbadora belleza y por la cual no pasa el tiempo. Nunca una pesadilla nos habí­a hecho disfrutar tanto.

PESADILLA EN ELM STREET: LA VENGANZA DE FREDDY

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Ficha técnica

Tí­tulo Original: A Nightmare on Elm Street II: Freddy’s Revenge
Año: 1985
Director: Jack Sholder
Guión: David Chaskin
Reparto: Robert Englund, Mark Patton, Kim Myers, Robert Russler, Clu Gulager, Hope Lang, Marshall Bell

Argumento

Una familia llega a una casa en la que cinco años antes se habí­an cometido varios crí­menes. Poco después, el hijo comienza a tener unas horribles pesadillas que le empujan al asesinato.

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El proceso de creación

Las largas colas el dí­a del estreno de la primera entrega en diferentes ciudades norteamericanas, hicieron ver al productor Robert Shaye que tení­a entre manos una franquicia en potencia, así­ que ni corto ni perezoso dio luz verde a una segunda entrega. Para la escritura del guión contrataron a un proyeccionista de New Line Cinema llamado David Chaskin y para la dirección, Shaye optó por llamar a un amigo suyo y asesor de New Line que acababa de estrenar en Cannes Alone in the Dark: Jack Sholder.

Fue en el festival francés donde Sholder leyó el guión de Pesadilla en Elm Street y le sedujo la posibilidad de dirigirla.

Wes Craven por su parte, que no concibió la primera pelí­cula como el inicio de una saga fue requerido por la productora americana para que colaborara en la escritura de la segunda parte, algo que rechazó en cuanto leyó lo que habí­a escrito Chaskin; según Craven el guión poseí­a errores relativos a Freddy realmente insalvables. Esa era la opinión generalizada también en el equipo técnico e incluso Robert Englund estuvo de acuerdo en que rompí­a con las reglas no escritas que se habí­an marcado gracias a la primera entrega.

Sin embargo Jack Sholder se defiende diciendo que la pelí­cula no debia ser otra cosa que una obra de terror que recaudara dinero y considera que todas las pelí­culas tienen errores relativas al personaje de Freddy, además de que cuando el dirigió la segunda entrega nadie podia vislumbrar si se acabarí­a convirtiendo en una saga.

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Anécdotas y curiosidades

- Es la única pelí­cula de toda la serie que no emplea el theme original de Charles Berstein o una variación del mismo.

- El conductor del autobús de la secuencia de inicio es el propio Robert Englund.

- Robert Shaye, productor de la saga hace un cameo

- Otros actores que optaron para el papel de Jesse fueron Brad Pitt, Cristian Slater y John Stamos.

Crí­tica

Existen tres tipos de secuelas: Las buenas, las malas y las que nunca deberí­an haber existido. La Venganza de Freddy entrarí­a en esta ultima categorí­a. Resulta difí­cilmente explicable el motivo del titulo, en la primera entrega ya quedó lo suficientemente claro que la cruzada de Freddy era una venganza contra los hijos de aquellos que le hicieron arder vivo, pero más difí­cilmente explicable es que después de la excelente pelí­cula de Wes Craven nos encontremos ante un filme que partiendo de la idea de las posesiones haga trizas todos los conceptos desarrollados en la original. Así­, lo único que queda de ella, es un Freddy Krueger desangelado, convertido en un serial killer del montón y algún breve dato sobre su pasado (el lugar donde llevó a cabo sus matanzas).

No es que la pelí­cula sea mediocre, pero si partimos de un guión, que en opinión del que escribe estas lí­neas es francamente malo, difí­cilmente nos encontraremos ante una pelí­cula que al menos sea digna dentro de la saga (tampoco considero que sea la peor pero sí­ la que más desentona en el conjunto). Es evidente que Jack Sholder hace lo que puede con semejante material (y más evidente aún que fue un encargo), pero al menos podrí­a haber exigido un lavado de cara a un texto del que solo destaca el prólogo y el epí­logo, siendo el resto una excusa barata para recaudar dinero a toda costa.

Al margen de eso, nos volvemos a encontrar con otra de las constantes de la saga, una evidente y obsesiva tensión sexual tanto heterosexual como homosexual. Evidentemente esa carga homoerótica no ha sido accidental, y se puede percibir en la frase que pronuncia Ron Grady sobre el entrenador Schneider (“Dicen que le gustan los rubios como tú”), más tarde lo comprobaremos cuando el protagonista, Jesse, se encuentra al tirano deportivo en un local de ambiente gay. Y una vez más se vuelve a reincidir en la idea de la bella y la bestia en la escena en la que Lisa besa a Freddy y este acaba transformándose en Jesse, aunque en este caso se enfatiza la idea de manera más explí­cita y no tan sugerida como en la anterior pelí­cula.

Lo cierto es que el planteamiento inicial podrí­a haber dado más de sí­, cuando se da entender cierta bipolaridad en el protagonista que alcanza cotas de esquizofrenia, lástima que debido a los elementos fantásticos que en ningún momento se desarrollan en su subconsciente, esa interesante idea quede absolutamente enterrada. Así­ mismo, las pocas muertes que se desarrollan a lo largo de los 80 minutos (cuatro para ser exactos) carecen de fuerza y tensión, con lo cual pierden todo su interés al igual que el resto del metraje. Una pena.

PESADILLA EN ELM STREET: DREAM WARRIORS

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Ficha técnica

Tí­tulo Original: A Nightmare on Elm Street III: The Dream Warriors
Año: 1987
Director: Chuck Russell
Guion: Wes Craven, Bruce Wagner, Chuch Russell, Frank Darabont
Reparto: Robert Englund, Heather Langenkamp, Patricia Arquette, Lawrence Fishburne, Priscilla Pointer, Craig Wasson, Brooke Bundy

Argumento

Años después de los incidentes, Nancy se ha convertido en una psiquiatra especializada en terapia del sueño, pero Freddy también sigue en activo, y comienza a parecerse en los sueños de varios de los pacientes. Nancy los reúne a todos en busca de una forma de parar al monstruo…

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El proceso de creación

New Line Cinema, gracias al éxito arrollador de las dos primeras pelí­culas, pasó de ser una compañí­a con una pequeña oficina a poseer un edificio de 2 plantas con mas de 300 trabajadores.

Cuando se tomó la decisión de dar luz verde a la tercera entrega, Wes Craven se encontraba perfilando junto a Bruce Wagner la pelí­cula Bitelchus. Tras meses y meses de preparación, el proyecto se canceló (finalmente acabarí­a en manos de Tim Burton). Fue entonces cuando la productora le propuso escribir el guión de la tercera parte.

Wes llamó a Heather Langenkamp. Por aquel entonces la protagonista de la primera entrega estaba en la universidad y habí­a vivido en sus carnes, en aquel ambiente de fraternidades, el éxito de Freddy Krueger. En cada fiesta universitaria, siempre habí­a gente disfrazada de Freddy. Fue el dí­a de su cumpleaños cuando recibió la llamada del director, le dijo que le habí­an ofrecido escribir la tercera entrega, y que solo lo harí­a si ella estaba dispuesta a participar de nuevo en la pelí­cula, Heather le dio el sí­ al instante, vio que su vida estaba ligada a Freddy y sentí­a la necesidad de participar en otra entrega a pesar de haberse alegrado de no haber tenido que participar en la anterior.

Así­ las cosas, Wes Craven y Bruce Wagner se pusieron manos a la obra con el guión, decidieron tomar algunas ideas de la sociedad norteamericana, la soledad de los jóvenes americanos, de aquellos que deseaban suicidarse para implementarla en la pelí­cula y darle un aspecto más real y aterrador. Incluso para los aspectos oní­ricos llegaron a inspirarse en Luis Buñuel, y en especial en la pelí­cula Los Olvidados.

En el momento en el que Chuck Russell entró en el proyecto como director, dejó claro tanto a Rachel Talalay como a Robert Shaye que pensaba desligarse completamente de la segunda entrega, que convertí­a en un absurdo e insulso asesino en serie a Freddy Krueger, para retomar ese aire mí­stico e irracional que respiraba el personaje en la primera pelí­cula. Aceptadas sus condiciones, llamó a Frank Darabont que colaboró en la reescritura del guión que habí­an escrito a cuatro manos Wes Craven y Bruce Wagner. Incluso Robert Englund llegó a escribir un guión para la tercera pelí­cula en la cual se exploraba aún más el personaje al que daba vida, y se alejaba del segundo filme que a nadie parecí­a haber gustado.

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El rodaje se llevó a cabo en una fábrica abandonada frente a un centro penitenciario de California. Según Kevin Yagher, creador de los efectos especiales, su equipo tuvo una única consigna, los efectos debí­an tener connotaciones sexuales, sugiriendo la posibilidad de que en el fondo Freddy era un agresor sexual, como por ejemplo la serpiente en la que se convierte Freddy, que hacia alusión directa al miembro fálico del personaje.

Anécdotas y curiosidades

- La marioneta de Freddy Krueger fue realizada mediante la técnica de la animación stop motion.

- La escena en la que Neil Gordon (Craig Wasson) es arrojado a la tumba y semienterrado por el esqueleto de Freddy es un homenaje a Body Double donde el actor es enterrado vivo de forma similar.

- La pelí­cula que Jennifer ve en la TV antes de morir es Critters. En esta misma secuencia, en el show donde aparece Zsa Zsa Gabor, la actriz inicialmente elegida fue Sally Kellerman.

- La primera vez que vemos a Talyn en pantalla en el pasillo del psiquiátrico lleva una camisa del grupo de heavy metal Dokken, que compuso el tema principal de la pelí­cula.

- El bar donde Nancy y el Dr. Gordon se encuentran con el padre de la primera se llama Little Nemo’s. En referencia al comic de El Pequeño Nemo creado por Winsor McCay sobre las aventuras de un niño en el mundo de los sueños.

- La garra fue robada del set de la pelí­cula y apareció colgando en una pared de la pelí­cula Terrorí­ficamente Muertos. Fue uno de los muchos guiños que se hicieron mutuamente Wes Craven y Sam Raimi.

Crí­tica

Si segundas partes nunca fueron buenas (aunque hay excepciones notables), terceras partes rara vez suelen destacar. Por fortuna con Dream Warriors no se cumple esa premisa y nos encontramos ante la mejor secuela de toda la saga. Parte de la culpa la tiene el guión de Wes Craven que fue retocado por Chuck Russell (que compone aquí­ su mejor pelí­cula) y el siempre excelente Frank Darabont.

Alejada completamente del esquema y estilo visual de la decepcionante segunda entrega, la pelí­cula tiene sus mejores valores en representar una juventud incomprendida y absolutamente nihilista y un mundo oní­rico aterrador y perturbador. La capacidad del director para llevar hasta el extremo unas pesadillas absolutamente horribles es digna de elogio, y en ellas se representan algunos de los traumas que azotan a los adolescentes (drogodependencia, ausencia paternal, inseguridad sexual…) convirtiéndola en la que posiblemente sea la pelí­cula mas “real” de toda la serie. Así­ mismo, el filme presenta una de las mejores muertes de toda la saga, aquella en la que Phillip, el muchacho sonámbulo, es forzado al suicidio recreando en el una especie de marioneta, un sórdido detalle que define espléndidamente la condición de Freddy como titiritero que corta los hilos de sus ví­ctimas en el momento en el que lo desea. Por último, reseñar ese espectacular final que se desarrolla entre los dos mundos, con un Freddy Krueger en el depósito de vehí­culos, recreado al más puro estilo Harryhausen que despierta las simpatí­as de los cinéfilos. Una gozada que debí­a haberse convertido en la verdadera segunda entrega.

PESADILLA EN ELM STREED: DREAM MASTER

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Ficha técnica

Tí­tulo Original: A Nightmare on Elm Street IV: The Dream Master
Año: 1988
Director: Renny Harlin
Guion: Brian Helgeland y Scott Pierce
Reparto: Robert Englund, Rodney Eastman, Danny Hassel, Andras Jones, Tuesday Knight, Toy Newkirtk, Lisa Wilcox

Argumento

Freddy Krueger vuelve a la vida después de su aparente muerte en la entrega anterior y comienza a matar a los chicos que viven en Elm Street. Pero, Kristen, capaz de atraer a los demás dentro de sus sueños, le concede este poder especial a su amiga Alice. Sin embargo, ésta se da cuenta de que Freddy está sacando partido a este extraño poder…

El proceso de creación

Con Pesadilla en Elm Street 3, New Line se habí­a lanzado a la distribución internacional y disfrutaron del mismo éxito espectacular que en Estados Unidos. Fue ese éxito, lo que contribuyó al triunfo de la cuarta entrega en las salas, convirtiéndose en la pelí­cula que más habí­a recaudado hasta entonces.

La serie de Pesadilla en Elm Street estaba convirtiéndose en un excelente caldo de cultivo para inexpertos directores, actores y técnicos, esto permití­a reducir costes de producción que orientaban gran parte del presupuesto a unos efectos especiales cada vez más elaborados.

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Renny Harlin era fan declarado de las pelí­culas, acababa de rodar su primer filme en Estados Unidos, llamado Prision y se reunió con Robert Shaye para convencerle de que el era el director adecuado para la cuarta entrega. Shaye dudaba de las capacidades del finlandés, cuyas ideas según confesó, eran terriblemente malas, a pesar de buscar explorar sus propios miedos a través de la pelí­cula. Al final acabó decantándose por él por dos motivos: Su determinación y lo justos que andaban de tiempo para el rodaje. A pesar de su elección siguió sin confiar en él y hasta que no se estrenó llegó a pensar que acabarí­a arruinando la saga.

Contratado Harlin sin haber aún un guión de por medio, muchos guionistas pasaron por la escritura del mismo, pero ninguno de los textos gustaba porque desde New Line se buscaba algo que continuara la lí­nea de la tercera entrega. Muchos borradores, muchas manos, y Harlin dibujando storyboards de una historia que aún no existí­a. Para colmo de males, se produjo una huelga de guionistas que hací­a peligrar el rodaje que pretendí­a tenerla lista en las plateas en Agosto de ese mismo año. Finalmente, los hermanos Wheat fueron los que dieron en el clavo, en plena huelga del gremio, escribieron el primer borrador en 12 dí­as que acabó gustando a todo el mundo, especialmente al realizador finlandés.

Harlin, como fan de la saga, consideraba que el público se conocí­a todos los trucos de la serie, así­ que pensó que lo ideal serí­a convertir a Freddy en una especie de héroe, era lo que el público querí­a, ver a Freddy en pantalla, con lo cual se acabó por darle todo el protagonismo al personaje creado por Wes Craven a pesar de ser el malvado de la pelí­cula.

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El filme fue finalizado dos dí­as después de lo previsto y sin un montaje definitivo que convenciera. Shaye, aún incrédulo con el trabajo de Harlin, organizó un pase de prueba en San Diego, le comentó al director que en ese pase de prueba el público determinarí­a los cambios a realizar. Los asistentes, gritaron, aplaudieron, rieron, habí­a sido un triunfo arrollador y visto lo visto, decidieron hacer las mí­nimas variaciones en el montaje que a nadie le habí­a gustado y estrenarla tal cual.

El dí­a del estreno, Shaye y Harlin recorrieron Los Angeles en limusina y vieron colas enormes para ver la pelí­cula. En un deceso, Harlin llamó a su madre por teléfono y Shaye lo cogió para hablar con ella. Sus palabras fueron “Su hijo ha dirigido una gran pelí­cula”, los recelos iniciales hacia el director finlandés habí­an desaparecido.

Anécdotas y curiosidades

- Cuando Alice va al cine hay un cartel de la pelí­cula Refeer Madness II: The True Story, el primer éxito de New Line Cinema, así­ como otro de la pelí­cula Hairspray y uno de la primera pelí­cula de Harlin en USA: Prison.

- Las dos lápidas que se observan al lado de las de Kincaid y Kristen son las de Nancy y Donald Thompson.

- El nombre de la cafeterí­a donde trabaja Alice se llama Crave Inn, en homenaje al creador de Pesadilla en Elm Street.

- Hay dos cameos en esta pelí­cula. Por un lado Renny Harlin aparece como un estudiante en el aula y Robert Shaye como el profesor que habla de la filosofí­a de los sueños.

- La canción de la pelí­cula la canta Tuesday Knight que sustituyó a Patricia Arquette en esta entrega en el papel de Kristen.

- Wes Craven y Robert Wagner propusieron un tratamiento inicial para la historia en la cual se introducí­an viajes a través del tiempo en el mundo de los sueños. Sin embargo los productores consideraron que era un concepto excesivamente complejo para estas pelí­culas.

- La casa de Elm Street con forma de castillo de arena es visible en un fotograma justo antes de que explote.

Crí­tica

Para la cuarta entrega de la serie, se decidió recurrir a un director europeo con claras tendencias cinematográficas norteamericanas que se alejaba completamente de esa especie de etiqueta de cine de autor del viejo continente. Vistos los brillantes resultados comerciales y artí­sticos de Dream Warriors, Dream Master decidió continuar aquella pelí­cula visual y argumentalmente, eliminándole cualquier caracterí­stica social que aquella rezumaba por los cuatro costados.

Así­, el filme dirigido por Renny Harlin, se convierte en un entretenimiento en estado puro donde en los primeros 15 minutos se eliminan a los supervivientes de la anterior entrega y nos presenta a la enésima heroí­na que debe combatir a Freddy, un elemento caracterí­stico de la saga que en esta entrega más que en ninguna pone de manifiesto el poder femenino contra el mal. Sin el carisma de Heather Langenkamp ni la imponente presencia de Patricia Arquette, Lisa Wilcox intenta hacer olvidar a sus predecesoras lográndolo parcialmente, especialmente en la última media hora, que se convierte con mucho en lo mejor de sus 90 minutos de metraje. Lo más destacable se encuentra fundamentalmente en los espectaculares efectos especiales que se despliegan ante el espectador y que dan mayor credibilidad a unos sueños que no ofrecen nada nuevo por parte de un Freddy más irónico que nunca y que produce menos pavor a medida que se acerca su provisional final cinematográfico. Poco más ofrece Dream Master, una pelí­cula de digna visión y bien realizada que satisface en lí­neas generales a los fans de Krueger pero que no aporta nada nuevo a la serie iniciada en 1984.

PESADILLA EN ELM STREET: DREAM CHILD

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Ficha técnica

Tí­tulo Original: A Nightmare on Elm Street V: The Dream Child
Año: 1989
Director: Stephen Hopkins
Guión: Leslie Bohem
Reparto: Robert Englund, Lisa Wilcox, Erika Anderson, Kelly Jo Minter, Danny Hassel, Nick Mele, Whitby Hertford

Argumento

Alice y Dan viven felices tras haber acabado con Freddy. Las pesadillas han terminado y Alice espera plácidamente que nazca su bebé. Sin embargo, Freddy planea apoderarse del alma del hijo que espera Alice…

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El proceso de creación

A la hora de plantear la quinta entrega, decidieron hacer una pelí­cula completamente distinta. La saga ya no asustaba, por lo cual optaron por centrarse exclusivamente en mostrar los orí­genes del personaje y darle al público lo que buscaba: Muertes creativas y viscerales.

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La elección de Stephen Hopkins surgió en el momento en el que Rachel Talalay, que habí­a participado en la producción de las pelí­culas anteriores, decidió desligarse del proyecto al no sentirse capaz de producir mas entregas de la saga. En ese instante apareció Hopkins para ofrecerse en la tarea de producción, llevando algunos bocetos inspirados en ilustraciones de Escher y cargados de un goticismo visual demoledor. Fue la prueba definitiva de que se encontraban ante el director propicio. Una vez elegido Hopkins la producción de la pelí­cula pasó a manos del marido de Talalay.

Los bajos ingresos en taquilla respecto a las anteriores entregas, dieron a entender que la fórmula se agotaba y que era difí­cil sorprender al público tras cuatro entregas del personaje, dejando la pelí­cula al servicio de los efectos especiales más actuales de la época realizados con un presupuesto de serie B.

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Anécdotas y curiosidades

- La moto que ataca a Dan es una Yamaha V-Max 1200. Esa misma moto lleva la matrí­cula FREDDY que puede verse durante unos instantes.

- El proyecto fue ofrecido previamente a Stephen King y a Frank Miller, ambos rechazaron la posibilidad de escribirla y dirigirla.

- Stephen Hopkins solo dispuso de 4 semanas de rodaje y otras 4 semanas para montar la pelí­cula. El estudio quedó tan encantado con su rapidez que le dieron las riendas de Depredador 2.

- El nombre de Lisa Wilcox aparece en los tí­tulos de crédito iniciales pero no en los finales.

- Todas las secuencias en las que un personaje muere fueron censuradas a fin de evitar la temida clasificación X que pretendí­a otorgarle la MPAA. A groso modo, todas las escenas eran más violentas y gore de lo que se ve en pantalla. Estas secuencias se pudieron ver en su momento en el lanzamiento en VHS de la versión sin censura.

Crí­tica

Agotadas ya las ideas, con Dream Child se vuelven a poner de manifiesto una repetición de conceptos ya vistos tanto en Dream Warriors como Dream Master. A pesar de un superficial mensaje pro abortista que se queda en nada, y un estilo visual ciertamente deslumbrante, la pelí­cula hace gala de carencias atractivas que realmente sorprendan al espectador. Así­, el único interés de una pelí­cula tan nefasta como esta reside en descubrir cuales serán los métodos criminales que Krueger empleará con sus victimas, métodos excesivamente humorí­sticos y sin ningún interés que hunden la pelí­cula progresivamente hasta llegar a la indiferencia más absoluta. Además, el mí­tico personaje se convierte en una inútil parodia de sí­ mismo, acabando como un pelele sin la categorí­a de anteriores entregas y denegándole cualquier impacto en pantalla, con lo que su presencia, más que terror produce risa. Podrí­a resultar interesante todo el nacimiento de Freddy, pero le falta profundidad con lo cual nos encontramos ante un quiero y no puedo que termina por olvidarse tan pronto cambia de secuencia. Ante semejante panorama, nos hayamos ante la que posiblemente sea la peor pelí­cula de toda la saga (junto a La Venganza de Freddy), un despropósito lleno de estupidez en el cual lo único verdaderamente interesante son unos efectos especiales realizados con pocos medios, pero eso no es suficiente para ganarse al espectador.

PESADILLA FINAL, LA MUERTE DE FREDDY

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Ficha técnica

Tí­tulo Original: Freddy’s Dead: The Final Nightmare
Año: 1991
Director: Rachel Talalay
Guión: Michael De Luca
Reparto: Robert Englund, Lisa Zane, Yaphet Kotto, Shon Greenblatt, Leaslie Deanne, Ricky Dean Logan, Breckin Meyer

Argumento

Después de diez años, Freddy Krueger vuelve a sembrar el pánico entre los adolescentes de Springwood. Utiliza para su venganza a un joven amnésico que le servirá para revitalizar sus poderes y localizar a su propia hija.

El proceso de creación

La discreta recaudación de la anterior entrega, llevó a Robert Shaye y a Rachel Talalay a adoptar la decisión de matar al personaje. La fórmula se habí­a agotado y no habí­a manera de sorprender al público a esas alturas. Talalay, que habí­a trabajado como contable en el resto de las pelí­culas excepto en la quinta (prefirió trabajar en Cry Baby de John Waters) escribió una sinopsis para la muerte de Freddy con intención de ser ella quien pusiera el punto y final a la saga.

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El único requisito que le impusieron fue que todo el final lo rodara en 3D. Talalay no estaba de acuerdo, el 3D la limitaba muchí­simo, y consideraba que la muerte de un icono del terror merecí­a un final más espectacular. Aún así­ se impuso el criterio de los productores, porque el 3D, presumiblemente innovador, era según Shaye, el reclamo idóneo para que la pelí­cula tuviera éxito. Sin embargo la propia directora acabarí­a confesando que el filme acabó siendo muy malo y que el final de Freddy Krueger no estaba a la altura de lo que se hubiera esperado. El éxito fue moderado, pero no hizo sino confirmar, de que al público no se le podí­a sorprender con otra entrega de Pesadilla en Elm Street.

Anécdotas y curiosidades

- Cameos varios: Johnny Deep en un anuncio de tv; Alice Cooper como el padre de Freddy; Robert Shaye vendiendo tickets en una cabina de teléfono; Rosseane y Tom Arnold como dos padres de ese Springwood sin niños.

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- El 12 de septiembre de 1991, un dí­a antes del estreno de la pelí­cula, fue declarado el dí­a de Freddy Krueger en Los Angeles.

- Peter Jackson fue uno de los guionistas contratados para escribir la historia, pero lo rechazaron porque no gustó.

- Uno de los guiones descartados tenia como protagonista a Jacob Johnson, el hijo de Alice que en esta pelí­cula tenia ya 16 años. Alice, en la treintena, es asesinada por Freddy pero hace aparición la policí­a del sueño, compuesta por Taryn, Joey y Kincaid. Cada uno de ellos tenia una habilidad especial, así­ Taryn era la policí­a de los cuchillos (Blade Cop), Joey el policia de los sonidos (Sound Cop) y Kincaid el policia de la fuerza (Power Cop).

Crí­tica

Sin duda alguna el mejor reclamo de esta entrega en el momento de su estreno fue el titulo que le da nombre, anticipando la muerte del gran icono. Sin embargo, esta idea, en tanto que Freddy es inmortal, se veí­a a todas luces como una ví­a de promoción más que como una realidad.

Pesadilla Final, la Muerte de Freddy, no es una pelí­cula en absoluto mala, más bien podrí­a considerarse discreta. Tiene algunos buenos apuntes, como ese Springwood sin niños o la aparición de la hija de Krueger que ha olvidado su pasado, sin embargo el conjunto no termina de cuajar. Quizás sea responsabilidad de la directora, o de los guionistas, o del productor, o de todos. En cualquier caso, sin ser necesario acabar con el personaje, sí­ era evidente que necesitaba un descanso, o en su lugar, optar por buscar un director y una historia lo suficientemente competentes como para no desvirtuar la saga en la cual se ha desenvuelto. El final por su parte, como ya dijo la propia directora, no es lo suficientemente respetable, no es un digno punto y final (que no lo será) para el famoso asesino, quizás se deba como afirma ella la imposición de rodarlo en 3D que acabó limitándola muchí­simo, pero tampoco es una justificación, Freddy Krueger merecí­a una “muerte” que estuviera a la altura de su categorí­a, sin embargo acaba cayendo en el caos mas terrible, convirtiéndose en la secuencia mas infame de toda la pelí­cula (y posiblemente de toda la saga). Aún así­, no deja de ser un curioso filme que al menos no ofende y es bastante coherente con la mitologí­a creada por Wes Craven. Respecto a Krueger…., como ya indiqué en criticas anteriores, lo peor que podí­an haber hecho es convertirlo en un payaso de feria que no asusta a nadie, perdiendo parte de la esencia que le otorgaron tanto la primera como la tercera entrega. Cosas del negocio.

LA NUEVA PESADILLA DE WES CRAVEN

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Ficha técnica

Tí­tulo Original: Wes Craven’s New Nightmare
Año: 1994
Director: Wes Craven
Guión: Wes Craven
Reparto: Robert Englund, Heather Langenkamp, Miko Hughes, John Saxon, Matt Winston, Rob LaBelle, David Newsome, Wes Craven

Argumento

Wes craven -interpretándose a sí­ mismo- está rodando una nueva entrega de Pesadilla en Elm Street, en la que actúa Heather Langenkap -interpretándose también a sí­ misma-, la chica que hací­a de Nancy en la primera y en la tercera entrega de la saga. Pero Heather pronto comenzara a soñar con Freddy, tal y como ocurrí­a en sus peliculas, y se dará cuenta de que un demonio ha tomado la imagen del asesino Freddy para aterrorizar a los miembros del equipo.

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El proceso de creación

A punto de cumplirse el décimo aniversario del estreno de la primera pelí­cula, New Line Cinema con Robert Shaye a la cabeza se planteó la posibilidad de hacer una nueva secuela y querí­an contar de nuevo con su creador, Wes Craven.

Las posteriores secuelas habí­an sido cada vez mas forzadas, hasta el punto de desvirtuar la idea original. El hecho de centrar el protagonismo en Freddy Krueger y tener que presentar a nuevos héroes en cada nueva entrega, obligó a los autores a profundizar en el pasado del personaje, algo que tal y como demostró la taquilla, fue progresivamente fracasando hasta llegar al filme de Rachel Talalay. En conversación telefónica con Robert Shaye, Craven pensó que podrí­a ser una buena idea realizar otra pelí­cula para la serie, pero que se saliera de los esquemas habituales. Aceptó la propuesta, pero le dijo que querí­a hacer algo distinto, que se saliera del hilo argumental y que le sirviera para explorar todo el impacto mediático que su primogénito cinematográfico habí­a causado en el colectivo social. Así­ nació la idea de La Nueva Pesadilla de Wes Craven, como análisis de un personaje que ya formaba parte del folklore moderno.

La idea no caló en el espectador, y fue un fracaso en taquilla en Estados Unidos, la propuesta del director de Cleveland no habí­a cuajado y parecí­a ser la muerte definitiva de un icono del cine de terror.

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Anécdotas y curiosidades

- Una de las enfermeras que aparece en el hospital es Jessica Craven, hija de Wes Craven. Otra de las enfermeras es Lin Shaye que hacia de profesora en la primera entrega de la saga.

- La ropa que llevan tanto Heather Langenkamp como John Saxon en una de las secuencias finales son las mismas que llevaban en la pelí­cula original.

- Wes Craven siempre quiso que Johnny Depp hiciera una aparición especial interpretándose a sí­ mismo pero nunca se lo preguntó. Años después cuando hablaron sobre ello, Depp le comentó que le hubiera gustado aparecer en ella.

- La foto de Heather Langenkamp que aparecí­a en el escritorio de John Saxon en la primera pelí­cula aparece en la casa de Wes Craven en esta ocasión.

- Todas las secuencias de los temblores fueron rodadas un mes antes del terremoto de 1994 en Los Angeles. Cuando sucedió, se decidió enviar una unidad que grabara las consecuencias del mismo para incluirlo en la pelí­cula.

- Las secuencias donde un acosador llama a Heather están basadas en su propia experiencia. Wes Craven le pidió permiso para incluirlo en el guion.

Crí­tica

Cine dentro del cine. O metacine. Fellini, Bergman, Truffaut, Bogdanovich… muchos de los grandes directores de la historia del séptimo arte han encontrado en algún punto de sus vidas, la necesidad de explorar el propio cine y sus consecuencias sociales. Wes Craven, que conoció el éxito cultural de su más famosa creación, lejos de crear otra secuela al uso, decidió con esta pelí­cula explorar los orí­genes del miedo en el arte y el impacto sociológico de Freddy Krueger en los años posteriores a su nacimiento. En el primer caso, huelga decir que no lo consigue, se limita exclusivamente a buscar un origen más o menos parafantástico que permita dilucidar en qué punto se erige el terror como elemento artí­stico, en lugar de profundizar en su propia necesidad de plasmar sus más í­ntimas fobias en pantalla. En el segundo caso resulta más peliagudo discernir hasta qué punto alcanza su capacidad de análisis y si es realmente valida su percepción que posteriormente plasma en pantalla. Todo aspecto referente a Freddy Krueger ya lo he indicado en el punto correspondiente y serí­a una banalidad volver a divagar acerca de esos aspectos, sin embargo considero necesario poner de manifiesto, que quizás su propio padre no sea capaz de dilucidar la verdadera repercusión de su criatura. A lo largo de las casi dos horas de metraje, sólo hay un instante en el cual acerca esa veneración insana hacia el personaje al espectador, y es precisamente cuando Englund, disfrazado de Krueger, aparece en un plató de televisión abarrotado de personas ataviadas con los signos distintivos de su personaje. En esa escena, Krueger dice probablemente una de las frases mas acertadas de la serie (“Ahora todos vosotros sois mis hijos”) que lamentablemente suena vací­a debido a la falta de profundidad de la que hace gala el film. Así­, el intento inicial de Wes Craven queda reducido a leves pinceladas difusas que se resume en un diálogo de Heather Langenkamp: “Los niños saben quien es Freddy, es como Santa Claus, o King Kong”, una frase que efectivamente pone de manifiesto hasta que punto ha calado el famoso personaje en el colectivo social. Pero más allá de esa frase, a pesar de su loable (y fallido) intento, Wes Craven se pierde en ese viaje personal a través del mundo que él ha creado, porque en el fondo, ni él mismo es consciente hasta que punto ha entrado en la cultura su criatura. Por tanto, nos encontramos ante una pelí­cula que no alcanza sus metas pero que sin embargo es una atractiva curiosidad para los fans de la saga, un ejercicio metalingüí­stico agradable que resulta excesivamente simplón tanto en su contenido como en su forma.

FREDDY VS. JASON

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Ficha técnica

Tí­tulo Original: Freddy Vs. Jason
Año: 2003
Director: Ronny Yu
Guión: Damian Shannon & Mark Swift
Reparto: Robert Englund, Ken Kirzinger, Jason Ritter, Monika Keena, Jason Bateman

Argumento

Freddy Krueger está en el infierno y su recuerdo ha sido sistemáticamente borrado en el pueblo, cuyos habitantes están decididos a terminar con él. Las potenciales ví­ctimas han sido drogadas para impedir que sueñen, dejando impotente al maestro de las pesadillas. Pero entonces Freddy resucita a Jason Voorhees, protagonista de la serie de pelí­culas Viernes 13 para usarlo como medio para que los jóvenes de Springwood vuelvan a acordarse de él.

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El proceso de creación

La posibilidad de juntar en una misma pelí­cula a dos referentes del cine de terror moderno surgió en 1993. New Line habí­a adquirido los derechos de la saga Viernes 13, y la imagen de la garra de Freddy Krueger llevándose al infierno la máscara de Jason Vorhees en la novena entrega de la saga creada por Sean S. Cunningan dio lugar a toda clase de especulaciones. Al igual que Freddy, Jason estaba sobreexplotado, y la idea de un crossover circulaba ya por la mente de un Robert Shaye con mucho interés en rememorar aquellos cruces entre Drácula y Frankenstein que se dieron en la Universal y la Hammer. Era una decisión muy meditada y planificada que atraerí­a en masa a los fans de ambas sagas interesados en semejante combinación pero que podí­a destruir a la compañí­a si los más acalorados fans no le daban el visto bueno. Así­, la idea circuló por la mente del benefactor de Pesadilla en Elm Street hasta que en el 2003 decidió arrojarse al vací­o y poner por fin en marcha la que podrí­a considerarse como una de las batallas más esperadas de la cultura pop.

Muchos guionistas pasaron por el proceso, pero al igual que sucedió con Pesadilla en Elm Street IV, ninguno convencí­a a nadie. Finalmente, los guionistas Damián Shannon y Mark Swift dieron con un guión que satisfací­a a Shaye. No fue fácil para ellos, buscaban no desvirtuar ninguna de las dos sagas ni salirse de las reglas de oro que cada una de ellas se habí­a auto impuesto gracias a sus respectivos padres.

Convencer a Robert Englund para recuperar el personaje que le hizo saltar a la fama no fue difí­cil. El actor, encantado con su personaje, no dudó ni un instante en someterse de nuevo a aquellas interminables sesiones de maquillaje. Para el papel de Jason, volvieron a recurrir a Ken Kizinger, que dobló a Karen Hodden en la octava entrega de la saga del asesino con la mascara de hockey y que fue coordinador de especialistas en la entrega predecesora.

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Para la dirección, se recurrió en esta ocasión a Ronny Yu, que habia dejado en el estudio un buen sabor de boca con La semilla de Chucky, y cuya pelí­cula de culto La Novia del Cabello Blanco era admirada tanto por Shaye como por Englund. Gustaba su estilo visual y aún desconociendo las dos sagas, desde New Line le indicaron que ese desconocimiento era lo que buscaban. Un director que no repitiera los esquemas que habí­an llevado a ambas series al fracaso y que aportara frescas ideas era la apuesta de Shaye, que quedó encantado con el resultado final (especialmente en taquilla).

Para el resto de actores volvieron a recurrir a jóvenes desconocidos que precisamente durante su infancia se aterrorizaron con Freddy. Todos afirmaban que tener en el rodaje a Krueger era rememorar una de sus pesadillas infantiles, lo cual resultaba al mismo tiempo gratificante y en algunos casos no era necesario interpretar, debido a que el pánico al ver a Robert Englund bajo la máscara chamuscada les provocaba auténtico terror.

La pelí­cula (tal y como se puede comprobar en el apartado de la taquilla) fue un éxito absoluto, y ya se planea continuar por esta lí­nea en sucesivas entregas, en las cuales, según se lleva rumoreando mucho tiempo, tienen pensado incluir bien a Ash de Posesion Infernal (absolutamente descartado dada la negativa de Sam Raimi a ceder los derechos del personaje) bien a Michael Myers, algo sobre lo cual, a fecha de hoy, John Carpenter aún no se ha pronunciado.

¿Continuará?.

Anécdotas y curiosidades

- Fue la primera pelí­cula de la saga que no se rodó en USA con lo cual tuvo que encontrarse una casa que se asemejara al 1428 de Elm Street que aparecí­a en las anteriores entregas.

- Ken Kirzinger es el actor más bajo que ha dado vida a Jason Vorhees.

- Betsy Palmer, que hizo de madre de Jason en las entregas de Viernes 13 fue considerada para repetir el papel. Lo rechazó por el bajo salario que le ofrecí­an.

- El actor elegido inicialmente para dar vida a Will fue Brad Renfro, pero una semana antes de dar inicio el rodaje fue sustituido por Jason Ritter que en un principio habí­a sido rechazado por no dar el perfil.

- El canal de TV que se ve en el hospital se llama KRGR. Como se ha citado anteriormente hace referencia a Krueger.

- La regeneración de Jason recuerda a la de Freddy en Pesadilla en Elm Street: Dream Master.

- Hay varias referencias a la tercera entrega de la serie, el nombre del hospital es Westin Hills y la droga que suministran a los pacientes es el Hypnocil, la misma que empleaba Nancy para no soñar y que sugirió administrar a todos aquellos que hubieran tenido pesadillas con Freddy.

- En un principio Ronny Yu se negó a hacer la pelí­cula porque el guión no dejaba claro quién ganaba. Robert Shaye dejó la decisión a su elección. Finalmente acabó rodando varios finales.

- El primer intento de hacer el crossover surgió en 1987, pero los derechos de Viernes 13 pertenecí­an por aquel entonces a Paramount y no llegaron a ningún acuerdo.

- Gibb siempre lleva una gorra roja de béisbol en referencia a la pelí­cula Carrie donde el personaje de P. J. Sole hacia lo propio.

- En una de las primeras versiones del guión, el inicio estaba ambientado en la edad media. En otra de ellas a finales de este milenio.

- David S. Goyer rescribió el guión pero no aparece acreditado.

- Fueron empleados 300 galones de sangre falsa.

- Durante el rodaje, Ken Kirzinger tuvo que acudir al dentista. Como quitarle el maquillaje duraba horas, decidió acudir disfrazado de Jason. Cuando llegó (con la mascara de hockey puesta) se desató el pánico entre los presentes e incluso llamaron a la policí­a pensando que era un psicópata.

Crí­tica

La idea de juntar en una misma pelí­cula a Jasón Vorhees y a Freddy Krueger es realmente tentadora y explosiva. Dos elementos semejantes, dos bestias de la naturaleza enfrentadas para deleite del fan al genero desde luego no pasa desapercibida, y así­ lo atestiguó su excelente recaudación en taquilla. En lí­neas generales la pelí­cula encaja relativamente bien con la saga de Pesadilla en Elm Street, incluye el elemento del Hypnocil que aparecí­a en la tercera secuela, pero tiene graves fallos de contextualización difí­cilmente resolubles. Así­, si en la sexta entrega (olvidaremos la séptima que es para dar de comer aparte), su clara predecesora, nos indicaban que Springwood se habí­a quedado sin adolescentes, en esta pelí­cula vemos a jovencitos de 20 años como si aquello no hubiera existido, toda una incoherencia que le resta valor. Es posible que si los hechos sucedieran entre la tercera y cuarta entrega, cualquier duda a este respecto se olvidarán parcialmente (porque seria inevitable acordarse de los personajes de Kincaid, Joey y Kristen). Teniendo en cuenta esto, es preferible no ser excesivamente puntillosos con ese flagrante fallo, máxime cuando sabe implementar mas que adecuadamente la mitologí­a de Krueger.

Ronny Yu, que dirigió esa magnifica obra de culto llamada La Novia del Cabello Blanco (y solo por eso se le perdonan los traspies en Hollywood) le otorga cierta belleza visual aunque en el fondo no sea mas que un bodycount en toda regla, un slasher que sigue la estela de ese revival post Scream con mas dosis de acción y ningún susto de postí­n. Concluyendo, un entretenimiento de consumo rápido que no está del todo mal para pasar el rato y que para nada es lo peor de la saga.

PD: No, no he olvidado el enfrentamiento entre Jason y Freddy, pero poco se puede decir del mismo, no está a la altura de las circunstancias, con lo cual mejor olvidarlo.

CONTINUACIÓN.

Javier Moreno (Colaborador y autor de Dí­as de Eclipse)


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  • http://www.elpatodeorigami.net elpatodeorigami

    Gracias a tu trabajo he recuperado a mi icono de terror de la infancia y me he vuelto a enfrentar a él visionando todas las entregas. De momento he visto las 3 primeras y la última.

    La primera que vi fue la última (me gustaba mucho la premisa argumental) y no me ha decepcionado en absoluto. Luego he visto la primera, que me ha gustado. La 2a, que es una puta mierda porque rompe con las reglas básicas del personaje. Y la 3a que es la que más me ha gustado.

    Cuantas noches habré pasado sin dormir por el cabronazo de Freddy…y ahora, con tiempo y perspectiva, incluso le tengo cariño.

    Pues eso Javier felicidades por el trabajo. Me has animado a revisionar todas las pelí­culas. Sólo me faltan la 4, 5 y 6.

  • rafael garcia

    Yo debí­ ser uno de los pocos adolescentes de los 80 que no “flipó” con Freddy, la verdad, es que nunca me atrajo el terror para adolescentes,siempre pensaba que sus recursos para atraer el público se resumian burdamente en 2 palabras:sangre y tetas(o sexo que es lo mismo).
    Además digan lo que digan sobre la segunda, lo cierto es que no es la única que se salta las reglas establecidas por la saga: en casi todas, Freddy mata a alguien en el mundo real, cuando se supone que solo puede hacerlo a través de los sueños.

  • Pier

    A mi me gusta Freddy Vs. Jason lo ke pasa es ke es una peli de comedia negra y parece ke nadie ha entendido la intención de el director ke la hizo.

  • Pier

    Buen análisis amigo, yo irí­a aún más lejos con lo de la 2da. entrega es de las peores 2das. partes de una saga cinematográfica ke he visto en mi vida.

  • http://www.lashorasperdidas.com Daniel Rayado

    ¡Genial reportaje Javier!

  • steve james

    esa esa!!!! con la música heavy a todo meter…

  • Sr. Libro

    Steve james, te refieres a The Hidden, la de Kyle MacLachlan, no??. Que recuerdos!!
    Me gusta tu coche!
    jaja!

  • http://www.myspace.com/hughthespidermoore hugh moore

    Pesadilla 2 y Freddy vs Jason son casi igual de malas.

    Por cierto, en el sótano de Evil Dead, se puede ver el póster de Hills Have Eyes sobre el magnetófono, creo. Por eso Craven le devolvió el cumplido.

    Enhorabuena de nuevo, Javi. Sin duda, leer sobre Freddy en verano es una gozada :)

  • steve james

    a mi me gusto la segunda, dirigida por jack sholder, el dire de esa joya ochentera llamada hidden (la leche chicos)

  • darkavm

    Pesadilla en Elm Street 2 es con diferencia lo peor de la saga.

    A mi Freddy vs Jason me encanta, iba con muy pocas esperanzas y salí­ realmente encantado del cine. Es terror-gore de la vieja escuela, con adolescentes muriendo a cuchillazo limpio, nada que ver con los nuevos “iconos” de terror de las nuevas generaciones, como Jigsaw.

  • howel

    La pelea entre Jason y Freddy me recordo a las peleas entre Tom y Jeery.

  • Fresh

    La primera peli creo q fue pionera en poner eslogans en los carteles. Su frase fue muy famosa en su época y solo con leerla la gente ya entraba acojonada…. vamos eso he leido. Q vuelve Freddy ya!!!!