Reportajes

NACHO VIGALONDO

Tras su nominación al Oscar al mejor cortometraje por 7:35 de la Mañana, era cuestión de tiempo que se lanzara al largo. Año y medio después Los Cronocrí­menes, su ópera prima, es un hecho. Se ha estrenado en el Fantastic Fest de Austin, organizado por, entre otros, Harry Knowles, el gurú de Ain’t It Cool, y de allí­ se vuelve Nacho con el premio a la mejor pelí­cula. En breve toca Sitges. No se puede empezar mejor.

Él, que es muy majete, nos ha concedido esta entrevista, como ya os anunciamos hace un par de dí­as. Lo prometido es deuda:

LHP – Hola Nacho (es que sin saludar queda de mala educación).

NV – ¡Hola!

LHP – Tu pelí­cula ya ha pasado por el Fantastic Fest de Austin y ha sido declarada mejor pelí­cula del festival. ¿Qué se siente empezando así­? ¿Qué gente has conocido?

NV – Me siento como si hubiese hecho trampa. Desde que acabas una pelí­cula hasta que la estrenas hay un laberinto de decisiones, reuniones, crí­ticas, sospechas, rumores… Y de repente he tenido la oportunidad momentánea de saltarme ese muro. He podido hacer algo tan puro y simple como poner Cronocrí­menes a ciento y pico personas que han ido a un festival buscando buenas pelí­culas. La pelí­cula ha encantado a la crí­tica y público de Austin y no me puedo sentir más halagado. Por otro lado, he conocido el honor incalculable de conocer brevemente a George Romero, a William Lustig, a Uwe Boll, a Richard Kelly… y a un puñado de la gente más apasionada y obsesionada por el cine que haya visto jamás.

La presentación de la peli en Austin y la entrega de premios.

LHP – En España no recuerdo tí­tulos sobre viajes en el tiempo. Siempre hemos visto pelí­culas como Regreso al Futuro, grandes producciones donde uno cambia las cosas con un alto riesgo pero que en el fondo son pelis donde los viajes son sólo una excusa para crear una genial mezcla de aventuras y comedia, y pequeñas pelí­culas como Primer o Donnie Darko, donde se tocan los viajes en el tiempo de un modo más cientí­fico e incluso teológico que centra la trama. ¿Qué planteamiento has querido dar a tu peli y que referentes tuviste en mente?

NV – Sobre todo literarios. Me encanta la literatura de ciencia ficción, la de autores como Alfred Bester, Robert Heinlein, Philip K. Dick, Tim Powers, Greg Egan… En una pelí­cula media de ciencia ficción las ideas son mucho menos provocativas que en las novelas de los grandes nombres. Con esta pelí­cula hemos intentado agradar al público de siempre, pero también hemos querido coger desprevenido al fan “duro” de la ciencia ficción, muy acostumbrado, a su pesar, a ser condescendiente cuando va al cine. Por ejemplo, el tercer acto de Minority Report, el relato, es una paradoja espectacular, mientras que el de la pelí­cula es un cliché que hemos visto en cientos de pelí­culas. Algunos de los comentarios más halagadores que he recibido han sido por parte de fanáticos de la ciencia ficción que me confesaron que, hasta el minuto 50 de la pelí­cula, creen que se las saben todas… Y de repente sucede algo que trastoca toda su perspectiva. Hemos hecho una pelí­cula que puede ver cualquier persona… Pero, por otro lado, tengo claro que los espectadores no sois gilipollas. No sabes la cantidad de gente a la que tienes que convencer de eso a la hora de hacer una pelí­cula. Las referencias cinematográficas se acercan más al cine negro o de terror que al de ciencia ficción, creo. Es una pelí­cula de ciencia ficción, pero el aspecto se acerca más al de una pelí­cula como Psicosis, Doble Cuerpo, o incluso Terrorí­ficamente Muertos. Pelí­culas con un personaje, una casa, un objeto de deseo, giros imprevistos, muchas hostias… Algo bastante sencillo.

LHP – ¿Y la momia rosa? Es que desconcierta mucho un personaje así­.

NV – Te aseguro que la pelí­cula lo deja todo perfectamente explicado. Me encanta que la pelí­cula tenga un aura desconcertante porque… ¿De cuántas pelí­culas puedes decir algo así­ hoy en dí­a?

LHP – He leí­do que elegiste a Karra Elejalde para el papel de Héctor porque admirabas su papel en La Madre Muerta. ¿Qué virtudes le has visto a la hora de trabajar y qué tipo de personaje has trabajado con él?

NV – Como dijo el mismo Bajo Ulloa, Karra es perfecto a la hora de componer un personaje que a la vez sea lamentable e implacable. En un mismo plano puede ser cómico, y dos segundos más tarde, aterrador. Karra ha compuesto un personaje complejo, y a la vez reconocible. Imagí­nate al español cuarentón más normal del mundo viajando en el tiempo… Por otro lado, mucha gente ha especulado acerca de si el final de la pelí­cula es la revelación de que Karra es el hombre bajo las vendas rosas… Quiero dejar bien claro que no es así­. ¡Es mucho más retorcido!

LHP – En la pelí­cula también repites con Bárbara Goenaga tras Choque y contigo mismo, en el papel de un cientí­fico. Siempre es más fácil trabajar con gente conocida ¿no?

NV – Soy bastante hogareño a la hora de hacer cástings. Uno de mis actores fetiche es Alejandro Tejerí­a, un amigo de la infancia, con eso te lo digo todo. Estuvimos durante años haciendo cortos juntos, dándonos de hostias el uno al otro delante de la cámara. El personaje que hago en Cronocrí­menes es, básicamente, el de un niño jugando con juguetes, como el que siempre hago cuando salgo en mis cortos. Mi función como director no es muy diferente, si te paras a pensarlo… Respecto a Bárbara… Trabajar con ella es cortar mantequilla. Nunca estás frente a una actriz reconocida, sino ante un colega más, hasta en las secuencias más delicadas. Tiene una belleza descomunal, pero ella está muy por encima de eso. Es una gozada.

Segundo trailer de la pelí­cula.

LHP – Aún así­ en tu blog comentaste, no sé si en broma o en serio, las puyitas que la gente se metí­a en los rodajes y que ahora se aireaban en blogs personales en vez de arreglarse con una cervecita, de forma que el daño público ya tení­a poco remedio. ¿Tanta tensión ha supuesto tu primera pelí­cula? Al menos ya se habrán calmado las cosas. Aún así­ en tu blog comentaste, no sé si en broma o en serio, las puyitas que la gente se metí­a en los rodajes y que ahora se aireaban en blogs personales en vez de arreglarse con una cervecita, de forma que el daño público ya tení­a poco remedio. ¿Tanta tensión ha supuesto tu primera pelí­cula? Al menos ya se habrán calmado las cosas.

NV – No, aquel fue un texto que se publicó en Cinemaní­a. Me pidieron hacer una sección de anécdotas futuras (o sea, falsas). Una especie de ensayo-ficción. La verdad es que, aunque fue un rodaje bastante complicado, todos acabamos bastante hermanados. La fiesta final parecí­a una fiesta de fin de curso. Si tuviese ocasión, repetirí­a con todos en mi siguiente pelí­cula.

LHP – Hablando de tensiones. Desde tu nominación a los Oscar en cierto modo ha caí­do sobre ti una losa, que si bien ha atraí­do muchas miradas, es bastante injusta, ya que parece que mucha gente espera que tu pelí­cula actúe como catarsis de nuestro cine, sin darse cuenta de que al final, hablamos de una opera prima y de que es inevitable que uno pueda tener errores de principiante. ¿Cómo has llevado esa sensación hasta ahora?

NV – Supongo que si eres frutero, delineante, o forense un exceso de expectativa ante tu trabajo puede ser bastante desconcertante. ¡Pero si eres director de cine, la expectativa forma parte de tu trabajo! Hace poco, un blog decí­a de la pelí­cula “A ver qué nos tiene preparado Vigalondo. Le tenemos ganas”. Si te paras a pensarlo, es como si te esperasen a la salida del colegio. A veces puede ser preocupante. Pero por otro lado, me parece justo. No quiero tener una carrera aburrida o predecible. Prefiero apostar fuerte, a riesgo de pegarme el castañazo padre. ¡Y si eso genera expectativas locas, adelante! Es mucho peor el olvido o la indiferencia.

LHP – También has advertido muchas veces en tu blog que en España somos bastante injustos con nuestro cine al generalizar opiniones que si bien pueden ser ciertas, se extienden por sistema a cualquier pelí­cula que se haga en nuestra geografí­a. ¿Cómo ves la situación hoy dí­a?

NV – Ahora que tengo un pie fuera y otro dentro, contemplo la situación con cierto estupor. En Estados Unidos se tiene una percepción de nuestro trabajo que no tiene nada que ver con la española. Gracias a la labor de ciertos directores (Almodóvar, Amenábar, Fresnadillo), los demás podemos beneficiarnos de cierta expectación que conlleva nuestro trabajo por el mero hecho de ser español. Y aquí­ no dejamos de ser exigentes con nosotros mismos hasta la crueldad. Por ejemplo, allí­ adoran a nuestros actores… Mientras que aquí­ no paramos de echar pestes sobre ellos.

LHP – Mucho de lo que se consiga en el futuro con el cine pasa seguramente por la red en todas sus vertientes. ¿En qué modo crees que Internet ayuda o perjudica al cine en general y al español en particular? Es un medio donde las opiniones son extremas, donde los derechos de autor no valen mucho y donde filtrar lo bueno de lo malo es en ocasiones complicado. ¿Acaso los pedos en la red no huelen más de lo normal?

NV – Hace poco, en esta misma web, un articulista decí­a de Cronocrí­menes que “ya podí­a ser buena” como compensación al bombo de la pelí­cula. Y en un principio piensas ¿Qué bombo? Tengo la suerte de tener un blog en El Paí­s. Y la pelí­cula tiene web oficial. Y eso es todo. Dos páginas. No creo que nadie haya visto carteles por la calle, anuncios en televisión o revistas, merchandising o patrocinios de algún tipo. Por el momento, no contamos con nada de eso de lo que cuentan las pelí­culas habituales. Y sin embargo, entiendo que el articulista tenga sensación de bombo. Porque el eco que tenemos en blogs, foros y portales como el vuestro es bastante generoso y eso es algo que no puedo terminar de agradecer. Incluso el que me pone a parir está haciendo que la pelí­cula se de a conocer. ¿Que a veces leo cosas bastante agresivas? ¡Qué demonios! ¡Los directores que más me gustan son machacados en su tiempo! ¡No puedo pretender ser un intocable!

los-cronocrimenes-poster.jpg

LHP – Volviendo a tu pelí­cula, ¿cómo se plantea el estreno en salas? ¿Se hará bien o habrá que conformarse con pocas copias y el casi falso mito del boca a boca?

NV – Al dí­a de hoy, no tengo la menor idea.

LHP – ¿Y proyectos para el futuro? ¿Toca descansar o ya hay cosas en mente?

NV – Descansar me da pánico. Estoy escribiendo más de un proyecto, aunque no sé cuál es el que va a encajar. De momento, me gustarí­a mantenerme dentro de la ciencia ficción pequeña. Tengo un par de proyectos en ese sentido que me excitan bastante. Pero no sé. También me está llegando algún guión del otro lado del charco ¡Pero no sé!

LHP – Ahora una de neuras personales. Me lo pasé bien con Transformers ¿me falla algo? Rafa me dice que es mala y que encima uno de los robots se esconde tapándose con la mano, y aunque es cierto, me lo pasé bien.

NV – Yo sólo pido, en una pelí­cula como Transformers, más violencia y destrucción, y menos diálogos ¿Por qué hablan tanto? ¿Por qué hay tanto ser humano correteando de aquí­ para allá? ¡Quiero robots gigantes dándose de hostia! Y menos efecto digital. Los robots en la pelí­cula son demasiados sinuosos y deslizantes… ¡Quiero tortas secas y contundentes, como en las pelí­culas de la Toho! Dos hombres disfrazados pisoteando una ciudad de juguete y dándose sopapos es mucho más violento que un modelo en 3d moviéndose tan rápido.

LHP – ¿Por qué existen los videoartistas? ¿Por qué planchar un huevo mientras frí­es un calcetí­n es arte (y cierto como que me llamo Javier Ruiz de Arcaute), pero si lo hiciese yo me tomarí­an por loco, o al menos, por alguien muy cerdo?

NV – De entrada me escama la palabra “videoarte”. ¿Qué pasa, que el resto de lo que se hace en video no es arte por defecto? Mierda, cualquier cosa que tenga la necesidad de especificar que es “arte” desde su mera definición me parece que cojea en algo. Por ejemplo, mucha gente calificarí­a de videoarte el trabajo de César Velasco Broca, mi cortometrajista favorito. Pero para él, su trabajo es ciencia-ficción. Y esa honestidad distingue sus pelí­culas de los calcetines fritos.

LHP – Mucha suerte con tu pelí­cula y ojala funcione aquí­ tan bien como en Austin.

NV – Ojala. Muchas gracias.

Si queréis más detalles podéis visitar la web oficial de la pelí­cula y el blog de Nacho Vigalondo en El Paí­s.

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • George Kaplan

    Ale, qué ganas de picarse chico…

    Que era una forma de hablar. Si hubiera puesto un smiley sonriente guiñando el ojo al lado, ¿quizás hubieras pillado la ironí­a?

    Solo bromeaba con que una peli tan tontorrona (sin más, ni mala ni buena, está para lo que está, para pasar el rato) diera para tantí­simo debate.

  • http://lashorasperdidas.com -Lumiere-

    George Kaplan lo de Transformers ha salido porque en una parte de la entervista a Vigalondo se cita y ha surgido una pequeña conversacion, nada más, pero hombre ya sabes si no te interesa no lo leas y punto, y te ahorras llamar enfermos a la gente…Saludos.

  • George Kaplan

    Es la hostia !!! Después de tropecientos mensajes dándole vueltas a Transformers parriba y pabajo, toca hablar de Cronocrí­menes… y al tercer mensaje ya sacais los Transformers!!!

    Tais muy enfermos chicos, hacéoslo mirar.

    Y hablando de Cronocrí­menes, apuesto 100 euros a que no hay forma de encontrar una sala entre las 50 de mi ciudad que la ponga cuando la estrenen, ya vereis.

  • Vennora

    bah… que te den, Moore

  • http://www.myspace.com/hughthespidermoore hugh moore

    VENNORA, LUMIERE, ¿hablando mal de mí­ a mis espaldas? ¿Os parece bonito? Eso es digno de personajillos como Willard, no de vosotros, chicos. Bueno, chica y chico.

  • http://lashorasperdidas.com -Lumiere-

    Disculpa no me acordaba…es que como jugastes un poco al despiste pues uno ya no sabe que pensar, de todas formas, chico, chica que mas da, un saludo igualmente!!!

  • Vennora

    Maldita sea, Lumiere, creí­a que este episodio ya se habí­a cerrado.
    El gran SR LIBRO lo dejó bien claro en el (largí­simo) debate sobre Jungla 4.0

  • http://lashorasperdidas.com -Lumiere-

    No pasa nada ya estoy acostumbrado…Asi que, preocupado en masculino…

  • Vennora

    Uf, vale.
    Me habí­a quedado un poco preocupado. No era mi intención faltarte al respeto.

  • http://lashorasperdidas.com -Lumiere-

    Vennora no pasa nada, sólo te digo que hombre me gusta dejar las cosas claras e intentar argumentar mis opiniones, no sólo quejarme porque sí­, de hay que me extienda, sabes?? es curioso que cuando argumento mis opiniones la gente se queja de las parrafadas largas que escribo, y cuando no lo hago, se me critica que nunca argumento mis criticas, a ver en qué quedamos no?? si es que ya se sabe el caso es quejarse…

    Por otra parte yo no me he metido con Vigalondo ni mucho menos, no he criticado a este señor, ni su obra ni nada, desde aqui le deseo lo mejor y que triunfe porsupuesto, faltaria más, otra cosa es que me haya chocado algun comentario de la excelente entrevista y lo argumente aqui, creo que no hay nada malo en ello…

    Por otro lado ser tocahuevos es necesario, porque luego vienen otros y se arrascan, con lo que todos entramos en el juego, y hombre entiendo que defiendas a Hugh Moore y sea tu colega o lo que sea para ti, con lo que eso que dices que tiene buen criterio no es para nada objetivo…pero se entiende…eso si comparto con Moore lo de 300 un coñazo de proporciones biblicas…

    PD. Asi que Vennora ya sabes ni se te ocurra preguntarme la hora…jejeje, Saludos!!

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