Críticas

REC

No creo que como pelí­cula perdure mucho en el tiempo, porque la historia que cuenta la hemos visto muchas veces, pero desde luego me ha puesto los cojones por corbata como hací­a tiempo que no los tení­a. Me arrodillo ante Jaume Balagueró y Paco Plaza por hacerme hincar las uñas en la butaca durante 90 minutos.

Estos dos tipos ya tienen mucha maña y se nota. Con los años, ambos directores, iniciados en la Fantastic Factory de Filmax para después convertirse en dos de sus pesos pesados, han ido acumulando una gran experiencia que han venido demostrando en sus pelí­culas. Historias que por lo general estaban muy bien filmadas, pero en las que lo más flojo solí­a ser el guión. En el caso de [REC], esto deja de tener tanta importancia, porque el planteamiento de la pelí­cula, un supuesto reportaje televisivo, permite no cerrar tanto la historia y centrarse más en la acción. Y aún así­ al final todo cierra, quizás con una historia un tanto peculiar que mezcla la clásica historia de zombies con cierto rollo esotérico a lo Iker Jiménez.

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Todo empieza con nuestra prota, Ángela, y su cámara, Marcos, en una estación de bomberos cualquiera tratando de filmar una noche tí­pica para estos hombres. Una noche tranquila y aburrida hasta que suena la ansiada alarma. El equipo de televisión acompaña a los bomberos a un edificio donde los vecinos han oí­do gritar a una de las vecinas en su casa. Cuando entran en el piso de la señora, se la encuentran en camisón y llena de sangre haciendo el locatis. Policí­as y bomberos tratan de calmarla para ayudarla a salir y es cuando esta ataca a uno de ellos para, de paso, recenar un poco, que hace hambre. A partir de ahí­, la locura.

Balagueró y Plaza, ayudados por su propio guión (escrito a tres manos con el cortometrajista Luiso Berdejo, que en breve debutará dirigiendo a Kevin Costner), consiguen imprimir el ritmo ideal a toda la pelí­cula donde cada minuto que pasa hay un poco más de tensión. Además, el formato de la pelí­cula sitúa al espectador en primera persona, en los ojos del cámara, y eso hace que uno viva todo a lo bestia, con mucho más realismo, porque a fin de cuentas, la pelí­cula está rodada como si lo que sucediera fuera real, aunque en ningún momento nos la hayan vendido así­. Es una cuestión cultural, años de ver televisión, reportajes, documentales y toda clase de cosas nos han metido en el subconsciente asociaciones de este tipo, y estos directores, aunque no han sido los primeros, han sido lo suficientemente listos para aprovechar eso en un tipo de género que además lo agradece, porque funciona y porque pelí­cula de zombies hemos visto decenas.

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Habrá quien piense que es muy fácil poner a un cámara a menear su herramienta (la cámara digo, no penséis mal) en una pelí­cula y que así­ todo parezca más de lo que es, pero no es así­. Se trata de planificar una pelí­cula en plano secuencia tras plano secuencia, y dejar al cámara, que es realmente un cámara de televisión, que utilice su experiencia y su instinto para poner la atención del espectador donde debe ponerse. Pero es que para ello tiene que haber una coordinación de todos los actores brutal, y eso, es labor de los directores.

Las escenas de terror, al principio desconciertan, porque aún estamos en la dinámica del reportaje televisivo, hasta que evidentemente llega un punto en el que tanto a la reportera como al cámara se la suda el reportaje, cunde el pánico, y el objetivo es salir de ese edificio como sea. Nosotros vamos entrando exactamente en la misma dinámica que los protagonistas: primero desconcierto, luego preocupación, luego miedo, y finalmente un acojone tal, que el mí­nimo ruido o movimiento nos sobresalta.

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Y el final. Choca un poco la introducción del tema esotérico cuando llevamos casi toda la peli con el contagio ví­rico en la cabeza, pero tras dos minutos nos la trae floja, porque entra en acción el personaje que más acojona con diferencia, pero no lo citaré aquí­, os lo dejo para vuestro disfrute.

La mayor pega que veo a la pelí­cula es que teniendo en cuenta el interés por darle el máximo realismo a todo, choca que algunos actores se note que están actuando. No es que lo hagan mal, en cualquier otra pelí­cula nos lo creerí­amos estupendamente, pero aquí­ no necesitamos una buena interpretación, aquí­ la pelí­cula pide personas, no personajes, y no en todos los casos se consigue, lo que en algunos instantes te saca de la dinámica de la peli, y es una pena.

Aun así­, una pelí­cula estupenda, y una demostración más de que en España el cine de género bien hecho (y bien promocionado) funciona muy bien. Aquí­ sabemos hacer cine de terror, sólo tenemos que creérnoslo un poco más para que no sean sólo un par de pelis o tres al año las que se hagan para el cine.


Jaume Balaguero, Paco Plaza | Jaume Balaguero, Paco Plaza, Luiso Berdejo | Manuela Velasco, Pablo Rosso, Ferrán Terraza, Jorge Serrano, Martha Carbonell, Manuel Bronchuld, Maria Teresa Ortega, Vicente Gil, Claudia Font, David Vert, Carlos Vicente, Marí­a Lanau, Carlos Lasarte | Pablo Rosso | David Gallart | Gemma Fauria | Julio Fernández | Julio Fernández, Carlos Fernández | Filmax | Filmax | 7 |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • raquel

    niun puto susto la pelicula de las nariz vaya super mega porqueria

  • Mr. Wood

    Ah, se me olvidaba:

    ¿Cual es la cancion que suena en los creditos?

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