

Hipnótica, violenta, visceral… la nueva película de los hermanos Coen admite ciertamente gran cantidad de adjetivos, todos ellos ganados a buen pulso y para mayor gloria de sus realizadores, sin sombra de duda de que en lo cinematográfico, estamos ante una obra potente y definitiva. Podemos congratularnos de haber visto este film, al que obsesivamente recomiendo acercarse desde una gran pantalla de cine, obviando otras opciones de fácil acceso e improbable satisfacción. Porque esto es puro cine, verdadera fotografía animada a veinticuatro fotogramas por segundo, desde su inicio magistral, diáfano, bellamente capturado, hasta su apuesta por una narración que asume sin complejos el western clásico y lo deconstruye hasta monumentalizarlo.
Maldito el día en que Josh Brolin como Llewelyn Moss, encuentra en el desierto un maletín lleno de dinero que parecen haberse rifado una decena de personas, todas muertas allí mismo. Quedarse con él le supondrá convertirse en el objetivo del psicópata Anton Chigurh, gran Bardem, un personaje desequilibrado y atómico, de enferma lógica mental y voz perturbadora que no cejará en su empeño de encontrar el maletín y por supuesto, matar a quien se lo ha llevado. Detrás a ambos y de vuelta de todo, el sheriff Bell (Tommy Lee Jones), indaga desde su frágil y caduca visión del mundo en las causas y consecuencia de la espiral de violencia en la que se sumergen perseguidor y perseguido, y tras las que no parece haber reglas a las que atenerse.
Los Coen acarician el cielo desde el primer minuto con una secuencia memorable de planos lánguidos y ronca introducción, con momentos crepusculares continuos, y más y mejor a cada paso; homenaje al maestro del suspense, como fabuloso suspense justo a continuación en una tensa escena de persecución en un río imposible de olvidar. Y aún así, la olvidaremos, fácilmente además, tras advertir la sólida interpretación que el trío protagonista se marca, sin fisuras, de una profundidad psicológica tremendamente angustiosa, y apoyada en un importante desarrollo físico de los personajes y sus acciones, verdadera estrella de la función. Los espacios y sus ocupantes, lo visible y lo oculto, el camino, las huellas, la sangre, los rastros, el olor incluso… el film posee un extraordinario poderío sensorial, visualmente embriagador por su magnitud y minuciosidad vistos a través de la pantalla grande. La acción soporta casi todo el avance del film, reservando el diálogo – directo, prosaico a veces, demencial – para formalizar el desencuentro generacional al que hace frente la historia, así como poner de relieve el carácter cínico de una sociedad movida por el “dinero y las drogas”, donde es inevitable caer en el escepticismo, la crueldad y la mercantilización de los valores cívicos fundamentales.
No Country For Old Men es un gran reto cinematográfico, de magnetismo innegable y desarrollo sinuoso, donde azar, causalidad y destino parecen relevarse y anularse entre sí cuando hay reglas que no se cumplen, se aceptan apuestas imposibles y ocurren accidentes que parecen consecuentes.
Jesús Manuel Rubio (colaborador).
Una crítica de: Colaborador
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PREMIO DEL GREMIO DE TÉCNICOS DE SONIDO: No es País para Viejos se lo lleva.
PRIMERA ESCENA DE NO ES PAÍS PARA VIEJOS: Javier Bardem, dando mal rollo. Muy malo.
TOMMY LEE JONES DEMANDA A LA PARAMOUNT: Les reclama 10 millones de dólares, correspondientes a los beneficios en taquilla de No es País para Viejos.
Me recuerda a los viejos tiempos como en fargo, y la verdad, por mucho q digan de bardem, q si, q lo ha echo bien, en realidad esta muy equilibrado entre el y brolin
lo mejorcito: el tiroteo nocturnno
y lo de tommy lee jones es lo mas dificil de digerir de la peli es un simple espectador y su demoledor monologo final no se como interpretarlo…
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Comentario de Rhswo
Febrero 18th, 2008Una de las mejores películas que he visto. Sobran las palabras.