Críticas

INLAND EMPIRE

El motivo de la publicación de esta crí­tica prácticamente un año después de su estreno en los cines es intrí­nseco al propio proyecto con el que David Lynch nos ha premio con una de las mejores cintas del año y probablemente de su carrera. En medio de una vorágine digital, cuando el espectador tiene acceso a más información que nunca, los cines dejan de apostar por el auténtico cine de autor por excusas financieras. Por ello, me ha parecido más coherente publicar esta crí­tica coincidiendo con el lanzamiento en DVD, un medio más global y menos clasista que las, cada dí­a más, absurdas salas de cine.

No obstante hasta cierto punto es comprensible. INLAND EMPIRE es una pelí­cula desmesuradamente densa, probablemente la cinta más cargada de simbolismo y complejidad de la década. Los más de 170 minutos con los que David Lynch juega con el espectador (siempre considerándolo partí­cipe principal de la experiencia) se convierten en una montaña rusa de sensaciones, perfectamente equilibrada y ajustada, aunque pueda parecer caótica e inconexa.

Mucho se ha debatido sobre el estatus quo de la industria y especialmente del cineasta. Cuando la mayorí­a de los autores relaciones con su cine (siempre visceral y auto-complaciente) han “madurado” cinematográficamente hablando (aunque bien se puede considerar una falta de principios o de pura prostitución Hollywoodiense) David Lynch rehúye de las fórmulas clásicas y crea una perfecta mitosis entre director, espectador y en este caso, actriz. Laura Dern, productora y musa del cineasta, participa en INLAND EMPIRE como eje central de un universo dantesco donde se mezcla a favor del espectador el mundo de las tinieblas, la conexión entre universos, (con esa fantástica metáfora de los conejos espectadores vislumbrando ambos hemisferios desde una televisión) algunos estados emocionales del hombre o la pura abstracción, de innecesaria explicación para simple disfruta visual.

La libertad que le ha otorgado a Lynch la pequeña Sony PD150 es tan significativa como el descubrimiento de la steady cam o el tratamiento digital de la imagen. Lynch se apodera de su versatilidad para ser el alpha-male que controla la cinta en su totalidad, quedando el resultado tan sólo en sus manos. Una vez que asumimos la supuesta pérdida de calidad, antes de atraparnos en las diferentes texturas de la pelí­cula, logramos darnos cuenta el exhausto conocimiento del director en la fotografí­a, la calidez plástica de las imágenes, porque lejos de resultar pernicioso para la en conjunto, las imágenes de Lynch para la pelí­cula son auto-conscientemente feas. INLAND EMPIRE continúa siendo un pequeño paseo por el cerebro del director, volviendo a sus parajes elegantes, fantasmales, obligatoriamente oní­ricos. Es quizás su pelí­cula más preciosista, la más auto contemplativa, dónde Lynch ha encontrado sus limitaciones y ha optado por superar todos sus miedos. Naturalmente, la cinta en global, está mucho más cerca del video arte o el post-cine que de un film convencional, aunque no hay que desprestigiar su potencia narrativa.

Potencia, la cual, está apoyada en las diversas sensaciones que produce el conjunto global en el espectador. INLAND EMPIRE está alejada de los parámetros de narrativa convencionales, similar al intento torpe de Heneke y su Funny Games, sin obligar (que no pretender) al espectador a tomar decisiones sobre el metraje mostrado. Las actuaciones de Justin Theorux (dónde intercambia su papel de director en Moulholand Drive al de actor), Jeremy Irons o especialmente la breve, pero intensa aparición de Grace Zabriskie sirven como apoyo a la experiencia vibrante y elí­ptica, porque no decirlo, epiléptica de Laura Dern (Nikki Grace, Susan Blue dentro de la pelí­cula) en un entorno donde personaje y atmósfera se muestran más orgánicos que nunca. El propio Lynch advirtió que el argumento de INLAND EMPIRE es indescriptible, inconexo e incoherente. Según el director, la pelí­cula inicialmente trata de una mujer en apuros. No obstante, aunque ciertamente fuera de una conexión formal, la pelí­cula si que muestra pequeños destellos de lucidez. Puede verse el enfrentamiento fí­sico entre dos mundos que convergen, el de la vida real en Los Ángeles, paradójicamente lejos de ser la fábrica de sueños con la que Hollywood nos invita a soñar, un retrato familiar, la búsqueda de la propia identidad o incluso dar la explicación al verdadero “origen del mal” (introducido en el excepcional prólogo por Grace Zabriskie).

Y tras las tres horas de tira y afloja, dónde el espectador acompaña, juzga, rí­e y llora con Laura Dern, tras tres horas de fatigas y penetración mental (siempre permisiva, nunca una violación al uso) el espectador elige encajar las piezas del puzzle y disfruta del espectáculo final, una coreografí­a que donde los escépticos verán sátira, los complacidos espectadores asumiremos como un descanso conceptual. Porque INLAND EMPIRE es una pelí­cula con la que disfrutar, comprender el cine como medio, como vehí­culo de sensaciones, no como fin. Un espectáculo í­ntimo, tan aberrante como sutil.

Omar Álvarez Garcí­a (colaborador).


David Lynch | David Lynch | Laura Dern, Ian Abercrombie, Justin Theroux, Jeremy Irons, Peter J. Lucas, Harry Dean Stanton, Julia Ormond, Jordan Ladd, Mary Steenburgen, William H. Macy | David Lynch | David Lynch | Christina Ann Wilson | David Lynch, Mary Sweeney | Marek Zydowicz | Studio Canal, Fundacja Kultury, Camerimage Festival, Absurda, Asymmetrical Productions, Inland Empire Productions | Vértigo Films | 10 |
  • http://adadadad 00110011

    Me voy a poner muy pedante e insoportable. David Lynch es un genio que lo único que hace es crearse su mundo al cine y si tiene la suerte de tener financiación para llevarlo a cabo pues muchí­simo mejor para él, y también para las personas que disfruten de sus pelí­culas, donde me incluyo yo. Yo si creo que el cine que hace este genial director es un arte que mucha gente no sabe entenderlo, lo mismo ocurre con otros gremios, porque cuando hablamos de pintura, literatura, fotografí­a, escultura o de los siete Problemas del Milenio que divulga el Instituto Clay, que pertenece al mundo de las matemáticas, (nombro a este gremio porque acabo de leer un gran articulo del “elpais”) solo unos pocos tienen el privilegio de disfrutarlo y entenderlo. ¿Me explico?

    Hace un tiempo ya dije cual era mi opinión sobre la pelí­cula “Inland Empire” y vuelvo a repetir que no me gusto nada, es una pelí­cula muy chunga, no soy capaz de averiguar que pretendí­a el director, aunque muchas veces si he visto cosas en ella que me ha dejado muy reconcentrado.

  • naxete_69

    Jaja igual tienes razón pero ha dado la casualidad

  • Fare

    Pues yo pensaba que era por el de Futurama.

  • naxete_69

    Te doy totalmente la razón en tu comentario Farnsworth e intuyo que este nick te lo habrás puesto en memoria a Richard Farnsworth el magní­fico protagonista de esa obra maestra de David Lynch llamada “Una historia verdadera”. Y el hecho de que Lynch haga este tipo de maravillas pero también se vea obligado a realizar gilipolleces como “Inland Empire” para satisfacer a los que le chupan el pito me cabrea un montón. Que haya gente que alabe “Inland Empire” es una de las mayores incertidumbres de este siglo. Yo a Lynch le considero un gran director pero ha entrado en la misma dinámica de Lars Von Trier: les importa tres narices tomar el pelo al espectador y hacer lo que les salga de los huevos porque siempre van a tener borreguitos que les rian las gracias. Y prefiero mil veces una pelí­cula fallida de Eastwood o Scorsese porque por lo menos no me toman el pelo como hacen estos directores que van de listillos.

  • Farnsworth

    La pelí­cula es una jodida mierda, un pedazo de mierda enorme, húmedo y apestoso, el propio Lynch afirmaba que no sabí­a qué cojones estaba grabando cuando la estaba dirigiendo, pero claro, siempre están los gafapastas de siempre.

  • KaRMa

    Esta peli es muy decepcionante. Mulholland Drive y Lost Highway me encantan, me parecen un par de obras maestras y más cuando entiendes su significado, pero esta no les hace sombra para nada, aparte de que la atmósfera y las sensaciones que transmite no están tan conseguidas.

    Creo que hay gente que por la inercia de las 2 anteriores se ve obligada a decir que esto es una obra de arte, pero para nada.

    Lo más destacable la canción de la BSO de “What love does” compuesta y curiosamente cantada por la voz de Lynch distorsionada, y Grace Zabriskie que está enorme.

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