Críticas

SWEENEY TODD

Lo primero y esencial: es muy posible que, a lo largo de esta pelí­cula, un servidor pueda meter la gamba. Hasta el fondo. Vosotros leeis uno de mis comentarios, y podéis estar de acuerdo, o bien en desacuerdo, pero me gusta ver que lo que me contestáis parte de una base (más o menos) correcta. Algo que no querrí­a hacer nunca es desorientaros o transmitiros unas expectativas mal entendidas. Digo esto porque, prevengo, Sweeney Todd es un musical al 104% y sinceramente, de musicales ando más bien escaso. Escasí­simo. Nulo. Por eso quizás en algún momento de este comentario me desví­e y comience a ver Sweeney Todd como un film narrado de forma tradicional, algo que no es, y que puede inducir a engaño. Sabiendo ésto, y anticipando que me ha gustado menos de lo que pensaba, con un ligero regustillo amargo a pesar de sus extraordinarios momentos, mis disculpas por anticipado.

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Dicho lo dicho: Tim Burton está como una puta regadera. Así­ de corrido: imaginaos el mismo entorno depresivo, sucio y guarro de From Hell, pero “todo atrezao” (venga, sabí­ais que esta expresión iba a caer) y con un sentido del humor que raya directamente en lo sádico. Imagino que el privilegio de ser capaz de contar una historia semejante desde un punto de vista tan, tan… asquerosamente divertido, es mérito del creador original de la obra, Stephen Sondheim, pero dado que no la he visto, vamos a correr de momento un velo sobre esta cuestión y a colgar medallitas a Burton, que con esta pelí­cula da un ligerí­simo salto estético sin dejar de ser el mismo Tim Burton que despierta expresiones como “a ver si deja de hacer ya la misma puñetera peli”.

Porque desde luego que esta pelí­cula es un film de Tim Burton. Pero el problema es que Tim Burton es demasiado bueno haciendo de Tim Burton. Es un creador que es capaz de comprimir sus filias, sus fobias, sus inquietudes y su perspectiva sobre el lado oscuro del género humano en ambientes tétricos y oscuros donde, hasta ahora, siempre habí­a un pequeño rayo de luz y cierta sensación de festividad (véanse sus anteriores incursiones en el género: Pesadilla Antes de Navidad o La Novia Cadáver). Hasta aquí­. Sweeney Todd es la pelí­cula más sombrí­a, cruel, triste y violenta y menos camp que jamás ha dirigido. Y nunca su sentido del humor ha sido tan negro, uno propio de Dickens y que se emplea para compadecerse de los personajes, a cual más marrano, pirado o sádico.

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Siendo el máximo exponente de todos ellos Sweeney Todd, aka Benjamin Barker, barbero/estilista (ese chiste de La Roca me llega cada maldita vez) que se ha pasado casi veinte años en prisión por culpa de las andanzas de un malvado juez que le ha arrebatado todo y que ha hecho del pobre un guiñapo humano con un único objetivo en su cabeza: venganza burra. Incluso en este estado de ánimo el pobre Todd tiene una oportunidad de rehacer su vida, pero el problema es que estamos hablando de Helena Bonham Carter, haciendo de Marla Singer, pero cantando, así­ que ya sabéis lo que nos espera.  Entre medias hay una historia de amor entre un pobre chaval de la calle y la hija del propio barbero (ambos espléndidos cantantes que, no obstante, parecen maniquí­es) que actúan más bien como accesorios, por importancia que tengan en la trama general…

Digo parecen porque, seamos sinceros, la cosa va de sangre. A granel. A toneladas. No escatimemos palabras y digamos que el único film que rivaliza con Sweeney Todd en este aspecto es Kill Bill Vol. 1 (la maravillosa y ejemplar John Rambo sigue ostentando el Top 1, pero en esta ocasión en la categorí­a “desmembramientos”). Hablo de chorrazos de sangre, de la propia lente del objetivo empapada de rojo, y de un par de hostiazos craneales de lo más inesperados y realmente escalofriantes, y ¿que suena de fondo?. Una canción de amor. Tócate los oeufs. Sweeney Todd funciona, siempre que lo hace, gracias al delicado contraste que Burton emplea entre lo que se ve y lo que se escucha.

Y si funciona es por que los actores te lo venden. Insisto en que nunca vemos lo que Johnny Depp es capaz de hacer realmente salvo cuando Burton le acoge en sus brazos como su director fetiche que es. Y el pavo sabe cantar. Qué narices: todos saben cantar. Da gusto escuchar sus duetos con Alan Rickman, éste liberado de su manto sempiterno de Severus Snape y revelándose de nuevo como el tremendo actorazo que es. Da gusto ver a una bicha rara como Bonham Carter abordando un papel con su perenne cara de muerta viviente. Y mención especial al mejor cantante de todos: el jovencí­simo Ed Sander. Conociendo la capacidad técnica del director, no hace falta insistir mucho en cuestiones de planificación, fotografí­a o ritmo narrativo: Burton coloca la cámara como Dios y el tratamiento del grandí­simo Dariusz Wolzski se multiplica en grandes escenarios (el diseño de producción, moderadamente guarro pero convenientemente planificado al modo de un teatro, merece una mención especial). Da la sensación de ser una pelí­cula más fí­sica que las anteriores, más palpable. Y más crudita.

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Precisamente es el gorefest y la permanence sensación de que no hay manera de que logremos ver algo de dimensión en estos personajes lo que puede alejar al espectador de Sweeney Todd. Eso y que las canciones –más diálogos cantados que lo que estamos acostumbrados a entender por canción: las letras se comprimen de tal manera en la melodí­a que parecen escritas por Bunbury). Son el contrapunto a lo que sucede en pantalla –véase a Todd contemplar sus cuchillas mientras la Sra Lovett le declara su amor– y a veces funcionan, a veces funcionan menos, pero da la sensación de que en determinados momentos, Burton está enchufadí­simo a la hora de hacernos morir de asco, lo que en ocasiones, distrae. En otras, pues te fascina. Y en otras, pues podí­a haberse ahorrado el numerito porque alarga demasiado: resulta curiosí­simo pensar qué hubiera salido si Burton hubiera decidido eliminar las canciones de la pelí­cula, y más curioso dado el hecho de que las canciones son fundamentales dentro del hilo narrativo del film: están ahí­ para hacer avanzar la historia, lo que me parece un punto a su favor.

Así­ que en general, se puede decir que estamos ante un film distinto dentro del limitado rango de acción que ofrece Burton en modo Burton (siendo Big Fish o Mars Attacks pelí­culas relajadillas en el tenebrismo acostumbrado del director) y en el que no suceden tampoco demasiadas cosas realmente entretenidas y merecedoras de una atención especial. Así­, no puedo dejar de recomendarosla (una peli de Burton no ha hecho nunca mal a nadie) pero a mí­ me ha dejado una especie de ligero resquemor tanto por el género que aborda (repito, no uno de mis favoritos) como por el ambiente excesivamente deprimente, a pesar de sus extraordinarios golpes de humor bestia, que termina invadiendo aspectos que me hubiera gustado se abordaran con más ligereza. Y siempre queda el problema de que en ocasiones es difí­cil ver el alma del film, entre tanta burrada. Fijaos si lo que es personal lo que os estoy diciendo. Por lo demás, chicos y chicas, puro espectáculo.  


Tim Burton | John Logan (diálogos), Christopher Bond (adaptación), basado en el musical homónimo de Stephen Sondheim y Hugo Wheeler | Johnny Depp, Helena Bonham Carter, Alan Rickman, Sacha Baron Cohen, Timothy Spall, Jamie Campbell Bower, Jayne Wisener | Darius Wolzski | Chris Lebenzon | Stephen Sondheim | Dante Ferretti | John Logan, Walter F. Parkes, Darryl Zanuck, Laurie MacDonald | Patrick McCormick | Dreamworks / Warner Bros. | Warner Bros. | 7 |
  • sofia martínez

    Sweeney Todd ha sido una de
    mis pelis preferidas por muchas razones me gustó la película, la primera es que
    el guapo de Jhonny Deep está en ella, y por otro lado creo que se nota el sello
    del guionista John Logan que a pesar de ser un musical, supo adaptar
    muy bien los diálogos. Es buena la cinta además la caracterización es perfecta.

  • http://angeloydiabolo.blogspot.com/ Angelo y Diabolo

    me encanto, pero q mal canta alan rickman por diox

  • verwirrung

    bah…

  • Vennora

    oh, me ha encantado el post de yayo.

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