Críticas

EN EL PUNTO DE MIRA

Habí­a leí­do que esta pelí­cula se inspiraba en Rashomon de Kurosawa, reconozco que no la he visto, pero conozco otras pelí­culas del director y estaba convencido de que la similitud no pasarí­a de la anécdota de contar varios puntos de vista en torno a un mismo suceso. Ahora bien, esperaba que un director como Pete Travis, responsable de la más que notable Omagh, ofreciese algo interesante, y no un simplón “palante patrás” sobre el intento de asesinato del presidente de los Estados Unidos. Desgraciadamente, estamos ante los segundo.

La idea era buena, ocho puntos de vista en torno a un magnicidio pueden dar mucho juego. Testimonios encontrados, falsos culpables, pruebas poco fiables, grabaciones delatoras… Un juego genial. Pero es que no hay nada de eso, lo de los 8 puntos de vista es sólo una simple anécdota, y encima repetitiva porque además de que la gran mayorí­a no valen para sostener la pelí­cula, empiezan y terminan con un rebobinado acelerado y un reloj que marca las 12:00 del mediodí­a, concluyendo cada visión en un mismo plano de una explosión en la plaza mayor de Salamanca. Porque eso sí­, estamos en Salamanca, llena de mexicanos, pero Salamanca a fin de cuentas. No hay intriga en una peli en la que eso deberí­a ser esencial, desde los 20 minutos sabemos quién es quién y por tanto la investigación no tiene interés, de hecho ni la hay.

Dannis Quaid y Eduardo Noriega en En el Punto de Mira

El caso más claro de esto que digo es el del personaje de Forest Whitaker, actor que me parece cojonudo, pero que aquí­ es un poste publicitario para la handycam HD de Sony que lleva en la mano media pelí­cula. El tipo se esmera, actúa como si fuese un papel de Oscar, pero el personaje que le han dado es tan débil y pinta tan poco que estorba, y encima la trama que le montan con la niña es totalmente ñoña y absurda.

Pero el de Whitaker no es el único personaje que importa poco, en realidad todos nos resbalan. El único esbozo de protagonista es el de Dennis Quaid, pero en realidad todos, incluido éste, son más planos que el papel de liar y eso es lo que termina condenando la pelí­cula al olvido más absoluto y lo que hace que salga del cine con la sensación de haber perdido hora y media.

Esperaba al menos una pelí­cula decente, pero lo único que merece la pena de la pelí­cula es la persecución final, donde se ve por qué contrataron a Pete Travis como director, porque es una especie de hermano pequeño de Paul Greengrass, ya que ambos trabajaron juntos en Omagh (Travis dirigiendo y Greengrass como guionista y productor), aunque Greengrass sigue siendo Greengrass. Pero incluso habiendo tenido al director de las dos últimas entregas de Bourne en esta peli, un mal guión no lo salva ni Jesucristo.


Pete Travis | Barry Levi | Dennis Quaid, William Hurt, Matthew Fox, Forest Whitaker, Eduardo Noriega, Edgar Ramí­rez, Saí¯d Taghmaoui, Ayelet Zurer, Zoe Saldana, Sigourney Weaver | Amir M. Mokri | Stuart Baird, Sigvaldi J. Kárason, Valdí­s Óskarsdóttir | Atli í–rvarsson | Brigitte Broch | Neal H. Moritz | Andrea Giannetti, Callum Greene, Tania Landau, Adam Milano | Original Film, Relativity Media | Sony Pictures | 3 |

Javier Ruiz de Arcaute

Realizador audiovisual, protoguionista y co-fundador de esta santa web.

  • Vito

    que sera de esa niña, ahora que hemos ganado nuevo jajaja, seguro que mas derechos tendra esa niña que si hubiera ganado marianito

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