
Abril 4th, 2008 por Mary Carmen Rodríguez
Las Horas Perdidas rinde tributo a La Loba.
LA REINA DE HOLLYWOOD

El 5 de abril la Gran Bette Davis habría cumplido 100 años. Tengo que confesar que la Davis se convirtió desde mi más tierna infancia en una de mis actrices favoritas. Afortunadamente la pude descubrir en unos tiempos en los que la televisión tenía por costumbre dedicar ciclos a los grandes intérpretes y directores y en horario de máxima audiencia. Yo descubrí a esta intérprete gracias a títulos como La Solterona, Eva al Desnudo, La Carta, La Loba, Cautivo del Deseo y me quedé fascinada por esta intérprete de descomunal talento, personalidad arrolladora y presencia magnética. Como toda buena fan intenté parecerme a ella pero no lo conseguí, en primer lugar, no tengo su temperamento, afortundamente para mí porque menuda era la Davis, en segundo lugar, no fumo, aprendí a hacerlo pero no soporto el tabaco, y en tercer lugar, y por más que lo intente, no tengo los ojos de Bette Davis.
INICIOS
Bette Davis, o lo que es lo mismo Ruth Elizabeth Davis, nació en Lowell, Massachussetts, el 5 de noviembre de 1908. Su madre, Ruth Augusta Favor, se casó muy joven con un abogado llamado Harlow Morrell Davis, y no tardó mucho tiempo en quedarse embarazada, algo que a su esposo aborreció, de hecho nunca aceptó a la pequeña Betty ni a su hermana Barbara, a la que familiarmente llamaban Bobby, y que nació un año después. Su padre las abandonó en el año 1918, una semana antes de que la pequeña Betty cumpliese los 10 años.
En el año 1921, Ruth se trasladó a vivir a Nueva York con sus dos hijas. Fueron de pensión en pensión hasta que recalaron en la casa de unos familiares y ella comenzó a trabajar como fotógrafa, tenía problemas financieros, no recibía ningún tipo de ayuda de su ex marido, y pretendía vivir por encima de sus posibilidades, proporcionando a sus hijas educación en los centros más elitistas. La joven Betty quiso ser bailarina, pero luego vio que la vida de las estrellas de cine era más interesante, idolatraba a Rodolfo Valentino y a Mary Pickford, y decidió ser actriz, y se hizo llamar por todos Bette, en honor de la novela La Prima Bette de Honoré de Balzac.
Un hecho que fue clave en su decisión fue cuando asistió a una de las representaciones teatrales de El Pato Salvaje de Ibsen, interpretada por Blanche Yurka y Peg Entwistle. La obra contaba la historia de una joven que se sentía rechazada por sus padres, para Bette aquello fue como una revelación. Según confesaría en sus memorias: “Desde aquel momento quería ser actriz, y tenía que ser como la actriz de aquella obra, Peg Entwistle”. Peg Entwistle es recordada como la actriz que se suicidó en las colinas de Hollywood, lanzándose al vacío desde la letra “H” del célebre cartel. Bette hizo una audición para ingresar en la escuela de Arte Dramático de Eva LeGalliene pero fue rechazada porque era considerada demasiado fría pero sobretodo frívola ya que durante la prueba le entró la risa. Pero fue admitida en la de John Murray Anderson, no era tan prestigiosa como la anterior pero sí excelente. Antes de ingresar en esta segunda escuela, Bette quiso tirar la toalla pero fue el ímpetu de su madre el que le dio ánimos para seguir intentándolo.

A los 20 años hizo una prueba para entrar en la compañía teatral de George Cukor, el célebre director, conocido por lo bien que dirigía a las actrices, no quedó convencido con la prueba de Davis pero había algo en ella que le entusiasmó y la contrató hasta el final de temporada. Cuando terminó la temporada, la actriz tuvo mala suerte ya que fue engañada por un hombre que le dijo que era el gerente de un teatro en Dennis. La joven actriz viajó hasta esa ciudad cercana y descubrió que las intenciones de aquel tipo no eran nada honestas. En el teatro de Dennis solo consiguió un trabajo como acomodadora. Bette, consumida por los nervios, intentaría buscar una oportunidad y se memorizaba los papeles de todas las obras mientras acompañaba a los espectadores a sus localidades. La tan esperada oportunidad le vendría de la mano de Laura Hope Crews, recordada por su interpretación de tía Pyttypat en Lo que el Viento se Llevó, que era la gerente del teatro que un día necesitó a una actriz para cantar una canción al piano y le ofreció el puesto a Bette.
Bette Davis se incorporó de nuevo a la compañía de George Cukor, cuando comenzó una nueva temporada teatral, y allí trabajó junto a la actriz Miriam Hopkins, que se convirtió en una de sus grandes enemigas. La Hopkins se dio cuenta enseguida de que aquella joven actriz era la única que conseguía eclipsarla. A pesar de los excelentes resultados que obtuvo la Davis sobre las tablas no terminó la temporada porque se creó muy mala fama entre los compañeros ya que la consideraban bastante estrecha. Aún así el trabajo no le faltó y un buen día recibió una oferta muy especial. Blanche Yurka le propuso interpretar el papel protagonista de El Pato Salvaje, aquel que en su día hizo que la joven Bette tomase la determinación de convertirse en actriz. Las críticas que obtuvo fueron excelentes y fue descubierta por un cazatalentos de Hollywood que le ofreció un contrato para trabajar en la Universal Pictures.
Bette en compañía de su madre llegaron a Hollywood el 13 de diciembre de 1930. En aquel momento Hollywood estaba revolucionado por culpa del cine sonoro, era la época en la que muchas estrellas de cine pasaron al olvido y en la que unos absolutos desconocidos, como bien podía ser una secretaria o el conserje de un estudio, se convertían en auténticos ídolos. Cuando Bette llegó a la estación, el viaje duró cinco días, esperaba que alguien del estudio fuese a recibirlas, pero solo se encontraron a un fotógrafo. Posteriormente supo que en aquella estación había un chófer de la Universal pero que no le dijo nada porque no se parecía en absoluto a una actriz. Pronto se daría cuenta también del poco valor que le iban a dar en Hollywood al éxito que ella acababa de cosechar en el teatro. En aquel momento, la Universal era una productora que se había visto seriamente afectada por la llegada del cine sonoro, y estaba siendo dirigida por un incompetente llamado Jr. Laemmle. Sus primeros tiempos trabajando en este estudio fueron muy difíciles. Le habían prometido 450 dólares semanales que tardó mucho tiempo en cobrar y su primera película no llegaba. Cuando perdió las esperanzas le ofrecieron trabajar en Bad Sister, al lado de un también desconocido Humphrey Bogart. El rodaje fue un desastre porque los técnicos aún no dominaban los problemas de sonido, y la actriz no tardó en llevarse fatal con Bogart. Otro de sus primeros trabajos fue también Semilla, que resultó ser un rotundo fracaso de taquilla. Tampoco triunfó en Waterloo Bridge, aunque comenzaba a verse algo que destacaba en ella.
NACE LA ESTRELLA
De la Universal a la Warner.
Sin haber cosechado un éxito en la Universal, el estudio comenzó a dejarla de lado. Bette Davis estuvo a punto de abandonar Hollywood para volver a Nueva York, cuando recibió la oferta de George Arliss, una estrella de la Warner que estaba interesado en ella para protagonizar La Oculta Providencia. Este trabajo hizo que su carrera despegara y en el año 1932 rodó cinco películas. En esta época también se casó con Ham Nelson, un joven músico al que conoció cuando ambos estudiaban en Nueva York. El éxito que cosechó en 20.000 años en Sing Sing que protagonizó junto a Spencer Tracy, uno de los pocos amigos que cosechó en la industria.

Todo hizo que su prestigio fuese subiendo como la espuma, y con ello consiguió que la contrataran para protagonizar Cautivo del Deseo, en donde consiguió brillar como hasta en ese momento no lo había hecho. Era un trabajo que deseaba hacer pero se quedó embarazada y decidió abandonar el proyecto. Su marido, que no quería tener hijos porque se avergonzaba de no poder mantenerlos, y su madre le hicieron ver que un niño en aquel momento no era lo mejor que le podría suceder, y con el corazón roto, Bette tuvo que someterse a un aborto. Las críticas que obtuvo con Cautivo del Deseo fueron excelentes, aunque la película fue un fracaso de taquilla. Aún así el prestigio de Bette siguió subiendo. Y se dio una particularidad, no consiguió una candidatura al Oscar, pero la campaña que hizo Norma Shearer, que había sido candidata por Las Vírgenes de Wimpole Street, fue tan fuerte que la Academia decidió tener en cuenta la interpretación de Davis. No ganó el Oscar que fue para Claudette Colbert por Sucedió una Noche, de hecho la actriz no fue a la ceremonia pensando en que el Oscar iría para Bette Davis. Por cierto, Bette Davis estuvo a punto de protagonizar Sucedió una Noche pero al final no pudo ser porque Jack Warner se negó a cederla a la Columbia.
Había nacido una estrella y la Warner decidió crearle a Bette Davis una imagen pública alegre y despreocupada, que no tenía nada que ver con la realidad, ya que tenía graves problemas con su marido, ella detestaba que no tuviera ambición y él se veía humillado al saber que su esposa cobraba diez veces más que ella, con su madre, ya que le gustaba vivir por encima de sus posibilidades y malgastaba el poco dinero que cobraba su hija, y con su hermana, que intentó sin éxito labrarse una carrera como actriz y enloqueció por lo que tuvo que ser ingresada en un sanatorio.
Otros trabajos de la actriz en esta época fueron Barreras Infranqueables y Peligrosa, en donde interpretaba a una actriz problemática y alcohólica. No eran grandes películas pero la Davis sí que hizo grandes interpretaciones en ella por lo que su fama internacional iba en aumento. Rodó El Bosque Petrificado, junto a Leslie Howard y a Humphrey Bogart. Howard era su compañero de reparto en Cautivo del Deseo y la odiaba porque le eclipsaba pero era tal el prestigio que había conseguido la Davis que no se negó a trabajar de nuevo con ella. Aún así el rodaje fue problemático por los conflictos que tuvo la actriz con Archie Mayo, el director del film. Cuando terminó el rodaje de esta película comenzarían los problemas entre la actriz y la Warner, y para colmo rodó dos películas que ella consideraba indignas y que ella aceptó para hacer frente a sus cada vez más acuciantes problemas económicos.
Los problemas con la Warner.
En el año 1935 la actriz se llevaría una grata sorpresa. Fue candidata al Oscar por Peligrosa, una película que ella detestaba, acudió a la gala por obligación y cuando anunciaron que había ganado no se lo podía creer.

Entonces pensó que aquel premio le daría fuerzas para luchar contra los abusos de Jack Warner. Le escribió una carta en la que le pedía más dinero, más vacaciones y más poder para elegir los guiones en los que tenía que colaborar. También exigió elegir los programas radiofónicos en los que debía intervenir para promocionar sus películas. Warner no aceptó ninguna de sus peticiones y se inició una batalla legal que llegaría a su punto álgido cuando el estudio suspendió a la actriz de sus funciones y ella aceptó la propuesta de un productor polaco para rodar dos películas en Inglaterra. La actriz abandonó el continente vía Vancouver, intentando ocultarse de la prensa, pero enseguida la descubrieron y cuando se encaró a los medios ella no dudó en lanzar duras críticas contra la Warner. Cuando llegó a Inglaterra la Warner interpuso una demanda contra ella y se hizo con los mejores abogados posibles. Ella, arruinada, tuvo que pedir un adelanto a su productor para poder costear su defensa. Contrató a un gran abogado que misteriosamente se comportó como un principiante en el juicio. Bette Davis fue crucificada en el proceso y tuvo que volver a Estados Unidos para trabajar de nuevo con la Warner, cuyo jefazo Jack Warner había tenido un “generoso gesto” con la estrella y le había perdonado.
Le ofrecieron una película de bajo presupuesto, La Mujer Marcada, una historia de gangsters basada en un caso real en el que estuvo implicado Lucky Luciano. Compartió protagonismo con Bogart y la actriz recibiría un adelanto de 14.000 dólares para que pudiera pagar las deudas que contrajo en Inglaterra. Por este trabajo conseguiría la Copa Volpi en el Festival de Venecia.
La consagración.
El estudio buscó el proyecto ideal para la actriz, Jezabel. Se comenta que uno d de los colaboradores de Jack Warner le dijo “Esta historia de una zorra sureña sería ideal para Bette Davis”. Pero había un problema con este proyecto, Miriam Hopkins, antigua enemiga de Bette Davis, había adquirido los derechos y se negaba a venderlos a no ser que ella fuese la protagonista de ese proyecto. Pero Jack Warner logró engañarla le aseguró que ella sería la primera opción y le pagó 12.000 dólares.
El director elegido sería William Wyler. Era uno de los mejores realizadores de Hollywood y la Davis se sintió fascinada por él desde el primer momento, tenía una personalidad arrolladora y era tan ambicioso como ella. Ambos iniciarían pronto un tormentoso romance. El rodaje aún así fue problemático, Bette Davis seguía casada con Ham Nelson, y la tensión acumulada por evitar que su romance con Wyler saliese a la luz, si la liga de decencia lo descubría su carrera se habría acabado, y por la importancia de este proyecto pasaron factura a su salud que era bastante delicada. Para colmo de males, Henry Fonda tenía una prisa tremenda por terminar el rodaje porque su hija Jane estaba a punto de nacer. Cuando terminó el rodaje de Jezabel su médico le recetó descanso absoluto. Su romance con Wyler comenzó enfriarse ya que a pesar de que ambos se atraían mucho, no podían estar demasiado tiempo juntos y a Wyler le sacaba de quicio el temperamento neurótico de la actriz, mientras que ella temía ser anulada por la personalidad del realizador.

Jezabel fue un absoluto éxito, y Bette Davis se convirtió en una estrella a la altura de Greta Garbo o de Katharine Hepburn. Y acabó obteniendo su segundo Oscar, en esta ocasión la actriz sí que estaba de acuerdo con el galardón. Era el año 1938, aún no había cumplido los 30 y ya tenía dos Oscar y en la categoría de mejor actriz. Solo otras dos actrices han hecho la misma hazaña, Jodie Foster y Hilary Swank.
Tras rodar Jezabel llegaron otros trabajos como Las Hermanas junto a Errol Flynn, otro actor al que ella detestaba por su carácter juerguista. La curiosidad de este proyecto residía en que estaba dirigido por Anatole Litvak que estaba casado con Miriam Hopkins, su gran enemiga desde sus inicios teatrales y que vio cómo le arrebataban el papel de Jezabel. A la Davis le gustaba el director, le parecía un hombre encantador y culto, Miriam Hopkins acusó a Bette Davis de intentar robarle el marido, pero la acusación fue falsa. Al menos en ese momento porque en un futuro sí que tendrían un flirt. Pero el proyecto que más satisfacciones le proporcionó fue Amarga Victoria, un drama sobre una mujer moribunda. Ella no era la actriz que los estudios querían, habían pensado en Katharine Hepburn o en Greta Garbo. Esta película la consolidó como una de las principales estrellas de Hollywood, con una nueva candidatura al Oscar, aunque no era ni de lejos la mejor pagada. Era una de las interpretaciones preferidas de la actriz.
Uno de sus siguientes proyectos sería La Carta junto a su gran amor William Wyler. Entre ambos seguía existiendo una relación bastante tempestuosa aunque entre ellos había otras personas. Ella seguía casada con Ham Nelson, aunque ya estaban al borde de pedir el divorcio, y había mantenido otras relaciones, entre ellos con Howard Hughes, por cierto, su marido chantajeó al multimillonario con dar a conocer que era impotente, y Wyler mantenía un noviazgo con una joven llamada Margaret Tallichet. Cuando rodaba Amarga Victoria recibió una carta de Wyler que ella no se atrevió a leer, estaba enfadada con él y no quiso abrir ese sobre hasta que pasó una semana. Craso error, en la carta Wyler le decía que, a menos que ella accediera a casarse con él, él se casaría con Margaret el próximo miércoles. El día que leyó la carta era el mismo día en el que Wyler se casaba con otra mujer que no era ella. Fue una paradoja del destino que el próximo proyecto de ambos fuese precisamente La Carta.
Pero antes de rodar La Carta trabajó en otros títulos, entre ellos La Solterona con su archienemiga Miriam Hopkins, que hizo del rodaje un auténtico campo de batalla. También dio vida a Isabel I de Inglaterra en el film Las Vidas Privadas de Elizabeth y Essex junto a Errol Flyn, un hombre que le ponía de los nervios.
En el año 1940 comenzó el rodaje de La Carta en donde interpretaba a la esposa del propietario de una plantación en Malasia que mata a su amante y obliga a su abogado a mentir al jurado para librarse de la horca. El papel no era en absoluto agradecido, era un personaje que no gustaba al público, pero ella se atrevió a hacerlo. En La Carta hizo de nuevo un extraordinario trabajo, Wyler era otro excelente director de actores, y sacó lo mejor de ella. También consiguió por este trabajo una candidatura al Oscar. Por aquel momento Bette mantenía una relación con Arthur Farnsworth, un ingeniero aeronáutico y que acabaría convirtiéndose en su segundo marido.
La Carta no sería el último proyecto entre Wyler y Davis. El director había estado detrás de la actriz para que protagonizara La Loba, una violenta historia de codicia y crueldad ambientada en el sur de los Estados Unidos. La Davis era perfecta para interpretar a Regina Giddens, una bella dama sureña corrompida por la ambición y la frustración que acaba convirtiéndose en un monstruo al que solo le importa el dinero. Estaba basada en una obra de teatro protagonizada por Tallulah Banknead. El rodaje fue problemático porque Wyler y Davis no se entendían, el director quería que la protagonista fuese una mujer sensual y ella convirtió a Regina en una mujer frígida, y que debía de aparecer lo más fea posible. Esto provocó violentas discusiones entre ambos, y en más de una ocasión la actriz se sintió humillada por el realizador. La película se convirtió en un éxito y la interpretación de Bette Davis no dejó de recibir alabanzas, incluidas una nueva candidatura al Oscar. La actriz no volvería a trabajar con William Wyler. Os dejo con esta escena realmente escalofriante.
Tras el rodaje de La Loba la actriz vio cómo su salud se veía una vez más resentida. Para colmo, su marido cayó gravemente enfermo de pulmonía. Era el año 1942, en este tiempo fue nombrada presidenta de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, convirtiéndose en la primera mujer que presidía esta organización. Solo estuvo en el cargo unas semanas. En aquel momento estaba en pleno auge la Segunda Guerra Mundial y ella contribuyó a que se suspendiera la ceremonia de los Oscars mientras durase la guerra. Vendió bonos para la guerra y junto a otras estrellas como Cary Grant o John Garfiel, transformó un viejo club en La Cantina de Hollywood que abrió sus puertas en octubre de 1942. Ahí las estrellas ofrecerían su tiempo a los militares antes de ser enviados a la guerra. Bette Davis fue una de las estrellas más activas y esta iniciativa duró hasta el final de la Segunda Guerra Mundial. Con el paso de los años la Davis comentaría que era una de las cosas de las que más orgullosa estaba en su vida y por ello recibió un premio del Departamento de Defensa de los Estados Unidos.
En el año 1943 quiso rodar La Extraña Pasajera, en un principio no le apeteció hasta que le comentaron que la audiencia femenina se iba a sentir muy identificada con este proyecto. Era otro papel bombón en donde interpretaba a una mujer poco agraciada dominada por su madre a quien su psiquiatra hace cambiar de vida. Pero había un problema porque Jack Warner estaba en aquel momento enfurecido con la actriz, su relación fue un tira y afloja constante, y porque dudaba que la Davis resultase creíble en el papel de patido feo que se transforma en cisne. El proyecto se le encargó a Irving Rapper, un artesado y la película se convirtió en todo un éxito comercial, llegando a ser el film más taquillero protagonizado por la actriz y una nueva candidatura al Oscar. Esto hizo que su sueldo subiese a los 4.000 semanales.

El éxito de La Extraña Pasajera hizo que Bette Davis atravesara por uno de sus mejores momentos tanto profesionales como personales. En esto que le ofrecen un proyecto llamado Vieja Amistad, la historia de dos mujeres bien diferentes, una era dulce y la otra una auténtica golfa, pero que en el fondo no han dejado de ser amigas. Después de ofrecer el proyecto a varias actrices fue a parar a Bette Davis, que le encantó y que estaba dispuesta a interpretar a cualquiera de las dos, al final se quedó con el de la buena, y en cuanto a la amiga casquivana, Jack Warner no tuvo ninguna duda, y se lo ofreció a Miriam Hopkins alegando que era una auténtica zorra, puesto que medio Hollywood estaba enemistado con esta actriz. El rodaje fue de nuevo un auténtico infierno. Desde el primer día, Miriam se dedicó a sabotear la actuación de Bette, se mostraba dispersa en las escenas importantes y nunca le prestaba el apoyo que necesitaba. El rodaje se convirtió en una constante pugna entre ambas, que llegó a su momento cumbre el día en que se tenía que rodar una escena en la que Bette zarandeaba a Miriam y la obligaba a sentarse. Sabiendo el clima que se respiraba, el día en que estaba previsto que se rodara esa escena el plató se llenó de personal de las oficinas y de los equipos de rodaje de otras películas. Sin embargo, la actuación de Miriam Hopkins aguó la fiesta a los curiosos, pues cuando Bette la cogió por los hombros, ella se dejó caer como una muñeca de trapo y por mucho que se repitió la toma no hubo forma de que hiciera lo que se pedía de ella. Días después, Miriam pisó una pastilla de jabón saliendo de la ducha y se partió una oreja al caer. Histérica, acusó a Bette de haber colocado allí la pastilla asesina. Aunque el rodaje se retrasara varias semanas y la lucha entre ambas fuese constante, el resultado final de la película fue más que destacable. Vieja Amistad fue un gran éxito en la taquilla. Todo Hollywood fue a verla. Sabían tantas cosas del rodaje que el filme fue motivo de conversación durante mucho tiempo.
Poco después de rodar esta película se implicó en otro proyecto, El Señor Skeffintong, cuando le golpeó la tragedia. El 23 de agosto de 1943 su marido paseaba por Hollywood Boulevard en dirección a la oficina de Bette cuando sufrió un repentino ataque y se desmayó. En su caída se golpeó la cabeza contra un bordillo y comenzó a sangrar por los oídos y la nariz, también tenía fuertes convulsiones. Fue trasladado al hospital y Bette acudió enseguida a verle. Él apenas la reconoció. Durante varios días se debatió entre la vida y la muerte hasta que falleció. Por un momento la muerte de su esposo estuvo rodeada de confusión, en el momento del accidente llevaba un maletín que desapareció entre el barullo que se formó a su alrededor. Los forenses examinaron que la herida que tenía en la cabeza era anterior al momento de la caída y que en el cráneo había restos de sangre coagulada, por lo que se sospechó que fue golpeado con un objeto contundente antes de desmayarse en plena calle. Como Farney estaba relacionado con importantes investigaciones aeronáuticas, se especuló con la idea de que fue asesinado. Pero posteriormente se aclaró todo y resultó ser que el marido de Bette Davis había iniciado una relación con la esposa de un compañero de trabajo. Este hombre le pilló y golpeó a Farney en la cabeza con una lámpara. Esto había sucedido varias semanas antes pero Farney no pudo recuperarse porque era un alcohólico, el misterioso maletín que portaba el día de su desvanecimiento estaba lleno de botellas de licor. El hombre que golpeó al marido de Bette moriría poco después en un accidente de avión.
Bette perdió a su marido y poco después tuvo que rodar El Señor Skeffington en donde sufrió muchísimo debido a un maquillaje que le envejecía el rostro, por lo que el rodaje fue aún más difícil para sus compañeros, ganándose las antipatías del personal. Para colmo de males sufrió un misterioso atentado, alguien cambió unas gotas oculares de la actriz por acetona y cuando ésta se las aplicó, cayó hacia atrás profiriendo un alarido. Sólo la rapidez con la que actuó su maquillador habitual, Perc Westmore, la salvó de perder el ojo. Jamás se supo quién lo hizo, pero cuando Bette regresó al rodaje estuvo todavía más histérica e insoportable. El Señor Skeffington se retrasó más de dos meses de lo previsto y fue objeto de duras críticas. El comportamiento de Bette hizo enfurecer a Jack Wamer hasta tal punto que tardó mucho en perdonar a su estrella: Bette llegó a pedir que se le rescindiera el contrato con la Wamer, pero el estudio rechazó de plano esta opción. Warner podía estar enfadado, pero no era estúpido.
Fue en esta temporada cuando aparece en escena la otra gran enemiga de Joan Crawford. Jack Warner la contrató para intentar pararle los pies a Bette Davis. La Crawford era una gran estrella pero también era un auténtico bicho, y nadie en Hollywood simpatizaba con ella. Desde que llegó al estudio quiso ganarse las simpatías de la Davis, se decía que Crawford era una lesbiana reprimida y que estaba enamorada de Bette Davis. Le mandaba flores y perfumes, y en más de una ocasión le ofreció cenar juntas, algo que la Davis rechazó desde el primer momento porque no le caía nada bien. En aquel momento Bette Davis estaba más pendiente de su nuevo novio, William Grant Sherry, un pintor de 29 años, la Davis ya estaba a punto de cumplir los 40, que se convertiría en su tercer marido, y padre de su primera hija.

Durante estos años la Davis encadenaba fracaso tras otro, y encima cada rodaje era más conflictivo. En aquel momento estaba rodando Deception, que para no variar también estaba siendo problemático, y Jack Warner no estaba dispuesto a seguir pasando por alto los caprichos de la actriz, y se planteó despedirla por haberse ausentado del rodaje pero finalmente no se atrevió. Bette reaccionó reuniendo al equipo del filme y quejándose públicamente de la forma de trabajar del estudio. Aquella especie de mitin laboral fue el primero de la historia de Hollywood y Jack Wamer no la perdonó jamás por ello. La película se convirtió en otro fracaso de taquilla. Por aquellos días, Bette Davis estaba a punto de convertirse en madre.
EL DECLIVE
Salida de la Warner
Después de dar a luz a su hija, Bette decidió volver al trabajo con la adaptación de una obra llamada Winter Meeting que también produciría, un proyecto que resultó ser también problemático desde un principio y que acabó siendo también un fracaso. La carrera de Bette ya estaba sentenciada en la Warner. Su último proyecto para el estudio fue Más allá del Bosque, en donde fue dirigida por King Vidor, con quien también se enfrentó. Después de protagonizar una pelea con el realizador, se presentó en el despacho de Jack Warner, y obligó al productor a elegir entre echar al director o rescindir su contrato, y él decidió rescindir el contrato de la actriz. Warner estaba deseando quitarse de encima a Bette Davis, una actriz problemática, cara y que no resultaba nada productiva. La Davis hizo gala de profesionalidad y terminó de rodar la película sin rechistar, ganándose incluso el respeto de King Vidor. El último día de Bette en la Warner no fue celebrado con una fiesta de despedida ni nada por el estilo. Simplemente, Bette comió con el resto del equipo el contenido de una fiambrera y al terminar el día montó en su coche y se fue a casa. De una manera tan fría y desagradecida terminó una relación de casi dos décadas entre la estrella y el estudio en el que había realizado tantas grandes películas.
Tras salir de la Warner la actriz rodaría La Egoísta, su primera película para la RKO, propiedad de su antiguo amante Howard Hughes. En aquel momento la actriz estaba separándose de su tercer marido. La Egoísta era una buena película pero durante el proceso de montaje se peleó con Hughes porque él quiso montarla de una manera que a ella le parecía errónea.
En este momento apareció en escena Darryl F. Zanuck, propietario de la 20th Century Fox, en el pasado habían mantenido disputas cuando la actriz presidía la Academia. Estaba a punto de comenzar el rodaje de Eva al Desnudo y no tenían a una actriz para interpretar a Margo Channing, ella le ignoró al principio, pero cuando recibió el guión que él le envió, quedó enamorada del personaje y aceptó sin pensárselo dos veces. El director de Eva al Desnudo era Joseph Leo Mankiewicz, un gran realizador que el año anterior había ganado dos Oscar por la dirección y el guión de Carta a Tres Esposas. A Bette, Mankiewicz no le caía demasiado bien, pero le admiraba profundamente. Por su parte, Mankiewicz había sido puesto en guardia contra la actriz por su amigo el también director Edmund Goulding. Sin embargo, ambos congeniaron muy bien durante el rodaje, y el de Eva al Desnudo fue uno de los pocos de la carrera de la estrella en el que no hubo problemas y el ambiente fue relajado. Todos estaban encantados con la historia y por trabajar con los demás actores. Tal vez sería porque aquí conocería al que se convertiría en su cuarto marido, el actor Gary Merrill, un actor secundario por el que se sintió inmediata e irresistiblemente atraída. Con Merrill adoptaría a dos niños.
Eva al Desnudo relanzó la carrera de Bette Davis, proporcionándole incluso una nueva candidatura al Oscar y el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes, pero el buen criterio que había demostrado la actriz parecía ausentarse ya que se implicaba en proyectos desastrosos que volvieron a hundirla, una nueva nominación al Oscar por La Estrella no le ayudó a mejorar su situación. Los fracasos hicieron que volviese a actuar en el teatro, lo malo es que es el proyecto que escogió fue una comedia musical que tuvo que abandonar por problemas de salud. En aquel momento la prensa especuló con la posibilidad de que la actriz estuviese padeciendo cáncer, cosa que resultó no ser cierta. Durante esta época la intérprete recibió un duro golpe porque su hija adoptiva, Margott, comenzó a manifetar un serio problema mental por lo que tuvo que ser internada. Para colmo de males su matrimonio con Merrill iba cada vez peor, agravado por los problemas de él con la bebida.
Regresó al cine y trabajó de nuevo para la Fox en El Favorito de la Reina en donde volvía a interpretar a Isabel I de Inglaterra. La película pasó bastante desapercibida. Después protagonizó un proyecto para la Universal bastante espinoso titulado Storm Center, que habían rechazado algunas estrellas como Irene Dunne y Barbara Stanwyck, ya que ambas eran muy conservadoras, e incluso Mary Pickford que se había planteado volver al cine, pero se asustó cuando empezaron a relacionar su nombre con los sectores de izquierda. Storm Center era una crítica feroz a la época del senador McCarthy y el Comité de Actividades Antiamericanas y resultó ser una obra tan digna como aburrida que fracasó en taquilla. Pero tuvo un buen momento gracias a The Cattered Affair en donde sí hizo un gran trabajo.
A finales de los cincuenta, y como un síntoma evidente de su ocaso, Bette empezó a trabajar asiduamente en la televisión. También aceptó papeles de invitada especial, fatales para su reputación pero tan bien pagados que resultaban imposibles de rechazar. Una de estas colaboraciones la llevó a Francia para intervenir en El Capitán Jones. Posteriormente se trasladaría a Inglaterra para trabajar en Donde el Círculo Termina junto a Alec Guiness.
Cuando regresó a Estados Unidos, ella y su marido comenzaron a trabajar en teatro leyendo una recopilación de poemas de Carl Sandburg. La obra no fue un éxito aunque sí que obtuvo buenas críticas y la situación del matrimonio era cada vez más tensa. Se separaron dando pie a una penosa batalla legal por la custodia de los niños.
Bette regresó a Hollywood en el año 1961 de la mano de Frank Capra con Un Gangster para un Milagro que fue vapuleado. Para colmo de males coincidió con Glenn Ford con el que no se llevó nada bien y con el que protagonizó más de una disputa bien aireada por la prensa.
Su último gran éxito.
La actriz no pasaba por el mejor de sus momentos, su carrera no acaba de despuntar, se enfrentaba a una dura batalla legal con su ex marido y su madre fallecía de una manera repentina. Buscaba una oportunidad para ver su carrera relanzada y la oportunidad le llegó de la mano de Robert Aldrich. Este director había tenido la idea de reunir a Bette y a Joan Crawford en un agobiante y barroco filme sobre dos antiguas estrellas de cine que vivían juntas en una casa de California. La película se llamaría ¿Qué fue de Baby Jane?.

Bette dudaba de su participación en el filme. Sabía que Joan Crawford envidiaba su talento y que, además, había intentado tener algo con ella. Finalmente, llamó a Aldrich a Nueva York y le dijo: “Voy a hacerle dos preguntas. Si me responde sinceramente, haré la película. ¿Se ha acostado alguna vez con Joan Crawford?”. Aldrich se lo pensó un instante y respondió: “No porque miss Crawford haya dejado de intentarlo.” Y la Davis dijo “Le creo. Vamos a dejar la segunda pregunta”. Esa era si Aldrich iba a favorecer a su rival en la película.
Pese a haber aceptado, Bette llegó al rodaje de lo más recelosa. Jack Wamer se portó bien con sus dos antiguas estrellas e hizo lo posible para que se sintieran nuevamente cómodas en su antigua productora. Con todo, el trato ya no era el mismo de antes y ni Bette ni Joan tenían el control de antaño sobre el filme ni la posibilidad de retrasar a su antojo el rodaje. Además, Aldrich distaba mucho de ser un director servil y las trataba a ambas sin, complejos.
Durante la filmación Joan Crawford volvió al ataque con Bette y empezó a mandarle nuevamente regalos. Bette le envió una nota diciéndole que no lo hiciera, pues ella no tenía tiempo de salir y comprar algo con que corresponderla. Crawford se enfureció y pasó de ser una rendida admiradora, a una feroz enemiga. Se convirtió en un monstruo y descargó su furia en su desdichada hija adoptiva, Christina. Con Bette se comportó para siempre de una forma glacial y condescendiente que a ella le hacía poner furiosa.
Pese a todo, las dos estrellas se comportaron bastante bien en los platós. Jamás se pelearon y no utilizaron los típicos trucos para ponerle la zancadilla a su rival. El resultado fue dos interpretaciones magníficas y un filme tan barroco como estimable. Aunque según confesó posteriormente Bette Davis, vivió uno de los momentos más felices de su vida cuando tiró por las escaleras a Joan Crawford.
Después de rodar esta película, Bette insertó un anunció en la revista Variety que se haría famoso. Decía así: Busca empleo actriz. Madre de tres -;” 10, 11 y 15 años-. Divorciada. Americana. Treinta años de experiencia en el cine. Capaz aún de moverse y más afable de lo que dicen los rumores. Desea empleo estable en Hollywood. Bette Davis. c/o Martin Baum G. A. G. Referencias sobre la demanda.
La impresión general en Hollywood fue la de que Bette estaba acabada, por lo que la broma podía haberle costado muy cara. Por suerte, el éxito de ¿Qué Fue de Baby Jane? y de su libro de memorias la rescataron sin mayores problemas. Fue de nuevo candidata al Oscar y una vez más no fue recompensaba por la Academia. Ella estaba convencida de que iba a obtenerlo y fue un golpe duro. Quien sí se alegró fue Joan Crawford. Joan no había estado nominada, pero había pactado con las otras actrices que subiría a recoger el premio si ellas no podían estar en la gala. Cuando el presentador leyó el nombre de Anne Bancroft por El Milagro de Ana Sullivan, Joan pasó majestuosamente por delante de Bette y exclamó: “Ajá!” Furiosa, Bette se marchó a Europa a promocionar la película.
La actriz siguió trabajando y siguió aceptando proyectos en los que no creía porque le pagaban bastante bien. Entre ellos le llegó una nueva oferta de Canción de Cuna para un Cadáver junto a Joseph Cotten y de nuevo junto a Joan Crawford. Ahí su enemiga se comportó de una manera más insoportable si cabe. La tensión entre ambas fue tal que la Crawford enfermó y tuvo que abandonar el proyecto siendo sustituida por Olivia de Havilland que era gran amiga de Bette Davis. Esta película no funcionó tan bien como ¿Qué fue de Baby Jane? pero no le faltaba el trabajo a Bette Davis, en este momento mantenía una relación con un adinerado editor, y su único quebradero de cabeza fue que la relación con su hija mayor se iba enfriando cada vez más.
ÚLTIMOS AÑOS
Durante los años setenta Bette Davis y a falta de ofertas cinematográficas se volcó en la televisión, participando en una serie de pilotos que jamás llegaron a convertirse en series. También realizó algunas giras con apariciones personales para proyectar imágenes de sus películas y comentarlas con el público.
Los problemas económicos eran cada vez más evidentes y aceptaba lo primero que le ofrecían sin importarle las condiciones de esos proyectos o si ella estaba capacitada para hacerlo. Se veía también cada vez más sola y en su vida entró una universitaria llamada Kathryn Sermark que se convertiría en su secretaria personal y principal compañía durante los últimos años de su vida. A finales de la década de los setenta recibiría un Emmy por su trabajo en la miniserie Strangers. En el año 1977 se convirtió en la primera mujer que era homenajeada por el Instituto de Cine Americano. Posteriormente esta institución la nombraría la segunda mejor actriz de todos los tiempos, por detrás de Katharine Hepburn.
En la década de los ochenta siguió con el mismo ritmo de trabajo cuando este se presentaba. Trabajó en televisión, haciendo una aparición especial en la serie Hotel, y en cine, en donde se unió a otras leyendas cinematográficas, como James Stewart en Derecho a Vivir o Ballenas de Agosto con Lilian Gish, que fue la última película que logró terminar. También supo valorar a los jóvenes talentos como Meryl Streep, de la que llegó a expresarse como gran admiradora.
En el año 1983, mientras participaba en la serie Hotel, le diagnosticaron cáncer de mama y sufrió además varios ataques de apoplejía que mermaron su aspecto físico y sus fuerzas. Para colmo de males su hija escribiría unos libros titulados My Mother’s Keeper y Narrow is the Way en donde fue especialmente cruel con ella.
En el año 1987 y con muy pocas fuerzas decidió escribir un nuevo tomo de sus memorias This’n That y siguió trabajando, en el año 1988 rodó su última película Wicke Stepmother, que no pudo terminar porque su salud ya estaba muy mal, el cáncer ya se ha extendido. Solo trabajó en él durante dos semanas pero el director decidió rehacer el guión para incluir los minutos en los que salía ella. La película salió directamente en vídeo.
En su último años de vida, en el año 1989, recibió varios premios honoríficos. El último de ellos fue el premio Donostia que le concedió el Festival de San Sebastián, en donde realizó su última aparición pública. Bette trasladó hasta San Sebastián a pesar de su precario estado de salud, pero por unos días, el cariño y la aclamación de su público le dieron las fuerzas suficientes. Fue inolvidable su presencia en San Sebastián, sin dejar de fumar. Estuvo varios días en el Hotel María Cristina hasta que su salud empeoró y se trasladó a Francia, ingresó en el Hospital americano de París, en donde falleció el 6 de octubre de 1989. Se iba una de las mejores actrices y de las mujeres más fascinantes que nos ha dado Hollywood. Tenía 81 años.

Bette Davis logró convertirse en todo icono de la Historia del Cine. Era una leyenda del cine que tuvo una existencia marcada por varios aspectos, su temperamento difícil que le llevó a enemistarse con medio Hollywood, sus fracasos sentimentales y con graves problemas económicos la mayoría ocasionados por su madre que le gustaba vivir por encima de sus posibilidades. Como bien reza su epitafio, lo hizo del modo difícil.
Termina aquí este extenso reportaje dedicado a esta figura tan apasionante de la Historia del Cine.
Un reportaje de: Mary Carmen Rodríguez -->¡Da tu opinión!
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¿Qué más peudo decir? Gran trabajo, MC. En serio, te lo has currao.
…joder, sí que te gusta, sí. Y yo que me alegro.
pd, la Loba, aunque suene tópico, es una OBRA MAESTRA. Ya estáis viéndola gañanes. Y menos Batman.
Muy bueno el reportaje, si señor. Me han gustado los videos que habéis puesto. Que vida tan intensa la de esta mujer. Me encanta en “Jezabel” y es William Wyler la supo dirigir como nadie. En “Eva al Desnudo” esta perfecta, aunque pienso que el papel más interesante es el de Anne Baxter. Es increible los buenos guiones que había en aquella época. Hace poco he visto “Carta a tres esposas” de Mankiewicz y es realmente excelente los diálogos que tiene esta pelicula. En aquella época no sólo eran excelentes los actores y las historias, hasta los rodajes eran apasionantes.
Genial reportaje Mary Carmen y excelentemente documentado, Bette Davis es una de las más grandes actrices ( si no la que más) de la historia del cine con una mirada muy particular siempre o casi siempre haciendo de una fémina odiosa y realmente fria y calculadora como nadie a conseguido superar, y es que como ella misma decia “siempre soy mala incluso cuando hago de buena”.
Pedazo actriz, si señor…
Muy bueno el reportaje, se ve que le has hechado horas, además de haberte leído sus biografías.
No he visto ninguna película de Bette Davis pero supongo que tendré que empezar.
gran reportaje mis felicitaciones
Reportaje completisímo, mis sinceras felicitaciones por él Mary Carmen.
Ah y la señora Bette Davis tuvo una vida personal aún mas fascinante que el de sus films.
No tengo palabras Mary carmen, maravilloso. Eso es una estrella y actriz, y no las de ahora. la recuerdo en el festival de San Sebastián, fumando en el escenario y el público histérico. En el libro de Diego Galán sobre dicho festival, el pasaje sobre la davis es una pasada.
Felicidades Bette.
Cuando dices que Joan Crawford quiso algo con ella, ¿te refieres a una película o a un romance? XD
Creo que veré La Carta la primera.
Solo te ha faltado encuadernarlo,pedazo de articulo.
era una de las grandes. por todo, incluso por su caracter. pocas actrices podrian llegar a su altura, si acaso katerine o ava.
Con artículos tan currados como este conseguireis que esta página acabe siendo de pago… Gran trabajo, desde luego.
Pero lo que no acabo de entender es por qué en “artículos relacionados” aparece SHOOT´EM UP Clive Owen pegando tiros como un loco. ¿Dónde estará la relación?
Muy bueno Mary, muchas gracias
Felicitaciones un articulo muy completo sobre una inmensa actriz
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Comentario de GeorgeLucasesDios
Abril 4th, 2008GRANDIOSO tu reportaje, Mary Carmen!!
Menudo curro te has pegado, es EXCELENTE!!
Enhorabuena!!